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viernes, 13 de enero de 2017

TODOS LOS ROSTROS. Prontuario de Memoria Democrática y su represión fascista. Acto 9º: ESCLAVOS DE LA PLUTOCRACIA FRANQUISTA


ESCLAVOS DE LA PLUTOCRACIA FRANQUISTA

Aniquilar al disidente, someter al desafecto y adoctrinar a la base social de la República y el Anarquismo son los métodos usados por el fascismo vencedor para recuperar los privilegios de la oligarquía a la que sirve.

Así, más de 100.000 desafectos supervivientes son condenados a penas que les convierten en esclavos durante meses o años de la Dictadura para beneficio de la plutocracia y las empresas privadas, construyendo presas, arreglando carreteras, rehabilitando palacios y conventos, reedificando iglesias y horadando en las montañas túneles, criptas y santuarios.

Miles de esclavos mueren en los trabajos. Y todos, más de 100.000, son oprimidos y amedrentados de por vida y hasta su muerte.

Ese era el propósito.



Por paco.de.jerez@gmail.com

viernes, 31 de julio de 2015

Mienten como bellacos los extremistas piomoascesarvidales de turno cuando hablan del Valle: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 212

Ofenden a la inteligencia los nostálgicos del pasado, los que añoran generalísimos en el Pardo y golpes de autoridad en las calles, cuando acusan de mentir a quienes hablan del trabajo forzado en la España de postguerra y de faltar a la verdad a los que sostienen, sostenemos, que decenas de miles de españoles fueron convertidos en esclavos por la dictadura franquista para construir presas, arreglar carreteras, rehabilitar conventos, reedificar iglesias y horadar las montañas para practicar en ellas túneles, criptas y santuarios.

Esclavos forzados republicanos, durante una visita de autoridades a Cuelgamuros para supervisar la marcha de las obras del Valle. Fotogramas que he congelado proceden de "1939-1940 Vencedores y Vencidos. Los años del NODO".

De todo ello he hablado profusamente en esta página de TODOS LOS ROSTROS.


Los predicadores de la tiranía sostienen desde sus púlpitos radiofónicos y televisivos en COPE, Intereconomía e Intercontinental que los forzados no lo eran, que trabajaban voluntariamente para redimir pena y que estaban entregados y comprometidos con su trabajo, por el que además percibían una remuneración.
 
Esclavos forzados republicanos, durante una visita de autoridades a Cuelgamuros para supervisar la marcha de las obras del Valle. Fotograma congelado procedente de "1939-1940 Vencedores y Vencidos. Los años del NODO".


Manipulan como canallas estos embusteros precursores de una intervención agresiva de los poderes fácticos en la sociedad. Omiten que los presos actuaban bajo coacción y por un miedo insuperable, ya que una gran parte de sus compañeros republicanos represaliados habían sido asesinados; silencian que estaban secuestrados por los traidores armados franquistas contra su voluntad; callan que el tiempo redimido --un día de condena por dos de trabajo-- era como consecuencia de una pena ilegal impuesta por una pantomima de tribunal durante el curso de una farsa a modo de juicio; escamotean el dato de que si el republicano prisionero hubiera sido un hombre libre en una sociedad democrática y no franquista, de haber trabajado en las obras lo habría hecho como un profesional remunerado, en condiciones dignas de seguridad y bajo contratos supervisados por autoridades laborales justas; esconden que los esclavos republicanos eran asignados como ganado a contratas privadas que percibían generosos ingresos por las adjudicaciones de obra pública y por las que cohechaban con jugosos sobornos a los adjudicadores; y eluden mencionar que sólo una mínima fracción del supuesto salario que abonaba la contrata llegaba al forzado, ya que más del 90% de la misma era retenido por el Patronato para la Redención de Penas en concepto de gastos de mantenimiento y cobijo del esclavo republicano.
 

Ampliación de la fotoanterior, en la que se ve con más detalle aunque en muy baja resolución a un grupo de esclavos forzados republicanos, durante una visita de autoridades a Cuelgamuros para supervisar la marcha de las obras del Valle. Fotograma congelado procedente de "1939-1940 Vencedores y Vencidos. Los años del NODO".



Los extremosos derechistas siempre sacan a relucir el Valle de los Caídos como buque insignia de su campaña contramemorialista e insisten en que el trabajo era seguro, el trato bueno y que muchos presos optaron voluntariamente por quedarse en Cuelgamuros al ser liberados. ¿Dónde iban a ir, si la pena impuesta por los vencedores incluía el destierro de sus ciudades y pueblos de residencia, figuraba en certificados y células de identificación y favorecía que los franquistas y falangistas dueños de empresas y negocios los represaliaran, negándoles el trabajo? ¿Cómo iba a ser la faena segura, si muchos murieron por accidentes, decenas sufrieron mutilaciones y aplastamientos y otros muchos, cientos, enfermaron y gran parte murieron como consecuencia de la silicosis contraída por la inhalación de polvo de sílice y granito en suspensión?


Y finalmente, ¿cómo es que los piomoascesarvidales de turno tienen la desfachatez de vendernos esa imagen casi idílica de los campos de trabajo de presos insertos en batallones disciplinarios, cuando es notorio que allí eran maltratados, que los guardianes les golpeaban de continuo con vergajos, que trabajaban bajo la amenaza del sempiterno cañón de un fusil y que muchos de los fugados de los campos eran fusilados delante de sus compañeros tras ser capturados en represalia ejemplarizante?


Detalle muy ampliado de las fotografías anteriores. Dos hombres armados de fusiles vigilan a los presos, el de la derecha aparentemente guardia civil por el ancho tocado que luce en su cabeza. ¿En qué paraiso se hace preciso que haya guardianes armados para evitar fugas y forzar el rendimiento de los esclavos? Fotograma congelado procedente de "1939-1940 Vencedores y Vencidos. Los años del NODO".

miércoles, 1 de julio de 2015

Forzados y esclavos al servicio de sus asesinos. Bustarviejo: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 182

Como bien saben los lectores fieles, y también los incorporados a destiempo pero que con sus singladuras se han ganado el título de patrón navegante entre las cientos de entradas de TODOS LOS ROSTROS, el trabajo forzado de los prisioneros republicanos convertidos por los franquistas en esclavos al servicio de su dictadura es un tema recurrente en esta página. Buena muestra de ello pueden ser, por ejemplo, las siguientes entradas:
 


Esclavos. El faraón franquista y sus sicarios convirtieron a los resistentes en trabajadores forzados durante decenios. http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/03/esclavos-el-faraon-franquista-y-sus.html

Esclavos republicanos al servicio de la eterna oligarquía.
 http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/03/esclavos-republicanos-al-servicio-de-la.html






Sólo dos deseos, el Anarquismo y descansar junto a la tumba de su hermano: La Memoria de Canuto Marcos.
http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/02/canuto-pedro-marcos-centenera-la.html


No olvidaremos jamás esos tiempos de hieráticos himnos, Imperios por aquí y por allá, brazos enhiestos a la romana y joseantonios presentes en perpetuos homenajes al ausente.
 http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/02/no-olvidaremos-jamas-esos-tiempos-de.html



Republicanos y antifranquistas convertidos en Esclavos. http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/09/los-batallones-disciplinarios-de.html


¿Fueron asesinados después de desescombrar los sotanos del Alcázar?
http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/04/fueron-asesinados-despues-de.html

Presos políticos trabajando como forzados en talleres penitenciarios franquistas. http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/01/presos-politicos-trabajando-forzados-en.html


Hoy rescato sólo una imagen antigua y una historia recuperada, que han circulado profusamente durante los últimos años entre los medios y los círculos memorialistas. Pertenecen al destacamento penal que los franquistas ubicaron  a un kilómetro y medio de Bustarviejo, en la sierra norte de Madrid. Allí, en medio de una soledad espeluznante, entre el roquedal y al pie de unos cerros petreos, mortalmente gélidos en invierno y áridos y estériles en verano, allí el penal de Bustarviejo se constituyó para utilizar la mano de obra esclava republicana con el propósito de terminar la construcción de la vía Madrid-Burgos y de la infraestructura auxiliar que era precisa para que el ferrocarril pudiera unir ambos terminales.

 

Presos republicanos del destacamento penal de Bustarviejo junto a sus barracones.

Así, los franquistas con el auxilio del Patronato para la Redención de Penas y bajo la dirección de la empresa adjudicataria Hermanos Nicolás Gómez, gozaron del inmoral privilegio de forzar bajo vigilancia armada el trabajo de seres humanos libres en 9 destacamentos penales que se distribuyeron entre Chamartín y Garganta de los Montes. Los cientos de presos republicanos que por ellos pasaron construyeron dos túneles de 400 y 250 metros, un impresionante viaducto de casi 30 metros de altura y una estación de tren a las afueras del pueblo. Las condiciones de trabajo y subsistencia eran durísimas, pero aunque la vigilancia era omnipresente y no en exceso rigurosa, ningún preso se escapó del penal.

 

 Estación de tren de Bustarviejo, construída por presos republicanos.


Viaducto de la línea ferrea Madrid-Burgos cerca de Bustarviejo, construído por presos republianos.

Podría pensarse que era su deseo de redimir pena y de canjear 1 día de trabajo por 2 de condena lo que allí les retenía, pero no era así. Por toda la extensión de las laderas de los cerros circundantes, casi hasta su cumbre, se prodigaban decenas y decenas de miserables cabañas y paupérrimas chozas de material de desecho construidas por los familiares de los presos, que aprovechaban las alturas para tener a la vista a su familiar prisionero y saludarlo desde la lejanía y para sobrevivir precariamente en aquellos terribles años de espantosa hambre vivida por los perdedores y sus familias, con el minúsculo porcentaje que el Patronato entregaba al prisionero después de que la empresa contratista abonara por su trabajo forzado una ínfima paga, en su mayor parte retenida por los sicarios de Pérez del Pulgar. El temor a que la familia, allí presente, fuera represaliada aún más por una hipotética fuga y la imposiblidad de escapar de un país convertido en su totalidad en una inmensa prisión retenía en Bustarviejo a los hombres. Y muchos de ellos padecieron allí el quinario durante casi una década, entre 1944 y 1952.

Con los años y el abandono tras el cierre del penal, los Barracones --así conocidos entre los vecinos del pueblo-- cayeron en la más desolada ruina, pero
en 2009 y gracias a una enmienda que propuso Gaspar Llamazares a los Presupuestos Generales del Estado, se destinaron 150.000 euros para la restauración de los edificios principales del Destacamento. El 29 de junio de 2013 fueron inauguradas las obras de restauración y la conversión de las instalaciones penales de Bustarviejo en un sencillo pero esclarecedor pequeño centro de interpretación del trabajo forzado franquista y de su repercusión en las vidas de decenas de miles de hombres y mujeres, condenados a convertirse en esclavos de los asesinos que mataron a sus hermanos,  a sus padres,  a sus amigos, a sus camaradas.

 

Vaya para ellos también nuestro homenaje más solidario y sincero.


Estado actual tras la rehabilitación impulsada por IU y Gaspar Llamazares

Fotografías: ruego que aquellos depositarios de derechos que consideren que la mención a la fuente de su imagen ha sido obviada, me lo hagan saber (paco.de.jerez@gmail.com). Por lo demás, la mayoría de las fotografías proceden de auschwitzlacrueldadhumana.blogspot.com.es, y de sitios tales como cronicanorte.es, publico.es, republicano14.rssing.com, etc...

martes, 28 de abril de 2015

¿Votas cada 4 años a unos fantoches con coleta o corbata producidos por factorías televisivas y te crees más libre que tus abuelos presos? ¡¡¡Abre los ojos y rebélate, coño!!!: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 118

28 de abril. Año 2015. Hoy: mancha de fuel en las vírgenes Canarias; terremoto aniquilador en Nepal; mala peste criminal gestora en los estafadores bancos; inmisericordemente perpetua corrupción Pepera en cualquier eslabón de la corrupta cadena mafiosa (mafia, MAFIA, ¡¡MAFIA!!) Pepera. ¿Te figuras que por llevarle la contraria a Rajoy, Aguirre, Cospedal & apestosa Cía y por opositar militantemente contra el PP, fueras asesinado o represaliado con 3 años en una trinchera, 1 en un campo de concentración, 3 más en una prisión y 3 años más en un batallón disciplinario de trabajadores penados? ¿Podrías asumir que por ejercer tus derechos, presenciaras cómo liquidaban a 500.000 en supuesta guerra y 200.000 ilusos como tú en represión posterior y que fueras ese tú (ole, el fallido retruécano) uno de los acongojados supervivientes que "sólo" hubiera  dedicado por obligación 10 años de su exigua vida política a pagar su comprensible "error" de haber apoyado la Democracia, la legalidad y la Constitución Republicana? Pues bien, en eso estábamos y en eso estamos. Hace 75 años y hoy. ¡Qué harto que estoy de los liberales de nuevo cuño, de los neocons, de los herederos de los idearios justificativos de los derechos de gobierno de unos pocos plutócratas sobre el derecho de millones de desposeidos! ¿Piensas acaso que por votar cada cuatro años a unos fantoches con coleta o con corbata, productos de factorias televisivas no representativas de tu esencia y que por cambiar con el mando --eso es lo que tú crees-- el ideario de la cadena de TV que te adoctrina, eres acaso más libre que tus abuelos y bisabuelos recluídos en cárceles y prisiones franquistas? ¡¡¡Abre los ojos y rebélate, coño!!!


Foto: José Gómez Márquez, primero por la derecha, preso en un batallón disciplinario de soldados trabajadores penados, en Cherta (Tarragona). Fuente de la imagen: arcangelbedmar.com (saludos, compañero historiador).

lunes, 30 de marzo de 2015

Esclavos. El faraón franquista y sus sicarios convirtieron a los resistentes en trabajadores forzados durante decenios :La Memoria al servicio de la Justicia. Día 89


Como ayer, traigo hoy otra imagen de la página
lugardemarmolejo.wix.com. Representa al republicano y antifranquista Mariano Jurado Castro, nacido en Marmolejo (Jaén, a 15 kms. de Andújar) en 1918 y al que podemos ver en el centro de la fotografía con unos compañeros de prisión mientras cumplen como esclavos forzados las inmorales condenas que les fueron impuestas por los ilegales tribunales fascistas genocidas en el Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados nº 95 de Gaucín (Málafa), el mismo en el que estuvo insertado nuestro veterano compañero preso en Valdenoceda, Isaac Arenal Cardiel (ver todoslosrostros.blogspot.com.es/search/label/Isaac%20Arenal), recientemente fallecido. La instantánea fue tomada en 1944 y ha sido cedida por la familia Jurado Arcos al blog lugardemarmolejo de donde yo la capturo, presuponiendo la pertinente licencia. Gracias anticipadas.

martes, 17 de marzo de 2015

Esclavos republicanos al servicio de la eterna oligarquía: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 76

El trabajo esclavo es un tema recurrente en TODOS LOS ROSTROS. Y las imágenes que lo ilustran, también. He subido decenas y decenas de ellas, con  fotografías de batallones de presos republicanos forzados, soldados trabajadores penados en Euzkadi, Navarra, Cataluña, Castilla, Andalucía... Muchas pueden verse en la entrada Republicanos y antifranquistas convertidos en Esclavos. Otras están dispersas a lo largo y ancho de este sitio. Y siguen apareciendo más, muchas en páginas amigas que persiguen el mismo objetivo que Los Rostros, es decir homenajear a los represaliados republicanos, impedir que su sacrificio caiga en el olvido y revitalizar su ideario dignificando su memoria.

Hoy encuentro la misma nueva imagen en dos páginas: una, asturias republicana.com; la otra, historiaymemoriadelvalledelnalon.blogspot.com. Se trata de dos instantáneas de grupos de presos republicanos esclavos del franquismo. En la primera los vemos a la salida de su turno de trabajo como mineros forzados. En la segunda los vemos posando más formales. junto con algunos guardianes. Ambas imágenes han sido tomadas en el Campamento Penitenciario del Pozo de El Fondón, en 1941. De este pozo y de los forzados ya mostré una rápida visión en la entrada Benjamín y Honorino Abad Mayorga: la determinación de la fuerza de la razón, en la que recorrí someramente la dura peripecia vital de dos hermanos mineros asturianos y de su paso por los batallones. Tanto ellos como los protagonistas de las nuevas fotos de los dos blogs amigos bregaron afanosamente con el carbón de El Fondón y fueron esclavizados hasta casi finalizada la década de los 50, aparentemente redimiendo parte de su pena a costa de un inmenso esfuerzo físico para Duro Felguera, empresa beneficiaria de concesiones e ilimitados privilegios adjudicados por las autoridades franquistas.

Mi homenaje a todos ellos, una vez más.


lunes, 2 de marzo de 2015

9 esclavos de Franco: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 61

Muchas son las entradas que he dedicado al trabajo forzado al servicio de los vencedores, entre ellas por ejemplo Republicanos y antifranquistas convertidos en Esclavos. Reducir parte de la condena era aparentemente el propósito establecido por el franquista y nacionalcatólico Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo del padre Pérez del Pulgar, cómplice colaboracionista con la Iglesia Católica del tiránico y asesino régimen, pero su objetivo era establecer una sofisticada estructura explotadora del ser humano que convirtió a disidentes y opositores antes libres, en puros esclavos que construyeron forzadamente carreteras, presas, regadíos, fortificaciones defensivas y puentes y rehabilitaron edificios nobles, castillos, monasterios, conventos, obispados, colegios... La foto que hoy traigo procede de imagina65.blogspot.com/2010/06/la-zona-historica-el-canal-de-los.html y en ella podemos ver a un grupo de presos republicanos que posa ante el canal del Bajo Guadalquivir, magna obra faraónica al servicio de la plutocracia cortijera andaluza fascista, la misma que hoy sigue disfrutando gratuitamente y en beneficio propio de aquel trabajo forzado. El del brazo en cabestrillo es Antonio Fernández Borrero, de Paterna del Campo,  Huelva. Se fracturó la muñeca durante las obras. Mi homenaje a esos 9 hombres libres, que una vez algunos creyeron esclavos.

domingo, 15 de febrero de 2015

Exiliados españoles en compañías francesas de trabajadores, antes del avance alemán. ¿Conoces a alguno?: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 46

En los conflictos bélicos, el propósito final de los contendientes es destruir la capacidad militar del contrario, apresar a los derrotados y tras el armisticio, reenviarlos desarmados a sus casas. En los golpes, el objetivo de los felones con el apoyo de militares y policias traidores es usurpar el poder del Estado, detener a la Autoridad, juzgarla, condenarla y suplantarla. Pero en España, los sublevados al servicio de la Oligarquía tenían como única finalidad del acto terrorista que protagonizaban el liquidar físicamente a los más distinguidos proletarios y a aquellos --fueran burgueses, intelectuales, personas de orden o propietarios-- que hubieran prestado cualquier apoyo a su causa. Liquidarlos. Eliminarlos. Matarlos. Sólo para recuperar una parte de los añorados privilegios absolutistas del antiguo Régimen por los que tanta nostalgia sentían. Y así lo hicieron. Desde el mismo primer segundo del golpe. No tomaron prisioneros si no era para humillarlos en una parodia de juicio y ejecución y sí aniquilaron a los disidentes e insumisos para extirpar y erradicar durante décadas la disidencia y el libre pensamiento. El golpe fascista asentó su éxito y fortaleza en matanzas, masacres y carnicerías de izquierdistas, simpatizantes y tibios y en el terror.

Fue ese inmenso terror el que provocó que quien pudiera huir ante el avance de los asesinos, lo hiciera. Hacia Gibraltar, hacia Portugal (siendo los exiliados ilegalmente devueltos por el afín régimen salazarista), hacia las francesas costas de África en azarosa singladura y hacia la inamistosa Francia continental. Pocos lo consiguieron. 550.000. La mayoría fueron detenidos, desarmados, humillados, concentrados y apresados por el Gobierno frances en inmensos solares sin refugios, alimentación o asistencia médica. De sus penalidades he hablado muchas veces en TODOS LOS ROSTROS, por ejemplo en la entrada "Los campos de concentración franceses". Algunos, al término de la concentración francesa o precisamente para escapar de ella se enrolaron "voluntarios" (bien puestas las comillas) en los Batallones de Marcha (al menos, 10.000 exiliados) o en las Compañías de Trabajadores Extranjeros destinados a la fortificación de líneas de defensa como la Maginot, las de la frontera italiana, la instalación de las Pipe-Line o los ferrocarriles transaharianos en las costas africanas. De una de estas compañías francesas, la 33ª, es de la que traigo hoy la fotografía. Sé que los retratados son todos exiliados españoles, pero carezco de más datos. Fecha, lugar, protagonistas... Nada sabemos. Quizás alguien me ayude a rescatar del olvido los nombres de los fotografiados. Ojalá.


lunes, 9 de febrero de 2015

Sólo dos deseos, el Anarquismo y descansar junto a la tumba de su hermano: La Memoria de Canuto Marcos al servicio de la Justicia. Día 40

Era Canuto un chaval espabilao. No le quedaba más remedio si debía ayudar a padre y madre y a su hermano Emiliano a sobrevivir y a tirar palante. Canuto había nacido en el frío enero de 1920 pero ya con ocho años pastoreaba piaras de cochinos, recogía leña en el monte y con su familia batallaba contra la miseria y contra el hambre feroz a la que los señoritos latifundistas les condenaban. Allá por 1934 y con sólo 14 años, ya ayudaba Canuto a su hermano a difundir los ideales ácratas y a captar prosélitos comprometidos con el anarcosindicalismo representado por la CNT. Impulsaban pequeñas escuelas obreras, creaban bibliotecas de barrio y difundían entre sus camaradas proletarios ideas de autogestión, colectivización y justicia social.

Con el golpe de Estado de los funcionarios traidores armados contra el Pueblo, Canuto parte voluntario
enrolado en el Batallón Rosemberg hacia Sigüenza para luchar contra el fascismo. Tras la caída de la ciudad en manos franquistas y el desorden de las unidades anarquistas en retroceso, la República organiza a las milicias creando su Ejército Popular en cuya 49ª Brigada Mixta --aunque de inspiración comunista-- acaba por recalar nuestro héroe. Entra en combate y toca los frentes en Guadalajara, Jadraque y otros lugares en Castilla y en Extremadura, como Don Benito. Tras su paso por la Academia de Fuerzas Blindadas en Archena (Murcia) para ser formado por profesores soviéticos como suboficial, el sargento Canuto es una de las víctimas de la división en dos del territorio republicano por los imparables avances de los fascistas y su toma de Vinaroz el 15 de abril de 1938. Desde ese momento, Canuto fue como tantos millones de leales, una víctima más de los últimos esfuerzos por preservar la Libertad y la Constitución republicana antes de los estertores finales y la terrible derrota. Vencidos y exhaustos, decenas de miles de republicanos --entre los que se encontraba el joven Canuto-- se dirigieron en marzo del 39 hacia Valencia y Alicante para buscar infructuosamente barcos con los que escapar de la anunciada venganza. Sólo unos pocos pudieron lograrlo y Canuto no estaba entre ellos. A duras penas pudo huir de los chacales y tras una odisea con encontronazos, hambre y palizas a manos de los vencedores, Canuto regresó a Guadalajara, permaneciendo casi desapercibido en la ciudad durante un año sin llegar a ser acusado por los vencedores, encelados como estaban éstos en localizar, perseguir, detener y liquidar a las figuras políticas, sindicales y culturales de la izquierda más prominentes de la ciudad. Varios cientos de alcarreños, miles, caen en las razzias fascistas, entre ellos su tío y para mayor dolor su hermano Emiliano, asesinado el 9 de marzo de 1940 y enterrado entre las crueles risas de los falangistas y curas presentes. Pocos días después, Canuto es movilizado y tras ser clasificado como anarquista, es condenado a prestar servicio forzado en un batallón disciplinario de soldados trabajadores en Teruel, junto con otros 1.000 paisanos de la ciudad y los pueblos de alrededor.

Tras pasar varios años en el batallón de castigo, Canuto fue liberado condicionalmente y pudo regresar a Guadalajara siendo acosado y vejado en numerosas ocasiones por los falangistas locales. Y allí, como todos los vencidos, hubo de acostumbrarse al oprobio de la derrota, al silencio y a la opresión. Durante aquellos largos años y décadas, Canuto soñó en la derrota del fascismo y en la muerte del dictador y consecuentemente con sus ideas, participó en el resurgimiento clandestino y en la callada reestructuración del anarcosindicalismo guadalajareño. Sólo dos cosas juró Canuto durante toda su vida: ser anarquista hasta el último de sus días y reposar ya muerto junto a la tumba de su hermano Emiliano. Hoy y desde el 9 de octubre de 2012 ambos duermen juntos y aguardan a que algún día sus herederos ideológicos anarquistas "alcen la bandera revolucionaria que del triunfo sin cesar les lleve en pos". Séales la tierra leve y perdure por siempre su memoria.


Canuto Pedro Marcos Centenero señalado con un circulo durante su estancia en un batallón de castigo en Teruel. Fuente de la fotografía y de los datos esenciales de esta entrada: MEMORIA GUADALAJARA https://memoriaguadalajara.wordpress.com/2012/10/21/fallece-canuto-pedro-marcos-centenera-veterano-militante-de-la-cnt/

viernes, 6 de febrero de 2015

No olvidaremos jamás esos tiempos de hieráticos himnos, Imperios por aquí y por allá, brazos enhiestos a la romana y joseantonios presentes en perpetuos homenajes al ausente: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 37

Mil veces he comentado que encontrar en la red fotografías de presos republicanos es labor ímproba y desagradecida y más, cuando la adscripción temporal y geográfica de los hallazgos es tan vaga, ambigua e inconcreta como la de esta imagen, localizada como en otras muchas ocasiones en todocoleccion.net. Aparece bajo este "sugerente" título (probablemente a modo de incentivador reclamo comercial): "Fotografía postal niña mirando trabajadores o presos en trabajos forzados a pie de carretera. Foto postal de niña a pie de carretera observando a unos trabajadores u otra cosa,significativo el reverso de la foto,con uso años 1940.Dibujos al reverso". 18 €uros pide el vendedor por la instantánea, en la que aparece retratada una hilera de hombres afanosos en disciplinada formación trabajando en el arcén y cuneta del kilómetro 45 de alguna ignota carretera con firme de tierra apisonada, muy probablemente ellos --o no--, forzados de algún batallón disciplinario de prisioneros antifranquistas. El detestable yugo y las execrables flechas falangistas, acaso dibujadas por la misma inocente niña retratada, nos ayudan a referenciar la estampa en cualquiera de los terribles años de plomo de la década de los 40. Ni yo ni muchos habíamos nacido en aquellas lejanas épocas, pero los que las conocieron no olvidarán jamás esos tiempos de hieráticos himnos, Imperios por aquí y por allá, brazos enhiestos a la romana y joseantonios presentes en perpetuos homenajes al ausente. Malditos sean los que nos mataron, los que nos forzaron, nos maltrataron, nos torturaron, nos fotografiaron, nos secuestraron y los que nos oprimieron. Malditos.


lunes, 31 de agosto de 2009

Imágenes de prisioneros en "La Vanguardia Española"

Como en el resto de los medios de comunicación (ver la entrada anterior dedicada al diario "ABC"), la victoria local de los sublevados en Barcelona provocó desde febrero de 1939 la persecución, detención y depuración de los periodistas comprometidos con la causa republicana. El rotativo "La Vanguardia" --que había sido fundado por los hermanos Godó en 1881 y que se había mantenido fiel al espíritu de la burguesía catalana liberal y moderna de las primeras décadas del XX-- no fue una excepción y vio como las nuevas autoridades detenían y encarcelaban a muchos de sus redactores, fundamentalmente a los que se habían hecho cargo del diario una vez que, sucedido el golpe de Estado, el periódico fuera requisado por el Gobierno autónomo catalán de la Generalitat en julio de 1936.

A pesar de haber recuperado la propiedad de la empresa, la familia Godó fue presionada por los vencedores, consintiendo éstos en autorizar la publicación del diario, sólo si los propietarios asumían un cambio obligado en la cabecera del medio y una nueva Dirección impuesta por los victoriosos sublevados.

Así, el rotativo barcelonés pasó a llamarse "La Vanguardia Española" y una nueva dirección y un nuevo equipo de redacción ajeno a los Godó y fiel a los postulados ideológicos de los sublevados victoriosos comenzó a publicar sus mensajes evangelizadores de la nueva España. Luis Martínez de Galinsoga y de la Serna, periodista y candidato a las elecciones de febrero de 1936 por el partido antirrepublicano Renovación Española y hasta mayo de 1939 director del "ABC" sevillano, fue nombrado nuevo director de "la Vanguardia Española" por Ramón Serrano Suñer, ministro de Gobernación del gobierno franquista y cuñado del dictador Franco, el cual encargó a Galinsoga la castellanización expresa del periódico y su alejamiento de perversas influencias regionalistas.

Siguiendo las consignas políticas de Galinsoga, también los nuevos redactores del rotativo barcelonés se avinieron con entusiasmo de nuevos conversos a la "ética" y a la estética fascista y franquista, convirtiendo al diario --el más leído y vendido en Cataluña-- en instrumento de cohesión y coerción, amedrentando, catequizando y manipulando sin rubor a sus lectores. Entre las técnicas más usuales para ello, Galinsoga y sus redactores denigraron, vilipendiaron y ridiculizaron a los republicanos vencidos, presentándolos frecuentemente en sus textos como bárbaros desarrapados, incultos y malévolos. En los pies de foto que acompañan a la página de "La Vanguardia" que aquí reproduzco, está ausente ese tono insultante que sin embargo sí está presente en páginas anteriores y posteriores del día de la fecha --30 de abril de 1939-- y en días previos y sucesivos.


Las imágenes de esta página proceden de la Hemeroteca Digital de "La Vanguardia" http://www.lavanguardia.es/hemeroteca/ y en ellas puede verse a una nutrida tropa de prisioneros, agrupados en forma de batallón de trabajadores forzados, reparando puentes en las carreteras de van de Barcelona a Gerona y de Gerona a Bañolas, y todo ello bajo el sugerente título de "Los puentes que los rojos destruyeron", frase que en las ardientes y regocijadas mentes de los fieles seguidores franquistas debía terminarse con la coletilla "que los reconstruyan los rojos".

Post scriptum:

a) Luis Martínez de Galinsoga y de la Serna fue destituido por el propio Franco el 5 de febrero de 1960, para acallar el escándalo público que estalló en Barcelona al pronunciar públicamente el periodista la frase "todos los catalanes son una mierda", tras asistir éste a una misa cuya homilia se impartió en catalán. Sin embargo, Franco lo mantuvo como procurador en Cortes --por designación directa del Jefe del Estado-- hasta 1964.

b) La utilización de mano de obra esclava de antiguos republicanos fue una constante en los trabajos de construcción de postguerra, como ya ha quedado acreditado en diversas entradas de este mismo blog. Llama la atención, sin embargo, el talante mesiánico con el que los ingenieros de caminos, canales y puertos enfocaron esta labor, como puede verse en su revista http://ropdigital.ciccp.es/pdf/publico/1936/1936_1939_numeroespecial_13.pdf y en el número especial editado con motivo de la finalización de la guerra http://ropdigital.ciccp.es/public/directorio/directorio_articulos.php?anio_ini=1930&anio_fin=1939&anio=especial_1936_1939 .

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Republicanos y antifranquistas convertidos en Esclavos

Ya desde los primeros días del golpe fascista y franquista quisieron los sublevados servirse de la gratuita fuerza de trabajo de los prisioneros republicanos para obtener una mano de obra forzada, esclava y nada gravosa.

Junto con los incipientes campos de concentración, los rebeldes crearon también el sistema de trabajo forzado en su propio beneficio, al que en breve no tardaría en unirse –para su justificación jurídica-- el edificio ideológico del concepto de Redención de Penas por el Trabajo. El 1 de junio de 1937, en el número 224 del Boletín Oficial del Estado fascista se publicaba en Burgos el decreto número 281 de 28 de mayo anterior firmado por el traidor general Franco, por el que los golpistas determinaban que era preciso convertir a los prisioneros republicanos en mano laboral muy barata, que trabajase en la práctica en condiciones de esclavitud, siendo los prisioneros encuadrados en Batallones de Trabajadores (en adelante BT) militarizados, en los que todos estaban obligados a trabajar en lo que se les ordenase. O, como decía el propio Franco a través de dicho BOE, "el derecho al trabajo, que tienen todos los españoles, como principio básico declarado en el punto quince del programa de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, no ha de ser regateado por el Nuevo Estado a los prisioneros y presos rojos, en tanto en cuanto no se oponga, en su desarrollo, a las previsiones que en orden a vigilancia merecen, quienes olvidaron los más elementales deberes de patriotismo.... Tal derecho al trabajo, viene presidido por la idea de derecho función o de derecho deber, y en lo preciso, de derecho obligación”. Por el nuevo decreto, un derecho se convertía en una obligación para los presos, que se veían transformados así en forzados y en esclavos.

En su artículo tercero, el mencionado decreto venía a decir también: "Cobrarán en concepto de jornales, mientras trabajen como peones, la cantidad de dos pesetas al día, de las que se reservará una peseta con cincuenta céntimos para manutención del interesado, entregándosele los cincuenta céntimos restantes al terminar la semana”. Y en su artículo cuarto "los presos y prisioneros de guerra tendrán la consideración de personal militarizado, debiendo vestir el uniforme que se designará, y quedando sujetos, en su consecuencia al Código de Justicia Militar y al Convenio de Ginebra de 27 de junio de 1929". Es decir, que un civil republicano ciudadano libre hasta su apresamiento, se veía convertido repentinamente en un prisionero militarizado al que podía aplicársele --en pleno estado de guerra "legal"--el Código de Justicia Militar con toda su rigurosidad, siendo amparado en teoría pero estándole vedado en la práctica cualquiera de los derechos que como prisionero le garantizaba la Convención de Ginebra de 1929, violados todos ellos por los vencedores (aplicando a los vencidos torturas, asesinatos, secuestro, censura, incomunicación, etc., y dejando por revocación de la legislación republicana sin efecto “la Orden del 24-4-1931 que establecía la libertad de conciencia de los reclusos y la de recibir toda clase de prensa; Orden del 12-5-31 para mejorar el régimen alimenticio de los presos; Decreto del 27-9-34 concediendo un suplemento extraordinario para manutención de internos e hijos de reclusos en su compañía. Ley del 2-10-35 por la que se ordena retirar con la mayor urgencia cadenas blancas, grillos e hierros de sujeción que quedaban en los establecimientos penitenciarios; circular del 30-11-31 disponiendo que los gastos de viajes, billetes de ferrocarril y ropa de penados libertados, aún cuando posean fondos de su pecunio, serán abonados por la Administración”, según narra I. Berdugo, en “El Misterio de Justicia en la España Nacional”, en “Justicia en guerra”).

Además, y en lo que se refiere al salario penal del preso, de cada 2 pesetas diarias en concepto de jornal, una y media se las quedaba el Estado, y la media restante le debía servir a los presos para comprarse botas, calcetines y gorras usadas que no estuvieran rotas, substituir los viejos uniformes por ropa de trabajo menos gastada, comprar si pudiera un nuevo petate sin piojos y alguna raída manta y enviar lo que sobrara (¡¿?!) a la famélica familia, la cual había sido --en represalia-- desprovista por los vencedores de toda suerte de ingresos en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas.

La reducción de penas a cambio de trabajo se articulaba mediante el mecanismo de canjear un día de pena menos, por cada dos de trabajo, todo ello siempre a expensas de que el Jefe Militar, su Plana Mayor y el sacerdote penitenciario del Batallón de Trabajadores, Colonia Penitenciaria o Destacamento Penal certificaran y comprobaran que el preso demostraba, en sus obras y en la manifestación de sus nuevas “creencias” políticas y religiosas que se estaba integrando con la Nueva España de Franco y de la Falange.

Así, con este aparente objetivo teórico –pero con el real de aprovecharse de una mano de obra gratuita-- y como consecuencia de este decreto y de otras medidas "legislativas" y coercitivas de los golpistas, --como por ejemplo la Orden del Ministerio de Justicia de 1 de octubre de 1938 sobre “Redención de penas por el Trabajo” (aplicable a los presos que habían sido condenados por adhesión o auxilio a la rebelión)--, ya en los campos de concentración franquista y a los pocos días de su captura, los presos republicanos fueron clasificados según su grado de afinidad (adictos, dudosos y desafectos) con el Régimen franquista mediante el examen de una Comisión Clasificadora ( al principio de la Guerra, eran Comisiones adscritas a Cuerpos de Ejército, luego lo fueron a provincias y luego a los mismos campos de concentración). Esta Comisión --en función al periodo y frente de la guerra en el que tuviera lugar la captura-- solicita (en algunos casos y momentos, era el propio preso quien lo hacía) informes urgentes a la Falange local del entorno de procedencia del preso, Guardia Civil, Policía, sacerdote de la parroquia, vecinos e incluso profesores de instituto o colegio para obtener (o NO) avales y/o determinar el encuadramiento del preso en las categorías siguientes:

- Adictos o no hostiles al “Movimiento Nacional”´, o tipo A
- Desafectos sin responsabilidad, tipo B
- Desafectos con responsabilidad, tipo C
- Criminales comunes, tipoD

Los presos clasificados como A se consideraban que habían sido movilizados por el Ejército Republicano para oponerse a los sublevados en contra de su voluntad. Si no se encontraban en situación de ser llamados a filas porque su quinta no lo hubiera hecho (bien por tener poca edad, o por tenerla en exceso), estos presos eran puestos en libertad. Si los A ya estaban incluidos en una quinta movilizada, eran puestos en libertad para ser encuadrados inmediatamente en las filas de los golpistas-sublevados-alzados.

Los B, que se incorporaron al Ejército Republicano voluntariamente para defender la legalidad pero sin ejercer cargos de responsabilidad, pasaron directamente a campos de concentración donde tras un --por lo general-- prolongado periodo de tiempo se integraban en los BT. Y todo ello, sin perjuicio de que fueran remitidos a la Auditoria de Guerra para ser juzgados por delito de "adhesión a la rebelión militar" y condenados a pena de prisión.

Los C, es decir, los republicanos defensores de la legalidad que se incorporaron al ejército voluntariamente ejerciendo cargos de responsabilidad o también los civiles que se distinguieron notoriamente por realizar actividades contra los sublevados (simples militantes o y también dirigentes de partidos políticos, sindicatos, funcionarios distinguidos de ayuntamientos, diputaciones, consejos de defensa, periodistas, escritores, mandos, oficiales y suboficiales del Ejército Popular de la República, etc., etc) fueron todos ellos considerados como reos del delito de "rebelión militar" y tras su clasificación como tales por la Comisión, pasaban directamente a una prisión (central, o provincial) bajo la jurisdicción de la Auditoria de Guerra del Ejército de Ocupación, la cual les sometía a un juicio sumario (en ocasiones, indiscriminado, colectivo y grupal) del cual se originaban numerosísimas condenas a muerte o a prolongadísimas penas de prisión (en módulos o paquetes de 12 años y un día, 20 años y un día, 30 años y un día, etc). Diversas fuentes calculan que estas Auditorías de Guerra produjeron al menos 70.000 fusilamientos desde 1936 a 1939 y otros 125.000 desde el final de la guerra hasta casi la década de los 40.

Por último, existía la categoría D es decir, los definidos y clasificados como criminales comunes, quienes sin tener responsabilidad política ni estar encuadrados en ninguna de las categorías anteriores, "eran adheridos al Ejército Nacional" (adictos y algunos desafectos sin responsabilidad) o eran incorporados a los Batallones de Trabajadores (la mayoría de los criminales desafectos).

En resumen, los prisioneros de guerra republicanos clasificados como C y D (y algunos de la B) con causa judicial incoada, pasaban a depender de las Auditorías de Guerra para ser juzgados en Consejo de Guerra, cumpliendo en cárceles y prisiones las penas impuestas, como penados o reclusos-trabajadores, siendo utilizados posteriormente por el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas (creadas por Ley de 28 de septiembre de 1939) en obras e industria pública y particular y organizados en Colonias Penitenciarias, Destacamentos Penales, Batallones de Trabajadores (BT) o Agrupaciones de Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores Penados (BDSTP). Nacían así los BT. Éstos eran unidades militarizadas y disciplinadas que servían para que los presos republicanos realizaran de forma esclava y forzada trabajos pesados y de alto riesgo durante la guerra en primera línea de frente o en retaguardia tras la misma, de cara a la reconstrucción de zonas dañadas y también para ser "alquilados" por empresas privadas ligadas al incipiente régimen, empresas que obtenían gracias a ello mano de obra muy barata por la que pagaban al Estado --dueño, amo y señor de esos forzados, a todos los efectos esclavos-- una cantidad muy inferior al salario real de un trabajador libre.

Para la puesta en marcha de este sistema de trabajo forzado, uno de los primeros pasos que dieron los vencedores fue la creación del llamado Fichero Fisiotécnico del Patronato en el que se recogían los datos de todos los reclusos penados. En la ficha que se abría al preso constaba el nombre y apellidos, edad, naturaleza y nombre de los padres, profesión u oficio detallando la especialidad. Estas fichas, firmadas por el capellán, el médico y director de cada prisión debían ser remitidas al fisiotécnico dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes al recibo del testimonio de la sentencia o notificación de la condena y todo ello con el propósito de proporcionar al Estado, a las Corporaciones, a las Empresas, oficiales y particulares, a la Iglesia y a la Falange gran número de trabajadores .... reclusos”.

A mediados de 1937 se creó la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros de Guerra, cuya oficina central se estableció en Burgos inmediatamente bajo la autoridad del coronel Luis Martín Pinillos. Y ésta Inspección comenzó por organizar, desde mediados de agosto de 1937 los tres primeros BT y Campos y Depósitos de prisioneros en Talavera de la Reina (Toledo), San Pedro de Cardeña (Burgos) y Sigüenza (Guadalajara), y sin dilación los de Lerma, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Monasterio de la Santa Espina, Medina de Rioseco, Vitoria, Palencia y Logroño. Se iniciaban así los fundamentos que regirían el “nuevo sistema penitenciario” español, basado en el proceso de Redención de Penas por el trabajo, de invención supuestamente inspirada por el propio Franco e impulsada (como vehículo de propaganda moral y religiosa entre los penados para conseguir su redención ) por su verdadera “alma mater”, el padre José Augusto Pérez del Pulgar.

Con ello, bajo el lema “La disciplina de un cuartel, la seriedad de un Banco y la caridad de un convento”, el 15 de diciembre de 1938 y dependiente del Ministerio de Justicia se constituyó el Patronato Central para la Redención de Penas por el Trabajo, que en 1942 ampliaría su denominación bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced. Su presidente era el Jefe del Servicio Nacional de Prisiones y actuaban como vocales un inspector de prisiones; un miembro de la Secretaría Técnica de la jefatura del Servicio Nacional; un representante del Servicio Nacional de Prensa y Propaganda, nombrado a propuesta del Ministerio de Interior; y un sacerdote o religioso (Pérez del Pulgar), nombrado a propuesta del Cardenal Primado; además contaría con Juntas Locales en todas aquellas ciudades y villas donde existiesen presos políticos, Juntas que estaban constituidas por un Presidente en representación de la Alcaldía –forzosamente falangista--, un vocal sacerdote designado por el Patronato y una secretaria y que tenían entre uno de sus objetivos “el mejoramiento espiritual y político de las familias de los presos y de estos mismos” al tiempo que intentaba “arrancar de los presos y de sus familiares el veneno de las ideas de odio y antipatria”. Se hace así evidente que el entramado represivo franquista se extendía desde las celdas hasta el interior de los hogares, dependiendo la suerte del preso y las exiguas vituallas y cartillas de racionamiento de su familia, de la patente y manifiesta demostración de arrepentimiento cristiano frente al frío escrutinio de tanto fanatizado sacerdote franquista suelto.

Miles y miles de presos --con penas leves, de hasta 12 años-- eran obligados a ingresar en los BT si querían alcanzar la libertad, siempre y cuando se les supusiera arrepentidos y dispuestos a satisfacer un doble rescate para alcanzar su libertad: “un rescate físico de trabajo, en reclusión aflictiva, y un rescate espiritual con actos positivos” (ver el excelente trabajo "El Sistema de Redención de Penas y los Campos de Trabajo franquistas (Ourense 1938-1943)", de Julio Prada Rodríguez y Domingo Rodríguez Teijeiro (Universidad de Vigo) en http://www.cefid.uab.es/files/comunicII-3.pdf.

Los actos positivos que permitían el rescate espiritual debían estar encuadrados en la ortodoxia católica apostólica y romana y de su veracidad y fiabilidad debía dar fe el sacerdote franquista destinado en el campo de prisioneros o en el batallón de trabajadores, el cual debía evaluar los logros del penado en alcanzar una profunda instrucción religiosa, sin la cual no se haría acreedor a ser destinado a los Batallones o a ser examinado por la Junta de Libertad Condicional del penal, en la que figuraban falangistas, sacerdotes y monjas. Por su parte, el rescate físico adoptó la forma de la Redención de Penas por el Trabajo, siendo supuestamente uno de sus fines principales el "contribuir a la reconstrucción del país" con mano de obra esclava.

Como bien mencionan Julio Prada y Domingo Rodríguez, los teóricos franquistas postulaban que "el trabajo del recluso va a significar también una importante economía a los gastos penitenciarios del Estado en función de una serie de consideraciones. En primer lugar, reduce casi a la tercera parte el tiempo de reclusión (si los penados trabajan desde el día de su ingreso en la cárcel y al conjugarse la redención con los beneficios de la libertad condicional). En segundo lugar, se destina una parte del salario a las familias de los presos y de este modo se elimina una importante carga al Estado, que ve disminuir los ya de por sí reducidos gastos para la asistencia social a las familias de los reclusos. Finalmente, supone un importante beneficio para la Hacienda Pública que recibe la diferencia entre el salario real y lo que se entrega a los reclusos y a sus familias".

El trabajo de los reclusos se empleaba en obras de carácter estatal, provincial o municipal, pero también empresas de carácter privado, la Iglesia y la Falange van a recurrir a este tipo de mano de obra, con la preceptiva autorización previa del Patronato; de este modo para la distribución de los trabajadores comienzan a crearse batallones de trabajo, colonias penitenciarias militarizadas o diversos tipos de destacamentos. También se admite la posibilidad de redimir pena por el trabajo desempeñando diversos puestos en el interior de las prisiones –destinos, trabajos auxiliares, trabajos eventuales, talleres–.

Ya el 1 de enero de 1939, cuando la guerra estaba casi terminada pues sólo faltaban tres meses para su finalización, el estado numérico de los efectivos que formaban los BT, Unidades Especiales y Grupos en fábricas y talleres y encuadramiento era el siguiente: 119 batallones con 87.589 trabajadores, a las órdenes de 43 jefes, 61 capitanes, 182 tenientes, 456 alféreces, 26 capellanes, 33 médicos, 23 brigadas, 1.437 cabos y 9.114 soldados. Siguiendo instrucciones de la Jefatura de Campos de Concentración, estas agrupaciones disciplinarias iniciaron un proceso de reducción, agrupación y desaparición desde finales de 1939.

La disolución de los BT comenzaría a hacerse efectiva desde mediados de diciembre de 1942, creándose una nueva estructura de Unidades Disciplinarias organizadas inicialmente en Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores Penados (BDSTP), en los que se encuadraban entre otros a los condenados en firme o penados pendientes del cumplimiento de las penas impuestas en Consejos de Guerra por delitos de rebelión, es decir, por haber sido fieles al Estado y el gobierno republicano sirviendo en su ejército o destacándose por su actividad o militancia al servicio de la causa democrática y republicana.

A finales de julio de 1942, según un estadillo de la Jefatura de Campos de Concentración y Batallones Disciplinarios, conservado en el Archivo General Militar de Avila, eran casi 50.000 los hombres que todavía estaban presos en estos batallones. Su distribución era la siguiente: en BDST (núms. 1 al 54 y 91 al 96): 45.457; en BDT (Batallón 75): 933; en Depósitos de Concentración (transeúntes, incidencias, presos inútiles, etc.): 1.193 soldados trabajadores, 3 trabajadores “emboscados”, 74 trabajadores enviados por la Fiscalía Superior deTasas, y 1.312 extranjeros. También fueron muy numerosos los presos republicanos insertos como soldados trabajadores en las Colonias Penitenciarias Militarizadas y en los Destacamentos Penales.

Integrados en el sistema de Redención de Penas por el Trabajo, las Colonias y los Destacamentos dependían de las autoridades militares, su vigilancia exterior de la Guardia Civil o unidades del Ejército franquista y el régimen interno estaba a cargo de oficiales del cuerpo de prisiones.
Inicialmente, las Agrupaciones –con más de 5.000 presos asignados a mediados de 1943-- estuvieron destinadas en el Canal del Bajo Guadalquivir, en Los Merinales, Sevilla; en el Canal de Montijo, en la Vega Baja del Guadiana, Badajoz; en “El Campamento de la Sal” para la construcción del Canal del Bajo Alberche y la presa de Cazalegas, cerca de Talavera de la Reina, Toledo; en el Canal de Rosarito, en Añover del Tajo, Toledo; en la Real Acequia del Jarama; en la construcción de la Academia de Infantería de Toledo; en las obras del ferrocarril minero de Samper de Calanda a Andorra en la provincia de Teruel; y en otros trabajos en Lérida, Madrid, Alcalá de Henares, Navalmoral de la Mata (Cáceres), Vegas de Puebla Nueva (Toledo) y Sádaba (Zaragoza). Cada Agrupación estaba dirigida por un jefe del Ejército del cuerpo de Ingenieros, asistido por su Plana Mayor, compuesta por un oficial de Ingenieros, uno de Sanidad y uno de Intendencia. Todos ellos contaban con el auxilio material y espiritual de un capellán penitenciario castrense o de un resabiado sacerdote (en muchos casos, con pistola al cinto) incrustado en el Destacamento o Colonia, el cual había sido enviado por el Cardenalato o el Obispado y efectuaba labores de informador, proselitista y comisario político franquista.

Los reclusos que llegaban a Las Colonias Penitenciarias, Batallones de Trabajadores y Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores (Penados o nó), y Destacamentos Penales, procedían de depósitos municipales donde la característica principal, hasta que se producía el traslado del detenido a otras prisiones de mayor entidad para su procesamiento, eran los malos tratos y la práctica de torturas a los presos. Muchos de los fallecidos en estos centros de encierro y de los enfermos crónicos que vieron enormemente reducida su esperanza de vida, lo fueron por la tensión generada al pasar por la situación-espera de sentencia del consejo de guerra, la falta de higiene, la mala alimentación y las enfermedades contraídas durante su reclusión, tales como enterocolitis, caquexia por desnutrición, bronquitis, tuberculosis, etc”.

En los Batallones, Colonias y Destacamentos había presos cualificados como “ingenieros, arquitectos, peritos, topógrafos, médicos, farmacéuticos, practicantes, contables, capataces, listeros, carpinteros, herreros, electricistas, hormigoneros y, sobre todo, peones” según Isaías Lafuente, en “Esclavos por la patria. La explotación de los presos bajo el franquismo”. El trabajo esclavo instaurado por el franquismo “era un inmenso negocio que movía cientos de millones de pesetas”, para José Luis Gutiérrez Molina, en “Los Presos del canal. El servicio de colonias penitenciarias militarizadas y el canal del bajo Guadalquivir (1940-1967)”, y que, en 1957, era en realidad “un organismo ejecutor de obras del Estado, sin concurrir a subasta ni concurso, y que viene realizando aquellas que no interesan mayormente a los contratistas privados”, según confiesa el propio Luis Carrero Blanco en escrito dirigigo al Presidente del INI en noviembre de 1957. Pero lejos de redimir e integrar al preso republicano y antifranquista, en las Colonias, Batallones y Destacamentos se maltrataba, se castigaba, e incluso se fusilaba a los evadidos atrapados (ver página 36 de http://www.cefid.uab.es/files/comunicII-2b.pdf) estando claro para Gutiérrez Molina que “la regeneración moral del vencido, uno de los objetivos permanentes del nacional-catolicismo, la humillación y persecución de los recalcitrantes estuvieron acompañadas por su explotación económica más brutal”.

Las obras realizadas por los forzados de los BDSTP fueron numerosísimas, desde actuaciones mineras a forestales, obras públicas civiles, acondicionamiento de márgenes de ríos, reforzamiento de defensas militares y un larguísimo etc. Obras hidráulicas como los embalses del Ebro, Benagéver, Entrepeñas, Pálmaces, Mediano, Riosequillo, Revenga, Barasona, Mansilla de la Sierra, González Lacasa, El Cenajo, Torre del Águila, Barrios de Luna, Yesa, San Esteban y Linares, la Real Acequia del Jarama, canales como el Bajo del Guadalquivir, Bajo del Alberche, Montijo, Jarama, Bárdenas, Monegros, Toro-Zamora, Bierzo, Badarán y Linares del Arroyo, saltos como los del Nansa y el Sil, reconstrucción de pueblos y ciudades como Belchite, Brunete, Oviedo, Teruel, Toledo, Huesca, Lleida, Gernika, Amorebieta, Éibar, Potes, Quinto de Ebro, Mediana de Aragón, Puebla de Albortón, Boadilla del Monte, Villamanín, Vilanova de la Barca, Sabiñánigo o Figueres, entre muchas otras poblaciones, trabajos en las minas de mercurio de Almadén, en los pozos Maria Luisa, Fondón y San Mamés de Duro Felguera, en las minas de antracita de Fabero y en muchas otras empresas mineras, en Asturias, Leñón, Pontevedra, Lleida, Ourense, Teruel, Albacete, Murcia, Cartagena, etc., obras públicas, como la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos, Zamora-A Coruña, Tudela de Veguin a Lugo de Llanera, Pedernales-Bermeo o el inconcluso Santander-Mediterráneo (con el conocido Túnel de La Engaña, construido por los presos de Valdenoceda trasladados al Destacamento Penal de Pedrosa de Valdeporres), la primera estación ferroviaria de Chamartín, en Madrid, carreteras como las de Canfranc, de la carretera de A Coruña a El Escorial, variantes de carreteras como las de Madrid-Valencia Puerto Contreras, Honrubia, Oropesa, los puertos del Escudo y del Arzobispo, el túnel de Biela, y como más emblemáticos para los vencedores y humillante para los derrotados, el monasterio y la cripta del Valle de los Caídos, los aeropuertos de Sondica o Labacolla, los estadios municipales de Valladolid y Palencia, la cárcel de Carabanchel (embarcada ahora en un intento de derribo y liquidación de su planta y de su memoria por parte de las autoridades madrileñas), etc., etc., etc.

Entre las empresas privadas españolas que más frecuentemente tuvieron a su servicio como trabajadores forzados a prisioneros políticos del franquismo figuraron en lugar muy destacado y constante Dragados y Construcciones, Banús, A. Marroquín, San Román, Hermanos Nicolás Gómez y Construcciones ABC. Algunas de estas empresas privadas se lucraron con el trabajo forzado y apenas pagado de gran número de prisioneros políticos del franquismo por espacio de más de dos décadas, como lo hizo en concreto la empresa Dragados y Construcciones fundamentalmente en la construcción de gran número de pantanos, mientras que en el caso de Banús lo hicieron todavía hasta el año 1969 en todo tipo de obras y construcciones. Otras empresas que tuvieron a presos políticos trabajando a su servicio fueron, por ejemplo, Babcock-Wilcox, Carbones Asturianos, Constructora Naval, Industrias Egaña, Talleres La Trefilera, Plasencia de las Armas, Esperanza y Compañía SA, Talleres Murga, Cementos Portland-Iberia, Cementos Asland, Metro de Madrid, Riegos Asfálticos, Sacristán, Portolés y Compañía, Sicot, José M. Padró, Carbonífera Palomar, Montes de Galicia, A.Villalón, E.Osis, Elizarrán, Hidro Nitro Española, Minas del Bierzo, Experiencias Industriales, Gutiérrez Oliva, A.Carretero, Sanz Bueno, Salvador Cuota, Maquinista y Fundición del Ebro, Regino Criado, Ferrocarriles y Minas, Antracitas Gaiztarro, Múgica-Arellano y Cía, Minero Siderúrgica de Orallo, ECIA, Vías y Riegos, Duro-Felguera, C.Peña, Julián A. Expósito, Cimentaciones y Obras, E.Medrano, C.Mardellano, D.L.Pastora, M.Llagostera, I.Arribalaga, J.Dobarco, Sociedad Marcor, Ramón Echave, SAFA, Burés, Industrias Artísticas Agrupadas, etc., etc.

La Iglesia católica española, el más importante e influyente apoyo de Franco tras haber declarado formal y oficialmente que la insurrección militar era una “Cruzada”, también se benefició de este Trabajo Esclavo. Entre otras construcciones para la Iglesia católica en las que fueron obligados a trabajar como forzados esclavos numerosos presos políticos, figuran las de la ya mencionada construcción del monasterio y cripta del Valle de los Caídos, la reconstrucción de la catedral y el seminario de Vic, el colegio de los escolapios de San Antón en Madrid, el seminario orensano de Ervedelos, la vallisoletana iglesia del Carmen, los conventos de las madres adoratrices de Cartagena, Valladolid y Alcalá de Henares y una cantidad ingente de actuaciones mayores y menores en iglesias, conventos, monasterios, basílicas, seminarios, colegios, ermitas, etc., etc., etc.

A diferencia de los jerarcas nazis juzgados y condenados en Nüremberg por la esclavitud, las deportaciones y los asesinatos que cometieron, ninguna de los responsables políticos y militares franquistas del sistema de trabajo esclavo fue nunca juzgado ni reprobado por ello, ni durante el franquismo (evidentemente) ni durante el actual periodo monárquico constitucional (¿evidentemente, también?).

A diferencia de las empresas alemanas que han pedido perdón a las víctimas antinazis que esclavizaron, abonándolas también miles de millones en marcos --y en la actualidad, lo siguen haciendo en euros--, ninguna de las empresas españolas que se enriquecieron con este trabajo esclavo (o sus actuales empresas herederas, propietarias o subsidiarias) han pedido perdón a los forzados que fueron explotados por ellas y no han abonado nunca ni un céntimo en concepto de indemnizaciones.

A diferencia de las Iglesias católicas y de otras confesiones que en Alemania han pedido perdón por haberse beneficiado directamente del trabajo esclavo de judíos, gitanos, rusos, polacos, etc., la Iglesia Católica Apostólica y Romana de España nunca ha pedido perdón porque la solidez de su actual patrimonio inmobiliario se sustente en buena parte en el resultado de obras ejecutadas por prisioneros políticos republicano y antifranquistas encerrados y explotados en contra de su voluntad.
Ernesto Sempere Villarrubia, preso veterano de La Granjuela, Ciudad Real, Valdenoceda, Porlier, Yeserías, Puerto Santa María, Las Palmas y Algeciras, entre otros, narra en el libro "Esclavos por la patria" de Isaías Lafuente su paso por el 95º Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados, radicado en Algeciras. En la imagen, puede vérsele con un compañero del mismo Batallón, en Algeciras en 1945.


Según cuenta Ernesto Sempere en "Esclavos por la patria" de Isaías Lafuente, en 1945 y por orden del destacado general golpista Eduardo Sáenz de Buruaga, gobernador militar del Campo de Gibraltar, se formó una orquesta a modo de big-band americana compuesta exclusivamente por presos republicanos del 95º BDSTP, que solían tocar en el "Hotel Reina Cristina" el cual había servido cuarenta años antes como escenario para la firma del tratado surgido de la Conferencia Internacional de Algeciras. En la imagen, Sempere a la derecha, como vocalista de la orquesta de presos.
Imagen de presos republicanos de un BDST procedente de un fotograma congelado de un reportaje de época, visualizable en youtube.com.


Otra imagen de presos republicanos de un BDST procedente de un fotograma congelado de un reportaje de época, visualizable en youtube.com.

Otra imagen de presos republicanos de un BDST procedente de un fotograma congelado de un reportaje de época, visualizable en youtube.com.

Otra imagen de presos republicanos de un BDST procedente de un fotograma congelado de un reportaje de época, visualizable en youtube.com. Recogen a mano trozos de material de una turbera.
Presos republicanos de Valdenoceda se disponen a partir de esta Prisión Central en Burgos, tras ser asignados al Destacamento Penal de Pedrosa de Valdeporres para la construcción del ferrocarril Santander-Mediterráneo y el túnel de La Engaña.


Prisioneros republicanos trabajando en la cárcel a finales de 1939.

Preso republicano, exhausto durante su trabajo forzado en un BDST.

Según el texto de la publicación franquista que reproducía esta imagen, cedida por el memorialista manchego Julián de la Morena, "Salida de la Prisión para emprender la jornada legal de trabajo de los presos en las Minas de Almadén, Ciudad Real"
Dos forzados republicanos de un BDST, según puede verse en el libro "Cautivos" de Javier Rodrigo.
En la página de Javier de la Puerta inserta dentro del dominio http://www.sbhac.net/, dedicado a la GCE y postguerra, puede verse esta imagen de forzados republicanos de un BDST en 1942. Gracias, Javier.


Presos republicanos antifranquistas de un Batallón de Trabajadores se dirigen al tajo forzado.

Presos republicanos en Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores. Esta imagen ha sido extraída de un informe digital de Amnistía Internacional.

Presos republicanos trabajadores forzosos en un BDSTP, en el Pozo minero de El Sotón, en Langreo. De este trabajo esclavo se beneficiaba directamente la empresa Duro Felguera. Imagen y comentario extraído del blog http://kdjer.blogspot.com/2007/10/sobre-la-memoria-histrica-1.html, del bloguero Kdjer.
Presos alaveses (¿en San Cristóbal? ¿en un BDST?). extraída de la página "AHAZTUAK (Olvidos) 1936-1977, en el blog http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com/.


Imagen muy similar, pero no igual, a la anteriormente fijada que procedía --ésta no-- del libro "Cautivos" de Rodrigo. Presos republicanos en un BDST.

El original dice manuscrito y sobreimpreso: "Con el Trabajo, el Pan, y la Justicia de la Patria, poco a poco van los prisioneros reconstruyendo lo que ellos mismos deshicieron antes con la dinamita". esta imagen pude verse en el libro "Cautivos" de Javier Rodrigo.

Forzados republicanos de BDST construyendo carretera cerca de Bilbao.


Fila de presos de un BDSTP en trabajos de construcción de la Cárcel Modelo de Carabanchel, en los años 40.
Presos republicanos de un BDSTP cavan una zanja, en los años 40.

Presos republicanos y antifranquistas del BDST nº 11, en Gerona, construyen un puente en 1941.
Campo de Trabajo y misa de campaña a la que asisten obligados los presos republicanos del Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados que construyó la Academia de Infantería de Toledo. La imagen procede de la muestra de un artículo a la venta por internet de una página de objetos de segunda mano (del tipo todocolección.net, ebay o elcondeingles.com).
38º BDST. Aiako Arria. 1941-1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

38º BDST. Babiloni, Oiartzun. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

BDST en Aritxulegui, Oiartzun, 1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

38º BDST, en Aiako Harria, 1941-1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.
14º BDST. Lesakan, 1941. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.
38º BDST en Aritxulegui, Aiako Harria, 1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

38º BDST, Aiako Harria, 1941-1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.
14º BDST en Lesaka, 1941. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.


Presos de un BDST y guardias civiles en las obras del ferrocarril Sukarrieta-Bermeo. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.


Presos de un BDST y guardias civiles en las obras del Ferrocarril Sukarrieta-Bermeo. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

Hospital Militar Disciplinario de Zumaya, 1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

38º BDST, en AiakoHarria. 1941-1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.
38º BDST, en Aiako Harria. 1941-1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

38º BDST. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.


38º BDST, en Aritxulegui, Aiako Harria, Guipuzcoa. 1941. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.


35º BDST, en Son Moreg, Mallorca, 1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.
38º BDST, en Oiartzun, Guipuzcoa. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

38º BDST 2ª Compañía campamento Arichulegui julio 1942. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.


6º BDST en Igari-Igal 1941. Fuente, libro "Trabajos Forzados en el franqusmo" de Memoriaren Bideak


Canal de los Presos, Bajo Guadalquivir. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.
Canal de los Presos. Fuente, http://www.pangea.org/~spcgta/PRESOS.htm


Canal de los Presos. Los Merinales, Sevilla.

Canal de los Presos, Bajo Guadalquivir. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.
Canal de los Presos. Ver http://www.pangea.org/~spcgta/PRESOS.htm


BDST en el Canal de los Presos. Ver http://www.pangea.org/~spcgta/PRESOS.htm

Presos de un BDST en el Canal de los Presos, Sevilla.

Presos de un BDST en el Canal de los Presos, Sevilla.
Presos de un BDST, en Broncal, ¿Ampurias?.


Excavaciones en las zonas arqueológicas de Ampurias llevadas a cabo por presos republicanos del BDSTP, Figueras nº 71 en noviembre y diciembre de 1940.

Inicio de las excavaciones arqueológicas en Ampurias, llevadas a cabo por presos republicanos del BDSTP Figueras nº 71, el 12 de septiembre de 1940.

Roberto Segura y otros miembros de un BDST, durante un descanso de las excavaciones arquológicas en Ampurias. 1942.
Presos republicanos de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares, según una imagen extraída de una publicación propagandística de las excelencias penitenciarias franquistas de la época (¿"Redención"?).



Preso impresor, en los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares.

Preso impresor del "Redención" en los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares.
Carpintería de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares. "Del taller irán saliendo atriles y bancos para los chiquillos de la nueva escuela cristiana y española".


Sala de cajas del taller donde los presos forzados de los Talleres penitenciarios de Alcalá de Henares imprimían "Redención". Imagen aportada por el memorialista Fernando Olmeda.

Sección de construccion de cruces del taller de carpintería de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares 1939.

Sección de encuadernación de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares.

Taller tipográfico de los talleres penitenciarios de la prisión de Alcalá de Henares, donde se imprimía "Redención". 1947.
Valle de los Caídos. Los presos republicanos insertos en BDSTP trabajaron para la empresa "Huarte y Cía" en su construcción. Fuente libro "Trabajos forzados en el franquismo" de Memoriaren Bideak.

Presos de un BDSTP trabajando en las obras de construcción del Valle de los Caídos.

Presos de un BDSTP trabajando en las obras de construcción del Valle de los Caídos. 1950.

Presos de un BDSTP trabajadores forzados en la construcción del Valle de los Caídos, asisten a una visita del general Franco a las obras.


Presos de un BDSTP trabajadores forzados, en la construcción del Valle de los Caídos.

Presos de un BDSTP trabajadores forzados en la construcción del Valle de los Caídos, asisten a una visita del general Franco a las obras.

Presos de un BDSTP trabajadores forzados en la construcción del Valle de los Caídos, asisten a una visita del general Franco a las obras. Por las raídas vestimentas, está claro que son los propios presos los que deben costearse sus "uniformes" de trabajo.
Colonia Penitenciaria Militarizada en Villanueva de la Barca, Lérida. La imagen procede de la muestra fotográfica a bajísima resolución de un artículo a la venta por internet de una página de objetos de segunda mano (del tipo todocolección.net, ebay o elcondeingles.com). A pesar de su nula resolución, la traigo al blog por ser un testimonio fundamental para la historia de esta Colonia Penitenciaria leridana.


Otra imagen a bajísima resolución de la Colonia Penitenciaria Militarizada en Villanueva de la Barca, Lérida.

Otra imagen a bajísima resolución de la Colonia Penitenciaria Militarizada en Villanueva de la Barca, Lérida.

Otra imagen a bajísima resolución de la Colonia Penitenciaria Militarizada en Villanueva de la Barca, Lérida.
Desearía recomendaros que os bajéis y leáis todos los ficheros ped que contienen las ponencias íntegras del Congreso “Los Campos de Concentración y el Mundo Penitenciario en España durante la Guerra Civil y el Franquismo” que organizó el Centre d'Estudis sobre les Èpoques Franquista i Democràtica de la Universidad Autónoma de Barcelona, y que se pueden consultar al pie de la página http://www.cefid.uab.es/?q=es/presentacio. Entre ellas, ¿cómo no?, los trabajos de José Luis Gutiérrez Casalá, en “Catalanes en la Segunda Agrupación de Colonias Penitenciarias Militarizadas en Montijo”, de José Luis Gutiérrez Molina en “Los presos del Canal. El servicio de colonias penitenciarias militarizadas y el canal del bajo Guadalquivir (1940-1967)” y el ya mencionado de Julio Prada Rodríguez y Domingo Rodríguez Teijeiro en "El Sistema de Redención de Penas y los Campos de Trabajo franquistas (Ourense 1938-1943)". En buena medida, su letra y su espíritu han servido para elaborar esta entrada.

Lo mismo puedo decir del libro "Cautivos" de Javier Rodrigo, en Editorial Crítica, que recomiendo sin duda alguna ya que es una excelente, rigurosa, exhaustiva y muy, muy, documentada investigación sobre el mundo penitenciario franquista en todas sus vertientes (histórica, administrativa, penal), y --entre otros muchos aspectos-- incide especialmente en el estudio de los Batallones de Trabajadores. En esta obra suya figuran dos imágenes reproducidas en esta entrada, naturalmente en papel y con mayor resolución. Gracias, Javier.

Deseo destacar la enorme colaboración prestada por Fernando Mendiola, doctor en Historia por la Euskal Herriko Unibertsitatea-Universidad del País Vasco, profesor de Geografía e Historia en el Instituto de Enseñanza Secundaria Biurdana, de Iruñea. Su beneplácito en la cesión del permiso para reproducir en este blog 22 de las fotografías contenidas en su obra "Trabajos forzados en la dictadura franquista", editada por el colectivo "Memoriaren Bideak" del que es integrante (ojo, obligado visitar la página http://www.esclavitudbajoelfranquismo.org/), han facilitado que esta entrada esté dotada de contenido, solvencia (eso espero) y sentimiento. Junto con Edurne Beaumont, Fernando Mendiola es autor del libro "Esclavos del franquismo en el Pirineo", editorial Txalaparta, ISBN: 84-8136-457-7. Gracias, Fernando.

Y sobre todo, y por encima de todo, deseo recomendar la sentida obra "Esclavos por la Patria. La explotación de los presos bajo el franquismo", de Isaías Lafuente en la editorial "Temas de Hoy". El trabajo de Isaías no fue el primero en abundar en el mundo del trabajo esclavo franquista (ya anteriormente en 1969 Aroca Sardagna había escrito "Los republicanos que no se exiliaron" y en el 2000 Rafael Torres publicó con gran repercusión "Los esclavos de Franco". Mi edición es de RBA Colección de 2007) pero por su abundancia de datos, su verbo descarnado y la emoción vertida en todas sus páginas, Isaías Lafuente ocasionó una auténtica conmoción en la sociedad española de los años 90, fundamentalmente entre los familiares de los represaliados por el franquismo y entre los interesados en el proceso de recuperación e investigación de la actividad y las vivencias de los republicanos antifranquistas. Las familias, las asociaciones y el proceso de RMH en general están en deuda con él. Gracias, amigo Isaías Lafuente (ver una extensa reseña en http://www.profesionalespcm.org/MemoriaHistorica/esclavosfranquismo.html).