Directores, administradores, funcionarios, abastacedores, órdenes religiosas, monjas en las prisiones dirigidas por las Hija de la Caridad, proveedores... todos se enriquecen gracias a la muerte por hambre de los prisioneros republicanos. San Simón, San Cristóbal, El Dueso, San Juan de Mozarrifar, Valdenoceda, Burgos, el sinfín de prisiones de Madrid y Barcelona, Ciudad Real, Ocaña, Valencia, Alicante, Jaén, Sevilla, Málaga, Cádiz, El Puerto,... son infectos agujeros de muerte por hambre. En todos los campos y centros de reclusión se practica el mismo método de eficiente exterminio, barato y silencioso: las prisiones reciben muy exiguas asignaciones para su abasto, ridículas raciones que a cada salto hacia abajo en el escalafón del organigrama administrativo se reducen por mordidas consecutivas a la más mínima expresión, de manera que cuando el suministro llega a la extensísima base de la pirámide penitenciaria --cientos de miles de presos-- apenas queda ya nada para ingerir, salvo unas habichuelas llenas de gorgojos, cinco ¡¡CINCO!! escasas algarrobas por reclusos, quintales de arena obscura con unas pocas lentejas, agua caliente con una fina película grasienta en su superficie... ¿Extrañará a alguien que el porcentaje de muertes en el interior de las cárceles fuera extremadamente superior al que se registraba incluso entre los marginados civiles perdedores de la guerra no enclaustrados? ¿Dudarán algunos de que las decenas de miles de muertes de republicanos son achacables a un premeditado plan franquista de liquidación de la disidencia y la oposición usando como arma el hambre? Como consecuencia de este genocidio planificado por la jefatura sublevada y ejecutado en cada penal, campo, prisión o cárcel franquista durante al menos 10 años entre 1936 y 1946, monjas y congregaciones marianas asociadas al fenómeno penitenciario franquista, directores y jefes, secretarios y subsecretarios, todos se volvieron ricos e incrementaron sus patrimonios particulares y/o institucionales a costa del asesinato de seres humanos hambrientos. Para inmensa satisfacción de la plutocracia franquista y de sus maestros y congéneres nazis germanos, que tomaron buena nota de la estrategia, método y pautas marcadas por los verdugos españoles. Veamos algunas de sus obras más distinguidas:
Batallón de Trabajadores 29 de Labacolla (Santiago de Compostela): “cada madrugada, a las cinco, se andaban más de 3 kilómetros hasta el tajo realizando 8 horas de intenso trabajo, y con sólo un cazo de café por la mañana y una coles hervidas por la noche como comida en todo el día. Muchos ya no podían ni andar, ya no tenían fuerzas y se desmayaban. El comandante, riendo, nos llamaba Hijos de la Pasionaria”
Campo de concentración de San Juan de Mozarrífar (Zaragoza): “Se encontraba instalado en una antigua imprenta de una editorial. “Fueron días sin bajar del tren, en un vagón de animales y con un bidón en la esquina para hacer las necesidades de más de 200 personas. Para todo el trayecto dieron una latita de sardinas para dos o tres y un trocito de pan. Al pasar por las estaciones gritábamos pidiendo agua y comida. No solían hacernos caso pero cuando alguna persona se acercaba a ayudarnos, la Guardia Civil se lo impedía. A veces, el relevo en el funcionario de turno, era la única esperanza de que un poco de humanidad, les hiciera mejorar algo en su penosa situación alimenticia”.
Campo de concentración de San Marcos (León): “el hambre en los presos era evidente. Testigos del campo de concentración pudieron ver los apuntes contables del comandante del batallón, en los que anotaba todo el dinero que conseguía ahorrar en comidas de los presos. Al margen de esto, en él malvivían hacinados y dormían en el suelo comidos de parásitos. El frío, el hambre y la enfermedad diezmaron este campo, donde se produjeron 800 muertos”.
Campo de concentración de Albatera (Alicante): “En él era tal el ansia por comer de algunos presos que se hizo preciso en cada patio nombrar un recluso que hiciera guardia junto a los cajones de basura para evitar que varios desgraciados se intoxicaran comiendo los desperdicios que otros arrojaban”.
Colonia Penitenciaria de Dos Hermanas (Sevilla): “La dieta en la Colonia Penitenciaria de Dos Hermanas (de unos 1300 presos) consistía en 5 algarrobas para desayunar, pescado hervido para comer y sólo en contadas ocasiones una lata de sardinas y un chusco de pan para cinco. Trabajábamos duro a pico y pala y sin comer. Algunos, se caían de hambre. Allí creíamos acabar con nuestra vida. Nos trataban como a criminales”.
Prisión del Puerto de Santa María (Cádiz): “Había días en que, a las once de la mañana, no había nada en la cocina para dar de comer a 6000 presos. En las perolas no había ni un lunar de grasa y la gente moría. Más del 70% de los presos padecía avitaminosis. Así los presos, a pesar de los esfuerzos que personalmente realizaba el director para encontrar alimentos, se morían de hambre por falta de comida (sólo en el mes de marzo de 1941 murieron 78 presos)”.
Colonia Penitenciaria del Dueso: “Era tanta el hambre que se pasaba allí que cada día se morían de hambre… días en que morían catorce, días en que morían dieciocho. Las cajas de muertos las hacíamos los propios presos y esas cajas las volvían a traer otra vez para transportar a los muertos del día siguiente”.
Prisión de mujeres de Santurrarán: “Las monjas encargadas del penal, hacían acopio de los suministros que les entregaban para el sustento de los presas, para dedicarlo al estraperlo, mientras las presas pasaban hambre”.
Fuente de los entrecomillados: trabajo "ANTEQUERA ENTRE REJAS: ANTEQUERANOS PRISIONEROS DE GUERRA Y DEL FRANQUISMO", de M-A. Melero, presentado al Congreso Internacional sobre la GCE 36-39, organizado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales
Lugar de la memoria visual de los prisioneros y presos republicanos y antifranquistas, construido como homenaje a todos los represaliados por el fascismo y el franquismo en la España de la guerra civil y postguerra.
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miércoles, 5 de agosto de 2015
El premeditado plan franquista de liquidación de opositores usando como arma el hambre: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 216
domingo, 12 de abril de 2015
Impresionante foto de presas republicanas en cárcel franquista. La Memoria al servicio de la Justicia. Día 102
A la prisión de exterminio de mujeres republicanas de Saturrarán (Motrico, Guipúzcoa) ya me referí con extensión en la entrada titulada "116 mujeres y 56 niños, muertos en la Prisión de Saturrarán". En su día elaboré un detallado pero breve texto a modo de compendio de diferentes artículos de prensa y trabajos de investigación, al que acompañé con 17 fotografías de mujeres antifascistas presas en este penal franquista. También en las entradas de TODOS LOS ROSTROS "Las represaliadas por el franquismo sufrieron por rojas y por mujeres" y "Los niños perdidos del franquismo" incluí tres fotos más de esta prisión femenina. Hoy vuelvo a traer aquí otra impresionante instantánea de Saturrarán. En ella podemos ver a un nutrido grupo de mujeres reclusas, muchas de las cuales están acompañadas por sus hij@s.
Nuevamente, mi homenaje a tanta mujer valiente.
Fuente de la imagen: estrellasquealcanzar.blogspot.com
Nuevamente, mi homenaje a tanta mujer valiente.
Fuente de la imagen: estrellasquealcanzar.blogspot.com
sábado, 26 de julio de 2008
"Las represaliadas por el franquismo sufrieron por rojas y por mujeres"
Les Corts, 15000....
Saturrarán, 6000....
Ventas, 14000....
Segovia, 1000....
Alcalá de Henares, 5000....
Sevilla, 3000....
Málaga, 4000....
Amorebieta, 1500....
Valencia, 5000....
Palma de Mallorca, 2000....
Melilla, 2000....
Amorebieta, 2000....
etc., etc., etc., ...........
¿Cuántas mujeres republicanas o familiares de republicanos fueron presas de los franquistas desde 1936 hasta bien entrados los años 70? ¿60.000? ¿70.000? ¿Cuántas fueron torturadas, violadas, maltratadas, asesinadas...? ¿A cuántas les fueron arrebatados para siempre sus hijos?
A pesar de los excelentes trabajos de Tomasa Cuevas, Juana Doña, Ricard Vinyes, Fernando Hernández Holgado, Xavier Basterretxea Burgaña, Arantza Ugarte Lopetegi y de las investigaciones de algunos historiadores o de un@s poc@s voluntaristas más, el mundo penitenciario femenino en la dictadura franquista sigue siendo un área de conocimiento en gran parte ignorado por los memorialistas y olvidado por la sociedad y por sus próceres.
Y es difícil creer que este desconocimiento sea posible tras leer testimonios como el de Mercedes Nuñez en el libro "Carcel de Ventas": "sentadas en los petates o en el santo suelo hay muchas mujeres jóvenes, y con ellas un enjambre de niños. Son pálidos, delgaditos, muchos de ellos están llenos de pupas. Estos niños, menores de cinco años, viven día y noche encerrados, hambrientos, temblando ante las funcionarias, presenciando "sacas", oyendo los fusilamientos al amanecer y todo esto se refleja en su mirada. Tienen una expresión en los ojos que hace daño".
Mikel Arizaleta nos recuerda en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68807 que "la alimentación era mala y escasa: un bollo de pan para todo el día, una pastilla de chocolate para el desayuno, caldo con alguna patata para la comida y lentejas para la cena. Los víveres que traían las presas quedaban confiscados y se trasladaban en grades canastas a la cocina de las monjas, que traficaban con el dinero y la comida de las reclusas y de sus hijos. Asunción Rodríguez Pulgar sostiene en una entrevista que "las monjas especulaban con la comida. Vendían en estraperlo la comida de las presas. Arroz, sacos de azucar... los sacaban por el monte de noche hacia Galdona". Carmina Merodio recuerda: "No querían que comiéramos para mantener a los cerdos, que luego los vendían.... Cogían hasta la comida de los niños, la leche condensada, y todo lo vendían fuera¡" Las malditas monjas de las cárceles de la dictadura española, que tanto daño hicieron a presas y a niños!".
En el mismo artículo, Arizaleta hace un breve resumen del martirio padecido por las mujeres presas de los franquistas: "... las represaliadas por el franquismo sufrieron por rojas y por mujeres. Muchas mujeres recibieron por aquel entonces y años posteriores un castigo ejemplar e inaudito: muchas fueron hacinadas en cárceles inmundas, tratadas como alimañas, se les rapó la cabeza, se les obligó a beber aceite de ricino, fueron paseadas por calles, caminos y plazas para sentir el escarnio de los vecinos mientras se iban cagando por las patas. La menstruación se convirtió en un problema, "obtener agua caliente para limpiar un paño higiénico en pleno invierno no era gratuito sino moneda de cambio, humillación y chantaje... La menopausia precoz fue ridiculizada por monjas y funcionarias, presentada y atribuida a un castigo -probablemente divino- merecido por su condición política".
"... las represaliadas por el franquismo sufrieron por rojas y por mujeres....".
Presas políticas antifranquistas en el patio de la prisión de Alcalá de Henares, Madrid, en 1963.
Presas antifranquistas en la Prisión de Alcalá de Henares, Madrid. Sentadas, Mercedes Gómez y Juana Doña, según el libro "Presas políticas", de Ricard Vinyes.
Presas antifranquistas y algunos de sus hijos e hijas en la Prisión de Segovia, en 1953. En el centro de pie, María Salvo, según el libro "Presas Políticas", de Ricard Vinyes.
Taller de confeccion en la prisión de mujeres de Segovia 1952.
Taller de costura en la cárcel de Amorebieta 1941, según el libro "Presas Políticas", de Ricard Vinyes.
Mujeres y sus hijos en prision, probablemente en Saturrarán.
Patio de Mujeres de la cárcel de Sevilla. Al fondo a la derecha, Josefa Vallejo y Carmen Monge. Archivo de J.M. García Marquez.
Prisión de Amorebieta (Vizcaya) en 1942. Sentada, a la derecha, Tomasa Cuevas.
Carcel de mujeres de Durango, Vizcaya, durante una festividad, posiblemente el Día de La Merced, según una información publicada en "Deia" en la que consta la filiación de los fotografiados, entre los que se encuentran algún funcionario y la directora de la prisión.
"Agustina Sánchez, Angelita Gutiérrez y Antonia García, Toñi, con un grupo de conmutadas de la pena de muerte, cumpliendo condena en la cárcel de Palma de Mallorca en 1940. Arriba en el centro y marcada con una X, Matilde Landa, la compañera que tanto trabajó en la cárcel de Ventas en defensa de de las penadas a muerte. Por agotamiento, aislamiento en celdas y vejaciones en general, se suicidó en la cárcel de Palma de Mallorca. Este pequeño grupo de mujeres suman en total de 1320 años de condena". Texto de Tomasa Cuevas en su libro "Mujeres en las cárceles".
Personal de dirección y seguridad de la Prisión Provincial de mujeres de Valencia. Ministerio del Interior. Biblioteca de la DGIIPP.
Presa ante la Junta de Libertad Vigilada de la prisión de Barcelona, formada por varias monjas, un cura, un falangista, un militar y un funcionario (ver en la entrada "Iglesia, Fascismo y represión" de 29 de junio de este blog, otra imagen de la Junta de LIbertad Vigilada). 1944.
Saturrarán, 6000....
Ventas, 14000....
Segovia, 1000....
Alcalá de Henares, 5000....
Sevilla, 3000....
Málaga, 4000....
Amorebieta, 1500....
Valencia, 5000....
Palma de Mallorca, 2000....
Melilla, 2000....
Amorebieta, 2000....
etc., etc., etc., ...........
¿Cuántas mujeres republicanas o familiares de republicanos fueron presas de los franquistas desde 1936 hasta bien entrados los años 70? ¿60.000? ¿70.000? ¿Cuántas fueron torturadas, violadas, maltratadas, asesinadas...? ¿A cuántas les fueron arrebatados para siempre sus hijos?
A pesar de los excelentes trabajos de Tomasa Cuevas, Juana Doña, Ricard Vinyes, Fernando Hernández Holgado, Xavier Basterretxea Burgaña, Arantza Ugarte Lopetegi y de las investigaciones de algunos historiadores o de un@s poc@s voluntaristas más, el mundo penitenciario femenino en la dictadura franquista sigue siendo un área de conocimiento en gran parte ignorado por los memorialistas y olvidado por la sociedad y por sus próceres.
Y es difícil creer que este desconocimiento sea posible tras leer testimonios como el de Mercedes Nuñez en el libro "Carcel de Ventas": "sentadas en los petates o en el santo suelo hay muchas mujeres jóvenes, y con ellas un enjambre de niños. Son pálidos, delgaditos, muchos de ellos están llenos de pupas. Estos niños, menores de cinco años, viven día y noche encerrados, hambrientos, temblando ante las funcionarias, presenciando "sacas", oyendo los fusilamientos al amanecer y todo esto se refleja en su mirada. Tienen una expresión en los ojos que hace daño".
Mikel Arizaleta nos recuerda en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68807 que "la alimentación era mala y escasa: un bollo de pan para todo el día, una pastilla de chocolate para el desayuno, caldo con alguna patata para la comida y lentejas para la cena. Los víveres que traían las presas quedaban confiscados y se trasladaban en grades canastas a la cocina de las monjas, que traficaban con el dinero y la comida de las reclusas y de sus hijos. Asunción Rodríguez Pulgar sostiene en una entrevista que "las monjas especulaban con la comida. Vendían en estraperlo la comida de las presas. Arroz, sacos de azucar... los sacaban por el monte de noche hacia Galdona". Carmina Merodio recuerda: "No querían que comiéramos para mantener a los cerdos, que luego los vendían.... Cogían hasta la comida de los niños, la leche condensada, y todo lo vendían fuera¡" Las malditas monjas de las cárceles de la dictadura española, que tanto daño hicieron a presas y a niños!".
En el mismo artículo, Arizaleta hace un breve resumen del martirio padecido por las mujeres presas de los franquistas: "... las represaliadas por el franquismo sufrieron por rojas y por mujeres. Muchas mujeres recibieron por aquel entonces y años posteriores un castigo ejemplar e inaudito: muchas fueron hacinadas en cárceles inmundas, tratadas como alimañas, se les rapó la cabeza, se les obligó a beber aceite de ricino, fueron paseadas por calles, caminos y plazas para sentir el escarnio de los vecinos mientras se iban cagando por las patas. La menstruación se convirtió en un problema, "obtener agua caliente para limpiar un paño higiénico en pleno invierno no era gratuito sino moneda de cambio, humillación y chantaje... La menopausia precoz fue ridiculizada por monjas y funcionarias, presentada y atribuida a un castigo -probablemente divino- merecido por su condición política".
"... las represaliadas por el franquismo sufrieron por rojas y por mujeres....".
Presas políticas antifranquistas en el patio de la prisión de Alcalá de Henares, Madrid, en 1963.
Presas antifranquistas en la Prisión de Alcalá de Henares, Madrid. Sentadas, Mercedes Gómez y Juana Doña, según el libro "Presas políticas", de Ricard Vinyes.
Presas antifranquistas y algunos de sus hijos e hijas en la Prisión de Segovia, en 1953. En el centro de pie, María Salvo, según el libro "Presas Políticas", de Ricard Vinyes.
Taller de confeccion en la prisión de mujeres de Segovia 1952.
Taller de costura en la cárcel de Amorebieta 1941, según el libro "Presas Políticas", de Ricard Vinyes.
Mujeres y sus hijos en prision, probablemente en Saturrarán.
Patio de Mujeres de la cárcel de Sevilla. Al fondo a la derecha, Josefa Vallejo y Carmen Monge. Archivo de J.M. García Marquez.
Prisión de Amorebieta (Vizcaya) en 1942. Sentada, a la derecha, Tomasa Cuevas.
Carcel de mujeres de Durango, Vizcaya, durante una festividad, posiblemente el Día de La Merced, según una información publicada en "Deia" en la que consta la filiación de los fotografiados, entre los que se encuentran algún funcionario y la directora de la prisión.
"Agustina Sánchez, Angelita Gutiérrez y Antonia García, Toñi, con un grupo de conmutadas de la pena de muerte, cumpliendo condena en la cárcel de Palma de Mallorca en 1940. Arriba en el centro y marcada con una X, Matilde Landa, la compañera que tanto trabajó en la cárcel de Ventas en defensa de de las penadas a muerte. Por agotamiento, aislamiento en celdas y vejaciones en general, se suicidó en la cárcel de Palma de Mallorca. Este pequeño grupo de mujeres suman en total de 1320 años de condena". Texto de Tomasa Cuevas en su libro "Mujeres en las cárceles".
Personal de dirección y seguridad de la Prisión Provincial de mujeres de Valencia. Ministerio del Interior. Biblioteca de la DGIIPP.
Presa ante la Junta de Libertad Vigilada de la prisión de Barcelona, formada por varias monjas, un cura, un falangista, un militar y un funcionario (ver en la entrada "Iglesia, Fascismo y represión" de 29 de junio de este blog, otra imagen de la Junta de LIbertad Vigilada). 1944.
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sábado, 19 de julio de 2008
116 mujeres y 56 niños, muertos en la Prisión de Saturrarán
La derrota de Asturias y la caída del Frente Norte en la guerra civil aumentó considerablemente el número de mujeres prisioneras, lo que saturó las secciones para mujeres con las que contaban las prisiones del gobierno franquista. Fue el motivo por el que se creó una nueva cárcel en Saturrarán. Esta Prisión Central de Mujeres estaba situada en el municipio de Motrico, en Guipúzcoa. Comenzó su funcionamiento en 1938, en plena guerra civil, habilitando para ello un antiguo convento. La Prisión de Saturrarán se especializó en los casos de “mujeres extremadamente rebeldes y peligrosas” para el “nuevo orden de España”.
Las condiciones en las que tenían que sobrevivir las reclusas eran infrahumanas. Muchas de las que fueron encerradas en esta prisión, bien directamente desde la calle o bien por traslado desde otras prisiones, llevaban consigo a sus hijos más pequeños o estaban embarazadas , registrándose incluso el nacimiento de varios niños dentro del penal. En una entrevista publicada en el "Faro de Vigo" la memorialista María José Bernete Navarro hacía un resumen del excelente trabajo de investigación sobre Saturrarán que están llevando a cabo el archivero de la parroquia Ntra. Sra. de la Asunción de Mutriku, Xavier Basterretxea Burgaña, y la profesora de la Escuela Lea Artibai de Markina-Xemein, Arantza Ugarte Lopetegi. Así, cuenta Bernete lo siguiente: “De 1940 a 1944 se decretó que los niños menores de tres años no podían permanecer en el penal, así que bajo la denominación destacamento-hospicio fueron separados de sus madres. Estos niños desaparecieron de las listas de ingreso de la enfermería de la prisión desarraigándolos de sus familias, muchas de las cuales no volvieron a recuperarlos jamás por resultarles imposible seguir su rastro”.
El número de fallecimientos en la prisión de Saturrarán es difícil de averiguar con exactitud. Según el registro, fueron 116 mujeres y 56 niños los que murieron recluídos entre 1937 y 1946. Una de las dificultades que el historiador (ver http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=84882) Marcelo Laruelo se encontró a la hora de descubrir el número total de fallecimientos es la posibilidad de que muchas mujeres y niños fueran trasladados a los hospitales próximos por la gravedad de sus enfermedades y que allí fallecerían sin que constaran en el registro de la prisión.
De entre las que sí están registradas, son varias las que fallecieron por enfermedades como bronquitis, septicemia o tifus. Existe la posibilidad de que el registro no refleje alguna de las muertes, posiblemente para ocultar algún caso de cuarentena. Los niños eran separados de sus madres al alcanzar una edad. El destino de los pequeños podría ser su familia natural, aunque hubo quienes acabaron en hospicios o fueron entregados a familias de adopción. “Ante la situación tan deficiente que se vivía en el penal que derivaba en una altísima mortandad infantil–continúa Bernete– algunas madres decidieron voluntariamente ceder a sus hijos en adopción a familias de Ondarroa y Mutriku. Hay que decir que la poblacion civil de estos municipios se solidarizó con las presas y se preocupó por ellas, como lo demuestra que los pescadores de Ondarroa salieran a pescar para las reclusas, sabedores del hambre que pasaban dentro de aquellas siniestras dependencias”. Hasta el momento no se han encontrado expedientes de ejecuciones en Saturrarán, “aunque hay que señalar --dice Bernete-- que durante el período que estuvo funcionando el penal hubo 11 muertes sin justificación” y que “aunque no eran sistemáticos, los castigos, las torturas y las palizas a las prisioneras, cuando se producían, eran extremadamente crueles. De hecho, a la altura ya de 1944, algunas de las mujeres que se vieron obligadas a entregar a sus hijos fueron brutalmente castigadas porque se atrevieron a protestar”.
Saturrarán tenía una capacidad para 700 prisioneras, aunque su población nunca bajó de 1.500. El funcionamiento interno corría a cargo de unas monjas mercedarias, mientras que soldados y guardias civiles se encargaban de la vigilancia exterior. Los trabajos de Basterretxea, Ugarte y Laruelo relatan la crueldad con la que las monjas trataban a las presas. Al frente ellas estaba sor María Aranzazu Vélez de Mendizabal , conocida como "La pantera blanca" , que sometía a las prisioneras a castigos de forma continua.
Más detalles acerca de esta prisión pueden encontrarse en el trabajo de Arantza Ugarte titulado "Preso Central de Saturrarán" y publicado en una edición especial de la revista "Retrobament"editada por la Coordinadora para la Memoria Hisórica y Democrática de Cataluña http://www.coordinadoramh.org/publicacionsmh/REVISTA_RETROBAMENT4.pdf. También es bueno consultar una información sobre Saturrarán publicada en Gara http://www.gara.net/paperezkoa/20070319/8819/es/Carcel/Saturraran/prision/franquista y una reseña de la obra "Presas de Franco" que puede leerse publicada en Rebelion http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68807. Algunas de las imágenes de esta entrada han sido extraídas de un trabajo publicado en "El Faro de Vigo" http://www.farodevigo.es/media/documentos/2006-09-17_DOC_2006-09-10_02_09_04_estela.pdf, del libro "Presas Políticas" de Ricard Vinyes y de otras páginas de internet, entre ellas http://www.asturiasrepublicana.com/ .
Presas en Saturrarán con sus monjas guardianas y con el cura del penal.
Isabel Ríos, primera por la derecha, presa en Saturrarán.
Presas de Saturrarán salen o regresan de paseo con sus guardianas.
Seis presas en Saturrarán parecen representar en el interior del penal una obra de teatro de temática religiosa (¿la Virgen de la Merced libera a unas presas?). Observense los alegóricps grilletes.
Urania Mella y María Gómez, alcaldesa de A Cañiza --una de las únicas dos de España--, presas en Saturrarán (ver el artículo http://escritosdecanizarepublicana.blogspot.com/2007/08/mara-alcaldesa-na-ii-repblica.html publicado en el blog "Escritos de Cañiza Republicana").
Presas en Saturrarán en 1942.
Teresa Martín e su hija, en el centro de la imagen, junto a otras presas y sus hijos en Saturrarán, según el libro "Presas Políticas", de Ricard Vinyes.
Cuadro Artístico de presas de la Prisión central de Mujeres de Saturrarán.
Procesión u otro culto religioso junto al Pabellón de las Ancianas de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
Prisioneras en la cárcel de Saturrarán con alguno de sus hijos en fotografía realizada en Septiembre de 1942, posiblemente en el día de la Merced. Archivo de E. Piñero.
Prisioneras en Saturrarán junto con seis de sus monjas-guardianas en Septiembre de 1942, posiblemente el día 24, fiesta de la Virgen de la Merced. Archivo de E. Piñero.
Puerta entrada a la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán. La Comunidad de monjas-guardianas celebra la fiesta corpus y las reclusas están obligadas a ir en procesión.
Presas en un taller en la Prisión de Saturrarán.
Misa de Campaña el día de la Merced en la Prisión de Saturrarán.
Guardias, monjas-guardianas y cura celebrando misa junto al Pabellón Celular o celdas de castigo de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
La procesión --probablemente del día de La Merced-- pasa junto al Pabellón nº 8, los Talleres, la Capilla y la Enfermería de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
Presas concentradas junto al Pabellón nº 6, que contiene muchas de las salas y Comedores de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
Las condiciones en las que tenían que sobrevivir las reclusas eran infrahumanas. Muchas de las que fueron encerradas en esta prisión, bien directamente desde la calle o bien por traslado desde otras prisiones, llevaban consigo a sus hijos más pequeños o estaban embarazadas , registrándose incluso el nacimiento de varios niños dentro del penal. En una entrevista publicada en el "Faro de Vigo" la memorialista María José Bernete Navarro hacía un resumen del excelente trabajo de investigación sobre Saturrarán que están llevando a cabo el archivero de la parroquia Ntra. Sra. de la Asunción de Mutriku, Xavier Basterretxea Burgaña, y la profesora de la Escuela Lea Artibai de Markina-Xemein, Arantza Ugarte Lopetegi. Así, cuenta Bernete lo siguiente: “De 1940 a 1944 se decretó que los niños menores de tres años no podían permanecer en el penal, así que bajo la denominación destacamento-hospicio fueron separados de sus madres. Estos niños desaparecieron de las listas de ingreso de la enfermería de la prisión desarraigándolos de sus familias, muchas de las cuales no volvieron a recuperarlos jamás por resultarles imposible seguir su rastro”.
El número de fallecimientos en la prisión de Saturrarán es difícil de averiguar con exactitud. Según el registro, fueron 116 mujeres y 56 niños los que murieron recluídos entre 1937 y 1946. Una de las dificultades que el historiador (ver http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=84882) Marcelo Laruelo se encontró a la hora de descubrir el número total de fallecimientos es la posibilidad de que muchas mujeres y niños fueran trasladados a los hospitales próximos por la gravedad de sus enfermedades y que allí fallecerían sin que constaran en el registro de la prisión.
De entre las que sí están registradas, son varias las que fallecieron por enfermedades como bronquitis, septicemia o tifus. Existe la posibilidad de que el registro no refleje alguna de las muertes, posiblemente para ocultar algún caso de cuarentena. Los niños eran separados de sus madres al alcanzar una edad. El destino de los pequeños podría ser su familia natural, aunque hubo quienes acabaron en hospicios o fueron entregados a familias de adopción. “Ante la situación tan deficiente que se vivía en el penal que derivaba en una altísima mortandad infantil–continúa Bernete– algunas madres decidieron voluntariamente ceder a sus hijos en adopción a familias de Ondarroa y Mutriku. Hay que decir que la poblacion civil de estos municipios se solidarizó con las presas y se preocupó por ellas, como lo demuestra que los pescadores de Ondarroa salieran a pescar para las reclusas, sabedores del hambre que pasaban dentro de aquellas siniestras dependencias”. Hasta el momento no se han encontrado expedientes de ejecuciones en Saturrarán, “aunque hay que señalar --dice Bernete-- que durante el período que estuvo funcionando el penal hubo 11 muertes sin justificación” y que “aunque no eran sistemáticos, los castigos, las torturas y las palizas a las prisioneras, cuando se producían, eran extremadamente crueles. De hecho, a la altura ya de 1944, algunas de las mujeres que se vieron obligadas a entregar a sus hijos fueron brutalmente castigadas porque se atrevieron a protestar”.
Saturrarán tenía una capacidad para 700 prisioneras, aunque su población nunca bajó de 1.500. El funcionamiento interno corría a cargo de unas monjas mercedarias, mientras que soldados y guardias civiles se encargaban de la vigilancia exterior. Los trabajos de Basterretxea, Ugarte y Laruelo relatan la crueldad con la que las monjas trataban a las presas. Al frente ellas estaba sor María Aranzazu Vélez de Mendizabal , conocida como "La pantera blanca" , que sometía a las prisioneras a castigos de forma continua.
Más detalles acerca de esta prisión pueden encontrarse en el trabajo de Arantza Ugarte titulado "Preso Central de Saturrarán" y publicado en una edición especial de la revista "Retrobament"editada por la Coordinadora para la Memoria Hisórica y Democrática de Cataluña http://www.coordinadoramh.org/publicacionsmh/REVISTA_RETROBAMENT4.pdf. También es bueno consultar una información sobre Saturrarán publicada en Gara http://www.gara.net/paperezkoa/20070319/8819/es/Carcel/Saturraran/prision/franquista y una reseña de la obra "Presas de Franco" que puede leerse publicada en Rebelion http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68807. Algunas de las imágenes de esta entrada han sido extraídas de un trabajo publicado en "El Faro de Vigo" http://www.farodevigo.es/media/documentos/2006-09-17_DOC_2006-09-10_02_09_04_estela.pdf, del libro "Presas Políticas" de Ricard Vinyes y de otras páginas de internet, entre ellas http://www.asturiasrepublicana.com/ .
Presas en Saturrarán con sus monjas guardianas y con el cura del penal.
Isabel Ríos, primera por la derecha, presa en Saturrarán.
Presas de Saturrarán salen o regresan de paseo con sus guardianas.
Seis presas en Saturrarán parecen representar en el interior del penal una obra de teatro de temática religiosa (¿la Virgen de la Merced libera a unas presas?). Observense los alegóricps grilletes.
Urania Mella y María Gómez, alcaldesa de A Cañiza --una de las únicas dos de España--, presas en Saturrarán (ver el artículo http://escritosdecanizarepublicana.blogspot.com/2007/08/mara-alcaldesa-na-ii-repblica.html publicado en el blog "Escritos de Cañiza Republicana").
Presas en Saturrarán en 1942.
Teresa Martín e su hija, en el centro de la imagen, junto a otras presas y sus hijos en Saturrarán, según el libro "Presas Políticas", de Ricard Vinyes.
Cuadro Artístico de presas de la Prisión central de Mujeres de Saturrarán.
Procesión u otro culto religioso junto al Pabellón de las Ancianas de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
Prisioneras en la cárcel de Saturrarán con alguno de sus hijos en fotografía realizada en Septiembre de 1942, posiblemente en el día de la Merced. Archivo de E. Piñero.
Prisioneras en Saturrarán junto con seis de sus monjas-guardianas en Septiembre de 1942, posiblemente el día 24, fiesta de la Virgen de la Merced. Archivo de E. Piñero.
Puerta entrada a la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán. La Comunidad de monjas-guardianas celebra la fiesta corpus y las reclusas están obligadas a ir en procesión.
Presas en un taller en la Prisión de Saturrarán.
Misa de Campaña el día de la Merced en la Prisión de Saturrarán.
Guardias, monjas-guardianas y cura celebrando misa junto al Pabellón Celular o celdas de castigo de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
La procesión --probablemente del día de La Merced-- pasa junto al Pabellón nº 8, los Talleres, la Capilla y la Enfermería de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
Presas concentradas junto al Pabellón nº 6, que contiene muchas de las salas y Comedores de la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán.
lunes, 30 de junio de 2008
Los niños perdidos del franquismo
Decenas de miles de mujeres fueron apresadas durante la guerra civil y la postguerra por los golpistas sublevados. Muchas de ellas –viudas, o esposas de republicanos también presos-- fueron recluidas estando embarazadas o con niños de poca edad. Miles de estos niños murieron a causa de las penosas e inhumanas condiciones de las prisiones franquistas, convertidas en los primeros años en auténticos centros de penuria, hambre, enfermedad y exterminio. Otros miles nacieron sanos en las cárceles pero les fueron arrebatados –robados, secuestrados-- a sus madres por sus guardianas (monjas y religiosas, en la mayor parte de los casos), no pudiendo nunca recuperarlos. Otros muchos pequeños más --que eran huérfanos de padre fusilado-- fueron obligados al cumplir los 3 años a separarse de sus madres presas e internados en colegios del Auxilio Social franquista y fascista, siendo maltratados por su condición de “hijos de rojo” y adoctrinados, cual si fuera a hierro candente, en los principios de la nueva España falangista, católica y nacionalsindicalista (véase la serie de impactantes comics de Carlos Giménez titulados “Paracuellos” http://www.carlosgimenez.com/obra/paracuellos.htm). Y todo ello, con el respaldo de la ciencia franquista y el “nihil obstat” de la iglesia católica española y vaticana (en palabras del afamado Antonio Vallejo Nájera, Jefe del Servicio de Psiquiatría del Ejército, "las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya las habíamos expuesto anteriormente. La segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible"). Los indignados y tristes sentimientos inspirados por este horror franquista, próximo a las más refinadas técnicas del nazismo, se ven acentuados si contemplamos el documental "Los niños perdidos del franquismo", obra de Monstse Armengou y Ricard Belis producido por TV3.
"Fiesta" infantil en el interior de la cárcel de San Antón (Madrid). Los reclusos reciben la visita de sus hijos. 5 de noviembre de 1939
Hijos de reclusos del Centro Penitenciario de Burgos reciben regalos de los Reyes Magos, en 1949
Hijos de reclusos del Centro Penitenciario de Burgos reciben regalos de los Reyes Magos, en 1949
Hijos de reclusos del Centro Penitenciario de Burgos reciben regalos de los Reyes Magos, en 1949
Aula en la Cárcel de mujeres de Madrid (¿Ventas?). Algunas de las mujeres adultas se tapan la cara para evitar ser reconocidas más tarde.
Fotografía de propaganda, en la que los gestos y actitudes de las madres no son precisamente de alegría y relajo. Hijos e hijas de presas de la Cárcel de Mujeres reciben regalos en una fiesta de Reyes Magos en 1940.
Hijas de presas republicanas, internas en un colegio en El Barco de Avila (Avila), durante una procesión 1941.
Niñas hijas de presas republicanas, internas en un colegio de Corella, Navarra 1941
Hijos reclusas republicanas en el patio de una cárcel con funcionarios del centro. Años 40
Esta imagen y la de más abajo corresponde a una visita de autoridades a una Prisión de Madres Lactantes en 1943. A la izquierda puede verse a la directora María Topete Fernández. 1943

Disciplinada y propagandística visión del sistema penitenciario franquista. Esta fotografía corresponde al departamento de Presas Madres de la Prisión de Les Corts, en Barcelona, en 1953.
Probablemente, Saturrarán (Vizcaya). Hijos de las prisioneras con algunas monjas guardianas en Septiembre de 1942.
Emilia Girón (testigo): A mi hijo lo llevaron a bautizar y no me lo devolvieron. Fueron por él para bautizarlo, pero el niño ya no lo volví a ver más.
José Murillo (hijo de testigo): Le dijeron a mi madre: ¿A tu hija se la han llevado. Han estado aquí las monjas y se la han llevado a ella y a tres más. Las han metido en un coche y se las han llevado a Barcelona de monjas¿.
Vicenta Flores (hija de republicanos): Vinieron a buscarme al asilo cuatro veces. Cuatro familias distintas. Cada vez hacían creerme que eran mi familia verdadera. ¿Quién soy yo en realidad? ¿Cómo me llamo, qué años tengo, por qué me han quitado a mi padre?
Francisca Aguirre (hija de republicanos): Las de Auxilio Social nos juntaron y nos dijeron que éramos escoria, que éramos hijas de horribles rojos, asesinos, ateos, criminales, que no merecíamos nada y que estábamos ahí por pura caridad pública.
Olivia Rapp (hija de republicanos): A mi hermano lo repatriaron desde Rusia sin saber nosotros nada. Cuando mi madre lo quiso llevar a casa, la Junta de Protección de Menores le dijo que había orden de no dejarle venir, sin ninguna explicación. Muchos años más tarde hemos visto un informe que dice que mi familia no era apta para la educación de mi hermano.
Uxenu Álvarez (hijo de republicanos): Me mentalizaban para que fuera en contra de mi padre y de la España democrática y republicana. Tenía que ser como ellos, como los vencedores. Toda mi educación ha sido el ¿Cara al sol¿ y el ¿Padrenuestro¿. Me robaron la infancia, me mataron en el 36. Soy un muerto en cuanto a lo que iba a ser.
"Fiesta" infantil en el interior de la cárcel de San Antón (Madrid). Los reclusos reciben la visita de sus hijos. 5 de noviembre de 1939
Hijos de reclusos del Centro Penitenciario de Burgos reciben regalos de los Reyes Magos, en 1949
Hijos de reclusos del Centro Penitenciario de Burgos reciben regalos de los Reyes Magos, en 1949
Hijos de reclusos del Centro Penitenciario de Burgos reciben regalos de los Reyes Magos, en 1949
Aula en la Cárcel de mujeres de Madrid (¿Ventas?). Algunas de las mujeres adultas se tapan la cara para evitar ser reconocidas más tarde.
Fotografía de propaganda, en la que los gestos y actitudes de las madres no son precisamente de alegría y relajo. Hijos e hijas de presas de la Cárcel de Mujeres reciben regalos en una fiesta de Reyes Magos en 1940.
Hijas de presas republicanas, internas en un colegio en El Barco de Avila (Avila), durante una procesión 1941.
Niñas hijas de presas republicanas, internas en un colegio de Corella, Navarra 1941
Hijos reclusas republicanas en el patio de una cárcel con funcionarios del centro. Años 40
Esta imagen y la de más abajo corresponde a una visita de autoridades a una Prisión de Madres Lactantes en 1943. A la izquierda puede verse a la directora María Topete Fernández. 1943
Disciplinada y propagandística visión del sistema penitenciario franquista. Esta fotografía corresponde al departamento de Presas Madres de la Prisión de Les Corts, en Barcelona, en 1953.
Probablemente, Saturrarán (Vizcaya). Hijos de las prisioneras con algunas monjas guardianas en Septiembre de 1942.
ALGUNAS CITAS:
Juana Doña (testigo republicana): Nos metieron en trenes de ganado para trasladarnos del campo de concentración. Y ahí los niños se murieron porque los dejaron a pleno sol. Unos guardias civiles se acercaron y dijeron "¡como huele esto!". Y les dijimos: "Porque hay mierda y dos niñas muertas". Y entonces las madres tuvieron que dejar a las niñas muertas en el andén y entrar otra vez al vagón para llevarlas presas a Madrid.
(testigo): En 10 días murieron 32 criaturas en la cárcel de Saturraran. El dia que murió mi hija, las monjas empezaron: ¿Ay, ¡un angelito que adorará a Dios! ¡Esto es una gloria!¿. Mira, les arrenqué el tocado y las eché fuera. Y al entierro no me dejaron ir.
Julia Manzanal (testigo): Cuando fueron a detener a Justa Mir, su hijo lloraba y ella le llamó: ¿Lenin, ven, hijo mío¿. Los policias le dijeron: ¿¿Qué ha dicho usted, el niño se llama Lenin?¿. Cogieron al niño de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.
(testigo): Cuando un hijo cumplía tres años lo venían a buscar y se lo llevaban a un asilo que había hecho Franco en Madrid. Y me dijeron que si daba el niño al asilo no le vería nunca más.
(testigo): En 10 días murieron 32 criaturas en la cárcel de Saturraran. El dia que murió mi hija, las monjas empezaron: ¿Ay, ¡un angelito que adorará a Dios! ¡Esto es una gloria!¿. Mira, les arrenqué el tocado y las eché fuera. Y al entierro no me dejaron ir.
Julia Manzanal (testigo): Cuando fueron a detener a Justa Mir, su hijo lloraba y ella le llamó: ¿Lenin, ven, hijo mío¿. Los policias le dijeron: ¿¿Qué ha dicho usted, el niño se llama Lenin?¿. Cogieron al niño de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.
(testigo): Cuando un hijo cumplía tres años lo venían a buscar y se lo llevaban a un asilo que había hecho Franco en Madrid. Y me dijeron que si daba el niño al asilo no le vería nunca más.
José Murillo (hijo de testigo): Le dijeron a mi madre: ¿A tu hija se la han llevado. Han estado aquí las monjas y se la han llevado a ella y a tres más. Las han metido en un coche y se las han llevado a Barcelona de monjas¿.
Vicenta Flores (hija de republicanos): Vinieron a buscarme al asilo cuatro veces. Cuatro familias distintas. Cada vez hacían creerme que eran mi familia verdadera. ¿Quién soy yo en realidad? ¿Cómo me llamo, qué años tengo, por qué me han quitado a mi padre?
Francisca Aguirre (hija de republicanos): Las de Auxilio Social nos juntaron y nos dijeron que éramos escoria, que éramos hijas de horribles rojos, asesinos, ateos, criminales, que no merecíamos nada y que estábamos ahí por pura caridad pública.
Olivia Rapp (hija de republicanos): A mi hermano lo repatriaron desde Rusia sin saber nosotros nada. Cuando mi madre lo quiso llevar a casa, la Junta de Protección de Menores le dijo que había orden de no dejarle venir, sin ninguna explicación. Muchos años más tarde hemos visto un informe que dice que mi familia no era apta para la educación de mi hermano.
Uxenu Álvarez (hijo de republicanos): Me mentalizaban para que fuera en contra de mi padre y de la España democrática y republicana. Tenía que ser como ellos, como los vencedores. Toda mi educación ha sido el ¿Cara al sol¿ y el ¿Padrenuestro¿. Me robaron la infancia, me mataron en el 36. Soy un muerto en cuanto a lo que iba a ser.
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