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lunes, 16 de marzo de 2015

El pesar, el abatimiento, la amargura, el desánimo en mis ojos. 11 imágenes: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 75

Desconsuelo. Al perder, al sabernos derrotados, al sentir que hemos dejado de ser personas, ciudadanos y nos hemos convertidos en súbditos, en esclavos de los nuevos dueños, de los viejos amos de siempre, a nuestros ojos afloran el pesar, el abatimiento, el desánimo, la amargura. En un segundo, en tres años, hemos retrocedido un  siglo. ¡Mil siglos, coño! Volvemos a ser los parias de la tierra, los de la jodida en pie famélica legión, ¡mierda! Algún día volveremos. Esperadnos, que "más pronto que tarde, caerá el cobarde". Esperadnos. Pero mientras, dejadnos solos con nuestra tristeza, con nuestro pesar, nuestra angustia, nuestra pena, nuestro desaliento. Lo podéis ver. En el fondo de nuestros ojos. Miradnos. Miradnos.


Fuente: archivo Deschamps en el Ministerio de Cultura. http://pares.mcu.es/



Fuente: archivo Deschamps en el Ministerio de Cultura. http://pares.mcu.es/

En 1939 y tras la derrota de la República, miles de españoles buscaron refugio en el sur de Francia.  Fuente: AFP y swissinfo.ch

Esta fotografía me obsesiona. La he traído muchas veces a TODOS LOS ROSTROS. Tantas cuantas veces la vea, me sigue impresionando y emocionando. Es la imagen de una mujer derrotada, deprimida, acogida en un centro de refugiados de Ciudad Real, la real Ciudad Leal. Terrible. Terrible. Extraída de mil fuentes, entre ellas de gettyimages.com
 
Pero a través de las décadas, de los años, el rostro de este hombre es el que más me perturba. Sus ojos me transmiten pesar, tristeza, pero también dignidad y el breve aunque efímero recurso al más que evidente humor socarrón y triste, el de un espíritu irónico e inteligente pero cansado, amargado, exhausto y vencido. Es un  músico de la banda del 5º Regimiento, refugiado en Francia en febrero de 1939 y fotografiado por Capa en el campo francés de Argelès-sur-Mer, en Le Barcarès. ¡Ánimo, compañero! Fuente de la imagen: Archivo Magnum.

Esta imagen es mágica. O diabólica. Nuestra mirada oscila alternativamente entre el sueño irrefrenable del extenuado guerrero y la empática visión del destrozado soldado que nos taladra con sus penetrantes ojos. ¿En cuál de los dos exiliados en Francia fijar nuestra compasión? En ambos. Los dos dieron sus vidas por preservar nuestras libertades. Fuente de la imagen: posters.com  

Solo. Inerme. Desastrado, desarmado. Indefenso frente a la horda mercenaria africana. Así es como se ve nuestro campeón republicano. ¡Fuerza, amigo! Fuente de la imagen: todocoleccion.net

"¿Cómo volver? ¿Que nos encontraremos al regresar? ¿Nos matarán si volvemos?". Una familia de refugiados vascos, huídos tras haber cruzado la raya por Hendaya ante la entrada de los franquistas en Euzkadi. 1937. Fuente de la imagen: printsplace.co.uk


Los cihiquillos se dejan llevar por la natural curiosidad. Pero el hombre es estoico, orgulloso, ibérico. Probablemente sólo piense en regresar. Y en devolver el golpe para retornar a la balbuciente democracia truncada que pretendía hacer Justicia y devolver al pueblo el fruto de sus esfuerzos. Fuente de la imagen: printsplace.co.uk

Una familia de miserables desarrapados proletarios, probablemente cercanos a los vencidos en el criminal acto terrorista de los franquistas, sobrevive en un bunker de la guerra, 10 años después de haber concluído ésta. Fuente de la imagen: Archivo LIFE. Fotógrafo: Dmitri Kessel. 1949.

Una familia de miserables desarrapados proletarios, probablemente cercanos a los vencidos en el criminal acto terrorista de los franquistas, sobrevive en un bunker de la guerra, 10 años después de haber concluído ésta. Fuente de la imagen: Archivo LIFE. Fotógrafo: Dmitri Kessel. 1949.

sábado, 20 de diciembre de 2008

"Muerte de un miliciano": ¿auténtica o falsa? Fin y última entrega

Ya reflejada en sucesivas entregas, quiero con esta entrada poner punto final --al menos en este blog de "Todos los Rostros"-- a la por el momento no resuelta polémica sobre la hipotética autenticidad de la instantánea "Muerte de un miliciano" de Robert Capa, ya que lejos de atenuarse, el debate se acentúa con el transcurso de los días. Una exposición que en la actualidad se está desarrollando en Londres, saca a la luz pública la serie supuestamente completa de negativos de la secuencia de la aparente muerte del miliciano alicantino Federico Borrell García en Cerro Muriano, Córdoba, y de su innominado compañero. Y tal como lo interpretan Radio Televisión Española y su corresponsal en Londres Miguel Ángel Idígoras en sendas informaciones, una necrológica publicada por un compañero de Federico en 1937 desmentiría que el retratado fuera Borrell y simultáneamente, el orden secuencial de los negativos tomados por Capa en Cerro Muriano confirmarían la veracidad de las imágenes. Ciertamente confuso. Pero así puede leerse y verse en líneas más abajo o en http://www.rtve.es/noticias/20081219/una-necrologica-desmiente-que-taino-sea-hombre-fotografia-muerte-miliciano/209061.shtml y en http://www.rtve.es/mediateca/videos/20081017/famosa-foto-muerte-miliciano-robert-capa-verdadera/318600.shtmlFederico García Borrell, el "Taino", miliciano alicantino anarquista de Alcoy, fallecido en el cerro de La Coja, Monte de las Malagueñas, en Cerro Muriano (Córdoba), en septiembre de 1936, y retratado supuestamente en el instante de su muerte el mismo día 5 de este mes por el fotógrafo Robert Capa.

Críticos españoles e italianos han superpuesto dos de las imágenes de caídos tomadas por Capa en Cerro Muriano y han deducido por la coincidencia del fondo y de numerosos tallos concretos de hierbas y pasto, que los dos supuestos fallecidos caen exactamente en el mismo lugar, lo que avala la tesis de que al menos uno de los dos fingía su muerte.

Lugar exacto, en la actualidad, del escenario de la muerte de Fedrico Borrell, en el cerro de la Coja, Monte de la Malagueña, en Cerro Muriano, Córdoba.

Una necrológica desmiente que el "Taíno" sea el hombre de la fotografía 'Muerte de un miliciano'

Ampliar fotoMuerte de un Miliciano
Muerte de un miliciano: famosa instantánea de Robert Capa.RTVE
  • El documento indica que el miliciano murió detrás de un árbol y no como muestra la foto
  • Muerte de un miliciano es una de las fotos más simbólicas de la guerra civil
  • El hallazgo ahonda más sobre la controversia de la veracidad de la instantánea
RTVE.es / EFE ALICANTE 19.12.2008Una de las fotos más simbólicas de la guerra civil vuelve a ponerse en tela de juicio. El mito de Muerte de un miliciano podría desmoronarse.

Una necrológica hallada en el Archivo municipal de Alcoy (Alicante) desmiente que el vecino de esta localidad, Federico Borrell García, más conocido como Taíno, fuera el retratado por Robert Capa en la fotografía Muerte de un miliciano.

La famosa instantánea fue tomada el 5 de septiembre de 1936 y, supuestamente, refleja el momento de la muerte del miliciano alcoyano Taíno. Pero según la noticia de defunción, el Taíno no murió en ese momento.

"En el artículo se relataban las circunstancias de la muerte del miliciano, que no coinciden en nada con la fotografía tomada por Capa", ha explicado el director del archivo alcoyano, José Luis Santoja.

Los datos no concuerdan

El investigador Miguel Pascual ha encontrado una necrológica sobre el Taíno hecha por un compañero miliciano (Borrell Fenollar) y publicada justo un año después de su muerte en las páginas del periódico anarquista Ruta Confederal, cuyo único ejemplar conocido se conserva en el archivo alcoyano.

Según el director del archivo alcoyano, José Luis Santoja, "el artículo escrito por Borrell Fenollar, compañero del miliciano Federico Borrel García Taíno, relata que éste murió de un tiro mientras estaba parapetado detrás de un árbol, y no como refleja la fotografía de Capa".

Mito de la instantánea de Capa

La foto Muerte de un miliciano se publicó el 23 de septiembre de 1936 en la revista francesa Vu conviertiéndose desde entonces es una de las instantáneas más míticas no ya de la Guerra Civil Española sino de la fotografía de guerra en general.

Desde entonces muchos son los que afirman que el fotógrafo Robert Capa retrató el momento de la muerte de el Taíno en esta instantánea. No obstante, la veracidad de la foto ha sido cuestionada. Aunque algunas investigaciones parecen demostrar que la foto es real existen opiniones que, por ejemplo dudan de la identidad del miliciano muerto.

El descubrimiento de la necrológica que señalaría que el Taíno no murió cuando se tomó la instantánea arroja más dudas sobre este mito.

El Taíno fue un anarquista español que luchó en la Guerra Civil Española en las milicias de la CNT y que es mundialmente conocido por haber sido retratada su muerte en combate por el fotógrafo Robert Capa en la instantánea Muerte de un miliciano.

La famosa foto "Muerte de un miliciano" de Robert Capa es verdadera
Ver vídeo  'La famosa foto "Muerte de un miliciano" de Robert Capa es verdadera'
La famosa foto "Muerte de un miliciano", que tomó Robert Capa en la Guerra Civil española ha estado durante decadas perseguida por la duda de si fue un montaje. Ahora, una exposición en Londres muestra nuevas fotos de Capa que prueban que aquel miliciano murió de verdad.

martes, 16 de diciembre de 2008

Penúltima entrega sobre "Muerte de un miliciano"

Los productores del documental "La sombra del iceberg" han avanzado un trailer de su trabajo, así como un extracto de un par de minutos de duración. Ambos son visionables en la página de "EL PAIS". Es brevísimo lo que puede verse en él, pero el extracto es muy intenso y genera nuevas dudas acerca de la imagen "Muerte de un miliciano" y sobre el trabajo de Robert Capa en Cerro Muriano durante aquella jornada.

En este extracto puede oirse y verse lo siguiente:

"...Resumamos: la serie oficial del miliciano la componen cinco fotografías..., bueno, seis, si se cuenta al segundo miliciano supuestamente muerto. Pero hemos encontrado más. En la revista francesa "Regards" de aquel mes de septiembre de 1936 hay otras tres...."

"...En una de ellas hay un tercer miliciano con casi el mismo encuadre que el de la mítica imagen. Ya van tres. ¿No dijo Capa haber disparado su cámara una vez y al azar?..."

"... En otra hay dos muertos imaginarios, porque la ciencia forense nos lo deja bien claro, o se muere boca arriba o boca abajo, y estos dos milicianos están en equilibrio..."

"...Y la más desconcertante: ¿qué fotografo de guerra se hubiera colocado entre el fuego cruzado de seis milicianos inexpertos y del del enemigo?..."

El documental promete revelar más sorpresas. Muchos ansiamos ya poderlo ver con detenimiento. ¿En qué circuitos comerciales se distribuirá? ¿DVD? ¿Televisión?... Estaremos al tanto y seguiremos informando. Mientras tanto, podéis visionar el extracto y el trailer en http://www.elpais.com/multigalerias/elpgal/miliciano_robert_capa_sombra_iceberg/20081215elpepucul_1/Zes

lunes, 15 de diciembre de 2008

Una fotografía convertida en leyenda: niegan que Borrel sea el miliciano muerto

Y hoy publica EL PAIS una nueva contribución al misterio sobre la autenticidad de la foto "Muerte de un miliciano de Capa". Un reportaje documental titulado "La sombra del Iceberg" y dirigido por Hugo Doménech y Raúl M. Riebenbauer, sostiene haber probado que el miliciano de la fotografía no era Federico Borrell y que su erronea identificacion por Mario Brotons fue alentada por Cornell Capa, hermano de Robert, y por Richard Whelan, su biógrafo oficial, por intereses comerciales y mediáticos. Puede leerse este nuevo capítulo de la saga en http://www.elpais.com/articulo/cultura/documental/desmonta/mito/miliciano/Robert/Capa/elpepicul/20081216elpepicul_4/Tes, información que no hace otra cosa que acrecentar la fuerza de esta imagen legendaria.




Un documental desmonta el mito del miliciano de Robert Capa

'La sombra del iceberg' sostiene que el soldado muerto no es Federico Borrell


MIGUEL ÁNGEL VILLENA - Madrid - 16/12/2008
Es la imagen más simbólica y más difundida de la Guerra Civil española y una fotografía estremecedora de la muerte en directo. Robert Capa tomó la instantánea de un miliciano que acababa de ser abatido en el cordobés Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936. Durante casi seis décadas, el héroe republicano fue un desconocido, pero en 1995 un historiador de Alcoy creyó identificar en aquel miliciano al alcoyano Federico Borrell García, sin aportar ninguna prueba concluyente, todo basado en intuiciones, igual que las impresiones de una sobrina del soldado. Pero la mitomanía en torno a Capa alentó esta versión, más atractiva sin duda, de un héroe con nombres y apellidos. La sombra del iceberg, un documental rodado en dos años, demuestra, a través de testimonios y de documentos, que el célebre miliciano fotografiado por Capa no era Borrell y que vuelve a ser un soldado anónimo. Dirigido por Hugo Doménech y Raúl M. Riebenbauer, el documental se estrena el viernes próximo en salas de Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante tras haber ganado algunos premios en festivales.







"A veces es muy difícil detener una mentira", afirman los realizadores
Una necrológica de Borrell relataba su muerte, muy distinta de la fotografía
"A veces una mentira", comentan los realizadores del documental que lleva como subtítulo Una autopsia de la mítica fotografía de Robert Capa 'El miliciano muerto', "empieza a rodar y resulta muy difícil detenerla. Creo que nuestro exhaustivo trabajo de investigación revela con declaraciones de editores gráficos, estudios de forenses y, sobre todo, con crónicas periodísticas de la época que Federico Borrell García no es el soldado de la foto. Es más, un hijo de Mario Brotons, el historiador alcoyano que reveló la identidad, ha afirmado que su padre, fallecido en 1995, se basó en intuiciones personales y nunca tuvo certeza histórica de su afirmación. Brotons aseguró en aquel año que lo había confirmado en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, un centro que nunca visitó".
Ahora bien, la prueba más aplastante se refiere a una necrológica en la revista anarquista Ruta Confederal, a finales de 1937, en la que un amigo de Borrell evocó las circunstancias de su muerte en Córdoba y escribió: "Le veo tendido detrás del árbol que le servía de parapeto (...) Aún después de muerto empuñaba su fusil". O sea, una situación radicalmente distinta del muerto de Capa, fulminado en campo abierto. Otro lugar común que han desmontado Hugo Doménech, profesor de Fotografía en la Universidad de Castellón, y Raúl M. Riebenbauer, periodista y guionista, apunta a que, según los datos historiográficos y declaraciones de personas presentes en Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936, en aquella jornada murieron varios combatientes republicanos y no sólo Borrell, como han sostenido algunos. No como conclusión del documental, sino sólo como "duda razonable", sus directores plantean también que la foto pudo ser tomada por Gerda Taro, compañera de Capa.
En cualquier caso, la pregunta obligada se halla en las razones del entorno de Robert Capa -integrado por su hermano Cornell, y su biógrafo oficial, Richard Whelan, ambos fallecidos hace poco- para escudarse en esa versión del miliciano identificado y poner todo tipo de obstáculos a los realizadores de La sombra del iceberg para su investigación. "Para Cornell Capa o Whelan", manifiestan los cineastas, "era preferible, digamos más comercial o más mediático, que el miliciano tuviera una identidad concreta a que fuera un tipo desconocido. Ellos también se aprovecharon de que los periodistas, en muchas ocasiones, y hablamos de una crítica y autocrítica, no tenemos ganas o no disponemos de tiempo para ser rigurosos. Por eso hemos dedicado dos años a viajar por media España y media Europa para conocer la verdad de una foto que a los dos nos ha fascinado desde hace años".
Fervientes admiradores de Capa y de su contribución al fotoperiodismo del siglo XX, los directores de La sombra del iceberg destacan la brillante y equilibrada composición de la imagen del miliciano, así como la dramática verdad de la tragedia, de la muerte. "Además", señalan, "se trata de una foto hecha en defensa de unos ideales justos, como era la causa de la República española". El mito de Capa se ha agigantado con el tiempo, y en la actualidad una amplísima exposición, abierta hasta el 25 de enero, repasa su trabajo en el Museo Barbican de Londres. Ahora bien, tal vez habría que dejar de lado la mitomanía. ¿Qué más da que el miliciano sea un desconocido? Cuando en julio de 1937 la revista Life dedicó un reportaje a España, ilustrado con la célebre foto, tituló así: Muerte en España. La guerra civil se ha cobrado medio millón de víctimas en un año. El soldado de Cerro Muriano era uno más, una anécdota convertida en categoría, un símbolo.

domingo, 14 de diciembre de 2008

La sexta imagen de la secuencia "Muerte de un miliciano" de Capa

El diario EL PAIS publica hoy, 14 de diciembre, un extenso reportaje centrado en la figura de Robert Capa y titulado “Capa, reportero gráfico del siglo XX” . La información está dedicada a la edición de una antología de bolsillo de las instantáneas más célebres del fotógrafo húngaro (ver http://www.elpais.com/articulo/cultura/Capa/reportero/grafico/siglo/XX/elpepucul/20081212elpepucul_3/Tes) y complementaría a otra información de 6 de mayo de 2008, titulada “El hilo de la "maleta mexicana" de Robert Capa” en la que se refierían los esfuerzos que la investigadora Kristen Lubben, conservadora en el International Center of Photography (ICP) de Nueva York, está llevando a cabo para desentrañar los enigmas de la caja perdida y recientemente hallada en Méjico con fotografías de Capa, Gerda Taro y David Chim Seymour.

Es esta última información la que me ha hecho recordar que allá por el mes de octubre, los medios de comunicación internacionales aseguraron que en el interior de la maleta mejicana se había encontrado una imagen relacionada con la instantánea de la supuesta muerte de Federico Borrell en Cerro Muriano. La famosa secuencia de 5 imágenes, comentada en este blog en la entrada "Muerte de un miliciano" del 6 de junio y ampliada dos días después en la entrada “Nuevamente sobre "Muerte de un miliciano", parece ser que no estaría completa sin una sexta fotografía, que publicaba el diario EL PAIS el pasado 5 de octubre y que por un inexplicable olvido --ruego me disculpen--, no llegue a mencionar en “Todos los Rostros”. La imagen, procedente de unos contactos, ha sido interpretada por muchos de sus analistas como un confirmación más de la verosimilitud de la instantánea de la muerte de Borrel. La fotografía es ésta:


Y el texto que componía la información de EL PAIS es éste:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/soldado/fotografo/muerte/elpepicul/20081005elpepicul_1/Tes

REPORTAJE: Un icono de la Guerra Civil
El soldado, el fotógrafo y la muerte
Unos contactos disipan dudas sobre la autenticidad de la célebre imagen de Capa
ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - Madrid - 05/10/2008
"El 5 de septiembre de 1936, un mes y medio después de que comenzara la Guerra Civil, un miliciano anarquista de 25 años, algo bravucón, murió en un cerrillo cordobés de un balazo disparado por un francotirador marroquí. A muy pocos metros, metido en una trinchera, un fotógrafo húngaro de 23 años que nació con un dedo meñique de más, simpático, mujeriego y valiente, disparaba su cámara en el mismo segundo, apuntando al mismo soldado. El miliciano, Federico Borrell, murió en el aire; el fotógrafo, Robert Capa, se escondió en la trinchera sin saber que acababa de hacer la foto más famosa de la Guerra Civil y se volvió a levantar poco después para, jugándose el pellejo, retratar a otro anarquista que también moriría en el mismo sitio un minuto después.
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Borrell y los suyos se despliegan por el monte y ocupan las trincheras
El miliciano murió en el aire; Capa acababa de hacer su foto más famosa

No se sabe dónde está enterrado el miliciano Federico Borrell
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La fotografía de Borrell, conocida a partir de entonces como El soldado caído, estaba destinada a convertirse en un icono de la Guerra Civil y de cualquier guerra gracias a su incomparable potencia simbólica. También a arrastrar la duda de haber sido falseada, debido, entre otras cosas, a su extraña y visceral perfección, a su oportunidad inaudita al retratar el instante mismo de la muerte del soldado en un soleado páramo español.
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Una exposición que será inaugurada el 17 de octubre en Londres bajo el título de Esto es la guerra, Robert Capa trabajando, aporta nuevas fotografías encaminadas a zanjar la cuestión. Una de ellas es reveladora: muestra el cadáver del segundo miliciano retratado por Capa, tendido en el cerro. El contacto fue encontrado hace un par de años por el biógrafo oficial de Robert Capa, Richard Whelan, junto con otras decenas de negativos perdidos hasta entonces pertenecientes a la desordenada herencia del fotógrafo. Gracias a estos contactos se sabe ahora mejor lo que ocurrió antes y después de la foto en aquel atardecer en Cerro Muriano.
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Federico Borrell García, Taino, había nacido en Benilloba, un pueblo de la sierra alicantina. Fue el quinto de seis hermanos de una familia pobre. Su padre, Vicente Borrell, Batallón, labrador, murió cuando Federico contaba seis años. La madre, María García, La Taña, decidió emigrar a la cercana e industriosa Alcoy con toda la prole cuando consiguió un trabajo de criada. Federico aprendió a leer y a escribir y se hizo tejedor. Como otros muchos jóvenes de la zona, también era anarquista. Era presumido, echado para adelante, amigo de figurar. Tenía los pómulos muy marcados, un rasgo físico peculiar que compartía con su padre y su hermano. El concienzudo y tenaz historiador local Miguel Pascual ha reunido ésta y otras informaciones tras rastrear archivos de Alcoy y preguntar a los testigos o recordar lo que éstos dijeron en su época. "Mi abuelo le conoció", explica Pascual Mira, "y me contaba que Taino era algo alocado".
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El 1 de septiembre, días después de asaltar el cuartel de Infantería de Alcoy y hacerse con armamento ligero, munición y correajes, una columna miliciana anarquista compuesta por unos 300 hombres parte hacia el frente andaluz, dispuestos a colaborar en el intento republicano de contener a las tropas del general Varela, acuartelado en Córdoba. Entre ellos figura Taino. La vida le va bien por entonces: está a punto de casarse con su novia Marina. Ha dejado guardado en Alcoy un traje recién comprado para la boda. En la columna va también su hermano Evaristo, cinco años menor, y un adolescente llamado Mario Brotons que con el tiempo jugará un importante papel en esta historia.
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Taino y sus compañeros suben a Cerro Muriano, una aldea situada a pocos kilómetros de Córdoba al amanecer del día 5. Se despliegan por el terreno, ocupan las trincheras. No hay que pensar en un ejército organizado, bien armado y coordinado, sino más bien en un puñado de "civiles con escopetas", en expresión del historiador Francisco Moreno Gómez. Sus oponentes sí componen un ejército profesional con experiencia.
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Ese día, el general Varela inicia una ofensiva por la sierra cordobesa. Los cañonazos que resuenan demasiado cerca aterrorizan a los habitantes de Cerro Muriano, que salen de sus casas y escapan a la carrera en busca de un lugar más seguro. A la hora de la siesta, cuando por el flanco izquierdo del frente avanza en silencio una columna nacional de marroquíes bajo el mando del coronel Sáenz de Buruaga, los milicianos de Alcoy reciben una visita inesperada. "Aquel día llegaron a Cerro Muriano al menos tres vehículos de periodistas", escribe Moreno Gómez en su libro 1936, el genocidio franquista en Córdoba (Crítica), que se publicará este mes. En uno de los coches viaja Robert Capa y su novia, la también fotógrafa de guerra Gerda Taro.
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El frente está tranquilo a esa hora. Capa aprovecha para captar a un grupo de milicianos en una trinchera, con los fusiles en alto, saludando. El hombre de la camisa clara de la izquierda que sonríe mirando hacia un lado es Federico Borrell y morirá en un rato. El tercero por la izquierda, con bigote, también.
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A partir de aquí las versiones no coinciden. El historiador Gómez Moreno, basándose en un detallado estudio de los movimientos de tropas, concluye que Taino y los suyos se vieron sorprendidos por el ataque de los regulares de Sáenz de Buruaga y que acudieron, corriendo ladera abajo, a taponar el flanco. "Todo un negro panorama que hace impensable que Robert Capa tuviera ni tiempo ni oportunidad para ensayar fotomontajes", afirma. En la batalla muere Borrell.
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El biógrafo oficial del fotógrafo, Richard Welham, fallecido en 2007, en un artículo publicado tres años atrás en la revista Aperture, reconstruye esa tarde de una forma un poco diferente. Este estudioso coincide en situar la llegada de Capa y el resto de los corresponsales al inicio de la tarde. Como la zona estaba tranquila, Capa convence a los milicianos para que posen para él con sus armas. Éstos se prestan. Y desarrollan varias maniobras de avance en grupo, de salto de trincheras, de tiro.... Los 40 negativos expuestos ahora en la exposición de Londres así lo confirman. Cynthia Young, responsable de la exposición y que ha examinado cuidadosamente todas las fotografías añade: "Es evidente que mientras Capa y Taro hacen las fotografías no están en el corazón de ninguna batalla".
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Pero estas maniobras aparentemente inofensivas atrajeron al enemigo. O, de creer al historiador Moreno Gómez, fue entonces cuando llegó la columna de Sáenz de Buruaga. El caso es que el ejercicio se volvió trágico. Welham lo ha reconstruido así: Capa se encontraba en una hondonada o una trinchera. Al pie de ella, estaba Federico Borrell. A unos metros a su derecha, el otro miliciano de bigote. Es en ese preciso momento cuando una bala impacta contra Taino. Capa se agacha en la trinchera. El miliciano de bigote, que jamás ha sido identificado, se pone de rodillas para ofrecer menos blanco, coge a Borrell por las axilas y, ayudado por sus compañeros, conduce a Federico a la trinchera. Después, cuando está recogiendo su fusil, es abatido a su vez, casi en el mismo sitio que Federico. Capa retrata también ese momento. Y asimismo, su cadáver, en una tercera foto que no se había visto hasta ahora.
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Al día siguiente, el hermano pequeño, Evaristo Borrell, dejaba el frente y regresaba a Alcoy para informar a sus hermanas de que Federico había muerto. Su hija, Empar Borrell, la sobrina de Federico, recordaba el lunes pasado que su padre guardó para siempre una idea particular y penosa de ese día de guerra: "Ya no se volvió a presentar voluntario. Es más, siempre nos aconsejó que no nos presentáramos voluntarios para nada en la vida". Años después, Evaristo se casaría con el traje de boda que Federico había dejado sin estrenar. "Por entonces había muy poco dinero y no era cosa de desaprovecharlo", explica Empar con una sonrisa. El rastro de la novia de Federico se desvaneció para siempre: "De Marina no sabemos qué vida llevó o qué hizo: mi padre perdió el contacto para siempre".
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También el rastro de la historia de Federico y de Evaristo y de la columna anarquista de Alcoy se fue perdiendo salvo para los familiares y los historiadores locales. Mientras tanto, la foto del miliciano se convertía en un icono planetario y se reproducía en todas las revistas y periódicos del mundo. También de Alcoy. Un día, Mario Brotons, aquel adolescente que con 14 años había luchado en Cerro Muriano, convertido ya en un hombre de 75 y tras escribir un libro en el que relataba su aventura en la columna anarquista, Retazos de una época de inquietudes, aseguraba que su paisano Taino era el miliciano derrumbado en la foto. La madre de Empar, la cuñada de Federico, que aún vivía entonces, lo confirmó. El biógrafo Welham lo dio por bueno.
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Con todo, El soldado caído sigue concitando interpretaciones encontradas. Hay dos documentales que lo corroboran. Uno de ellos, Los héroes nunca mueren, estrenado en 2004 y dirigido por Jan Arnold, reconstruye los hechos acaecidos en Cerro Muriano y localiza el lugar exacto en el que Borrell caía abatido, denominado Cerro de la Coja. Arnold no cree que la foto de Capa sea un montaje: "Él estuvo en muchas guerras, muy cerca de la línea de fuego. Y jamás tuvo necesidad de falsear ninguna foto. No entiendo por qué lo tenía que hacer entonces".
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El otro documental, La sombra del iceberg, dirigido por Hugo Doménech y Raúl M. Riebenbauer y premiado en 2007 en el Festival de la Ciudad de México, cuestiona tanto la veracidad de la foto como el hecho de que sea Taino el que aparece en la imagen. También el historiador Miguel Pascual, basándose en sus propias investigaciones, está convencido de que la foto es un montaje y de que Borrell murió en otro momento de la batalla.
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Young, la organizadora de la exposición, cree que la polémica no acabará jamás. A pesar de la aparición de los nuevos negativos que se exhibirán a partir del día 17. A pesar de la foto del cadáver. "Que haya gente que desconfíe es inevitable. No se ha encontrado la secuencia entera de los negativos. Tal vez se perdió. Tal vez no aparezca nunca. O sí. Pero lo que hay de nuevo da información relevante, que corrobora lo que sostenía el biógrafo Whelan".
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No se sabe dónde ni quién enterró a Federico Borrell. No hay ninguna inscripción en ningún registro. Lo más seguro es que su cuerpo, junto con el del segundo miliciano, estén en el cementerio de Villaharta, a pocos kilómetros de Cerro Muriano, donde acabaron muchos cadáveres de la batalla. De ser así, de ser todo cierto, ahí se encontrará también la bala que atravesó su corazón en el instante mismo en que Capa apretaba el obturador de su cámara Leica."

martes, 5 de agosto de 2008

Los campos de concentración franceses

Ya el 12 de noviembre de 1938 el gobierno francés presidido por Daladier promulgó un Decreto Ley en el que mencionaba a los "extranjeros indeseables" (refiriéndose evidentemente a los españoles) y proponía la expulsión de todos ellos. El 5 de febrero de 1939 y presionado por parte de la opinión pública, Daladier --que había bloqueado la frontera e impedido el paso de los refugiados-- permitió finalmente la entrada en masa de los huidos por la frontera que hasta entonces había permanecido oficialmente cerrada.

Ante la avalancha y sin miramiento alguno, el gobierno francés separó a los hombres de las mujeres y a los oficiales de la tropa. Todos fueron maltratados, mal alimentados y concentrados en zonas descampadas y alambradas tal como si fueran prisiones al aire libre, vigiladas por soldados coloniales marroquíes y senegaleses y disfrazadas o maquilladas como “campos de internamiento para refugiados” distribuidos por todo el país. A remedo de lo sucedido en el interior de España, toda Francia se convirtió también en una inmensa prisión para los republicanos antifranquistas.

El primer "centro especial" para acoger a los refugiados fue instalado por decreto el 21 de enero de 1939 en Rieucros (Lozère), cerca de Mende. Muy poco después, estos "estacionamientos temporales" se convirtieron en "reclusión administrativa" y en pocos meses se creaban el resto de los campos de internamiento. El 25 de febrero de 1939 Francia reconoció al gobierno franquista e intercambió embajadores (ver en este blog la entrada dedicada a la "Traición de Francia"). Poco después, entre marzo y abril de 1939 se crearon seis centros en las periferias de los Pirineos Orientales para el internamiento de milicianos: en Bram (Aude) reservado a los ancianos; Agde (Hérault) y Riversaltes (Pirineos-Orientales) destinado a los catalanes; Sepfonds (Tarn-et-Garonne) y Le Vernet (Ariège) para los obreros y Gurs (Basses Pyrénées). Estos dos últimos centros fueron los campos franceses más importantes y funcionaron hasta 1944, encerrando y exterminando a judíos, españoles, rumanos, gitanos y otros europeos indeseados para los nazis y para una parte importante de los franceses. El ya mencionado de Le Vernet era conocido como “campo represivo” en el que se debía encerrar a los “individuos peligrosos para el orden público y la seguridad nacional”, en general comunistas y dirigentes de las Brigadas Internacionales. A estos centros de internamiento se le sumaron otros como Argèles-sur-Mer, Saint-Cyprien (sumando ambos más de 180.000 internados), Prats-de-Molló y otros más pequeños como Gurs (con 23.000 excombatientes españoles y 7.000 brigadistas), Noé y Barcarès (cerca de 150.000 refugiados).

A mediados de marzo de 1939, Robert Capa visitó el enorme campo de la playa de Argelès-sur-Mer dónde estaban encerrados en ese momento más de 80.000 republicanos españoles. Capa describió este campo o "un infierno sobre la arena: los hombres allí sobreviven bajo tiendas de fortuna y chozas de paja que ofrecen una miserable protección contra la arena y el viento. Para coronar todo ello, no hay agua potable, sino el agua salobre extraída de agujeros cavados en la arena".

Ante estas terribles condiciones disuasorias planteadas cruelmente por el insensible gobierno francés y tras recibir un mensaje supuestamente conciliador de Franco garantizando inmunidad para todos aquellos libres de "delitos" de sangre, muchos de los huídos se plantearon el regreso. De los 550.000 republicanos que cruzaron los pasos fronterizos franceses antes de abril de 1939, al menos 250.000 --entre hombres, mujeres y niños-- atendieron y dieron credibilidad a las promesas de perdón de los franquistas y regresaron a España. Decenas de miles de ellos lo pagaron con sus vidas, pues todos fueron interrogados a su regreso y los hombres detenidos para su concentración y clasificación de cara al establecimiento de las responsabilidades que pudieran determinar los vencedores, los cuales impusieron condenas a muerte a muchos de ellos y penas milenarias de prisión a los que no fueron asesinados ante los pelotones de fusilamiento.

Nuevamente, muchas de las imágenes que traigo aquí son poco frecuentes y algunas de ellas aparentemente inéditas. Han sido extraídas de las miams fuentes que en la entrada anterior, es decir, que la mayor parte son fotografías de muestra del catálogo de una colección de postales sobre el paso de los puestos fronterizos y la retirada, que está a la venta en en la página http://www.elcondeingles.com/, en su sección de "Militaria; Guerra civil española", y que por su indudable valor documental os hago llegar aquí, a pesar de la bajísima resolución de las borrosas fotográfías. Otras proceden de imágenes de uso público consultables en http://www.corbis.com/ y en http://www.flickr.com/, normalmente bajo el criterio e búsqueda "guerra civil" o "spanish civil war" y a poder ser en blanco y negro. Por último, algunas --unas pocas-- de las fotografías han sido tomadas de la excelente página http://www.sbhac.net/, para la que reitero mi recomendación de lectura sosegada por su gran calidad.


Red de campos de concentración para españoles republicanos en Francia.

Barcarés. Vista parcial del campo de concentración Chauvin número 23.

Port Vendres, Campo de Barcares.

Campo de Barcares: construcción de barracas destinadas a los refugiados.
Aporte de material para la construcción de barracas destinadas a los refugiados.


Argeles. Preparación de la carne que se va a servir de alimento a los refugiados.

Colliure. caballos de la Brigada Lister acorralados en terrenos de Miradau.

Colliure, Miradau
Refugiados conducidos bajo guardia armada al campo de concentración.


Excombatientes republicanos y antifranquistas son conducidos al Campo de concentración de Argeles sur Mer.

Refugiados conducidos bajo guardia armada al campo de concentración.

Refugiados dirigiéndose hacia Argeles, transitan por la carretera del Boulou.

Dos milicianos que aún conservan el buen humor acaban de entrar en Francia.
Republicanos tras las alambradas y bajo guardia armada, en Argeles sur Mer.


Una imagen menos conocida que la anterior, en la que también se ven a republicanos y antifranquistas tras las alambradas y bajo guardia armada, en Argeles sur Mer.
Banda de música de republicanos y antifranquistas españoles presos en campo de concentración francés.
Republicanos y antifranquistas en campo de concentración francés.

Republicanos y antifranquistas en campo de concentración francés. 16 de febrero de 1939.
Republicanos españoles aseándose y desparasitándose en la playa de Argeles Sur Mer, 12 de febrero de 1939.


Saint Cyprien: una vista parcial del campo.

Refugiados bajo guardia armada en el campo de concentración francés.
Refugiadas en el campo de concentración francés.

Campo de concentración de Argeles Sur Mer. 1939.
A pesar de la derrota, los antifranquistas encerrados en los campos de concentración, empecinados y coherentes con sus convicciones, levantan su puño en alto. En el original puede leerse: "Civil War refugees celebrate crossing the Franco-Spanish border on arriving at the French town of.....".
Refugiados presos del campo de concentración frances de LaTour de Carol.
Refugiados presos del campo de concentración frances Chuavin número 33, en Prats de Molló.


Las autoridades francesas y sus fuerzas de seguridad sometieron a un rigurosísimo régimen disciplinario a los republiacnos y antifranquistas españoles. En la imagen puede verse a dos de ellos, castigados y atados a un poste en el interior de un campo de concentración francés.