En nuestra condición de víctimas primordiales de la manipulación, quizás
seamos los españoles los europeos más conscientes de cómo la Verdad
oficial es dictada por los vencedores. Y si entre esos españoles se
encuentran también algunos lectores de Orwell, son éstos quienes mas
certeramente perciben --merced a su inmersión en "1984"--
que la Historia oficial la reescriben los poderosos, manipulando y
destruyendo libros, fotografías y periódicos para hacer coincidir la
reminiscencia del pasado con la versión oficial de la Historia impuesta
por la inteligenzza del Estado. Así fue en este solar patrio de recias
raigambres (¡menuda jerga cuartelera!) y también en todo el orbe. La
liquidación a mansalva de más de 200.000 opositores, el encarcelamiento
de más de medio millón y el exterminio de la intelectualidad y del
pensamiento libre forzando su desaparición o su exilio permitió a los
fascistas liquidar la memoria del pasado, reconstruir los recuerdos y
urdir fantasías sobre delitos ajenos y méritos propios que justificaran
los crímenes de lesa Humanidad que cometieron los traidores armados al
servicio de la oligarquía.
¿Y qué ocurrió en el teatro bélico de
Europa? La victoria de los aliados sobre los bárbaros nazis expuso a la
curiosidad pública y al espanto universal las atrocidades cometidas por
los salvajes hitlerianos y por sus aliados de todo pelaje, incluídos Franco, su Falange Española, sus militares africanistas y demás subgéneros.





























Todas estas imágenes han sido tomadas en Mauthausen. En ellas vemos fundamentalmente seres humanos, personas inermes, yertas, exterminadas por alimañas. Muchos de los que aquí contemplas son españoles, declarados por el asesino Franco como apátridas y liquidables por su compadre Hitler. Y a fe mía que el austriaco se tomó el encargo del hispano al pie de la letra.
En Nüremberg, Dachau y en mil tribunales y patíbulos dispersos por el continente se sucedieron decenas de miles de actos de justicia, que condenaron a penas muy diversas a los ejecutores y a los padres intelectuales de la barbarie. En la mayoría de los casos, los y las responsables de los desmanes vividos en Dachau, Auschwitz o Mauthausen, por ejemplo, fueron apresados durante los años 1945 y 1946, juzgados y para escarmiento de generaciones futuras, ejecutados o penados con sentencias de por vida o por varias décadas.
Juicio a los responsables de Mauthausen
El destino de los guardianes de Mauthausen fue aleccionador, casi edificante:
Hans Altfuldisch : Pena de muerte
ejecutada el 28 Mayo 1947.
Stefan Barczey : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Karl Billmann : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua. August Blei : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Willy Brünning : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Michael Cserny : Prisión perpetua.
Hans Diehl : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Ludwig Dörr : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
Otto Drabeck : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Willy Eckert : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
August Eigruber : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo
1947.
Heinrich Eocene : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo
1947.
SS Dr Friedrich - Karl Entress : Pena de muerte ejecutada
el 28 Mayo 1947.
Kapo Rudolf Fiegl : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo
1947.
Heinrich Fitschok : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo
1947.
Kapo Willy Frey :
Pena de muerte ejecutada el 28
Mayo 1947.
Heinrich Giese : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
Georg Gössl : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Werner Grahn : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Johannes Grimm : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Herbert Grzybowski : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
Paul Gützlaff : Prisión perpetua.
Heinrich Häger : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Hans Hegenscheidt : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Wilhelm Henkel : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Walter Höhler : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
Franz Huber : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
SS Dr Willy Jobst : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo
1947.
Paul Kaiser : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Anton Kaufmann : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Franz Kautny : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Kurt Keilwitz : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Kaspar Klimowitsch : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo
1947.
Viktor Korger : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
SS Dr Eduard Krebsbach : Pena de muerte ejecutada el 28
Mayo 1947.
Gustav Kreindl : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Ferdinand Lappert : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
Josef Leeb : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Julius Ludolf : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Wilhelm Mack : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
Josef Mayoer : Prisión perpetua.
Erich Meissner : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Emil Müller : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Wilhelm Müller : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Rudolf Mynzak : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Josef Niedermayoer : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Vincenz Nohel : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Theophil Priebei : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo
1947.
Hermann Pribyll : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo
1947.
Josef Riedler : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Adolf Rutka : Pena de muerte conmutada por prisión
perpetua.
Thomas Sigmund : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Hans Spatzenneger : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo
1947.
Otto Striegel : Pena de muerte ejecutada el 20 June 1947.
Karl Struller : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Leopold Trauner : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo
1947.
Andreas Trumm : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
SS Dr Erich Wasitzky (Wasicky) : Pena de muerte ejecutada
el 28 Mayo 1947.
SS Dr Waldemar Wolter : Pena de muerte ejecutada el 28
Mayo 1947.
Viktor Zoller : Pena de muerte ejecutada el 28 Mayo 1947.
Adolf Zutter : Pena de muerte ejecutada el 27 Mayo 1947.
Estos actos de justicia tendieron a ser recomendables y ejemplarizantes,
pero en muchos casos se resumieron en absoluciones o condenas casi
ridículas, rebajadas o conmutadas al cabo de pocos años, como las de
Krupp, Dönitz, Speer, von Pappen y otros grandes jerarcas.
Pero
también hubo muchos que fueron injustamente incriminados,
negligentemente juzgados e injustificadamente condenados, por errores de
procedimiento o por estar basadas las acusaciones en falsedades o
supuestas culpabilidades cuestionables. Tal fue el caso de un presunto
colaboracionista español en Francia y de cinco presos republicanos
españoles de Mauthausen, apresados por los aliados al acabar la guerra.
Sus filiaciones fueron las de José Palleja, Indalecio González González,
Laureano Navas García, Moisés Fernández
Pascual, Joaquín Espinosa Muñoz y Domingo Félez Burriel y su historia
estuvo unida durante más de una década por su fidelidad a la República y
por los sinsabores, algunos letales, que esta lealtad les ocasionó.

Los cinco españoles de Gusen/Mauthausen
El primero, el catalán José Palleja (conocido por El Negus) había sido
acusado por el resistente Jean Laffitte de mil y un delitos por los que
compareció ante un tribunal militar en
Toulouse el 11 de marzo de 1947.
El asturiano Indalecio González
González era de La Franca (Ribadedeva). Antes de ser capitán en el
Ejército republicano y de ser capturado por los alemanes en la Francia
derrotada de 1940, Indalecio, apodado "Asturias", había sido minero en
España y «quizá por eso [los nazis] le pusieron al frente del comando encargado de abrir los
túneles para hacer una fábrica de aviones». Aparentemente y según
la declaración de testigos, en Gusen, campo auxiliar de Mauthausen,
Indalecio fue nombrado jefe de 14 kapos principales, entre 40 y 50 kapos
asistentes y 1.600 presos. «Un testigo
señala que golpeaba a los presos con los puños, un garrote y una
manguera; que a principios de 1945 golpeó a un preso francés hasta la
muerte. Otro, que vio al acusado pegar a un preso polaco hasta que
murió, que vio cómo el cuerpo era llevado hasta el crematorio; que siete
presos fueron asesinados en 1944 al ser arrojados a una letrina llena
de excrementos; que vio al acusado empujar a dos de las víctimas y
extraer todos los cuerpos al otro día. Un
tercer testigo indica que en septiembre u octubre de 1944 le vio golpear
hasta la muerte a un preso llamado Zyrlich, y cómo mataba a un preso
polaco con una estaca. Otro testigo le vio matar a un preso judío polaco
con una pala», reseñaba el fiscal en su escrito de acusación.
Por
su parte, Laureano Navas, de Nava de Quirós, había sido estudiante de
Química en Oviedo, había militado en el EPR y tras la derrota y la
Retirada, había llegado a teniente del Ejército francés. Fue acusado de
crímenes cometidos en Mauthausen y Gusen.
Domingo Félez (en
otros textos conocido como Féliz Domingo Burriel, El Loco), turolense y
aragonés de Alcorisa, había supervivido a las batallas en aquellas batallas españolas, pudiendo escapar a Francia, pero fue apresado y
recluido por los nazis durante más de cuatro años. Su oficio y destino
como kapo de cocina (falso) en Gusen y
como barbero en Wierner-Neudorft fue determinante para ser acusado de
colaborador de los nazis y de participar en la selección de 180
presos para las cámaras de gas fue determinante para ser inculpado.

Laureano Navas, fotografiado en 1938
También Moisés Fernández Pascual fue acusado de crímenes
cometidos en el Hauptlager, Gusen y Steyr
Por último, Joaquín Espinosa Muñoz fue imputado por crímenes aparentemente cometidos en Ebensee.
Los seis dieron con sus huesos en las cárceles, fueron juzgados y condenados. Jose Palleja, a muerte, sentencia que fue cumplidamente ejecutada. Indalecio González fue
condenado a muerte en uno de los juicios celebrados en Dachau por los
norteamericanos entre noviembre de 1945 y agosto de 1948. En febrero de
1949 fue ahorcado en la fortaleza de Landsberg. Laureano fue condenado
a cadena perpetua, pero su caso fue revisado en 1948 y su pena fue conmutada por seis años al
demostrarse la no fiabilidad de sus acusadores. Félix Domingo (Domingo Félez) fue primero condenado a dos años de
prisión y después absuelto. Moisés Fernández Pascual recibió una condena de veinte años (otras fuentes dice que a quince). Y Joaquín Espinosa Muñoz fue condenado a
tres años.
Pero con el transcurso de los años, la Verdad reverenciada impuesta por los vencedores, la Historia incuestionada reescrita por los poderosos demostró tener fisuras o ser incluso contraria a la realidad y a la Justicia. Ya de partida, "el
tribunal militar en Dachau estableció un principio conocido como
"apreciaciones especiales" por el cual el personal de Mauthausen,
cualquiera fuera su cargo u oficio, era considerado culpable de cometer
crímenes de guerra. Un principio que violaba el derecho a la presunción
de la inocencia e igualaba la carga penal de un SS a la del resto del
personal del campo", fuera barbero o pinche de cocina. Además, y a diferencia de los acusados nazis, que recibieron alojamientos cómodos, buena alimentación y contaron con la asistencia de intérpretes y letrados de defensa a libre voluntad, los españoles de Gusen/Mauthausen fueron apartados y maltratados, no tuvieron intérprete alguno a su disposición, sus defensas fueron negligentes y fueron identificados y acusados por testigos profesionales de una manera ambigua y difusa, testigos que además eran mantenidos a sueldo e incentivados con alojamientos dispendiosos por los acusadores estadounidenses. Y para más inri, en el caso de Indalecio González, el cual "sólo reconocía haber golpeado a algún preso con
las manos, por robar, otros testigos como Schulz, Weithofer y Kansmayer indicaron que nunca le habían visto golpear a nadie, aunque uno de ellos
sí dijo que otros presos lo comentaban".
Y así, se concluía que los
supuestos crímenes de González nunca fueron demostrados, como tampoco los de los demás presos españoles. Sin embargo, González fue condenado a morir en la horca. Para impedirlo, ministros y
políticos de la República en el exilio, la Liga de los Derechos del
Hombre, un pastor protestante, un abogado alemán y un ministro
guatemalteco pidieron clemencia al general Lucius Clay, gobernador
estadounidense de Alemania. La esposa de González, con la que tenía un
hijo pequeño, llegó a escribir al presidente Truman. Pero no sirvió de nada.
Indalecio González González fue ahorcado el 2 de febrero de 1949, en el mismo castillo, prisión militar, en el que Hitler escribio enclaustrado su terrible "Mein Kamp".

Indalecio González González, instantes antes de ser ahorcado por sus acusadores e injustos jueces norteamericanos.
En 2010, un superviviente valenciano de Mauthausen, Luis Estañ (¿Estany?), ya
fallecido, aseguró que González le había salvado la vida al apartarle de
un grupo de presos que fueron arrojados a un barranco por los SS.
Post scriptum: Espero que sepáis
disculparme por no hacer más juicios de valor y no indagar aún más. Todo lo que
rodea esta historia, sus textos y sus fotos, me repugna y al escribirla es
inevitable salir tocado por su horror. Muchos de los datos proceden de La Nueva
España lne.es, sobre un artículo publicado para ilustrar la obra centrada en
los españoles juzgados tras el holocusto, de la socióloga y periodista
venezolana de origen español Laura S. Leret, nieta del capitán de aviación
Virgilio Leret, el primer oficial republicano fusilado por los franquistas en
julio del 36 en Melilla. He aportado datos procedentes del libro del
historiador David W. Pike, «Españoles en el Holocausto». La fuente de otros
textos y fotografías es diversa, si bien en general proceden de EL PAIS,
elholocausto.net, forosegundaguerra.com, memoriablau.foros.ws y
nodo50.org/despage/Nuestra%20Historia/exilio/Domingo%20Felez/domingo_felez.htm.