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sábado, 19 de julio de 2008

116 mujeres y 56 niños, muertos en la Prisión de Saturrarán

La derrota de Asturias y la caída del Frente Norte en la guerra civil aumentó considerablemente el número de mujeres prisioneras, lo que saturó las secciones para mujeres con las que contaban las prisiones del gobierno franquista. Fue el motivo por el que se creó una nueva cárcel en Saturrarán. Esta Prisión Central de Mujeres estaba situada en el municipio de Motrico, en Guipúzcoa. Comenzó su funcionamiento en 1938, en plena guerra civil, habilitando para ello un antiguo convento. La Prisión de Saturrarán se especializó en los casos de “mujeres extremadamente rebeldes y peligrosas” para el “nuevo orden de España”.

Las condiciones en las que tenían que sobrevivir las reclusas eran infrahumanas. Muchas de las que fueron encerradas en esta prisión, bien directamente desde la calle o bien por traslado desde otras prisiones, llevaban consigo a sus hijos más pequeños o estaban embarazadas , registrándose incluso el nacimiento de varios niños dentro del penal. En una entrevista publicada en el "Faro de Vigo" la memorialista María José Bernete Navarro hacía un resumen del excelente trabajo de investigación sobre Saturrarán que están llevando a cabo el archivero de la parroquia Ntra. Sra. de la Asunción de Mutriku, Xavier Basterretxea Burgaña, y la profesora de la Escuela Lea Artibai de Markina-Xemein, Arantza Ugarte Lopetegi. Así, cuenta Bernete lo siguiente: “De 1940 a 1944 se decretó que los niños menores de tres años no podían permanecer en el penal, así que bajo la denominación destacamento-hospicio fueron separados de sus madres. Estos niños desaparecieron de las listas de ingreso de la enfermería de la prisión desarraigándolos de sus familias, muchas de las cuales no volvieron a recuperarlos jamás por resultarles imposible seguir su rastro”.

El número de fallecimientos en la prisión de Saturrarán es difícil de averiguar con exactitud. Según el registro, fueron 116 mujeres y 56 niños los que murieron recluídos entre 1937 y 1946. Una de las dificultades que el historiador (ver http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=84882) Marcelo Laruelo se encontró a la hora de descubrir el número total de fallecimientos es la posibilidad de que muchas mujeres y niños fueran trasladados a los hospitales próximos por la gravedad de sus enfermedades y que allí fallecerían sin que constaran en el registro de la prisión.

De entre las que sí están registradas, son varias las que fallecieron por enfermedades como bronquitis, septicemia o tifus. Existe la posibilidad de que el registro no refleje alguna de las muertes, posiblemente para ocultar algún caso de cuarentena. Los niños eran separados de sus madres al alcanzar una edad. El destino de los pequeños podría ser su familia natural, aunque hubo quienes acabaron en hospicios o fueron entregados a familias de adopción. “Ante la situación tan deficiente que se vivía en el penal que derivaba en una altísima mortandad infantil–continúa Bernete– algunas madres decidieron voluntariamente ceder a sus hijos en adopción a familias de Ondarroa y Mutriku. Hay que decir que la poblacion civil de estos municipios se solidarizó con las presas y se preocupó por ellas, como lo demuestra que los pescadores de Ondarroa salieran a pescar para las reclusas, sabedores del hambre que pasaban dentro de aquellas siniestras dependencias”. Hasta el momento no se han encontrado expedientes de ejecuciones en Saturrarán, “aunque hay que señalar --dice Bernete-- que durante el período que estuvo funcionando el penal hubo 11 muertes sin justificación” y que “aunque no eran sistemáticos, los castigos, las torturas y las palizas a las prisioneras, cuando se producían, eran extremadamente crueles. De hecho, a la altura ya de 1944, algunas de las mujeres que se vieron obligadas a entregar a sus hijos fueron brutalmente castigadas porque se atrevieron a protestar”.
Saturrarán tenía una capacidad para 700 prisioneras, aunque su población nunca bajó de 1.500. El funcionamiento interno corría a cargo de unas monjas mercedarias, mientras que soldados y guardias civiles se encargaban de la vigilancia exterior. Los trabajos de Basterretxea, Ugarte y Laruelo relatan la crueldad con la que las monjas trataban a las presas. Al frente ellas estaba sor María Aranzazu Vélez de Mendizabal , conocida como "La pantera blanca" , que sometía a las prisioneras a castigos de forma continua.

Más detalles acerca de esta prisión pueden encontrarse en el trabajo de Arantza Ugarte titulado "Preso Central de Saturrarán" y publicado en una edición especial de la revista "Retrobament"editada por la Coordinadora para la Memoria Hisórica y Democrática de Cataluña http://www.coordinadoramh.org/publicacionsmh/REVISTA_RETROBAMENT4.pdf. También es bueno consultar una información sobre Saturrarán publicada en Gara http://www.gara.net/paperezkoa/20070319/8819/es/Carcel/Saturraran/prision/franquista y una reseña de la obra "Presas de Franco" que puede leerse publicada en Rebelion http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68807. Algunas de las imágenes de esta entrada han sido extraídas de un trabajo publicado en "El Faro de Vigo" http://www.farodevigo.es/media/documentos/2006-09-17_DOC_2006-09-10_02_09_04_estela.pdf, del libro "Presas Políticas" de Ricard Vinyes y de otras páginas de internet, entre ellas http://www.asturiasrepublicana.com/ .

Presas en Saturrarán con sus monjas guardianas y con el cura del penal.

Isabel Ríos, primera por la derecha, presa en Saturrarán.

Presas de Saturrarán salen o regresan de paseo con sus guardianas.

Seis presas en Saturrarán parecen representar en el interior del penal una obra de teatro de temática religiosa (¿la Virgen de la Merced libera a unas presas?). Observense los alegóricps grilletes.

Urania Mella y María Gómez, alcaldesa de A Cañiza --una de las únicas dos de España--, presas en Saturrarán (ver el artículo http://escritosdecanizarepublicana.blogspot.com/2007/08/mara-alcaldesa-na-ii-repblica.html publicado en el blog "Escritos de Cañiza Republicana").

Presas en Saturrarán en 1942.

Teresa Martín e su hija, en el centro de la imagen, junto a otras presas y sus hijos en Saturrarán, según el libro "Presas Políticas", de Ricard Vinyes.

Cuadro Artístico de presas de la Prisión central de Mujeres de Saturrarán.

Procesión u otro culto religioso junto al Pabellón de las Ancianas de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.Prisioneras en la cárcel de Saturrarán con alguno de sus hijos en fotografía realizada en Septiembre de 1942, posiblemente en el día de la Merced. Archivo de E. Piñero.

Prisioneras en Saturrarán junto con seis de sus monjas-guardianas en Septiembre de 1942, posiblemente el día 24, fiesta de la Virgen de la Merced. Archivo de E. Piñero.

Puerta entrada a la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán. La Comunidad de monjas-guardianas celebra la fiesta corpus y las reclusas están obligadas a ir en procesión.

Presas en un taller en la Prisión de Saturrarán.

Misa de Campaña el día de la Merced en la Prisión de Saturrarán.

Guardias, monjas-guardianas y cura celebrando misa junto al Pabellón Celular o celdas de castigo de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.

La procesión --probablemente del día de La Merced-- pasa junto al Pabellón nº 8, los Talleres, la Capilla y la Enfermería de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.

Presas concentradas junto al Pabellón nº 6, que contiene muchas de las salas y Comedores de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.

viernes, 18 de julio de 2008

18 de julio, Día de la Ignominia

72 aniversario (ayer u hoy, lo mismo da) del Día de la Ignominia, del golpe de Estado de los traidores armados contra el Gobierno elegido democráticamente y contra el Estado Republicano.

80000 defensores de la libertad asesinados entre 1936 y 1939.

115000 antifranquistas asesinados entre 1939 y 1975.

500000 encarcelados.

Cientos de miles de depurados, despedidos, desposeidos de sus bienes y desterrados.

550000 exiliados.

40 años de dictadura y de muerte de la libertad.

30 años de postfranquismo psicosociólogico heredado y de tímida democracia tutelada, consentida y vigilada por poderes fácticos.

18 de julio, Día de la Ignominia

jueves, 17 de julio de 2008

A Floren Dimas, memorialista murciano

Documentalistas, investigadores, becarios, doctorandos e historiadores pasan sus días inmersos en archivos y bibliotecas, teniendo acceso libre y frecuente a un material que para los memorialistas es precioso y que tiene un valor personal e ideológico inmenso. Sus familiares represaliados forman parte y dan contenido y humanidad a los terribles legajos con historiales de unidades militares, expedientes de responsabilidades política, carpetas con informes de depuración profesional y sumarios de consejos de guerra. Historias muy íntimas de vida y muerte, calladas y antiguas pero aún muy frescas en el recuerdo de sus deudos, configuran y dan volumen y peso específico a estos ajados documentos los cuales, originales o en copias, son habituales en las mesas de trabajo de los profesionales de la investigación. A buen seguro que entre estos expedientes se encuentran miles de fotografías e imágenes que podrían engrosar este blog de "Todos los Rostros" o algún oportunista libro que estuviera en breve al mercado (¿se puede mercadear con ésto?).

Sin embargo, las conclusiones de estos trabajos de erudición salen a la luz pública a cuentagotas, bien en forma de tesis doctoral, bien como ponencia en algún congreso, bien como un trabajo breve en alguna revista de divulgación histórica, o bien en las páginas de alguna edición en cartoné a precios siempre superiores a los 20 euros. Y es entonces cuando los memorialistas se sienten ilusionados por la publicación pero enormemente decepcionados por su contenido, ya que al adquirir estas ediciones de los profesionales en los lineales de una gran superficie o al tener acceso a las actas de los congresos, las ven como incompletas --pues muchas se quedan en la superficial estadística y naufragan en el aspecto mas humano de la microhistoria-- y perciben manifiestamente que sólo unos pocos --privilegiados-- cuentan con el tiempo, la capacidad o la dedicación para escarbar en los archivos a la búsqueda de ese dato puntual, casi efímero, que permita completar el cuadro de las trazas vitales de su familiar represaliado.

El resto, los que no tenemos esa disponibilidad o los recursos precisos para desplazarnos a cientos de kilómetros de distancia persiguiendo un legajo, no podemos más que sentirnos frustrados cuando el Gobierno, los Gobiernos, éste, el anterior, los futuros, desprecian o ignoran las recomendaciones de los memorialistas, de los documentalistas serios y de los organismos internacionales, que exigen a las administraciones públicas (locales, provinciales, autonómicas o estatales) el ACCESO INMEDIATO, GRATUITO Y ONLINE a toda la documentación relacionada con la guerra civil, la postguerra y la represión, incluyendo todos los regitros civiles, los libros de defunción y los archivos castrenses. Y para facilitar este acceso, previamente ha de llevarse a cabo una ingente y urgente labor de documentación, catalogación, contextualización y tratamiento informático (escaneos, OCRs, conversión de imágenes de texto en textos digitales, etc., etc).

Sólo cuando esta política de archivo y de exposición pública se lleve a la práctica podremos decir los memorialistas y los investigadores que de manera efectiva el Estado Español a través de sus diversas instancias está ejecutando una verdadera y justa política de dignificación de la memoria y del nombre de aquellos que defendieron la democracia y que fueron perseguidos por ello. Mientras tanto, a día de hoy, son miles las personas que aún buscan sin ayuda los restos de sus deudos en fosas innominadas, miles las que se encuentran con la negativa de funcionarios de registro civil o jueces de primera instancia para buscar datos en los archivos, miles que chocan con el injustificado muro de las prohibiciones de jueces militares o encargados de archivos castrenses para ahondar en las investigaciones y otras muchas que son amenazadas –por los bienacomodados descendientes de los causantes de las muertes-- de querellas millonarias por sacar a la luz el nombre de los verdugos que ocasionaron aquellos asesinatos cienmilenarios. Y aquellos recuperadores de la memoria–-sólo unos pocos-- que consiguen salir casi incólumes de esta general inquina administrativa se suelen topar con el muro de la indiferencia y la hostilidad pública. Una de estas honorables personas, vehementes, generosas y altruistas, es mi amigo Floren Dimas. A él le dedico hoy esta entrada. Espero sepan disculparme por esta personalización. Gracias.

Me llevó algún tiempo localizar estas imágenes no contextualizadas de presos republicanos procedentes de un noticiero de la época que puede visualizarse en youtube. Congelé algunos fotogramas y los convertí en ficheros jpg que pudieramos ver en "Todos los Rostros". La baja resolución y la penosa calidad de la imagen quedaban superadas por el alto valor testimonial del documento, del que nada podía decir con respecto a su datación temporal o geográfica.


Presos republicanos en un fotograma congelado de un reportaje publicado en youtube.

Presos republicanos en un fotograma congelado de un reportaje publicado en youtube.

Muchos meses después pude acceder, nuevamente a través de internet, a este fichero gráfico, probablemente un fotograma de alta calidad de la misma fuente anterior, pero ya sí referenciada a una fecha y contexto. Se trataría de un grupo de prisioneros en el patio de la cárcel de Bilbao, el 6 de septiembre de 1947.

martes, 15 de julio de 2008

Sólo en El Dueso, Cantabria, más de 1000 asesinados

Durante todo el año 1936 y buena parte de 1937, Santander y Cantabria habían permanecido fieles a la República. El avance de las tropas franquistas con el derrumbe del Frente Norte, la liquidación de la resistencia vasca y las consecuencias del Pacto de Santoña hicieron que Cantabria cayera en manos de los sublevados en agosto de 1937. La represión comenzó de forma inmediata, pues para falangistas, carlistas, cedistas y franquistas había sonado el clarín de la venganza. Así, todos los pueblos, caseríos, pedanías y pequeñas localidades fueron escenario de la cacería de republicanos. Desorganizada y caóticamente en un principio, con numerosos paseos y fusilamientos en cunetas, y posteriormente con método, premeditación y administración, la represión franquista causó en Cantabria en torno a las 2.006 víctimas mortales, de las que 1.267 fueron asesinadas por consejos de guerra y 739 por métodos irregulares (sacas, paseos, etc). No obstante a estas cifras habría que sumar igualmente 65 cántabros caídos en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen, 389 muertos en el interior de cárceles franquistas, 75 guerrilleros muertos en las montañas o bajo el piquete de ejecución y por último 33 forasteros. El resultado total gira en torno a 2.535 cántabros. En estas magnitudes no se incluyen, sin embargo, otros 800 presos forasteros muertos en cárceles cántabras, fundamentalmente en el Penal de El Dueso.

Este centro penitenciario, construido en buena parte de sus instalaciones a principios del siglo XX, había sido utilizado como Colonia Penitenciaria durante la República y en él estuvo recluido el General Sanjurjo tras su fallido golpe de Estado de 1932. El Penal fue tomado por el ejército sublevado el 25 de agosto de 1937 y se convirtió en campo de concentración de los miles de republicanos hechos presos con el avance de los rebeldes en el Frente Norte, entre ellos todos los gudaris vascos tras su derrota. El 4 se septiembre de 1937 pasó a estar gestionada por la Dirección de Prisiones del Estado español.

Tras el paso por El Dueso –como campo de concentración-- de decenas de miles de vascos, cántabros y asturianos, en el Penal fueron internados al menos otros 7.419 presos antifranquistas, en este caso ya con condenas en firme. De los 5800 casos de presos recluidos por supuestos delitos políticos cometidos durante el desarrollo de la guerra, estudiados todos ellos por la investigadora Raquel Collado Quemada en su trabajo "Santoña y la Colonia Penitenciaria de El Dueso", 1884 lo fueron por Rebelión o Rebelión Militar, 3857 por Adhesión a la Rebelión, 42 por Auxilio a la Rebelión, 3 por Excitación a la Rebelión, 15 por Sedición, 10 por Deserción, 33 por Traición, 3 por Espionaje, 1 por Insubordinación y 1 por Tenencia ilícita de Armas. De los 1481 casos de presos recluidos por supuestos delitos cometidos con posterioridad al 1 de abril de 1939, 895 lo fueron por Rebelión, 215 por Bandidaje, 245 por Actividades Subversivas de asociación o propaganda ilegal, 63 por Delitos Contra la Seguridad del Estado, 14 por Insultos a las Fuerzas Armadas o al Jefe del Estado, 24 por Traición, 8 por Espionaje, 5 por Comunismo, 3 por Masonería, 3 por Sedición y 1 por Deserción. Raquel Collado ha examinado con detenimiento los testimonios de las sentencias de estas 1481 causas, y ha concluido que 625 de ellas estaban relacionadas con actividades guerrilleras y 751 con actividades comunistas. Entre estos muchos detenidos en El Dueso podríamos encontrar, por ejemplo, con Ramón Rubial --dirigente del PSOE-- o el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, que estuvo condenado a muerte durante 8 meses y fue preso 7 años.

En El Penal de El Dueso se ejecutaron más de un millar de sentencias de muerte.


Taller de alpargatería y cuerdas de cáñamo de El Dueso, según una fotografía extraída del blog "Fotos antiguas de Ibi", subida por F. Sanjuan Bravo, cuyo padre Gonzalo Sanjuán estuvo preso en el Penal.

Existe una página web, centrada en el recientemente celebrado centenario del centro, que contiene numerosas fotografías en blanco y negro del Penal y de grupos de presos pero apenas ninguna de ellas está referenciada, desconociéndose la fecha de su realización (ver http://www.eldueso.es/fotos_centenario.html). Ésto que vemos es una visualización de una fotografía de un desfile de presos en la festividad de La Merced en septiembre de 1964, capturada mediante las teclas Alt+ImprPant (ya que la página impide la salvaguardia de las imágenes y dice tener el copyrigth de las mismas ¿han solicitado a los presos la cesión de sus derechos de imagen antes de registrar los derechos contra copia?).

Presos del equipo de atrezzo del Penal de El Dueso, a mediados de los años 40.

A la izquierda, Antonio Buero Vallejo junto a unos compañeros en el Penal de El Dueso en torno a 1944.

Dibujo-estampa factura de Antonio Buero Vallejo, bajo el título "Esperando el rancho en El Dueso".


Y por último, la historia de una pequeña frustación. He podido leer que en el año 1951 se filmó en blanco y negro un documental de 11 minutos titulado “Colonia penitenciaria de El Dueso (la obra penitenciaria española)”. Estaba dirigido por José Santos Núñez y en él colaboraron José Rico de Estasen, Manuel Hernández Sanjuán, Emilio Ferrari, y Luis Torreblanca. Pero no he podido encontrar ni una sola imagen. ¿Dónde se podrá visionar una copia?

domingo, 13 de julio de 2008

Valdenoceda: 160 muertos sobre el río Ebro

Conjuntamente con la de Astorga, la Prisión Central de Valdenoceda (norte de Burgos) fue creada en 1938 por Orden Ministerial con objeto de consolidar y dar carta de naturaleza a un establecimiento provisional de reclusión asentado en una antigua fábrica de sedas sobre un canal del río Ebro y convertirlo en centro de cumplimiento de penas para los presos republicanos con condenas en firme. Por el penal de Valdenoceda pasaron al menos 4000 reclusos, los cuales sufrieron las penosísimas condiciones de la prisión. Los captores sometieron a los presos al hambre, los piojos y las chinches, el tifus y la disentería y los malos tratos ("Durante el día, las chinches permanecían en el techo de la nave en la que dormíamos. Las veíamos apiñadas, formando manchas negras. Sin embargo, cuando anochecía, la mancha iba desapareciendo. Las chinches comenzaban a bajar por las columnas de madera y durante toda la noche nos asaeteaban a picotazos. Era imposible conciliar el sueño". Ernesto Sempere Villarrubia, preso veterano).

Los prisioneros sufrían un total estado de penuria y abandono, durmiendo en un suelo de delgadas tablazones de humedísima y carcomida madera a través de cuyas anchas juntas, a tres metros sobre un lóbrego vacío, se divisaba el oscuro torrente del poderoso cauce del encanalado Ebro. El hambre y la sed del verano, y nuevamente el hambre y el terrible frío del invierno (con temperaturas al raso del patio de 20 grados bajo cero y la prohibición expresa de refugiarse bajo techo) causaron la muerte inmediata de 160 presos y dejaron secuelas de por vida en el resto ("A un nivel más bajo del río Ebro, había un canal que suministraba agua a las turbinas, las cuales estaban en una sala especial. Estas máquinas muy antiguas servían para producir electricidad para la prisión y a varios pueblos de alrededor. Indico lo anterior porque en aquella parte del canal estaban las celdas de castigo y éstas se inundaban con frecuencia y se oían los gritos de los "internos" (así nos titulaban los esbirros y guardianes) pidiendo auxilio". Issac Arenal Cardiel, preso veterano).

Algunos de los cargos directivos de la prisión fueron Eduardo Carazo Gómez (director) y José María Abril Martín (subdirector), ambos entre enero de 1941 y noviembre de 1942, y José María Figueroa Monís (director) y Ruperto Martínez Gutiérrez (capellán-maestro, ¿el famoso "Palo Largo"?), los dos entre noviembre de 1942 y noviembre de 1943, así como Leoncio Hernando García (subdirector y má tarde director en funciones en noviembre de 1942) y José María Gil (director, en fecha no determinada por este blog).

Más información sobre la identidad de los fallecidos en Valdenoceda (incluyendo un brigadista alemán que se fugó de la prisión y fue fusilado en el puerto de La Mazorra), el censo provisional de presos con la filiación de unos 1.050 presos más y numerosos detalles en otras entradas de este blog "TODOS LOS ROSTROS" o en http://es.groups.yahoo.com/group/valdenoceda/

Fábrica de sedas de Valdenoceda, más tarde prisión, en 1925.


Aproximadamente 700 presos de Valdenoceda se aprestan en 1942 a la marcha con destino al Destacamento Penal de Pedrosa de Valdeporres para emprender la construcción en trabajos forzados y régimen de redención de penas del tunel ferroviario de La Engaña.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Fotografías del preso Antonio Roda de la Vega, de Posadas, Córdoba. Por orden del director de la prisión, y convencido de que este proceder fortalecía y cohesionaba los presos, en 1942 creó y seleccionó cuatro equipos de fútbol que jugaban los domingos por la mañana.

Fotografías del preso Antonio Roda de la Vega, de Posadas, Córdoba.

Fotografías del preso Antonio Roda de la Vega, de Posadas, Córdoba.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.


Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Dibujos del notabilísimo y afamado pintor, caricaturista y dibujante madrileño José Robledano, (colaborador habitual de "El Sol", "Blanco y Negro", "El Imparcial", "La Esfera", "Mundo Gráfico", etc.), preso veterano de Valdenoceda y Porlier. Han sido extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida". Los "Cuadernos de Prisión" de Robledano se encuentran depositados en la Biblioteca Nacional, a la espera de que investigadores futuros decidan estudiarlos y reeditarlos.

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Uno de los dibujos de José Robledano en Valdenoceda, según su formato original conservado en la Biblioteca Nacional.
Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".
Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de Ernesto Sempere Villarrubia, preso veterano de Valdenoceda.

Dibujo de Ernesto Sempere Villarrubia, preso veterano de Valdenoceda.

sábado, 12 de julio de 2008

Exterminio en la Isla de San Simón

Siendo Director General de Prisiones entre 1938 y 1942 Máximo Cuervo Radigales, se estableció una política penitenciaria que se prolongó por décadas según la cual los presos republicanos y antifranquistas debían pagar sus penas con la privación de libertad y con trabajos de reconstrucción de zonas devastadas. El proyecto fue gestionado por el Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo, presidido por el padre Pérez del Pulgar, figura destacada de la Iglesia franquista del que ya hemos hablado anteriormente y al que ya hemos podido ver en anteriores imágenes. Los presos forzados se clasificaron como obreros especializados y se dividieron en varios tipos según la obra y el lugar a ejecutarla (obras publicas, industrias militarizadas, obras civiles, minas y talleres, obras hidráulicas, obras forestales, carreteras, ferrocarriles, edificios públicos, etc., etc). Pero a los franquistas se les planteó el problema de qué hacer con los no aptos --bien por desnutrición o bien por su avanzada edad-- para ese tipo de trabajos. Desde 1936 hasta 1944, 6000 enfermos crónicos, viejos, inútiles y discapacitados ("impedidos") que se habían convertido en un estorbo fueron concentrados en un único centro penitenciario, un auténtico campo de exterminio, en el que pagaran --muchos, con su propia vida-- por su doble condición de parásitos sociales y de enemigos de la Patria. La leprosería de la Isla de San Simón (Pontevedra) fue el lugar escogido para encerrar a este colectivo.

Esta cárcel redondelana tuvo tres épocas bien definidas, desde su inicio como centro de represión franquista en agosto de 1936 hasta su cierre, en marzo de 1943. En el primer periodo, hasta abril de 1937, y aprovechando las instalaciones de este antiguo convento y lazareto se instaló en las primeras semanas de la guerra una especie de cárcel provisional para presos gubernativos que aún no habían sido encausados por la jurisdicción militar, con el propósito en muchos casos de sacarlos, bien entrada la noche, y conducirlos a juicios militares o directamente asesinarlos. En esa época, muchos de los detenidos de San Simón fueron víctimas de sacas organizadas por elementos de Falange y por los llamados "cívicos", y ejecutados en las cunetas de las carreteras y ante los muros de los cementerios. Según testimonios, el director de San Simón y de las prisiones de Pontevedra, Lago Búa, y el médico forense Bustelo, fueron responsables, junto con el teniente Rodríguez de la Guardia Civil, de muchos "paseos" (ver http://www.asturiasrepublicana.com/libertad15-pon3.html). El segundo periodo se produjo al derrumbarse los frentes del Norte, por lo que muchos prisioneros fueron conducidos (por ejemplo, desde el barco-prisión "Upo Mendi", o desde el campo de Camposancos) a esta cárcel provisional en funciones de campo de concentración, para ser directamente asesinados ("ejecutados") tras su llegada a la isla. Así y tras la caída del frente de Asturias, se llegó a una pronta masificación al coincidir simultáneamente más de 2.500 presos en la isla, en terribles condiciones de hacinamiento. Hubo muchas muertes por enfermedades por la falta de higiene y el hambre.Por último, desde el fin de la guerra a marzo de 1943, fue una época en la que concentró a los presos mayores de sesenta años de edad, alguno de hasta más de 80 años, trasladando a centenares de ellos desde todas partes de España. La isla no estaba tan masificada, con entre 600 y 700 presos, aunque con un número de muertos muy elevado. Sólo en 1941, conocido como el "ano da fame", fallecieron 250 personas en San Simón. El 12 de Febrero de 1943, coincidiendo con el principio del fin de la Alemania Nazi, se evacua la isla de "despojos humanos", mediante decreto de Franco en el que se posibilitaba que los reos pudieran escoger destino penitenciario. por decreto de 17 de Diciembre de 1943. Por su edad y por las penosas condiciones físicas a las que habían sido conducidos, 274 septuagenarios pudieron ir libremente a morir a sus casas, como antes lo hicieron en la isla miles de republicanos y antifranquistas allí fueron asesinados.

Para ampliar toda esta información, vease el trabajo de los investigadores Gonzalo Amoedo y Roberto Gil Moure, "Episodios de terror durante la Guerra Civil na provinciade Pontevedra. A illa San Simón" en Edicións Xerais de Galicia, S.A. Gran parte de las imágenes de esta entrada proceden de la página "Año de la Memoria" de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia http://213.60.252.101/memoria/ga/web/notic.php?idc=1

Traslado de presos en barca a la Prisión de la Isla de San Simón.

Traslado de un grupo de presos desde el Hogar Méndez Núñez hasta la prisión de San Simón.

Presos ancianos frente a un pabellón de la prisión de la Isla de San Simón

Presos ancianos en las rocas de la Isla de San Simón.


Presos reunidos en frente del edificio administrativo asisten a una alocución y saludan brazo en alto.
Presos en la Isla de San Simón.

Presos y guardianes en la Isla de San Simón.

Entierro de un preso en la Prisión de la Isla de San Simón.