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lunes, 27 de marzo de 2017

Alcaldes culpables de complicidad con la tiranía y el genocidio


¿Hasta dónde alcanza en los hijos neodemócratas la culpa de sus padres franquistas? ¿Hasta dónde la ignorancia interesada y la equidistante complicidad de los desclasados calientaescaños aspirantes a embarcar en el ascensor social no debe ser interpretada como culpable transigencia con los linajes cómplices del criminal fascismo?

Parece un acertijo pero para ayudar a su interpretación, desvelo que me refiero a las responsabilidades familiares de las estirpes --o de algunos de sus esquejes-- de diversos domecqs, primosderiveras, gonzález, moras y de muchos señoritingos capitalistas más de Jerez de la Frontera, por las culpas de los crímenes inconfesados cometidos por muchos de sus padres y/o abuelos. Y la respuesta al trabalenguas ideológico es meridianamente clara: los hijos, las hijas, las generaciones futuras no heredan las culpas de los padres y quedan exonerados de toda carga penal sobre las mismas, pero no de sus responsabilidades éticas y morales --¿y patrimoniales?-- pues las haciendas familiares de muchas de ellas, el confort, el acomodo y el desahogo que disfrutan por nacimiento secularmente se asientan en la explotación del más débil y se fundamentan en el lujo y en la fortuna que atesoraron sus progenitores después de 40 años de trato pivilegiado y preferente recibido del criminal y asesino régimen al que tan interesada y entusiasmadamente servían y del que se servían para medrar. Más es precisamente ese fundamento primario en la sangre, en el dolor y en el sufrimiento de otros el que ocasiona que los descendientes que nadan en la abundancia arrebatada por sus mayores a la Res Pública y a los explotados de donde procede debieran pagar un peaje social entonando al menos un sentido mea culpa.

Muchos se dan golpes de pecho, besan manos, visten de riguroso terno enlutado en sanviernes y sansábados y comulgan, pero olvidan que sus pies y los de los hijos y nietos chapotean en los profundos fangales de sangre y barro que sus padres y abuelos contribuyeron a cavar. Y a que rebosaran. Más si no en esta vida quizás sí en la siguiente, con suerte el espíritu ancestral del Arquitecto Supremo del Universo les exija algún día saber dónde quedó su examen de conciencia, a dónde fue a parar el dolor por el pecado de sus mayores, cómo se manifestó su propósito de enmienda, quién fue aquel ante el que confesaron sus errores --un arrepetimiento público hubiera sido más conforme a la ética judeocristiana-- y cómo van a cumplir su autoimpuesta penitencia.

Pero todo esto es sólo un jodidamente increible cuento de hadas que a nadie engaña. A la postre, el ciclo vital continúa. Las generaciones siguientes mantienen privilegios, los consolidan y repiten el método reescrito por sus ancestros de manera que, viéndolas cuarenta plácidos años después de aquellos otros terroríficos cuarenta años de muerte y plomo, aún hoy apenas nos es posible distinguir a la astilla del palo del que se desgajó. Pues, ¿a quién va a causar sorpresa esta inacción filial cómplice con la criminal acción paterna? A nadie, pues desde hace dos centurias, en España y en Jerez se ha venido practicando con desvergüenza criminal el exterminio de progresistas e izquierdistas para beneficio de los que siempre mandan y escarnio y liquidación de los que siempre han obedecido bajo el terror y la opresión, que no por otra causa. Que no por otra. La Plutocracia castiza jerezana, la misma que viste y calza por nuestra calle Larga, ¡España Jerez!, apoyada por la Oligarquía local, reforzada por las armas de los Uniformados traidores, con el marchamo de calidad otorgado por la Monarquía y el criminal nihil obstat espiritual de la Iglesia Católica han venido siendo responsables de una enorme matanza genocida de opositores y disidentes en toda España, liberales jerezanos del XIX, también marxistas, anarquistas y sindicalistas jerezanos del XX. 600 de ellos cayeron hace un suspiro en el último reparto gratuito de muerte inapelable contra todo aquel proletario al que se le ocurriera asomar las orejas en este feudo bodeguero y medieval.

Claro está, todo ello respondiendo a una planificada acción de conjunto. En el pasado más reciente, durante la mal llamada guerra civil, el fascismo español efectuó deliberadamente un genocidio eugenésico que rompió por exterminio de la generación adulta de rebeldes e insumisos izquierdistas la herencia ética, idearia y cultural que de ellos debiera haber recaído en sus hijos y nietos. Y una de las consecuencias colaterales de esta violencia extrema, una cualquiera pero fundamental, es que quienes hoy mandan, trabajan y disfrutan de los beneficios de este neoliberalismo destructor en nuestra ciudad --y en cualquiera otra, oiga-- son los herederos genéticos, patrimoniales, ideológicos y económicos de aquellos mortíferos criminales. Y esa es la razón última por la que la Derecha rancia se opone a dignificar acá y allá, pero también aquí, la memoria y el ejemplo de los asesinados, presos y represaliados. ¿Pretendíamos acaso los memorialistas jerezanos o españoles que los poderosos asumieran sus delitos, renunciaran a sus riquezas, rehabilitaran viejos idearios y cambiaran por ello el modelo de Estado y el de Sociedad?

Muchos nos reconocemos hoy un tanto ilusos e ingenuos. Sabíamos que la lucha por la memoria iba a ser dificultosa, pero no que nos fuéramos a encontrar con tanta agresiva inquina para escándalo de algunos, amparada por gobiernos culpables y respaldada por jueces prevaricadores.¿Qué margen de actuación nos queda a nosotros, las víctimas de tamaño abuso? Apenas ninguno. Sólo el triste pero justificado ejercicio del inexistente Derecho al Pataleo, que debiera estar exento de responsabilidad en el mordazero Código Penal vigente. Así, el único espacio que los poderes públicos nos dejan es el de la denuncia y el de la pedagogía social en los escasos refugios de libre expresión que aún restan --como es éste, donde escribo--, buscando ilusoriamente que cada vez seamos más los que exijamos que impere la Justicia y se termine con la prevalencia del crimen y con la impunidad de los beneficiarios de la dolosa culpa, en segunda, tercera y cuarta generación.

¿Y qué hacemos, mientras esperamos infructosamente a que llegue ese día en el que nos dolemos de la vida hasta creer, en el que ha de llover a cántaros, en el que tiene que llover?

Post Scriptum: debiera ser éste el remate del artículo a modo de redondo punto final, pero no puedo dejar escapar la ocasión para emplazar públicamente --y exigir-- al Gobierno municipal, al Excelentísimo Ayuntamiento de Jerez de la Frontera y al Pleno consistorial a que apliquen de forma sumarísima las Leyes de Memoria Histórica y Democrática andaluza y estatal y a que revoquen la denominación y pongan fin a la humillación pública que supone para el pueblo democrático de Jerez la persistencia en el nomenclátor municipal de avenidas y glorietas aún nominadas bajo la advocación de alcaldes franquistas y/o falangistas que oficiaron de colaboradores o cómplices del criminal régimen represor: Juan del Junco y Reyes, Antonio Mateos Mancilla, Álvaro Domecq Díez, Tomás García Figueras, Miguel Primo de Rivera y Urquijo y Manuel Cantos Ropero. Suele la voz popular alabar en su descargo su benefactora construcción de viviendas sociales, pero precisamente por su poder y desde su posición todos ellos –en distinta medida, eso sí, pero todos-- colaboraron, toleraron, consintieron, apoyaron, no hicieron nada para impedir o se convirtieron en cómplices por acción u omisión de la tiranía que impedía el ejercicio de reunión, reprimía manifestaciones, perseguía la libre expresión, colaboraba con Falange y ayudaba a fortalecer un sanguinario régimen de terror. Autoritarios unos, tecnócratas otros, ellos dábanse de golpes en el pecho en iglesias y casetas de Feria mientras 600 jerezanos eran asesinados o sus huesos se pudrían en cunetas; inauguraban viviendas mientras cientos de sus paisanos purgaban sus culpas en las cárceles; alternaban en fiestas y saraos con lo mejor de nuestra burguesía mientras decenas de miles de convecinos vivían en el miedo a la Dictadura. Y ahora que resurgen los abrazafarolas apostólicos realpolitikistas de la "reconciliación" (léase Rodríguez de la Borbolla, por ejemplo) que loan por su supuesto posibilismo protodemocrático a estos alcaldes y concejales cómplices y beneficiarios de la tiranía mientras cierran los ojos ante su complicidad con el crimen, es hora ya de concluir el debate con imágenes, que valen tanto como las mil palabras precedentes:


Fig.1.: --"¿Cómo se formó aquella columna?". --"Fue una cosa espontánea que surgió de la necesidad del momento, de la escasez de fuerzas militares con que contaba el general Queipo de Llano. Eran necesarias tropas que se lanzasen a la Sierra para impedir la creación de núcleos que contrarrestasen el Alzamiento, y nosotros, los "señoritos", con los campesinos, pescadores, estudiantes, cantaores y bailaores empuñamos las pocas armas que nos entregó el general Queipo, organizando la Columna "Mora". --"¿Qué nombres conocidos se alineaban en ella?". --"Varios. Entre los "señoritos" estaban los Domecq, los González, los Romero Abreu, mis hermanos, etc.”. Entrevista a Manuel Mora Figueroa, jefe de la Columna asesina franquista que causó el genocidio en el Marrufo, El Bosque y toda la Sierra de Cádiz ABC. 28 septiembre 1961. Fuente: ABC


Fig. 2.: Por el Ejército salvador de la Patria y por su más pronta reconquista, el marqués de Domecq, Manuel González Gordon, José de Soto, Manuel Montenegro, el conde de Peralaja y José Izquierdo presidían la comisión encargada de recoger fondos para la aviación militar golpista contra el Estado y el Gobierno de la República Española. Fuente: todocoleccion.net



Fig.3.: El Marqués de Domecq, tesorero de la comisión de socorro a familias de combatientes golpistas contra el Estado y el Gobierno de la República Española. Fuente: todocoleccion.net

Fig.4.: Los sindicatos falangistas, forzaban a las empresas a que descontaran a cada trabajador 1,00 pesetas para adquirir un bastón de mando y un álbum de firmas de adhesiones como homenaje al alcalde de Jerez, Excmo. Sr. D. Álvaro Domecq Díez. Fuente: todocoleccion.net



Fig.5.: La casa Domecq al asesino Franco, con el etiquetado especial de un embotellado de Botaina como homenaje al sanguinario dictador. Fuente: todocoleccion.net



Fig.6.: Cádiz 9 septiembre 1957. Escoltado por camisas azules falangistas, el empresario, rejoneador y hasta ese momento alcalde de Jerez Álvaro Domecq jura su cargo como nuevo presidente de la Diputación de Cádiz. Fuente: EFE



Fig.7.: el alcalde de Jerez Álvaro Domecq Díez y la hija del dictador Franco, marquesa de Villaverde, paseando juntos por la Feria. Fuente: todocoleccion.net



Fig.8.:Son numerosísimas las fotografías en las que Álvaro Domecq aparece compartiendo alegrías y complicidad con el dictador asesino Franco. Ésta es sólo una, correspondiente al 24 de mayo de 1954 de Madrid, en el Hipódromo de la Zarzuela. Fuente: EFE



Fig.9.: Tanger. 17 de junio de 1940. El Secretario General del Alta Comisariado franquista en Marruecos Tomás García Figueras presencia un desfile de tropas indígenas, junto con el ministro de España Manuel Amieva y el comandante en jefe de la Gendarmería Internacional De Miguel. En la semblanza biográfica escrita por uno de los sobrinos de García Figueras en la página web de la Biblioteca Nacional de España, puede leerse que este militar y alcalde de Jerez “como experto en el Norte de Africa, formó parte del equipo que en 1940 y dirigido por Ramón Serrano Suñer preparó la entrevista Franco-Hitler” en Hendaya. Fuente: EFE


Fig.10.: Jerez, 10 de septiembre de 1963. El alcalde de Jerez Tomás García Figueras, presidiendo un acto acompañado del ministro franquista Lora Tamayo, el gobernador civil Guillén Moreno, la Delegada de la falangista Sección Femenina Pilar Primo de Rivera y el presidente de la Diputación Provincial Álvaro Domecq Díez. Fuente: EFE



Fig.11.: Sobrino del fundador de una banda terrorista armada responsable en Jerez de cientos de asesinatos y nieto de un golpista dictador, siendo alcalde de Jerez de la Frontera y vestido con camisa azul mahón falangista llegó Miguel Primo de Rivera y Urquijo a realizar en junio de 1967 un discurso de exaltación de la tiranía y el golpismo, del que podemos extraer estas perlas: "...En estos momentos cruciales para nuestra futura vida política, seguimos estando dispuestos a servir a España, una vez más, por los cauces de la doctrina que fundó José Antonio Primo de Rivera, para que los esfuerzos realizados y las metas alcanzadas no se derrumben como castillo de naipes ... Después de 30 años ha aparecido una nueva generación que comprende y sigue a José Antonio, entre los que me cuento ... Cuando me preguntan en qué línea política me hallo, replico sin pestañear y con énfasis: "¿En qué línea? En la de España, en la de la unidad de los hombres, las clases y las tierras de España, en la línea de José Antonio y en la de todos los que lucharon y cayeron por la Patria, vestidos con una camisa [azul falangista] o con una boina [carlista] ... Esta camisa [azul] sirvió para que una juventud quemara sus mejores energías y entregara lo mejor de la vida y ella misma durante los tres años de Cruzada; ella fue como un gigantesco monumento erigido en las inmensas estepas de la Ruia Soviética a las razones que inspiraban nuestro anticomunismo ... No vamos a incurrir en el error de participar en la reconstrucción de una democracia liberal, apoyada en los partidos políticos y en la variedad sindical, porque esto sería replantear otra vez el clima de la guerra civil ... La Familia, el Municipio y el Sindicato como esquemas principales de representación están vigentes y [es] el Movimiento el que debe ofrecer al pueblo español... todas las formulas de representación políticas ... El tributo máximo que podríamos ofrendar a Dios y a España [sería] entregarle la Patria y el pueblo indisolublemente unidos en un abrazo fraterno y amoroso, entrañable y cordial para realizar esa Unidad de Destino en lo Universal ... Nosotros...nos comprometemos sagradamente a cumplir con el deber. Yo personalmente ofrezco mi persona y mi apellido... ¡Arriba España! ¡Viva Franco!". Fuente: PUEBLO


Fig.12.: Mota del Cuervo, Cuenca, 4 de junio de 1967. El alcalde de Jerez Miguel Primo de Rivera y Urquijo pronuncia un discurso. Hoy, en 2017, ese falangista antidemocrático designado directamente por Franco como Alcalde y como Consejero Nacional del Movimiento, luego reconvertido en monárquico neodemocrata juancarlista, conserva honores públicos, mantiene su retrato en la galería noble del Consistorio y presume de una glorieta con su nombre. Fuente: EFE


Fig.13.: Palacio de El Pardo. Madrid, 14 de noviembre de 1967. El alcalde de Jerez Miguel Primo de Rivera jura su cargo como Consejero del Movimiento falangista ante el Jefe del Estado Francisco Franco y ante el ministro falangista Solís Ruiz. Fuente: EFE



Fig.14.: Jerez de la Frontera, 30 de octubre de 1970. El alcalde de Jerez Miguel Primo de Rivera y Urquijo acompaña al sanguinario dictador Francisco Franco durante una visita a la ciudad. Fuente: EFE


Fig.15: Jerez de la Frontera, 30 de octubre de 1970. El alcalde de Jerez Miguel Primo de Rivera y Urquijo pronuncia un discurso de homenaje y bienvenida al sanguinario dictador Francisco Franco durante una visita a la ciudad. Fuente: EFE



Fig.1: el Consejero Nacional de Falange y procurador en Cortes Miguel Primo de Rivera Urquijo durante los actos de homenaje a Franco con motivo del XXXIX aniversario de su nombramiento como Jefe Estado. En la foto, aparece acompañado de destacadísimos franquistas y/o falangistas como Girón de Velasco, Oriol y Urquijo, Salas Larrazabal, Silva Melero, Lora Tamayo y Rodríguez de Valcárcel. Fuente: EFE



Fig.16.: Jerez, lunes 19 de abril de 1971. El ingeniero Manuel Cantos Ropero toma posesión de la Alcaldía de la ciudad, asume la Jefatura Local del Movimiento de Falange Española de las JONS en Jerez y jura fidelidad a los Principios del Movimiento y a sus jefes provincial y nacional. Fuente: ABC

domingo, 4 de enero de 2015

La cadena de mando borbónica, de matanza en matanza. La Memoria, al servicio de la Justicia: Día 4

Desde hace 200 años, todas las guerras de las que el Pueblo español ha sido víctima han tenido origen ideológico: las provocadas por la oligarca caverna católica y el absolutismo medieval contra las modernas ideas liberales (como la napoleónica de 1808, las tres carlistas, la de los 100.000 Hijos o las guerras cantonales); las guerras coloniales impulsadas por los intereses de la plutocracia local contra pueblos libres en rebeldía (como las de la Emancipación hispanoameriana, la guerra africana, la de Conchinchina, las cubanas y la filipina, todas del XIX; o las de Melilla, del Rif, o la de Sidi Ifni, del XX); la nunca declarada por Franco contra el pueblo soviético (protagonizada por los filonazis anticomunistas de la División Azul); o las guerras imperialistas contra naciones productoras de petroleo y/o gobiernos no alineados (como las del Golfo contra Irak en el XX y en el XXI, la de Libia contra la Yamahiriya de Gadafi, o la de Afganistán contra los talibanes). Sus cosechas fueron nefastas pues provocaron ingentes hecatombes, domésticas unas y exteriores otras.

Pero la más traumática y cruenta fue la mal llamada guerra civil española, mal porque nunca fue guerra, pues consistió en un salvaje atentado contra civiles, orquestado por funcionarios armados traidores apoyados por escuadrones de la muerte falangistas, cedistas y renovados; porque nunca fue civil, ni cainita, ni contienda fraticida, pero sí una premeditada y alevosamente preparada labor de exterminio, ordenada por el Capital y la Iglesia contra las clases medias y bajas que se habían atrevido a alzar la cabeza exigiendo justicia y redistribución de la riqueza; y porque nunca fue española pues miles de bárbaros (17.000 nazis alemanes, 60.000 fascistas italianos, 15.000 viriatos portugueses, 100.000 mercenarios moros, 2.000 ultras franceses e irlandeses y un largo etcétera de otros invasores) con el apoyo de sublevados patrios, cometieron en nuestras tierras cientos de miles de asesinatos.

Todas estas "guerras" fueron ordenadas, supervisadas, participadas, impulsadas y dirigidas por los Borbones y por sus tutores, substitutos o regentes. Sin ruptura en la cadena de mando, sin remordimiento, sin revisión, sin juicios, sin condenas, los Borbones desde el funesto y mortífero Fernando VII hasta los heredederos del sanguinario dictador Franco, siempre por acción y nunca por omisión han condenado al Pueblo a la opresión, al hambre, a la tortura y a la muerte, lo han usado como una herramienta, como carne de cañon al servicio de su privilegiada clase. Todos ellos desde hace 200 años, sin solución de continuidad. ¿Se comprenderá entonces que la Monarquía felipista actual es la hederera patrimonial del expolio, el latrocinio y el homicidio social practicado por unos pocos, muy pocos, sobre muchos?


Fernando VII el nefasto con su hija Isabel II. Responsable él de la matanza napoleónica, las guerras de Emancipación americanas, la guerra de los 100.000 Hijos y las guerras carlistas.

Isabel II de Borbón con su hijo Alfonso XII de Borbón. Responsable la primera de las guerras carlistas, la campaña de la Conchinchina, la guerra dominicana, la guerra africana de 1860 y las guerras americanas de Perú, Chile, Bolivia y Ecuador de de 1865 a 1868. El segundo, de las Guerras Grande y Chiquita de Cuba y de la tercera guerra carlista.

La viuda regente María Cristina con Alfonso XIII Borbón. El infante, convertido en adolescente y adulto militarista, fue el responsable de guerras y matanzas en Filipinas, Cuba, Melilla, el Rif, el desastre de Annual...

Alfonso XIII de Borbón, el asesino de Annual, con Juan I de Borbón. El Infante, ya de adulto, se ofreció por dos veces a Franco para participar en el Movimiento Salvador de España contra los rojos

Alfonso XIII de Borbón con el golpista Miguel Primo de Rivera. Acuciado por su red clientelar de oligarcas e imbuido del delirio africanista, el inútil 13º de los alfonsos propició el golpe de Estado del disipado generalito padre del fundador del fascismo autóctono español.

El golpista Primo de Rivera con el golpista Francisco Franco, substituto temporal de los borbones. Con la práctica marroquí, el jerezano escribió la teoría del manual de instrucciones del genocida que luego el gallego aplicó con entusiasmo en suelo hispano. 

El Genocida Hitler con el Genocida Franco. Sin palabras. Criminales, asesinos. Convirtieron sus países en inmensas tumbas. Y masacraron a propios y extraños en Rusia, Sidi Ifni, Europa....

El Genocida Franco con su delfín y elegido sucesor Juan Carlos de Borbón. Dicen que el nacido en Roma reinaba, pero que no gobernaba. Pues bien que se vestía de superalmirante de la mar oceana y del ultrauniverso para revistar tropas que marchaban o regresaban de las dos guerras de Irak, de Libia...

Gesto cariñoso del asesino Franco hacia su heredero diferido y protegido Felipe VI de Borbón ante su orgulloso padre Juan Carlos I de Borbón. ¿En qué nuevo lío nos involucrará este Borbón, tan preparado él por el ejemplo de generaciones precedentes?


Felipe VI y Leonor, posible futura reina del Estado español. Sólo si la dejamos. Antes de que llegue la próxima nueva guerra borbónica. O antes de que la traiga para servir a su clase.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Hablan los asesinos:

Al contrario de lo que postulaban y defendían los golpistas y sublevados traidores al Estado Republicano y a su Gobierno legalmente constituido, la represión contra los frentepopulistas, anarquistas, librepensantes y leales a la República no tuvo relación alguna con una pretendida reacción no premeditada, instintiva, justa, moral y ética de las personas “de orden” debido al supuesto hartazgo en el que éstas vivían como consecuencia de lo que con posterioridad y convenientemente se calificó desde el nuevo régimen como de “permanente desgobierno y anarquía” del perverso Frente Popular.

No. La represión siguió un modelo hábilmente entretejido en reuniones previas celebradas en marzo, mayo, junio y julio de 1936 entre los responsables de la conjura (Mola, Sanjurjo, Orgaz, Goded, Kindelán, Saliquet, Franco, Fanjul, Queipo, Yagüe, Varela, Galarza, Alonso Vega, Cabanellas, García Valiño, el mismísimo Calvo Sotelo, José Antonio Primo de Rivera, ¿también Gil Robles?, Juan March, Luis Bolín, Martínez Anido, el Cardenal Soldevilla, Fal Conde, Javier de Borbón-Parma, los Oriol, los Luca de Tena…), modelo que pretendía acabar físicamente y aniquilar ideológica y espiritualmente a los preconizadores, defensores y seguidores de las ideas progresistas y socializadoras (que postulaban ideas tan peligrosas para los conservadores como la Reforma Agraria, la colectivización de tierras y grandes fincas en abandono, la laicidad y universalización de la enseñanza, la aconfesionalidad del Estado, etc., etc.).
Y este modelo represivo del que fueron víctimas indeseadas cientos de miles de personas –fría, calculada, específica y detalladamente desarrollado por Mola, Sanjurjo, Yagüe, Franco y otros, al modo y manera de la posterior “Solución Final” nazi contra los judios-- siguió las pautas y metodologías de las campañas colonialistas de los militares africanistas españoles en las aldeas y kábilas rebeldes del Magreb: exterminio de los contrarios y disidentes, neutralización de los tibios o equidistantes con prolífica eliminación de muchos de ellos y amedrentamiento del resto de la empavorecida población.

Así, si bien con diferente virulencia y visceralidad, desde 1936 a 1978 los golpistas, los fascistas, los falangistas, los tradicionalistas y fundamentalmente los franquistas y los que bien se cobijaban a la buena sombra de su robusto tronco (Movimiento, sindicalistas, tecnócratas, etc.), dieron muerte a 200.000 opositores, encarcelaron a 500.000 disidentes, obligaron a marchar al exilio a 550.000 contrarios, depuraron y desposeyeron de empleos a cientos de miles de funcionarios públicos, expoliaron de sus bienes a miles y miles de familias relacionadas con los asesinados y con los presos, y mantuvieron durante 40 años a una aterrorizada sociedad bajo la claveteada bota militar de la tiranía y la dictadura.
Confundiéndose entre sí y retroalimentándose en eficaz sinergia, estos fueron los medios y herramientas utilizados y estos fueron los fines y objetivos alcanzados por los golpistas del 17 y 18 de julio de 1936 y por sus satisfechos y gozosos sucesores y herederos de las cuatro décadas siguientes.

Y es sólo en este contexto de odio y desprecio por el inferior y por el diferente en el que pueden ¿comprenderse? palabras y declaraciones como las siguientes, cargadas todas ellas de augurios de muerte:
Jose Antonio Primo de Rivera, fundador y líder de Falange Española: “Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia. Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho -al hablar de “todo menos la violencia”- que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria”.

O las del General Emilio Mola (arriba), responsable de la conjura y del golpe de Estado: "Las circunstancias por las que atraviesa …España [es] …tan caótica que no existe otro medio de evitarla que mediante la acción violenta. Para ello los elementos amantes de la patria tienen forzosamente que organizarse para la rebeldía con el objeto de conquistar el poder... Esta conquista se hará mediante la colaboración de las fuerzas armadas y los grupos políticos, sociedades e individuos aislados que no pertenezcan a partidos, sectas y sindicatos que reciben inspiraciones del extranjero: socialistas, masones, anarquistas, comunistas... Se tendrá en cuenta que la acción debe ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. La represión será dura; desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento... aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos… Una vez tomado el poder se instaurará una dictadura militar… ". Iniciada la revuelta en Pamplona, Mola insiste: “es necesario propagar una atmósfera de terror…”. En la Instrucción del 30 de junio ordenaba “eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones, etc.” y precisaba como debía ser la sublevación: "...de una gran violencia: las vacilaciones no conducen mas que al fracaso". En julio, ya en plena sublevación, Mola expresaba claramente la idea de exterminio: "Cualquiera que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular, debe ser fusilado... Hay que sembrar el terror... dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros… Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado… En este trance de la guerra yo ya he decidido la guerra sin cuartel. Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo… A los militares que no se hayan sumado a nuestro Movimiento, echarlos y quitarles la paga. A los que han hecho armas contra nosotros, contra el ejército, fusilarlos…". Por último, es obligado señalar que las siguientes palabras del propio Mola (en declaraciones a Radio Burgos el 31 de Julio de 1936) traslucían el decidido propósito de los golpistas de aniquilar permanentemente y para siempre a liberales, progresistas e izquierdistas: “Yo podría aprovechar nuestras circunstancias favorables para ofrecer una transacción a los enemigos, pero no quiero. Quiero derrotarlos para imponerles mi voluntad y para aniquilarlos.” “Ni pactos de Zanjón, ni abrazos de Vergara, ni pensar en otra cosa que no sea una victoria aplastante y definitiva”. Pero antes de abandonar a Mola, sería bueno reseñar los tres primeros artículos de su horrenda "Instrucción Reservada nº 1". Dicen así: "Primero: Serán pasados por las armas, en trámite de juicio sumarísimo, como miserables asesinos de nuestra Patria sagrada, cuantos se opongan al triunfo del expresado Movimiento salvador de España, fueron los que fueren los medios empleados en tan perverso fin; Segundo: los militares que se opongan al Movimiento de salvación serán pasados por las armas por los delitos de lesa Patria y alta traición a España; Tercero: se establece la obligatoriedad de los cargos y quienes nombrados no los acepten caerán en la sanción de los artículos anteriores". Finalmente, Mola no abandonó este siniestro talante en las siguientes Instrucciones Reservadas. Así de reiterativo y recalcitrante se mostraba en la I.R. número 5º: "Ha de advertirse a los tímidos y vacilantes que aquél que no esté con nosotros, está contra nosotros, y que como enemigo será tratado. Para los compañeros que no son compañeros, el movimiento triunfante será inexorable" (para más detalles, ver “El general Batet” de Hilari M. Raguer y “Historia de la Iglesia en España, 1931-1939: 1931-1939 de Gonzalo Redondo).
Los corresponsales de prensa extranjeros y los lectores franceses, ingleses y americanos tuvieron ocasión de tomarle la medida a esta saña asesina de los golpistas y de los franquistas leyendo las declaraciones del capitán Gonzalo de Aguilera Munro. Aguilera, nacido en Madrid en 1886 y fallecido en Salamanca en 1965, era un aristócrata, terrateniente y capitán del ejército sublevado en la Guerra Civil, durante la que desempeño la función de jefe de prensa de los generales Franco y Mola. Así se expresaba Aguilera ante un periodista norteamericano:
"Todos nuestros males vienen de las alcantarillas. Las masas de este país no son como sus americanos, ni como los ingleses. Son esclavos. No sirven para nada, salvo para hacer de esclavos. Pero nosotros, las personas decentes, cometimos el error de darles casas nuevas en las ciudades en donde teníamos nuestras fábricas. En esas ciudades construimos alcantarillas, y las hicimos llegar hasta los barrios obreros. No contentos con la obra de Dios, hemos interferido en su voluntad. El resultado es que el rebaño de esclavos crece sin cesar. Si no tuviéramos cloacas en Madrid, Barcelona y Bilbao, todos esos líderes rojos habrían muerto de niños, en vez de excitar al populacho y hacer que se vierta la sangre de los buenos españoles. Cuando acabe la Guerra destruiremos las alcantarillas. El control de natalidad perfecto para España es el que Dios nos quiso dar. Las cloacas son un lujo que debe reservarse a quienes las merecen, los dirigentes de España, no el rebaño de esclavos".
En una entrevista con el periodista inglés Peter Kemp, el capitán Aguilera llegó a decir: "El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil Española ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?". El capitán Anguilera añadió que, el 18 de julio de 1936 «hizo poner en fila india a los jornaleros de sus tierras, escogió a seis y los fusiló delante de los demás» para sembrar el terror entre ellos.
Estremecen también las palabras de Aguilera al periodista norteamericano John Whitaker: "Tenemos que matar; matar y matar; ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe?, y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España... Nuestro programa consiste... en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ¿se da cuenta?".


En la misma línea se manifestaba el conjurado general Gonzalo Queipo de Llano (arriba, en l imagen) durante sus habituales soflamas tabernarias radiofónicas contra sus enemigos, lanzadas desde micrófonos sevillanos. El 23 de julio de 1936 llegó a proferir las siguientes barbaridades: "Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad. Al Arahal fue enviada una columna formada por elementos del Tercio y de Regulares, que han hecho allí una razzia espantosa". Y proseguía dos días después:"¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré… Nuestros valientes legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen…Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar…". Y el 18 de agosto, lo corrobora: “El ochenta por ciento de las familias de Santa Lucía está ya de luto”. Y con el objetivo de causar terror entre la tripulación de un buque leal a la República, en septiembre espeta: “He dado orden de fusilar a tres familiares de cada uno de los marineros”. En otra ocasión, Queipo tildó al golpe militar como de “depurador del pueblo español” y animó a eliminar a “cualquiera que simpatizara con corrientes sociales avanzadas o simples movimientos de opinión democrática y liberal”.
En proferir obscenidades no le iba el general golpista Yagüe (en la imagen superior) a la zaga a Queipo. Veámoslo en estas declaraciones a un corresponsal estadounidense del "New Herald Tribune", hechas pocos días después de la matanza de republicanos en la plaza de toros de Badajoz: "Naturalmente que los hemos fusilado ¿Pensaban que me llevaría conmigo a 4.000 rojos mientras mi columna avanzaba luchando contrarreloj? ¿Debía dejarlos en libertad a mis espaldas permitiéndoles que hicieran nuevamente de Badajoz una ciudad roja?".

Con semejantes atrocidades verbales, mera constatación de lo que se venía practicando por millares en cunetas y tapias, los golpistas, todos los golpistas, venían a demostrar que independientemente de su adscripción política o grupal, todos ellos bebían de las mismas fuentes ideológicas. Esto puede comprobarse en las declaraciones de José Sáinz, Pepe Sainz (en la fotografía de más arriba), destacadísimo miembro del “polit buró” falangista, posteriormente caído en desgracia por su cercanía al díscolo Jefe de Falange Española, Manuel Hedilla. Decía así: “El primer problema moral es hacer justicia rápida y enérgica; las familias de los asesinados que son el pilar más sólido y moral que tiene la provincia y la causa, se desmoralizan si ven debilidad. La provincia tiene aproximadamente 20.000 asesinos que deben desaparecer urgentemente; esta gente ni ha trabajado ni trabajará, ni ha agradecido ni agradecerá; suponiendo que cada uno cueste solamente dos pesetas diarias, resultan por 40.000 pesetas diarias: ¡15 millones al año! Con eso arreglo yo la provincia económicamente”.

No es de extrañar pues, que similar verborrea funesta y disparatada saliera de los labios de otros responsables golpistas, fascistas y franquistas. Por ejemplo, en el caso del general sublevado
Antonio Sagardi Ramos, que durante su invasión de la Cataluña republicana en abril de 1938 tenía por aterrorizante lema "Fusilaré a diez catalanes por cada hombre muerto de mi guardia". O el caso del Comandante (más tarde Teniente General del ejército español) Mujammed Ben Missian, el cual respondió a las protestas del periodista John T. Whitaker por la salvaje violación de dos jóvenes en Navalcarnero por 40 mercenarios moros diciéndole que no se enfureciera tanto, porque las iban a fusilar en menos de cuatro horas. Escuchadas las fanfarrias de este infernal y fúnebre coro, ya no es de asombro que sujetos como el general Millán Astray, jefe de La Legíón, profirieran el grito de “¡¡Muera la Inteligencia!!, ¡¡Viva la Muerte!!” en la Universidad salmantina frente al hasta ese momento entusiasta colaboracionista y desde entonces horrorizado arrepentido Miguel de Unamuno, autor del famoso pero ya inútil “Venceréis, pero no convenceréis” .

Por último, no podemos cerrar esta entrada sin dar cabida a las palabras de muerte del general Francisco Franco, afortunado heredero de los bienes emanados de las ¿accidentales? muertes de Sanjurjo y Mola, y de las vacilaciones e incapacidades de Yagüe, Queipo o Cabanellas. El general Franco, en su bando de guerra del 18 de julio, exigía “inexcusablemente que los castigos sean ejemplares” y que se impusieran “sin titubeos ni vacilaciones”. El 28 de julio de 1936, sólo diez días después del golpe de Estado, Franco aceptó ser entrevistado por el "Chicago Daily Tribune". Su corresponsal Jay Allen transcribió la conversación que mantuvo con el jefe de los sublevados de la siguiente manera:
"-Allen: ¿No hay posibilidad de tregua, ni de compromiso?
-Franco: No. No. Decididamente, no. Nosotros luchamos por España. Ellos luchan contra España. Estamos resueltos a seguir adelante a cualquier precio.
-Tendrá que matar a media España-, dije. Entonces, giró la cabeza, sonrió y mirándome firmemente dijo:
-He dicho que al precio que sea..."
Y Franco remacho sus declaraciones con esta frase anotada por Jay Allen: “Estoy dispuesto a exterminar, si fuera necesario, a toda esa media España que no me es afecta”.
Pero esta mesiánica ideología de muerte no se detenía en las palabras expresadas durante la guerra. ». En un discurso pronunciado en Jaén el 18 de marzo de 1940, casi un año después de finalizado el atentado terrorista más prolongado de la historia de España (¿podría llamarse así al conflicto provocado por la sublevación de los traidores armados?) Franco llegó a decir: “No es un capricho el sufrimiento de una nación en un punto de su historia; es el castigo espiritual, castigo que Dios impone a una vida torcida, a una historia no limpia». O como el propio Franco narró a Dionisio Ridruejo en 1942: “ ... a los rojos y a los enemigos encubiertos de España. La guerra de España no es una cosa artificial: es la coronación de un proceso histórico en la lucha de la patria contra la anti-Patria... El que piensa en mediación propugna por una España rota, materialista, dividida, sojuzgada y pobre ... una paz para hoy y otra guerra para mañana ... La España nacional ha vencido y no dejará arrebatarse ni desvirtuar su victoria, ni por nada ni por nadie”.

"No hay redención sin sangre, y bendita mil veces la sangre que nos ha traido nuestra redención". Palabras de muerte son éstas de 1946 de este general (ver un largo rosario de ellas en “Vengo a salvar a España” de Andrés Rueda), que gobernó nó solo por su propio talante durante 40 años, sino que lo hizo aupado y sostenido por una legión de clientes en la sombra –a modo y manera de las redes clientelares de los patricios romanos-- satisfechos de su propia holganza y de su ya inmutable prosperidad. El uno desde su tumba del Valle y los otros desde los plácidos retiros de sus fincas, empresas, bancos, sedes episcopales y otros predios, observan regocijados nuestros esfuerzos sin apoyo estatal por recuperar la memoria de los por ellos represaliados y se ríen
a mandibula batiente del fracaso de nuestra sociedad civil.