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jueves, 28 de marzo de 2013

Los Niños de la Guerra y el Vals nº 2 de Shostakovich


Es la Vida un laberíntico río sinuoso. Cada uno de los traicioneros hitos que conforman nuestro arriesgado transcurrir por él --nacimiento, romances, madurez, muerte-- serpentean durante su quebrado curso como impredecibles meandros, imposibles de sortear. Si no queremos encallar entre los estancados lodos de las riberas, si optamos por someternos para seguir formando parte de su torrente, debemos claudicar ante la tiranía de la inexorable fatalidad del río de la vida y dejarnos llevar. Entre deleites varios, labramos, luchamos y penamos. Inevitablemente. Pero es cuando vislumbramos el final que se acerca, al hallarnos próximos a la inminente desembocadura en el vacío infinito de los océanos del Tiempo, cuando nos dejamos arrebatar por el pánico a diluirnos en la Nada. Es entonces cuando la caprichosa arbitrariedad del río de la Vida suele prevalecer sobre nuestra incierta voluntad. Y en un segundo, su cauce puede borrar nuestras huellas del presente y eliminar nuestro recuerdo en el futuro.

Para paliar nuestro desconcierto y evitar esa derrota, el único consuelo que nos resta es lograr que nuestra transcendencia no sea efímera; crear el portentoso refugio de una artificiosa isla para que todos los que tras nosotros vengan se pregunten con asombro por su pasmosa autoría; erigir efímeras prominencias entre la corriente con la esperanza de que cuantos deban ceñirse a ellas para seguir surcando la torrentera eleven una plegaria en nuestro nombre; construir presas, desembarcaderos y puentes que alivien a los viajeros futuros de sus calamidades... Y este es el exclusivo propósito, la  singular justificación de la existencia de esta página “Todos los Rostros”: caracterizar las vidas de los que nos precedieron en la defensa de la Libertad, describir sus rasgos vitales, acentuar sus perfiles desdibujados hoy por la desidia y el olvido, rejuvenecer las facciones de sus ajadas caras, mitigar nuestro dolor por su perdida, no olvidar, no perdonar. Y exigir toda la Verdad, toda la Justicia y toda la Reparación que demandan los daños causados.

Daños que vienen de lejos. Tanto que de algunos, su ignoto origen podemos comenzar a rastrearlo desde decenas de años atrás, en uno cualquiera de esos rumorosos y serpenteantes meandros del río de la Vida. Por ejemplo, cuando ex profeso o accidentalmente escuchamos una conocida pieza, el Vals nº 2 de la Suite Jazz nº 2. ¿Obra de quién? Supuestamente del ruso soviético Shostakovich.

Era Dimitri Shostakovich (Rusia, 1906-1975) un tipo puntilloso y detallista, casi hasta la nausea. Pura neurosis con patas. En su entorno, todo debía de ser extremadamente pulcro y estar cuidadosamente ordenado. Su casa estaba llena de relojes y todos debían marcar la misma hora y los mismos segundos con una rigurosa y precisa puntualidad, lo que hacía poco menos que la vida imposible a los que a su lado se encontraban. Hasta tal punto llegaba su obsesión por la exactitud, la disciplina y la minuciosidad en el cumplimiento de las normas, que acostumbraba a enviarse cartas a sí mismo con objeto de calibrar la bondad del servicio de correos soviético y denunciar públicamente sus supuestas carencias y errores. De Shostakovich corrían disparatados rumores, algunos de los cuales vinculaban el supuesto origen de sus obras a la presencia de un fragmento metálico de metralla en el cuerno inferior del ventrículo izquierdo de su cerebro, fragmento que al parecer Shostakovich se mostraba reacio a que le extirparan, ya que cada vez que inclinaba la cabeza hacia un lado creía oír algún tipo de melodía en su interior, que él se apresuraba a copiar en papel para utilizarla de base en sus composiciones. Antes de la invasión nazi a la Unión Soviética, antes de ser amparado por Stalin gracias a la composición de su pasmosa Sinfonía "Leningrado" (recomiendo, sobre todo su primer movimiento) en homenaje a los heroicos y esforzados defensores antihitlerianos, antes de ser repudiado por el líder debido a sus siguientes obras calificadas como burguesas o revisionistas, Shostakovich compuso en 1938 este maravilloso Vals nº 2 de la Suite Jazz nº 2 cuyo enlace os pongo aquí.


El pegadizo tema es muy conocido y ha sido utilizado como parte de  numerosas bandas sonoras de películas recientes (por ejemplo, Kubrick, con Nicole Kidman y Tom Cruise, en "Eyes Wide Shut").

Pero su secreto más chocante para nosotros no reside ahí: muchos, propios y foráneos, sostienen que Shostakovich podría haber plagiado la melodía tras haberla escuchado de labios de algunos de los más de tres mil niñas y niños de la guerra republicanos españoles, evacuados a Rusia desde marzo de 1937 para protegerlos de los efectos de los bombardeos fascistas sobre las ciudades leales a la República durante nuestra guerra civil de tres años, lo que no es improbable pues el genial compositor dedicó años más tarde, en 1956, varias canciones en homenaje a estos infantes, muchos de los cuales hubieron de quedarse definitivamente y de por vida en la Unión Soviética debido a la derrota del legal régimen constitucional republicano y a la muerte o asesinato de sus progenitores. La tragedia para ellos no terminó nunca. Pocos años después, muchos de ellos murieron como combatientes en la defensa de la Unión Soviética frente al asalto nazi.

¿De dónde copió Shostakovich su Vals? Pues de la popular canción española "Yo te daré ,Café", que se venía cantando por rondas, tunas, coros y charangas por las calles de la península ibérica desde finales del siglo XIX, muchos antes de que Shostakovich la asimilara descaradamente como propia. Ya en 1931 la vieja tonada popular en forma de vals --quizás de origen gallego, quizás castellano-- había cobrado nuevos bríos al ser interpretada y grabada por la canzonetista de varietés Paquita Robles Labastina, “La Pitusilla” en una versión orquestada por el maestro Araburu.  Llevada a Rusia por los niños madrileños, valencianos, vascos, catalanes y asturianos, la canción fue fagocitada por Shostakovich y regurgitada en forma del ya mencionado Vals número 2 de la suite nº 2 Jazz de 1938. Aquí os pongo un trocito de ese "Yo te daré", interpretado en este caso curiosamente por un coro aficionado francés frente a un establecimiento gabacho de venta y consumo de café torrefacto en el país vecino al mío.



En uno de esos giros insospechados, el río de la Vida y de la Historia nos lleva a un nuevo meandro, pues viajando hacia atrás en el tiempo y ya antes de que la canción fuera exportada en 1937 a Rusia por nuestros tristes exiliados infantiles, descubrimos que el tema fue utilizado por falangistas y militares conspiradores para darse ánimos y crear y cohesionar espíritu entre quienes tenían proyectado atentar contra la legalidad constitucional republicana. Así, desde su fundación los cuadros directivos y miembros de Falange Española la coreaban a voz en grito, terminando siempre el estribillo de forma retadora, estridente y críptica con la palabra “Café”:
 
”Yo te daré,
te daré, niña hermosa,
te daré una cosa,
una cosa que yo solo sé:
¡CAFÉ!”

El secreto de este misterioso entusiasmo  procedía del hecho de que la palabra CAFÉ era, y es, el acrónimo de “Camaradas, Arriba Falange Española”. Tal circunstancia, unida al hecho de que los militares africanistas participaban desde hace meses de la conjura contra el pueblo y la República, es lo que explica --por ejemplo-- que el “Yo te daré, Café” fuera también cantado desafiantemente durante la cena de despedida celebrada el 12 de julio de 1936 por los altos oficiales que –junto con 18.000 efectivos—habían participado en las maniobras  militares que se desarrollaron en el Llano Amarillo (cerca de Ceuta, en el valle del Ketama, Marruecos).

Hoy, 77 años después de aquella atrocidad fascista, casi nadie canta ya esa canción entre nosotros. Nos concentramos ante las pantallas planas, vemos fútbol, películas, series, manejamos compulsivamente móviles y dispositivos electrónicos, navegamos interminablemente por internet, no nos despegamos de las adictivas redes sociales. Nadie entona ya las viejas melodías y son pocos los que recuerdan que “Yo te daré, Café” sirvió para que unos conjurados manifestaran su complicidad y adhesión a la traición que ocasionó la muerte de 500.000 personas durante la guerra y de otras 200.000 asesinadas tras la Victoria de los criminales cantantes.

Pero en un nuevo y caprichoso meandro del río de la Vida, ¿el último?, hoy, en el 2013, los pocos supervivientes (octogenarios cuando menos) de aquellos niños y niñas de la guerra que no volvieron a España porque la abandonaron en forma de libérrima República y que no pudieron regresar a ella porque se había transmutado en un país esclavizado, están atravesando duras dificultades, achacables todas ellas al Gobierno del Partido Popular. Hasta ahora, los niños de la guerra expatriados desde 1936 venían manteniendo mediante subvenciones del Gobierno Español un Centro en Moscú. La subvención –complementada con las cuotas de los socios-- les permitía hacerse cargo de los gastos (120.000 rublos, unos 3.000 €uros al mes) de alquiler, electricidad, medios de comunicación, agua, calefacción central, etc., etc., de la Casa de los Niños de la Guerra Españoles en Rusia. Pero hoy, abandonados a su suerte por el cicatero e inmoral Gobierno del PP, los niños ya ancianos piden ayuda y socorro económico para impedir el cierre del Centro Español en Moscú, centro que asegura la cohesión de todos los españoles residentes en Rusia. Para ello, solicitan --según me transmiten-- el ingreso de donativos en las siguientes cuentas:

ONG "Centro para el Estudio de la cultura española"
DIRECCIÓN: 107031, Moscú, ul. Kuznetsk puente, 18/7
p / acc. 40703810600080000098 en OJSC "Banco de Moscú"
c / cq. 30101810500000000219
BIC 044525219
INN 7702334409
KPP 770749388
Pago: Donación. IVA

En nombre de los Niños de la Guerra que inspiraron el vals más conocido de Shostakovich, en nombre de sus padres y madres asesinados, engullidos y olvidados por el fascismo y las corrientes del Tiempo, en nombre de todos ellos, gracias por tu lectura y sobre todo gracias por tu contribución al sostenimiento del Centro Español de los Niños de la Guerra en Moscú.

A las Hermanas de Ultramar, que se afanan día tras día en luchar desde Chile contra la intolerancia de unos pocos. Mi homenaje para ellas.

(Más información sobre Dimitri Shostakovich, su vals nº 2 de la Suite Jazz nº 2 y "Yo te daré, Café", en el blog ANCHA ES MI CASA http://anchaesmicasa.wordpress.com/2010/10/29/shostakovich-el-vals-no-2-de-la-suite-de-jazz-no-2-y-una-coplilla/)

domingo, 27 de enero de 2013

Tu abuelo, tu tío abuelo o tu bisabuelo muerto en la guerra o después de ella podrían estar en esta lista. Consúltala. Y compártela

Te hablo a tí. Sí, a tí. Quizás hayas llegado a este sitio por casualidad, buscando una coincidencia en google con alguno de tus apellidos. Quizás te haya sorprendido desembocar en esta página pues es probable que no sepas nada de la Guerra Civil española --te aclaro que el mayor acto terrorista cometido nunca por una plutocracia contra un pueblo civil desarmado-- y probablemente sus batallas y su dolor te suenen a algo tan remoto como las viejas guerras napoleónicas. Quizás.

Pero también es posible que tengas alguna remembranza antigua latiendo entre tus viejos recuerdos familiares y que aún guardes alguna antigua historia oída narrar a tus mayores, durante la que hayas escuchado hablar de aquel abuelo, tío abuelo o bisabuelo que perdió y murió en la guerra o poco después de ella y de cuyos restos nunca supo nadie más. Es posible. A lo mejor. ¿Podría haber ocurrido aquella muerte entre 1938 y 1944? ¿Podría tu familiar desaparecido ser natural de algún pueblo de las provincias de Ciudad Real, Albacete, Guadalajara, Toledo, Cuenca, Madrid, Burgos, Vizcaya, Segovia, Salamanca, Ávila, Zaragoza, Cáceres, Badajoz, Málaga, Córdoba, Almería, Granada, Jaén, Cantabria, Tarragona, Castellón, Asturias, Logroño o Lugo? ¿Quizás te refirieron vagamente que su muerte pudo haber sucedido en algún lugar perdido del norte, en una prisión de Burgos, en un penal casi ignoto cercano al País Vasco?

Si alguna de las respuestas a las preguntas anteriores fuera afirmativa, o tuvieras sospechas de que pudiera serlo, podrías consultar la relación nominativa que figura más abajo. Ha sido elaborada por la Agrupación de Familiares de represaliados en la prisión de Valdenoceda (Burgos), que ya lleva más de 10 años intentando localizar a los familiares de más de 150 prisioneros republicanos asesinados allí por sus secuestradores franquistas, a través del hambre, la tortura, los malostratos, la falta de higiene y cuidados médicos y las enfermedades provocadas. Hasta el momento la Agrupación ha conseguido exumar los restos del 80% de los fallecidos y ha contactado y localizado a 65 familias descendientes de aquellos presos fallecidos y a todas ellas se les hecho análisis de ADN que vinculan su parentesco con alguno de los restos de los presos muertos. Pero la Agrupación sigue buscando. Ha de encontrar a las familias descendientes de los otros  86 presos, para poder tomar sus muestras de ADN y poder entregarles finalmente sus restos esqueletizados.



En la fotografía facilitada por el memorialista castellonense Vicent Beltrán, puede verse al prisionero José Bovea Domínguez junto con otros muchos presos republicanos en el patio de la prisión franquista de Valdenoceda el 21 de octubre de 1941. Bovea, natural de Almassora  (Castellón), murió en esta prisión de exterminio burgalesa en 1943. Su familia sigue sin ser localizada.


El listado ordenado alfabéticamente según el primer apellido de estos 86 PRESOS --ruego tu colaboración para compartirlo, pasarlo, copiarlo, reenviarlo y difundirlo-- es el siguiente:

1.-  Abad Vara, Antonio, de Getafe, Madrid
2.-  Alcalde López, Juan, de Torres Cabrera, Córdoba
3.-  Alcázar Tejados, Juan José, de Villahermosa, Ciudad Real
4.-  Anollo Baranda, Pedro, de Villarcayo, Burgos
5.-  Aranda Rimon, Cándido, de Alcolea de Calatrava, Ciudad Real
6.-  Arrojo García, Esteban, de Segovia, Segovia
7.-  Asensio Espino, Andrés, de Zaragoza, Zaragoza
8.-  Bailón Cuadrado, Antonio, de Manzanares, Ciudad Real
9.- Bellido Muñoz, Vicente, de Alcaudete, Toledo
10.- Bravo Lucena, Joaquín, de Plasencia, Cáceres
11.- Calverite Carrasco, Domingo, de Benalauria, Málaga
12.- Campo García, Delfino, de Santiago de Cartes, Cantabria
13.- Carrasco Valiño, José, de Campillo de Llerena, Badajoz
14.- Carriondo Pardo, Juan Miguel, de Oron (¿Orán?) de Marruecos, Almería
15.- Castillo Martín, Lorenzo, de Gargantiel, Ciudad Real
16.- Castro Hernández, Salvador, de Madrid, Madrid
17.- Collado Moya, Ángel, de Valdepeñas, Ciudad Real
18.- Contreras Porras, Antonio, de Almagro, Ciudad Real
19.- del Barrio Ferrero, Anastasio, de Bubillo, Segovia
20.- de Pedro Viejo, Antonio, de Hita, Guadalajara
21.- Delgado Sánchez, Agustín, de Socuellamos, Ciudad Real
22.- Estero Navarro, José, de Socuellamos, Ciudad Real
23.- Fernández Yut de Villar, José, de Puertollano, Ciudad Real
24.- Flores Jiménez, Modesto, de Daimiel, Ciudad Real
25.- García Alcalde, Bonifacio, de Roa de Duero, Burgos
26.- García Gómez, Ciriaco, de Anchuras, Ciudad Real
27.- García González, Francisco, de Motril, Granada
28.- García Quintana, Eugenio, de Valdepeñas, Ciudad Real
29.- García Sábete, Juan, de Roquetes, Tarragona
30.- García Vinolfo, Francisco, de Granada, Granada
31.- Gari Simo, Vicente, de Burriana, Castellón
32.- González González, Julián, de Almagro, Ciudad Real
33.- González Secados, Rafael, Gulliences, Asturias
34.- Gonzalo Cisneros, Bernabé, de Jubera, Logroño
35.- Gordón Berloqui, Francisco, de Campillo de Mena, Burgos
36.- Gutiérrez Angulo, Constantino, de Angulo, Burgos
37.- Hidalgo Acedo, Antonio, de Castuera, Badajoz
38.- Horrio Vera, Toribio, de Villarrodrigo, Jaén
39.- Laborda Orbe, Valentín, de Santurce, Vizcaya
40.- López Mora, Antonio , de San Lorenzo Calatrava, Ciudad Real
41.- López Olmo, Andrés, de Bolaños, Ciudad Real
42.- Luis Javea, Abilio, de Vara de Rey, Cuenca
43.- Madrigal Hovillo, Rufino, de Tomelloso, Ciudad Real
44.- Márquez Parejo, Lorenzo, de Garciaz, Cáceres
45.- Martín Iglesias, Isidoro, de S. Martín de Húmeda, Burgos
46.- Martínez Pulido, Manuel, de Villacomillo, Jaén
47.- Martínez Rodríguez, Crescencio, de Celadilla - Sotobrin Burgos
48.- Martínez Ruiz, Jesús, de Albacete Albacete
49.- Martínez Sanz, Juan, Sebastián de los Reyes, Madrid
50.- Martínez Tomas, Sebastián,  Madrid, Madrid
51.- Molina Alba, Celedonio, de Navas de Ricomolillo, Toledo
52.- Monje Sánchez, Nicanor, Fresno Alhandiga, Salamanca
53.- Moreno Almarecha, Antonio, de La Solana, Ciudad Real.
54.- Montero Hernández, Anselmo, de Majadahonda, Madrid
55.- Muñoz Pulidos, Pedro, de Alcalá la Real, Jaén
56.- Olnuedo (¿Olmedo?) López, Bonifacio, de Tomelloso, Ciudad Real
57.- Palencia Cuevas, José, de Alminte, Burgos
58.- Pardo Fernández, Marcos, de Torralba de Calatrava, Ciudad Real
59.- Pascual Carro, Anselmo, de Puerto de Segura, Jaén
60.- Peña Ortiz, Miguel, de Cazorla, Jaén
61.- Pérez Esteban, Calixto, de Guadalajara
62.- Pérez López, Adolfo, de Ronfe, Lugo
63.- Pérez Martín, Teodoro, de Miraflores de la Sierra, Madrid
64.- Pérez Nieto, Juan , de Quintana Piñora, Almería
65.- Redondo Muñoz, Mamerto, de Fuencaliente, Ciudad Real
66.- Robledo González, Esteban, de Velayos, Ávila
67.- Rodríguez del Prado, Marcelino, de Villamayor de Calatrava, Ciudad Real
68.- Rodríguez Márquez, Juan, de Illora, Granada
69.- Romero Gallego, Andrés, de Ferinches, Ciudad Real
70.- Rosa Sánchez, Mariano, de Puertollano, Ciudad Real
71.- Rubio Piernagorda, Antonio, de Baena, Córdoba
72.- Ruiz de Diego, Guillermo, de Escalada, Burgos
73.- Sánchez Caro, Teodoro, de Picón, Ciudad Real
74.- Sánchez Jara, Alejandro, de Villamayor de Calatrava, Ciudad Real
75.- Sánchez Martínez, Eloy, de Mesegoso, Albacete
76.- Sánchez Moya, Benigno, San Lorenzo Calatrava, Ciudad Real
77.- Tejero Domínguez, Máximo, de Zorita, Cáceres
78.- Tercilla Abasolo, Vicente, de Angulo, Burgos
79.- Torado Fernández, Felipe, de Badajoz, Badajoz
80.- Urbina Fernández, Nicasio, de Anchuras, Ciudad Real
81.- Urdiales García, Crisanto, de Calzada de Oropesa, Toledo
82.- Vara Garoz, Agustín, Torrejon de Velasco, Madrid
83.- Velasco Iglesias, Benito, de Aranda de Duero, Burgos
84.- Vilar Recuero, Mariano, de Madrid, Madrid
85.- Villalba Sánchez, Félix, de Morata de Tajuña, Madrid
86.- Villanueva García, Valentín, Villanueva de Hoja, Ciudad Real

(*) La lista está recogida literal del Registro de Defunciones de Quecedo (Burgos), por lo que puede haber errores ya que todas las anotaciones eran manuscritas y muchas son de difícil intertpretación.

Tú podrías ser la persona que ayudara a cerrar el círculo aún imperfecto de la Memoria de tus mayores. Y si tu primer o segundo apellido no se encuentra en la relación, también puedes ayudar a la Agrupación a encontrarlos compartiendo esta lista con tus contactos, tu libreta de direcciones, en tus blogs, en tus webs, tu twitter o en tu Muro de Facebook. También puedes ponerte en contacto con la Agrupación de Familiares de Represaliados de la prisión de Valdenoceda (Burgos) a través de...

su grupo en yahoo 
http://es.groups.yahoo.com/group/valdenoceda

su página de facebook

http://www.facebook.com/agrupacionfamiliasvaldenoceda.exhumacion

su perfil de twitter
https://twitter.com/Valdenoceda


Y también puedes consultar todos los trabajos de investigación, labores de exhumación y dignificación de la memoria de los asesinados y numerosas fotografías de grupos de presos, a través de este mismo blog "Todos los Rostros", en http://todoslosrostros.blogspot.com/search/label/Valdenoceda

domingo, 7 de octubre de 2012

Pequeñas "historias" que conforman la gran Historia


Son muchas las entradas del blog "Todos los Rostros" que he dedicado íntegramente al exilio de los republicanos españoles que hubieron de huir para salvar su vida y su libertad tras el triunfo de las genocidas huestes franquistas, nazis y fascistas apoyadas por mercenarios moros. "La Retirada", los campos de concentración franceses, la persecución y asesinato de cerca de 7.000 españoles por los nazis en centroeuropa y los miles de transterrados en los barcos del exilio o en las tierras francesas, inglesas o argelinas de temporal acogida han sido objeto de mi atención como autor de este triste y ajado cuaderno de bitácora, cada día más asolado de lectores. Mis letras han hablado de Pablo Neruda, Delia del Carril, Luis I. Rodríguez Taboada, Gilberto Bosques, Natalio Botana, Lázaro Cárdenas, Susana Gamboa, Fernando Gamboa, Narciso Bassols, Antonio Haro Oliva, Rodolfo Haro Oliva y tantos y tantos hombres y mujeres just@s procedentes de Chile, Argentina, Uruguay, México, Venezuela, Uruguay, Estados Unidos y otros muchos países que sirvieron de refugio, en principio provisional pero que acabaron convirtiéndose en país de acogida y, en muchos casos, en camposanto definitivo de descanso eterno. Lo mejor y más granado del elenco intelectual y artístico español formado en su mayor parte por las miembros de la Institución Libre de Enseñanza, la Residencia de Estudiantes, el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Escuela o el Museo Pedagógico Nacional enriquecieron la vida cultural de las nuevas patrias. La gran mayoría de la intelectualidad integrante de las vanguardias culturales españolas y de las generaciones del 14 y del 27 se vieron obligadas a desterrarse para no sufrir la misma suerte de Federico García Lorca o de otros 200.000 españoles de todo origen y formación salvajemente asesinados por sus captores.
 
Miles de personas agolpadas frente al puesto fronterizo francés de Le Perthus, pretendiendo huir de las tropas franquistas a principios de 1939

Literatos y rapsodas como Rafael Alberti, Antonio Machado, Emilio Prados, Ramón Gómez de la Serna, Salvador de Madariaga, Luis Cernuda, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Luis Cernuda, José Bergamín, Pedro Garfias, Pedro Salinas, María Zambrano, Juan Larrea, Francisco Giner, Manuel Azaña, Max Aub, Ramón J. Sender, Arturo Barea, Manuel Andújar, Manuel Altolaguirre, Paulino Massip o Juan Gil-Albert, biólogos como Severo Ochoa o Enrique Rioja Lo Bianco, físicos como Arturo Duperier Vallesa o Blas Cabrera, químicos como Enrique Moles, matemáticos como Enrique González Jiménez, Ricardo Vinós Santos o Lorenzo Alcaraz, astrónomos como Pedro Carrasco Garrorena o Marcelo Santaló, oceanógrafos como Odón de Buen, cineastas como Luis Buñuel, artistas como Gausachs, Óscar Domínguez o Pablo Ruiz Picasso, historiadores como Claudio Sánchez Albornoz, filólogos como Tomás Navarro Tomás, pedagogos como José Castillejo o Lorenzo Luzuriaga, filósofos como Juan David García Bacca, ensayistas como Anselmo Carretero, políticos como Santiago Carrillo, Dorores Ibárruri, Diego Martinez Barrios, Juan Negrín, José Giral, Lluis Companys, Francisco Largo Caballero o Josep Tarradellas y militares españoles más tarde generales del ejército soviético antinazi como Enrique Lister, Juan Modesto y Antonio Cordón, fueron sólo algunas de las quizás más conocidas figuras de la diáspora española.

Con el paso inexorable de los años y la tan implacable desmemoria, el masivo éxodo y la dispersión de cientos de miles de huidos por todo el planeta quizás pudo hacer creer a quienes nos contemplaban desde la distancia que desde 1936 todo una nación de cobardes se había sometido sin lucha a la bota de la milicia, mientras todo un ejército de ovejas miedosas y pusilánimes habían puesto pies en polvorosa buscando mejores pastos en los que ramonear.


Pero no fue así. L@s ciudadan@s libres y conscientes de su nueva libertad presentaron cruenta batalla contra los que pretendían arrebatársela. Con poco más que palos, piedras y viejas escopetas de caza, los jornaleros del campo y los obreros de las ciudades convertidos en milicias ¡¡hicieron frente durante tres años a un ejército profesional fuertemente armado de más de medio millón de hombres, reforzado por 50.000 nazis alemanes enviados por Hitler integrantes de la expedicionaria Legión Cóndor, 90.000 fascistas italianos de Mussolini y 150.000 mercenarios marroquíes!! Organizados más tarde en voluntarioso Ejército Popular, sólo la infatigable voluntad y el valor de los republicanos izquierdistas impidieron que los franquistas traspasaran el cerco de trincheras que rodeaba Madrid y que dejaba pequeños a los más afamados combates de muchos frentes de la primera gran Guerra Mundial. Poco a poco, los traidores sublevados fueron haciéndose a golpe de obús y fusil con ciudades y comarcas y sólo encontraron una forma de impedir que el amor a la Libertad provocara la inestabilidad en la retaguardia: fusilando a decenas de miles de resistentes. 1000 días de guerra asesina acabaron con las hostilidades, pero no con la voluntad ni con el espíritu de los vencidos, tanto de los 500.000 prisioneros del interior como de los 550.000 exiliados al exterior.

Y allí, tras "La Retirada" en el sur de Francia, en el norte de África, en Gibraltar, se dieron cita los huidos unos para regresar --al menos 300.000, de los cuales varias decenas de miles fueron asesinados a su regreso--, otros para organizar su éxodo a América y otros para mantener la resistencia contra el fascista español y contra el presentido nazi alemán del que ya se barruntaba su entraba en Francia.

Los huidos a América en los conocidos como "Barcos del Exilio" fueron excelsos poetas y literatos, modernos y dinámicos periodistas, eminentes científicos y técnicos, muy especializados obreros, altamente cualificados profesionales, editores, industriales, agricultores, ganaderos, pequeños y medianos comerciantes, empresarios de la madera, la minería, el mueble, la pesca y la conserva, profesores, etc., etc., y realizaron un valioso aporte y un enorme enriquecimiento --nunca bien evaluado, jamás correctamente ponderado-- en el desarrollo y la potenciación de la cultura, la ciencia, la industria, el agro, la empresa y el comercio local de los países de acogida. En Chile, por ejemplo, los conocidos José Balmes, Roser Bru, José Ricardo Morales, Leopoldo Castedo, el caricaturista Antonio Romera,  Leopoldo Castedo, el tipógrafo Mauricio Amster, los hermanos Juan, Manuel y Francisco Vallejo, el afamado dramaturgo Luis Fernández Turbica, etc., etc. Hoy, 70 años después muchos han sido olvidados.

Guerrilleros españoles de la 10ª Brigada de la Resistencia francesa, Pau, 1944

Los que se quedaron para combatir al fascismo y al nazismo dieron batalla durante más de veinte años. Hasta  35.000 de ellos engrosaron las filas de la Resistencia francesa, dándose el caso de que en determinadas regiones y agrupaciones del país vecino eran más numerosos los integrantes españoles de la resistencia antinazi que los propios franceses. Muchos, 7.000, dieron con sus huesos para siempre en los infames campos de exterminio de Mauthausen, Buchenwald, Dachau,.... Otros muchos se alistaron en masa en el ejército de liberación francés a las órdenes de De Gaulle y Leclerc dando ejemplo insuperable de valor y combatividad en el norte de África, en Normandía y en toda la campaña europea hasta el fin del nazismo. Buena prueba de ello lo constituyó una de las unidades de españoles enrolados entre los Aliados, la NUEVE compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre de la División de Leclerc, formada inicialmente por 2.000 socialistas, anarquistas, miembros del POUM catalán, apolíticos hostiles a Franco y comunistas españoles. Sus blindados (el "Ebro", el "Guernica", el "Madrid", el "Brunete") llevaban la bandera republicana española pintada en su blindaje y fueron españoles los primeros soldados en hacer su entrada en París cuando aún estaba en poder de los nazis, combatiendo y terminando con la resistencia de los últimos alemanes y el soldado español Antonio Gutiérrez haciendo preso al general Dietrich von Choltitz, comandante nazi de París. Mientras esperaban la capitulación final, los españoles tomaron al asalto la Cámara de los Diputados, el Hôtel Majestic y la Plaza de la Concordia y al día siguiente, el 26 de agosto de 1944, las tropas españolas desfilaron frente a la Catedral de Notre Dame y escoltaron al general Charles de Gaulle por los Campos Elíseos llevando en sus estandartes los colores de la segunda República Española.

La dotación española del blindado "Guadalajara" junto con otros integrantes de la "Nueve" de Leclerc en París, 1944

Los soldados republicanos del blindado "Gernica" de la "Nueve" compañía española de Leclerc desfilan triunfalmente por los Campos Elíseos tras haber liberado París

Pero no fueron los únicos. Soldados españoles republicanos exiliados resistieron valerosamente en Bir-Hakeim (Libia), ocuparon Narvik (Noruega) o fueron quienes conquistaron y entraron a sangre y fuego en el famoso Nido del Águila de Hitler en la villa de Berchtesgaden (Alpes de Baviera, Alemania). Podríamos hablar y no parar de interminables batallas, medallas al valor, distinciones y actos de loco heroísmo, como el protagonizado por el soldado español Emilio Vilaró Ustrell al enarbolar desafiantemente y en pleno tiroteo la bandera tricolor republicana desde el balcón de la embajada española en Berlín mientras sus camaradas soviéticos tomaban el búnker de Hitler. O la suicida y quijotesca invasión por el Pirineo del Valle de Arán de 4.000 guerrilleros españoles dispuestos a reconquistar España tras haber expulsado a Hitler de Francia, destinada al fracaso al enfrentarse contra 50.000 bien pertrechados soldados regulares franquistas mandados por el general Moscardó (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_del_Valle_de_Ar%C3%A1n ). O la loca, numantina, demencial y casi romántica resistencia de varios miles de resistentes maquis antifranquistas durante 26 años, hasta la liquidación del último de ellos en 1965 (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Maquis_%28guerrilla_antifranquista%29 )
 
Partisanos españoles republicanos antinazis integrados en el ejército soviético

Enrique Lister, Antonio Cordón y Juan Modesto, generales del ejército soviético antinazi durante la II Guerra Mundial
Los soldados republicanos de la Nueve fueron quienes conquistaron y acceder al Nido del Águila de Hitler en la villa de Berchtesgaden, en 1945. En la imagen,  a la derecha y sobre un muro peuede verse extendida la bandera tricolor republicana española 

Todavía en algunas poblaciones pueden verse pinturas murales en homenaje a los maquis españoles, Este es de la población de Sallent

Pero antes de terminar con este capítulo de hazañas, la pequeña historia de los microrrelatos individuales y la gran Historia de los sucesos memorables nos obliga a recordar que el exilio español, el éxodo hispano, la huida masiva de decenas de miles de españoles y españolas transterrados, en torno a casi 200.000, se compuso de cientos de miles de pequeñas vivencias, acaecidas a personas hoy anónimas, desconocidas para todos, perdidas en la inmensidad del eterno olvido, dispersadas por los vientos del Destino, diseminadas entre campos y ciudades de los cinco continentes, allá en los lugares en los que esos españoles y españolas de los que ya nada sabemos tuvieron que empezar desde la nada, para comenzar a reconstruir un universo particular y personal, que tenía como génesis un escenario de guerra, muerte, tortura, pérdida, pavor y miedo.

Uno de estos héroes anónimos protagonistas de mil pequeñas microhistorias fue Florencio Castelló Sánchez. Había nacido en Sevilla en el año 1905. Era un actor español, muy conocido en la farándula sevillana y madrileña pues en sus obras e intermedios interpretaba notables papeles de secundario, alternándolos en ocasiones con coplas y cantes andaluces para los que estaba apreciablemente bien dotado. Ya antes de la guerra podemos encontrarlo actuando durante muchos años en el Teatro del Duque de Sevilla. Podemos hallar en la prensa de la época diversas referencias a su presencia en los escenarios. Pero como tantos otros artistas que conocían el sentir de los sublevados contra la gente del arte, Florencio Castelló determinó salir de España en 1936 huyendo de lo que hoy se conoce como guerra civil, es decir, huyendo del mayor atentado criminal y terrorista de la historia de Europa. Ese mismo año llegó a Argentina junto con una compañía de teatro Lírico en la que interpretaba obras andaluzas y mientras duró la contienda realizó una gira por toda Latinoamérica hasta que el 5 de agosto de 1939 llegó a México, procedente de Guatemala, entrando en el país por Tuxtla Chico, en el estado de Chiapas. En el Registro Nacional de Extranjeros en México del Archivo General de la Nación --consultable desde el portal español PARES-- podemos encontrar su ficha personal:
http://pares.mcu.es/MovimientosMigratorios/detalle.form?nid=14502
Recorte de un "ABC" del 1 de enero de 1936, en el que aparece la figura de Florencio Castelló como actor y cantaor de mucho estilo



Ficha de Florencio Castelló Sánchez en el Registro Nacional de Extranjeros en México del Archivo General de la Nación

Una vez en México, Florencio Castelló comenzó a demostrar sus dotes artísticas, por lo que rápidamente fue invitado a participar en obras de teatro y sobre todo en largometrajes cinematográficos, actuando en lo que posteriormente se conoció como la "Edad de Oro del Cine Mexicano". Allí compartió cartel y protagonismo con grandes actores como Pedro Infante, Mario Moreno Cantinflas, la española Lola Flores, etc., etc. Llegó a participar en más de 100 películas, especializándose fundamentalmente en papeles de español con acento andaluz, aunque también interpretó todo tipo de papeles, como los que desempeñó en "El ángel exterminador" (1962), de Buñuel; "Ahí viene Martín Corona" (1951), de Miguel Zacarías, con Pedro Infante y Sara Montiel; "Ni sangre ni arena" (1941), de Alejandro Galindo, con Cantinflas; "Limosna de amores" (1955), de Miguel Morayta, con Lola Flores; o "Gitana tenías que ser" (1953), de Rafael Baledón, con Carmen Sevilla y Estrellita Castro. Y muchas otras películas del ciclo andaluz de México, como "La gitana y el charro" (1965), "Chachita la de Triana" (1947), "Los siete niños de Ecija" (1947), "La morena de mi copla" (1946) o "El verdugo de Sevilla" (1942). Años más tarde, y con el desarrollo del boom televisivo, también fue muy conocido en su papel de Rudecindo Caldeiro y Escoviña, por sus apariciones en la versión televisiva de "Tres Patines".


Florencio Castelló Sánchez, actor español exiliado en México
 
Pero, ¿por qué el actor Florencio Castelló Sánchez forma parte hoy de la microhistoria de "Todos Los Rostros"? Porque este miembro involuntario de la diáspora española de postguerra fue quizás el andaluz más conocido durante 20 años en los hogares españoles y en muchos de los hispanoamericanos. Sin ver su cara, sin apreciar sus expresiones, sin reconocer sus facciones, el soniquete, el timbre, el acento, los dichos y los refranes de Florencio se metieron en nuestras casas para no salir nunca más de ellas. Porque Florencio Castelló Sánchez, actor español exiliado en México, era el doblador del gato Jinks, el "malévolo" minimo andaluz, permanentemente malhumorado --como quizás correspondía a la imagen de un español desterrado-- y eterno perseguidor de dos ratoncitos, Pixie y Dixie, uno cubano y el otro mexicano, que sabían esquivar las malas artes del "joío gato andalú" durante los siete minutos que venían a durar los capítulos de los dibujos animados o cartones o historietas de Hanna-Barbera. Pero como el mismo Florencio nos recordaba, muchos aprendimos el más puro, digno, bello y gracioso andaluz occidental gracias a frases como "odio a muerte a ehto mardito roedore", “ay mare mia de mi arma”, “oigan roeore: cuando oh agarre oh voy a dar una sarta e’ palo’”...

En México, en España, en Centroamérica y posiblemente en Chile (parece ser que en Argentina no fue Florencio Castelló el doblador del gato Jinks) la miniserie de "Pixie y Dixie" tuvo un éxito arrollador, al que contribuyó más que decisivamente el "mu rezalao gato andalú". Y tanto fue su predicamento, que Florencio Castelló también prestó su voz para las versiones mexicanas, centroamericanas y españolas del doblaje de "Dumbo", en el que aportaba la voz del andaluz Cuervo Jim; el sevillano Buitre Despeinao de "El Libro de la selva"; o el torpe sabueso Napoleón de "Los Aristogatos". En la página http://www.doblajedisney.com/f_actores.php?buscar=Florencio+Castell%C3%B3&idioma=mx podemos encontrar una muestra de la genial voz, es decir, de la participación del español exiliado Florencio Castelló Sánchez en la pequeña microhistoria del conflicto civil más sangriento de todo el siglo XX. Sólo tenemos que pulsar en los iconos de altavoz para volver a oír el timbre y los acentos de Florencio Castelló y aquellos que como él dieron forma o fueron víctimas de la imparable ola del destino.

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El gato andalú Jinks, sempiternamente interpretado por la voz magistral de Florencio Castelló




Florencio Castelló
Florencio Castelló en la producción mexicana "El albañil" (José Estrada, 1974)

Florencio Castelló Sánchez murió el 23 de agosto de 1986 en México distrito federal. Su voz y su figura aún está a la espera de recibir homenaje en su Sevilla natal, si bien el hecho de que permaneciera en México hasta el último de sus días una vez ya fallecido el dictador asesino Franco me hace pensar que pudiera sentir y haber sentido por México lo mismo que sintió José Balmes, el intelectual español afincado en Chile, que se expresaba de esta guisa hablando de nueva patria y de su amigo Neruda: “Nunca jamás, ni siquiera al final de mi vida voy a hacer lo suficiente por agradecer el hecho de estar en este país y de ser ciudadano chileno, gracias justamente a Pablo Neruda. Como alguien dijo alguna vez ‘las deudas de amor no se terminan de pagar nunca’ y esta es una gran deuda que yo tengo con él todavía”.
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A Miryam, por su inagotable paciencia, tantas veces puesta a prueba. A Patricia del Villar, antigua española de tercera generación amiga hoy de valles frondosos y cerros resecos de Chile: que esta lectura sobre los hechos de tus mayores te ayude a mantener tu vigilia y a permanecer insomne frente a tanta injusticia y tanto olvido. Y a Lorena González Rodríguez, íntegra mujer chilena, numantina ella.

domingo, 23 de septiembre de 2012

24 de septiembre, día de La Merced: Nuestros presos, en vergonzante almoneda



Buscar en internet fotografías de grupos de presos republicanos en cárceles franquistas es labor ímproba y encontrarlas es tarea propia casi de héroes o semidioses. La contumacia y el empecinamiento en la pesquisa ayudan, pues no es un imposible. Pero la insistencia a veces proporciona frutos que son imprevistos y no demasiado agradables.

Así, rebuscando en el "pajar" de la Red nos encontramos con "agujas" de la guisa que más abajo recojo: fotografías de represaliados republicanos que se ofrecen en pública almoneda; imágenes de presos antifranquistas a precio de saldo; instantáneas de prisioneros leales a la vencida República Española, rebajadas en irresistibles ofertas.

Portales y sitios como www.ebay.es o www.todocoleccion.net suelen albergar entre sus páginas decenas de miles de artículos a la venta directa o en subasta y entre ellos podemos ver los dignos rostros de la derrota y la integridad. Hombres y mujeres honestos, involuntariamente posan tristes y abatidos y son fotografiados en un mudo y callado gesto de protesta casi intuido contra el asesino Franco, contra la cabeza visible de la plutocracia económica y social de la España de siempre, contra el responsable de miles de asesinatos --al menos 200.000-- y de la feroz dictadura de cuatro décadas.

70 años después, los beneficiarios herederos del traidor genocida y de sus sicarios siguen habitando en los mismos palacetes, consejos de administración y grandes fincas urbanas y rústicas que entonces. Y es ahora cuando muchos se dan cuenta de que los oligarcas siguen ahí y de que el traidor Franco no ha muerto y está bien vivo y coleando en los grandes despachos de la Moncloa, de calle Génova, de Bankia, de Fenosa, de Gas Natural, del Banco de Santander,... Y lo perciben en el asedio de los poseedores contra los desposeídos, en la demolición de las conquistas sociales de los últimos 35 años, en el ataque frontal de la oligarquía contra la ciudadanía y contra los agentes políticos y sindicales que la representan, en la ofensiva final de los opresores contra los oprimidos...

Hoy, 24 de septiembre, día de la Virgen de la Merced patrona de los presos y principal advocación de la nefasta celebración que en esta jornada era utilizada por los franquistas y por su Iglesia Católica Nacionalsindicalista para exponer a público escarnio a los convictos y a sus familias, hoy podemos volver a ver el semblante de la opresión y la vergüenza en las facciones de los seis millones de parados y despedidos, en las caras de los ocho millones de seres humanos que viven en España por debajo del umbral de pobreza, en los rasgos de millones de personas que sufren amedrentadas al saber en peligro sus precarios empleos y sus frágiles derechos. De nosotros depende encontrar la salida al doloroso atolladero en el que nos encontramos atrapados por nuestra cómplice inacción.

Republicanos obligados a hacer el saludo fascista tras ser hechos prisioneros por los franquistas durante la batalla de Teruel. 24 de enero de 1938.


Bailes regionales para los presos en la cárcel de Castellón.


Banda de cornetas y tambores formada por presos de la cárcel de Castellón.


Orquesta formada por los presos de la cárcel de Castellón.


Competiciones deportivas de los presos de la cárcel de Castellón.


Familiares de los presos de la cárcel de Castellón.


Competiciones deportivas de los presos de la cárcel de Castellón.


Familiares de los presos de la cárcel de Castellón.


Presos formados en el patio de la cárcel de Castellón.


 Grupo de Teatro de los presos de la cárcel de Castellón durante una representación.


 Presos de la cárcel de Castellón mostrando una maqueta de la que parece ser un dirigible.


 Presos de la cárcel de Castellón mostrando una maqueta de la que parece ser un dirigible.


Presos republicanos integrantes de un Batallon Disciplinario de Prisioneros en Villaverde Bajo (Madrid)

Campo de Concentración en Prats de Mollo (Francia) 9 de febrero de 1939


Embarque de brigadistas internacionales en el vapor "Ciudad de Barcelona" con destino a Orán, según los acuerdos que obligaban a su evacuación antes del 20 de febrero de 1939.


Republicanos presos, entre ellos varios miembros de las Brigadas Internacionales, asisten a una ceremonia religiosa en la capilla de una prisión de Salamanca. Junio de 1937.


 Republicanos asesinados tras el avance de los franquistas. Frente de Cataluña. Diciembre de 1938.


Familia de refugiados republicanos esperando a cruzar el puesto fronterizo francés de Le Perthus, 12 de febrero de 1939.
 Republicanos prisioneros en algún lugar del norte, en fecha indeterminada.


Construcción del Canal del Viar, afluente del Guadalquivir, por presos republicanos forzados miembros de Batallones Disciplinarios de Prisioneros radicados en La Algaba y Guillena. El canal permitía el regadío a las tierras de la margen derecha del Guadalquivir y aunque comenzado durante los años de la II República, fue continuado y finalizado por esclavos republicanos durante los años 40 y 50 hasta su inaguración en 1953.


Construcción del Canal del Viar, afluente del Guadalquivir, por presos republicanos forzados miembros de Batallones Disciplinarios de Prisioneros radicados en La Algaba y Guillena.


Prisionero republicano interrogado por regulares y mercenarios moros del ejército franquista.

En alguna otra entrada de este blog "Todos los Rostros" pueden verse también más fotografías procedentes de todocolección.net. Vease para ello
la titulada "La represión en las Islas Baleares" http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/06/la-represin-en-las-islas-baleares.html. Ante esta situación de desmantelamiento de la Memoria Gráfica de los represaliados, ¿no sería obligado que algún organismo público afín en las comunidades aún gobernadas por la socialdemocracia se hiciera cargo de la adquisición y conservación de estas terribles ilustraciones?

sábado, 26 de mayo de 2012

Los represaliados de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) resurgen del olvido

Sus desdibujadas siluetas emergen de la oscuridad. Se alzan entre las espesas brumas del olvido y desde los deslavazados jirones de tiempo demandan nuestra atención y nos exigen que recobremos su memoria, la nuestra y la suya; que rescatemos sus nombres, ahora anónimos, de los inclementes torbellinos que engulleron sus recuerdos; que restauremos el lugar que sus malhadadas vidas aún deben seguir ocupando en nuestro presente y en nuestra propia historia; que señalemos, marquemos e identifiquemos a los ejecutores que los arrastraron al cadalso y los sumergieron en la honda negrura del vacío y que caractericemos a los herederos y beneficiarios de los que les dieron prisión y martirio, asesinando su cuerpo y aniquilando su espíritu. 

Están ahí. Sólo hay que buscarlos. Nos llaman. Son los cientos de miles de hombres y mujeres que padecieron prisión y muerte en cientos de lugares de encierro, terror, tortura y eliminación diseminados por todo el relieve de la vieja España. Como tantas otras localidades, San Juan de Mozarrifar, pequeña población cercana a Zaragoza, tampoco estuvo al margen de las implacables corrientes de la todopoderosa intrahistoria fascista. En las naves de su antigua papelera convertida en campo de concentración y más tarde en prisión, miles de republicanos vieron naufragar sus vidas entre el dolor y el miedo. 80 años después todavía viven algunos de ellos, los últimos, y en sus sueños aún huyen del acecho y de la persecución eterna de los feroces adoradores de la muerte. Siguen rememorando los meses y años de zozobras, de padecimientos, penuria y sufrimiento gratuito. Pero entre nosotros sus recuerdos se han ido difuminando, sus terribles historias de represión han sido literalmente borradas por la inexorable marea de los indiferentes nuevos tiempos y sus ejemplos de vida política y de compromiso con la libertad ya no interesan a nadie.

Cierto es que historiadores comprometidos con la dignificación de los represaliados por el franquismo, como Julián Casanova, Javier Rodrigo o Ángel Viñas se han referido con frecuencia al campo y prisión de San Juan de Mozarrifar en sus numerosas publicaciones dedicadas al proceso de Recuperación de la Memoria Histórica. También en ponencias y comunicaciones presentadas a congresos y jornadas centrados específicamente en la represión suele aparecer el nombre de San Juan entre las cárceles y campos de concentración más duros del terrible régimen penitenciario franquista. Pero es la edición de la obra de Ramón F. Ortiz Abril titulada "El campo de concentración de San Juan de Mozarrrifar (Zaragoza)" [ISBN 978-84-613-1813-1 www.huelladigital.net] la que ha permitido rescatar del férreo abrazo de la desmemoria los nombres, apellidos y vicisitudes más humanas y personales de las desgraciadas vidas y muertes de los miles de hombres que por allí pasaron.

En 1936 era San Juan de Mozarrifar un pueblo tranquilo, laborioso e industrial, pero el fracasado golpe y la subsiguiente guerra lo cambio todo. El exitoso avance franquista de 1937 que ocasionó el derrumbe en todos los terrenos del Frente Norte y la derrota del Ejército Popular Republicano en la cornisa cantábrica provocó que más de 50.000 soldados republicanos fueran hechos prisioneros en pocas semanas por los franquistas triunfantes en Asturias, Santander y Pais Vasco. Tras su interrogatorio, clasificación y posterior depuración, los presos fueron hacinados en campos y prisiones improvisadas en las provincias de Burgos, Soria y Zaragoza.  Uno de ellos fue San Juan, a orillas del río Gállego, junto al Tejar de San Juan. Las naves de la antigua Papelera de las Navas habían estado ocupadas hasta entonces por un batallón del Cuerpo Expedicionario Italiano y por prisioneros integrantes del Batallón de Trabajadores nº 20, pero a partir de febrero de 1938 el ejército franquista procede a asegurar puertas y ventanas, electrifica el campo y levanta tapias, alambradas y garitas.

En el inicio de su actividad, miles de republicanos son encerrados en este campo de concentración divisionario bajo la vigilancia de soldados fascistas italianos para ser interrogados, clasificados según su grado de supuesta "culpabilidad" o vinculación con los leales a la República y posteriormente remitidos a otras prisiones y campos de sus lugares de origen, para allí ser juzgados, condenados y en muchos miles de casos, asesinados. Las nuevas derrotas del EPR en Teruel (febrero/abril 1938), Ebro (julio/noviembre 1938) y Cataluña (diciembre 1938/febrero 1939) provocaron nuevas oleadas de prisioneros a San Juan. El incesante trasiego no finalizó con la guerra. Miles de republicanos procedentes de los antiguos frentes vascos, catalanes y aragoneses, de las antiguas retaguardias navarras y castellanas y de las nuevas conquistas en Madrid, Ciudad Real, Extremadura, Andalucía y Levante fueron deportados a San Juan y desde allí, posteriormente, trasladados a Aranda de Duero y Miranda de Ebro (Burgos), San Marcos (León) y tantos otros lugares. Pero antes de abandonar San Juan hacia sus nuevos destinos, los presos eran tratados muy duramente por sus carceleros. Muchos de ellos recibieron severas torturas, siendo atados de pies y manos a árboles y postes eléctricos a la intemperie a lo largo de varios jornadas. Otros fueron colgados de cuerdas durante días enteros. España era una inmensa prisión y las condiciones de San Juan eran similares a las del resto de los centros de detención e internamiento: torturas, malos tratos, suciedad, hambre, enfermedades sobrevenidas, parásitos, sacas, paseos y muerte. De San Juan de Mozarrifar se enseñoreó el espanto.

Convirtiose más tarde San Juan en un centro de cumplimiento de penas, el conocido hasta finales de 1943 --fecha de su cierre-- como Prisión Habilitada de San Juan de Mozarrifar y albergó también un Destacamento Penal y a un Lazareto de presos estables. Incluso acogió a presos comunes, algunos de los cuales golpeaban sañudamente a los políticos para ganarse el favor de sádicos y fríos carceleros. Entre los funcionarios más señalados, podemos encontrar, por ejemplo y entre muchos otros, a los directores Francisco Franco Blas y Teodoro Quirós Toledano, a los subdirectores y administradores Joaquín Garnica Grijalúa, Manuel Pinillos Cruels, Isaías Castellanos Sánchez, Juan Lafuente Gallego y a cientos de funcionarios y personal civil. Por acción, omisión u obediencia debida, estos funcionarios provocaron o consintieron que los presos fueran retenidos, maltratados cruelmente, torturados o sacados y asesinados.

En algún lugar de San Juan o de San Gregorio o de Zaragoza está la fosa ignota de los allí fallecidos. En su momento, era fácilmente identificable: muchas tumbas, filas de tumbas destacando sobre el terreno por la pequeña elevación del breve montículo de tierra, sin una cruz, con una pequeña plancha de madera y una minúscula chapa del tamaño de una moneda corriente, con un número inscrito en ella. Este era todo el rastro vital que dejaron en este mundo los republicanos muertos en San Juan de Mozarrifar.

Entre tal terror, como en tantas cárceles de hombres y mujeres, los presos dormían en finos petates tendidos en los suelos, todos juntos y prietos, en largas hileras sin fin, y como en el Pabellón 4º de San Juan, hombro con hombro, en una única lonja, con un único pasillo de 50 centímetros en el centro de dos grandes hacinamientos de 500 presos a cada lado. Algunos, muy pocos, consiguieron fugarse o desaparecieron cuando lo intentaban, reptando bajo una alberca por un estrecho túnel que comunicaba con la acequia que conducía al río Gállegos. Los escasos supervivientes recuerdan los cacheos indiscriminados, los recuentos en mitad de la noche, los gritos de los funcionarios reclamando por sus apellidos a los que iban a ser trasladados o paseados, el miedo, la incertidumbre.... 

Prisioneros republicanos llegando al campo de San Juan de Mozarrifar. Marzo de 1939.
Fuente: Delegación de Prensa y Propaganda 5º Cuerpo de Ejército - Zaragoza

Presos republicanos en Caspe, Zaragoza.
Fuente: Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares (Madrid)


Prisioneros republicanos en Zaragoza.
Fuente: Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares (Madrid)

 Penal de Belchite, Zaragoza. Fotografía publicada en "Guerra Civil en Aragón, 70 años después" de Ángela Cenarro Lagunas y Víctor Pardo Lancina, página 108

 Presos republicanos en Aragón.
Fuente: Delegación de Prensa y Propaganda 5º Cuerpo de Ejército - Zaragoza

Campo de concentración de San Juan de Mozarrifar. Foto Archivo oficial belga Soma-Ceges

Grupo de teatro de la prisión de San Juan de Mozarrifar. 22 de agosto de 1942. En la fila de arriba, tercero por la derecha y señalado con una flecha blanca, el preso Miguel García Muñoz, natural de Barcelona

El terror de San Juan de Mozarrifar se ha perdido en el tiempo. Las arenas del olvido se adueñaron de las memorias de quienes tenían el deber de recordar. Hoy, sólo unos pocos como Ramón F. Ortiz Abril se esfuerzan por impedir la prescripción del vergonzoso pasado. La premeditada amnesia y la indiferencia cómplices son sus mayores enemigos.