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domingo, 8 de enero de 2017

TODOS LOS ROSTROS. Prontuario de Memoria Democrática y su represión fascista. Acto 4º. LA IGLESIA, CULPABLE DE CRIMENES DE LESA HUMANIDAD


LA IGLESIA, CULPABLE DE CRIMENES DE LESA HUMANIDAD

Hostil, la Iglesia Católica arma a sus fieles contra la República; llama al exterminio de opositores; elabora listas de muerte, designa a quién fusilar, anima a los asesinos a intensificar la matanza...

Ésta es la Iglesia Católica en la “guerra”. Cientos de curas asesinos que arengan tropas, bendicen asesinos, llevan pistola sobre la sotana, participan en ataques, disparan ametralladoras desde campanarios, matan y dan tiros de gracia y justifican las atrocidades de los asesinos.

¿Su paradigma? Un cura armado que le dice a una madre que intercede por su hijo condenado a muerte: "Mira hija, si lo matan ahora irá al cielo. Si no lo matan, volverá a la andadas y se condenará. ¿Qué mejor momento para morir que ahora que está confesado?".

por paco.de.jerez@gmail.com

martes, 14 de julio de 2015

Curas asesinos, Iglesia criminal: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 195

Papas hostiles a la República y a sus valores igualitarios y laicos antes incluso de 1931; arzobispos que exigen la movilización armada de sus fieles contra la Democracia española; obispos que llaman al exterminio de socialistas, comunistas y anarquistas; sacerdotes que elaboran listas de muerte, designan a quién  fusilar y animan a los asesinos a intensificar la matanza... Ésta era la Iglesia Católica en los años 30 del XX, de la que también formaban parte los cientos de curas asesinos que llevaban pistola y cartuchera sobre la sotana, participaban en ataques, disparaban ametralladoras desde campanarios, mataban y daban tiros de gracia. Algunos de ellos, en otras entradas de TODOS LOS ROSTROS y aquí:

El cura de Navarra Antonio Oña, armado con pistola y uniforme de campaña, decía a una madre que intercedía por la vida de su hijo condenado a muerte: "Mira hija, si lo matan ahora irá al cielo. Si no lo matan, volverá a la andadas y se condenará. ¿Qué mejor momento para morir que ahora que está confesado?". Fue nombrado canónigo de Pamplona y en 1956 ascendió a Obispo de Mondoñedo.



El cura de Zafra (Badajoz), Juan Galán Bermejo, capellán de la 11ª bandera del 2º Regimiento, estaba entre los asaltantes a a catedral. Descubrió a un miliciano escondido en un confesionario y lo mató con su pistola. Galán se jactaba, mostrando su pistola, de que llevaba «quitados de en medio más de cien marxistas».

Mercaderes, asesinos y embusteros en el Templo. Foto: Misa en Alcalá. Fuente: lavozdelsur.es


El cura de Badajoz, Isidro Lombas (o Lomba) Méndez participó en la represión, pues elaboraba las listas de quienes aún vivían y había que de­tener para llevarlos a la Plaza de Toros.

Un capellán castrense entró en los barrios obreros sevillanos de La Macarena (Sevilla) con la columna de legionarios y falangistas “a sangre y fuego”.


Cura condecorado. Fuente: coleccindemedallas-serteco.blogspot.com

El sacerdote de Calahorra (Logroño) Francisco Lajusticia vestía el uniforme de Falange con pistola al cinto.



"Había un cura, que era de Santander [...] yo lo he visto por aquí estando formados [los presos] … con un látigo de esos de los negreros, así debajo el brazo. Nunca le vi usarlo, pero las palabras de él eran éstas: “lo mejor para éstos es pegarles cuatro tiros y tirarlos [al río], así no sabe nadie dónde están".


Curas armados en la antigua plaza de Pamplona. Fuente: www.feriadeltoro.net

El coadjutor de la parroquia de Murchante (Navarra) Luis Fernández Magaña, administrador del Conde de Rodezno era requeté y daba los tiros de gracia a los fusilados que habían sido sacados de la cárcel de Tafalla por un grupo de requetés el 21 de octubre de 1936, antes de arrastrarlos a la fosa común.


"Cuando estuve en el penal de Ocaña (Toledo) nos sacaban al patio todos los días para oír misa. ¿Sabes lo que nos decía el padre Rodríguez? Un cura que luego estuvo en Toledo, un cura que llevaba un pistolón debajo de la sotana y que se le notaba el bulto. Nos decía: "vosotros rojos, ¿sabéis a lo que tenéis derecho? ¡De la tierra que pisáis hacia el cielo no tenéis derecho a nada! ¡De la tierra que pisáis hacia abajo tenéis derecho a unos centímetros donde enterraros!". "Luego este cura Rodríguez cuando tocaba fusilar a una saca, la noche antes te confesaba y por la mañana iba al fusilamiento y se encargaba de dar el tiro de gracia… ¿Qué te parece el pájaro? ¡Eso el cura!”.

Recreación cinematográfica de un grupo de curas armados. Película: "La buena nueva". Fuente: http://www.lehman.cuny.edu

“A mi padre lo mataron por ser de las juventudes comunistas. A mí tío lo mataron en el penal de Ocaña. Un cura lo mató en el patio de la cárcel.”


"En Quintanar (Toledo) estuve 6 meses en la cárcel (…), lo que era una sinvergonzonería era que quien se encargaba de da el tiro de gracia a .los que fusilaban era uno de los sacerdotes que había allí, lo llamaban “El curilla” por la poca cosa que aparentaba físicamente”.


Curas armados. Fuente: www.herenciacristiana.com

Más datos, citas y fuentes primarias y secundarias sobre el papel de la Iglesia en la guerra y sobre los Papas, Arzobispos, Obispos y Sacerdotes apologetas de la violencia y cómplices e inductores de asesinato de campesinos, obreros y trabajadores pueden encontrarse en siguientes entradas de TODOS LOS ROSTROS:


Iglesia, fascismo y represión
http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/06/iglesia-fascismo-y-represin.html y en

Iglesia, Fascismo y Represión, Segunda Parte http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/11/iglesia-fascismo-y-represin-segunda.html

 

Castuera, 1940. Misa por los Caídos. Fuente: badajozylaguerraincivil.blogspot.com

lunes, 6 de julio de 2015

La secta Católica: inmatricula edificios, expolia herencias, no paga IBI, acumula cientos de millones en SICAV's y miles de millones en patrimonio, condena la diversidad sexual... y disfruta de los beneficios de apoyar al golpismo y a la plutocracia: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 187

La secta que inmatricula a su nombre edificios ajenos, que expolia herencias lavando cerebros de personas emocionalmente desvalidas, que disfruta de exenciones fiscales y dispensas en el pago del IBI y otros impuestos, que acumula cientos y cientos de millones de euros en SICAVs e inversiones opacas y decenas de miles de millones de euros en patrimonio inmobiliario, que condena la diversidad sexual y la interrupción libre del embarazo, esa secta católica, apostólica y romana es la misma que amparó a los asesinos franquistas, alentó a los verdugos fascistas, sacralizó el homicidio de republicanos, bendijo el delito y se benefició del entusiasta amparo que ofreció a los crímenes de lesa Humanidad de los bárbaros. La he maldecido, la he condenado y he mostrado su vergüenzas en varias entradas de TODOS LOS ROSTROS, aportando datos ajenos y visiones propias. Véanse si les place algunas, pero advertidos quedáis, ustedes l@s de estómagos poco curtidos, si las lecturas os conducen a la náusea más repulsiva:

Iglesia, fascismo y represión http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/06/iglesia-fascismo-y-represin.html


Iglesia, Fascismo y Represión, Segunda Parte
http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/11/iglesia-fascismo-y-represin-segunda.html


Comulgar, rezar, procesionar... sólo para sobrevivir
http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/02/comulgar-rezar-procesionar-solo-para.html


O eras un niño en los 40, o leíste el Paracuellos de Carlos Gimenez. O no sabes nada de nuestra postguerra
http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/03/o-eras-un-nino-en-los-40-o-leiste-el.html


Para rematar, podría también traer a colación el episodio ya narrado sobre la rebeldía de unos cuarenta presos de la prisión de Valdenoceda (Burgos) --entre ellos el conocido grupo de "los 13 de la fama"-- al negarse a comulgar y arrodillarse ante el Santísimo durante unos ejercicios espirituales impartidos por jesuitas de Oña bajo custodia armada, lo que les valió como represalia el traslado a penales mucho más duros y severos (ver
Gaya Nuño en Valdenoceda: la imposibilidad absoluta de doblegarse ante nada ni ante nadie http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2009/03/gaya-nuno-en-valdenoceda-la.html), pero hoy no voy a aportar más que brevísimo párrafo que forma parte de un significativo testimonio de una presa republicana que retrata la maldad de los verdugos y de sus guías espirituales: 


"Vino el Obispo y ahora nos dice Doña Rafaela
[funcionaria de terrible fama en la prisión de Cádiz] que a formar, que tenemos que ir a misa, que tenemos que besarle el anillo al Obispo. Ellos estaban abajo en el patio y a nosotras nos pusieron arriba, una baranda qu'había y aquí por detrás estábamos nosotras, toas así, formá. Y ahora nos dicen que bajáramos a besarle el anillo cuando terminó de decir misa... y dijimos que no, que nosotras no teníamos por qué ir abajo a besarle el anillo al Obispo y que no íbamos. Dice [Doña Rafaela]: ¿no? pues castigadas. Bueno, po castigá. Y nos tuvieron un mes sin correspondencia ¿sabe? y con mu malos modos...". Extractado de una entrevista hecha a Adela Ruiz Guerrero (presa en la cárcel de Cádiz acusada de ayudar a los maquis de la Sierra de Ronda) por la historiadora Alicia Domínguez Pérez para su obra "El verano que trajo un largo invierno". Quorum Editores & Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz.

La Curia de la Iglesia Católica siempre militó junto a los sublevados fascistas en primera línea del frente y sus sacerdotes participaban en ataques y asaltos, pistola al cinto. En la imagen, un sacerdote oficia misa sobre un tanque T26-B capturado por las tropas franquistas a las republicanas. Fuente: desconocida


Presos republicanos forzados en el Canal de los Presos (Sevilla) obligados a asistir a misa bajo la vigilancia de guardias armados. Esta imagen es el resultado de la fusión que he hecho un tanto torpemente entre dos fotografías. La de la izquierda, más obscura, procede de http://sevillaciudad.sevilla.abc.es/reportajes/este-alcosa-torreblanca/cultura-este-alcosa-torreblanca/canal-presos-guadalquivir/. Desconozco la fuente de la de la derecha, más gris y con escasa resolución.  

Presos asistiendo obligados a una misa en la Prision Modelo de Barcelona, con motivo de la fiesta la Merced. 24 de septiembre de 1941.  Fuente: eldigital.barcelona.cat

Otra vista de la misma misa, procedente de la Revista "Crítica". Fuente todocoleccion.net

miércoles, 15 de abril de 2015

Un país cómplice de la muerte e ignorante a sabiendas de su propia culpa: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 105

Desde hace dos centurias, en España se ha venido practicando con desverguenza criminal el exterminio de progresistas e izquierdistas, para beneficio de los que siempre mandan y escarnio y liquidación de los que siempre han obedecido bajo el terror y la opresión, que no por otra causa. La Plutocracia patria, apoyada por la Oligarquía transnacional, reforzada por las armas de los Uniformados traidores, con el marchamo de calidad otorgado por la Monarquía y el nihil obstat espiritual de la criminal Secta Católica vienen siendo responsables desde inicios del XIX de la mayor matanza genocida de opositores y disidentes de todo el planeta, liberales hispanos del XIX, marxistas, anarquistas y sindicalistas ibéricos del XX.

En el pasado más reciente, durante la mal llamada guerra civil, el fascismo español efectuó deliberadamente un genocidio eugenésico que rompió por aniquilación de los adultos rebeldes e insumisos republicanos y de izquierdas la herencia ética, idearia y cultural que debiera haber recaído en sus hijos y nietos. Y una de las consecuencias colaterales de esta violencia extrema, una cualquiera pero fundamental, es que quienes hoy mandan, trabajan y disfrutan de los beneficios de este neoliberalismo destructor son los herederos genéticos, patrimoniales, ideológicos y económicos de aquellos mortíferos criminales. Y esa es la razón última por la que
la Derecha rancia se opone a dignificar la memoria y el ejemplo de los asesinados, presos y represaliados. ¿Pretendíamos acaso que los poderosos hicieran examen de conciencia, asumieran sus propias culpas, renunciaran a sus riquezas, rehabilitaran viejos idearios y cambiaran por ello el modelo de Estado y el de sociedad? Muchos nos reconocemos hoy un tanto ilusos e ingenuos. Sabíamos que la lucha por la memoria iba a ser dificultosa, pero no que nos íbamos a encontrar con tanta inquina descarada y desvergonzada.

La derogación de hecho --y pronto de derecho-- de la Ley de la Memoria, los insalvables obstaculos a la recuperación de los nuestros, los impedimentos para el acceso a archivos y documentación, la eliminación de todo el programa de ayudas y la exigencia mediante requerimiento a la Asociación de Valdenoceda --por ejemplo-- de la devolución de la subvención para exhumar restos y el pago de intereses de mora son sólo algunos ejemplos de lo que interpretamos como una afrenta al Honor y a la Dignidad de los cientos de miles y millones de defensores de la Libertad masacrados por la represión practicada por los poderosos, como una tremenda inmoralidad, una demostración de ausencia de ética y una agresión sin paliativos a los que llevamos años, lustros o décadas luchando por restaurar la memoria de los nuestros y por revitalizar las ideas que les llevaron a la prisión y a la muerte por culpa de verdugos responsables de crímenes de lesa Humanidad, aún hoy, ellos y los suyos al frente de los resortes del poder en este país cómplice de la muerte e ignorante a sabiendas de su propia culpa.


Fuente de la imagen: pinterest.com

viernes, 6 de marzo de 2015

O eras un niño en los 40, o leíste el Paracuellos de Carlos Gimenez. O no sabes nada de nuestra postguerra: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 65

¿Que decir de Carlos Giménez? Por mi edad provecta, fuí lector contemporáneo de "El Papus", "1984", "Totem" y "Comix Internacional". Allí me tropecé con él. Se me caen dos lagrimones cuando me recuerdo leyendo y releyendo mil veces su "Érase una vez el futuro", que versionaba libremente historias de Jack London y del estupefaciente Stanislaw Lem abriéndome visiones a otros mundos, apuntaladas por alucinógenas páginas del incomparable Alfonso Font o de la galáctica taberna de Josep María Bea. ¡Qué tiempos! Pero en mi consideración particular, Carlos Giménez alcanzó las mayores cumbres con sus inspiradas series políticas. Sus historietas sobre la guerra, la postguerra y el franquismo me impresionaban por su realismo y por la demoledora tristeza que me transmitían. "España, Una, Grande y Libre", "Barrio" o la más reciente "36-39. Malos tiempos" eran comics de línea clara y plana, pero de guión y dibujo desgarrador, comprometido y enormemente emotivo. Pero "Paracuellos" sigue siendo para mí la cúspide de la historieta política española, como Joe Sacco (autor de "Gorazde", "Palestina" o "Notas al pie de Gaza") lo es del internacional.

En breves capítulos, a veces inconexos, la mayor parte hilados en torno al nexo común de la niñez doblegada, "Paracuellos" narra la historia de los niños, muchos huérfanos republicanos, internados, frecuentemente secuestrados y encerrados contra su voluntad en uno de los muchos hogares del Auxilio Social franquista. Aunque aparentemente creado como institución humanitaria, en los años 40 era el Auxilio Social una herramienta política de doblegamiento, presión y propaganda contra los hijos y familias de fusilados, fusiladas, presos y presas antifranquistas. La Sección Femenina, la Delegación Nacional de Falange Española y la Iglesia Católica convirtieron los hogares del Auxilio Social en auténticos, terribles y amedrentantes mataderos de la inocencia, campos de concentración para niños asustados, hambrientos, maltratados y traumatizados. No debo extenderme más. Amig@ lector, sólo la detenida visión de "Paracuellos", localidad de triste recuerdo donde estaba radicado uno de estos lugares de prisión infantil, puede explicarte lo que no soy capaz de decir. Léelo despacio, mira los tremendos ojos de los niños con meticulosidad y cariño, déjate llevar y no te amilanes si te da la llantina. Te encogerán el corazón, te transportarán a la década de plomo del franquismo, cierto, pero no has de olvidar que no es ficción lo que lees: Carlos Giménez era uno de esos niños; sus recuerdos son vívidos y están plasmados en estas narraciones, por las que recibió censuras, ataques y varias amenazas de muerte a manos de la ultraderecha patria. Espero que Carlos no se ofenda si traigo aquí, aunque sea a baja resolución, una de las más conmovedoras de esas historias. ¡Gracias por no olvidar, Carlos!




Fuente de la imagen: elojodeltuerto.com

lunes, 2 de febrero de 2015

Comulgar, rezar, procesionar... sólo para sobrevivir: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 33

Pensarás que claudico ante tí, pero comulgar, comulgo sólo para sobrevivir. Tú, cura penitenciario con pistola al cinto, ¿quieres que me dé de golpes en el pecho si con ello aplazo un sólo día mi condena a muerte? Hecho. ¿Pretendes que por mi salvación, y no la espiritual sino sobre todo la terrenal, procesione con el Santísimo y rece en las novenas de los primeros viernes de cada mes? Lo haré. ¿Me obligas a participar en seminarios doctrinales y a servir de monaguillo en vuestra misa? Venga. ¿Buscas que me aprenda y recite vuestro maldito catecismo y que luego haga la jodida primera comunión? Ipso facto. Y si para salvar la vida y salir de este penal de exterminio he de casarme por la Iglesia con mi legal compañera republicana, lo haremos. ¿Dónde hay que firmar, malditos cuervos hijos del diablo, homicidas de librepensantes, malignos clérigos asesinos de hombres libres a tiro limpio de gracia en la nuca?

1940: un sacerdote da la comunión a prisioneros republicanos en el patio de la cárcel Modelo de Madrid, bajo la atenta y vigilante mirada  de su director. Fotografía del conocido como "Juan Guzmán", Juanito, nacido Hans Gutmann Guster en Alemania en 1991 y muerto en Méjico en 1982.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Iglesia, Fascismo y Represión, Segunda Parte (ver primera el 29/06/2008)

El traidor general Franco, ataviado cual heroico paladín a la búsqueda del Santo Grial y revestido de un aura artúrica, rodeado de sus simbólicos apoyos y sustentos: la Iglesia Católica, el ejército colonial africano, la Falange, el Tradicionalismo y ¿cómo no?, el inefable Santiago Apostol (y su blanco caballo). Origen incierto de la imagen,

En estos aciagos días en los que la memoria y el testimonio de verdad y justicia sufren tantos embates por parte de aquellos interesados en seguir perpetuando la desigualdad y la mentira, la Iglesia Católica continúa, veladamente unas veces y a los cuatro vientos otras, con su rearme moral e ideológico y prosigue su particular cruzada en favor de la recuperación de su propia memoria histórica.

La sacrosanta Institución, históricamente experta en moldear el presente, ajustándolo de forma harto "caritativa" (ya se sabe, …empieza por uno mismo) a sus intereses y necesidades --aún a costa del sufrimiento y la opresión de decenas de generaciones humanas de desposeídos-- siempre se ha caracterizado por reinventar a la manera del Gran Hermano orwelliano su propio pasado y el de sus adversarios, acomodándolo a su conveniencia, recreándolo y maquillándolo, suprimiendo del recuerdo y de los textos coetáneos sus manifiestos errores y fabulando y mistificando hagiográficamente su panegírico de aparentes virtudes, supuestamente heroicas, sacras e inspiradas por el Espíritu Santo.

En línea con este mecanismo recreador de un pasado inexistente, la Iglesia Católica española ha ocultado del conocimiento histórico e historicista de los españoles de a pié su responsabilidad directa en la mayor parte de las guerras, matanzas, calamidades e injusticias sufridas por la humanidad en los últimos 20 siglos. Y particularmente en nuestro país, así lo ha hecho –y aún lo hace-- cubriendo con un manto de espeso silencio el oprobioso papel histórico que desempeñó haciendo frente a los ideales de libertad inspirados en la Revolución francesa, al constitucionalismo de 1812, al liberalismo de 1820, al tímido parlamentarismo isabelino, al republicanismo de La Gloriosa y al igualitarismo de finales del XIX y de todo el XX. La católica inspiración del motín de Esquilache y de los 100.000 Hijos de San Luis, las fanáticas conspiraciones involucionistas de las que el cura Jerónimo Merino fue uno de sus máximos exponentes, los desvaríos regicidas del otro cura Merino (Martín), o las intrigas palaciegas del Padre Claret y de la Monja de las Llagas, fueron sólo hechos puramente anecdóticos que permitieron a la plebe y la burguesía del Diecinueve apreciar y comenzar a rechazar la poderosa influencia de una Iglesia retrograda e inmovilista en la vida política y social de España.

Este papel reaccionario, rijosamente (con perdón) autoadjudicado para sí misma por la Jerarquía episcopal patria, se mantuvo y agudizó durante el desarrollo del obrerismo en los treinta primeros años del XX. Herida en su propia alma, viendo amenazados sus privilegios y su holgada posición de poder e influencia y en peligro su cuenta de resultados y su ingente inventario inmobiliario, la Curia y los pastores parroquiales de la Iglesia católica española satanizaron y persiguieron desde el púlpito y desde los medios de comunicación y la clase política reaccionaria en los que tenía influencia, a los individuos y partidos que durante los últimos 200 años defendieron la consecución real de la igualdad, la difusión de la educación y la cultura, el legítimo espíritu de laicismo y secularización de la vida pública y de la enseñanza, la universalización de los derechos políticos y, en suma, la equidad en la distribución de la riqueza y de los excedentes asimétricamente acumulados en manos de unos pocos. Por ello, el mismo 14 de abril de 1931 no sorprendió a nadie que el Cardenal Primado, los Obispos y los párrocos se alzaran fulgurantemente y con verbo pavorosamente encendido contra la II República, una vez proclamada ésta tras la huída y abdicación de Alfonso XIII, aún para la Iglesia rey por la gracia de Dios. "Sois ministros de un Rey que no puede ser destronado, que no subió al trono por votos de los hombres, sino por derecho propio, por título de herencia y de conquista" (Manuel Irurita, obispo de Barcelona). Interpretaba la Iglesia este republicanismo exultante como un intolerable sacrilegio, anatema del que no se libraban los partidos progresistas y colectivistas. Y ya en mayo del 31, el cardenal primado Segura publicó una agresiva pastoral sobre la conducta hostil que los católicos debían seguir ante el nuevo Régimen democrático y progresista, marcando así la pauta beligerante que habría de mantener la Iglesia hasta el tan ansiado por ella aniquilamiento final de la Segunda República y el exterminio de sus dirigentes, defensores y simpatizantes, una vez triunfante el sanguinario golpe de estado fascista del 17 de julio de 1936.

Tras los 40 años de terrible dictadura durante los que la Iglesia se convirtió en la principal institución beneficiaria de las injusticias y de la opresión a la que involuntariamente fue sometida su grey, hoy –finales de 2008-- retoma con brío su supuesto papel de víctima de la Guerra Civil y tremola con fruición el macabro martirologio, aprestándose para la nueva batalla con viejos embustes. Pero éstos quedan vacíos y hueros cuando es la propia Iglesia la que habla reveladoramente de su propia crueldad y vesania. Así pudo leerse en la entrada que con fecha del pasado 29 de junio escribí en este blog bajo el título “Iglesia, fascismo y represión” y también en los siguientes textos, selecto florilegio de actitudes, hechos, disparates y barbaridades cometidos por nuestra racial y española Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Veamos algunos de ellos:


Sacerdotes españoles en un plaza de toros no identificada. ¿Años 20 ó 30, siglo XX? Origen incierto de la imagen.
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“El sacerdote Alejandro Martíne, le contó a Ronald Fraser para su historia oral de la guerra civil que «fue a partir de aquel día [14 de abril de 1931] cuando comprendí que nada se conseguiría por medios legales, que para salvarnos tendríamos que sublevarnos antes o después.»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

Sacerdotes españoles armados posan emplazando una batería ¿durante la guerra civil? Origen incierto de la imagen.
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“Por la sastrería eclesiástica de Benito Santesteban en Navarra, pasó a comienzos del verano de 1936, días antes del «glorioso movimiento nacional», el obispo de Zamora Manuel Arce Ochotorena, quien al despedirse de Santesteban le dijo: «Bueno, si en lugar de sotanas me envías fusiles ¡mejor que mejor! Ya me entiendes.»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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Desde un camión militar, monjas hacen el saludo fascista a un grupo de mujeres falangistas con motivo de la entrada en Madrid de las tropas franquistas el 30 de marzo de 1939. Origen incierto de la imagen.
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“Muchos seminaristas y curas fueron los primeros en enrolarse. Animaban al personal a que hicieran lo mismo. Tocaban las campanas buscando gente por los pueblos y colaboraban en el reclutamiento. Era frecuente ver, en esos primeros días, curas y religiosos «con su fusil también al hombro, su pistola y su cartuchera sobre la negra sotana», según la descripción de Marino Ayerra…. …Lo más normal en Navarra, sin embargo, es que los curas se alistaran en el requeté, donde, según Juan de Iturralde, «figuraban capellanes en número tan crecido que se estorbaban unos a otros». Los mozos, con los curas al lado, se confesaban y comulgaban antes de despedirse de los suyos, como si fueran a las cruzadas. Hileras enteras de requetés confesados y arengados por clérigos.”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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Sin ser españolas ni en España, esta imagen realizada en los Estados Unidos de América ilustraría y evocaría la beligerancia de la Iglesia Católica española. Origen incierto de la imagen (probablemente, Archivo Corbis).
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“Ramón Palacios García, párroco de la localidad burgalesa de Hormaza, quien se había «ofrecido» desde el mismo día de la sublevación a Falange Española «y en su doble calidad de soldado y ministro del Señor, acudió después allí donde el deber le llamaba», al frente de guerra. Cayó herido «alabando a Dios y vitoreando a España por brindarle Aquél la ocasión de derramar la sangre por su Patria». Según la crónica del Diario de Burgos del 18 de agosto, ese belicoso sacerdote se había incorporado a la «innumerable falange de mártires de la cruzada»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

Sin ser españolas ni en España, esta imagen realizada en los Estados Unidos de América ilustraría y evocaría la beligerancia de la Iglesia Católica española. Origen incierto de la imagen (probablemente, Archivo Corbis).
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“Fueron legión los capellanes enrolados con los carlistas y los falangistas en aquel verano de 1936. La cosa llegó hasta tal extremo que, unos meses después, en las diócesis de Avila y Burgos les tuvieron que llamar la atención por su desmedida disposición al sacrificio“. El ardor guerrero de esa legión de religiosos no tenía freno. Los padres superiores hablaban «con el corazón suelto», en expresión de Juan de Iturralde, incitando a otros a que actuaran igual, castigando y deportando a los pocos pusilánimes que no daban un paso al frente en esa empresa de limpieza y exterminio. Abnegación, disciplina, obediencia, sumisión a la jerarquía (…) Había que militarizarse, escribía el jesuita Francisco Peiró. Pero una «militarización interior», que no se conformase con «ponerse la camisa azul y tomar parte en un desfile». Era una retórica cargada de patriotismo exaltado, de «Dios lo quiere y la Patria lo demanda», de fervoroso apoyo a una «nueva reconquista nacional que está tiñendo con arreboles de sangre la alborada de la España nueva». (…) España, escribía el benedictino Federico Armas en "Ecos de Valvanera", la revista del santuario riojano de ese nombre, «debe ser católica, entera, grande, libre; debe ser una en fe, una en geografía, una en historia, una en imperio». Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

La Cruz, símbolo de la paz, abandera sin embargo esta columna requeté de carlistas que marchan por pueblos, ciudades y frentes asesinando a sus semejantes. Origen incierto de la imagen.
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“En Miranda de Ebro, Félix Padín recuerda que había un cura, que era de Santander, que se había pasado a los nacionales (…) "pensábamos que era preso también como nosotros y no, resulta que era un cura que se había pasado de los rojos, como decían ellos, a los nacionales, y estaba aquí pues de cura se conoce, y yo lo he visto por aquí estando formados … con un látigo de esos de los negreros, así debajo el brazo. Nunca le vi usarlo, pero las palabras de él eran éstas: “lo mejor para éstos es pegarles cuatro tiros y tirarlos al Bayas, así no sabe nadie dónde están”. Javier Rodrigo, en su obra “Cautivos”, Editorial Crítica.

"Dios, Patria y Rey" era el lema de los carlistas alzados contra el Gobierno legal republicano. Confesaban sus pecados y comulgaban antes del combate, para --con la bendición de sus capellanes-- seguir cometiendo las mismas faltas, atrocidades y delitos cinco minutos después. Había que esparcir la semilla de la muerte por toda España. Origen incierto de la imagen.
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“En Alsasua, según el testimonio del entonces párroco Marino Ayerra, los capuchinos «estaban como fuera de sí, poseídos de la exaltación de la hora mesiánica». «Hemos hablado con los requetés», declaraba el padre jesuíta Huidobro, capellán de la Legión, «que lo llenan todo de religioso idealismo, patria y hasta elegancia (...) ¡Cómo hablan de la muerte!... Este espectáculo de un pueblo que sólo sabe rezar y luchar es algo tan grande...». Y fray Justo Pérez de Urbel escribía: «¡Qué estallido de entusiasmo! ¡Qué desprecio a la muerte!”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

El capellán, con uniforme militar, bendice antes de cada combate a las tropas golpistas de requetés que han de seguir cometiendo delitos de lesa Humanidad y crímenes de guerra contra los leales al gobierno republicano. Origen incierto de la imagen.
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“Un fraile cordobés le dijo al cura del cementerio de San Rafael que setenta y seis asesinatos en una noche eran pocos: «setecientos deberían ser». Por muchos «culpables e impíos» que mataran, decía un cura de la localidad gaditana de Rota, aún quedarían más: «A todos los descubriremos; todos llevarán su merecido; no se escapará nadie; entendedlo bien ¡NADIE! Hay que limpiar más a fondo y hasta el fin toda la podredumbre que Rusia ha introducido en este pueblo.»" Que purgaran sus culpas, el «haber infiltrado en el pueblo el veneno del marxismo alejándolo de Dios», cuenta Antonio Bahamonde que gritaba enardecido ese cura en los sermones. Y otro cura, Juan Galán, de Zafra, capellán de la Once Bandera, Segundo Tercio de la Legión, se jactaba, mostrando su «pistolita», de que llevaba «quitados de en medio más de cien marxistas». Sermones como los de los curas de Zafra y Rota los escuchó Dionisio Ridruejo, jefe de la Falange en Segovia, a un sacerdote de la catedral de esa ciudad castellana: «La patria debe ser renovada, toda la mala hierba arrancada, toda la mala semilla extirpada... No es este momento para escrúpulos...»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

En la Plaza de Cataluña de Barcelona, sacerdotes y obispos celebran junto al general Yagüe --en primer plano-- y a sus tropas criminales golpistas un Tedeum y misa de acción de gracias por haber llegado a la capital condal, el 20 de febrero de 1939. En el camino, han dejado un reguero de muerte y destrucción. Origen incierto de la imagen (muy probablemente, Archivo Corbis).
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Las brigadas de exterminio de los falangistas, en las que solían encontrarse empotrados los capellanes, actuaban salvajemente y con la conciencia tranquila pues se sabían gozosos de indulgencia y santificados en sus criminales acciones: «Todos tienen oportunidad de confesarse antes de morir y, por lo tanto, pueden ir al cielo...»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

El arzobispo de Santiago, monseñor Muñiz de Pablos, se une al saludo fascista de Franco, junto a la esposa de éste, Carmen Polo. Origen incierto dde la imagen-
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“Desde Navarra, el cura Antonio Ona partió al frente donde "anduvo luciendo pistola y uniforme de campaña". Al poco tiempo fue nombrado canónigo de Pamplona y en 1956 ascendió a Obispo de Mondoñedo. También llegó a obispo, en este caso de Bilbao, Antonio Añoveros , que se limitó a esta labor de confesor en la matanza de las Bardenas, según relata Galo Vierge en su obra "Los culpables". Otros textos también dedican un espacio a las actuaciones del luego cura de Obanos, Santos Beguiristáin, en Azagra. En el libro de Altayfalla se relata su participación activa en la lucha contra los vecinos republicanos y su afición a elaborar listas . Los fusilados (71) los catalogaba como "muertos por el peso de la justicia"”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

Saludando un nuevo amanecer. Origen incierto de la imagen.
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“En Badajoz, un cura le dijo a Mario Neves (periodista portugués revelador de la matanza de la plaza de toros) que los muertos eran tantos que no era posible darles sepultura inmediata y que sólo la incineración masiva conseguiría evitar que los cadáveres se pudrieran. El 17 de agosto el cura acompañó a Neves al cementerio. Habían derramado gasolina y centenares de cuerpos ardían. El sacerdote, consciente de que el espectáculo desagradaba a Neves, se lo explicó con toda claridad: «Merecían esto. Además, es una medida de higiene indispensable.»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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El obispo de Málaga, saluda a la fascista tras la ocupación de la ciudad por las tropas de los rebeldes franquistas y falangistas. Fuente http://www.fuenterrebollo.com
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“(…) Cuando estuve en el penal de Ocaña nos sacaban al patio todos los días para oír misa. ¿Sabes lo que nos decía el padre Rodríguez? Un cura que luego estuvo en Toledo, un cura que llevaba un pistolón debajo de la sotana y que se le notaba el bulto. Nos decía: vosotros rojos, ¿sabéis a lo que tenéis derecho? ¡De la tierra que pisáis hacia el cielo no tenéis derecho a nada! ¡De la tierra que pisáis hacia abajo tenéis derecho a unos centímetros donde enterraros!. Luego este cura Rodríguez cuando tocaba fusilar a una saca, la noche antes te confesaba y por la mañana iba al fusilamiento y se encargaba de dar el tiro de gracia… ¿Qué te parece el pájaro? ¡Eso el cura!”. Entrevista a Victorino F., de 91 años, en Villacañas, Toledo, extraída del trabajo “Las condiciones de vida en la comarca de La Mancha toledana durante la Guerra Civil y Postguerra…” de Isidro Cruz Villegas y Mª Dolores Cruz Villegas, publicado en la recopilación de las actas y ponencias del Congreso “La Guerra Civil en Castilla-la Mancha, 70 años después”, de Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.
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“El sacerdote jesuíta Alberto Risco escribió en su obra "La epopeya del Alcázar de Toledo": «Y por eso, con el aliento de la venganza de Dios sobre las puntas de sus machetes, persiguen, destrozan, matan, sin dar tiempo a los fugitivos para tomar tapias y ponerse a salvo.» Arrollaron todo esos legionarios y regulares «embriagados con la sangre»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.

El Nuncio del Vaticano, Gaetano Cicognani, reunido con Franco. Origen incierto de la imagen.
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“El falso conde Rossi, jefe de los Camisas Negras fascistas italianos destacados en España, tenía en Mallorca como “asistente a un capellán, «vestido con pantalones de montar, botas, una cruz blanca sobre el pecho y la pistola al cinto»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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El 24 de noviembre de 1938 Franco saluda a sus cómplices desde una de las puertas de la catedral de Burgos, dentro de la cual sería mesiánicamente recibido. Origen incierto de la imagen.
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“El arzobispo de Santiago Tomás Muniz, en una circular del 11 de noviembre de 1936 ordenaba a los párrocos que se abstuviesen «de dar certificados de buena conducta religiosa a los afiliados a sociedades marxistas». Lo que tenían que hacer los curas era «…certificar en conciencia, sin miramiento alguno, sin tender a consideraciones humanas de ninguna clase»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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El ejército de la sangrienta dictadura rinde pleitesía a la Iglesia Católica española como su principal valedora y beneficiaria. En mayo de 1944, el general Franco, junto con el nuncio Cicognani y el obispo de Madrid-Alcala, Eijo Garay, consagran el monumento al Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles. Origen incierto de la imagen.
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“En la madrugada del 26 de noviembre de 1937 fusilaron en las tapias del cementerio de Zaragoza a Mariano Esteban, de Molina de Aragón. En la capilla de la cárcel le contó al padre capuchino Gumersindo de Estella «en tono de queja amarguísimo que la culpa de su fusilamiento la tenía el cura de su pueblo; porque, a una con el alcalde dio malos informes de él, siendo así que la Guardia Civil los dio favorables y buenos». Antes de morir, Mariano Esteban se confesó «muy devotamente» y comulgó «con recogimiento y piedad»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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Octubre, 1936, Santiago de Compostela. Fascistas a la derecha de la imagen, fascistas a su izquierda. Todos saludan a la romana sin el menor reparo. Fuente http://www.fuenterrebollo.com/
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“El 1 de septiembre de 1936 el sacerdote jesuita Antonio Encinas, provincial de León, escribía al padre general de la Compañía de Jesús W. Ledóchowski: «…Condenan, sí, a bastantes a muerte… si quedaran vivos volverían al estado de antes». (…) En 1937 el sacerdote jesuita Constantino Bayle, desde el Centro de Información Católica Internacional de Burgos, publicaba un panfleto, «¿Qué pasa en España?», en el que decía: «…las sentencias de muerte, por desgracia, no pueden ser pocas; porque han sido muchos los crímenes y los criminales, y ningún Gobierno que quiera serlo los ha de dejar impunes»… [porque si] «la mansedumbre heroica» viera el día de mañana libres a esos criminales, se tomaría la justicia por su mano””. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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“El sacerdote jesuita padre Vendrell, que lleva un crucifijo del nueve largo bajo las sotanas, dijo a los republicanos prisioneros que iban a ser fusilados de madrugada: "No tened miedo, porque los moritos tienen muy buena puntería y no os harán ningún daño", y agregaba con fervor: "Vosotros sí que sois bienaventurados, puesto que conocéis el momento exacto en que ha de veniros la muerte, y así podéis poneros en paz con Dios, que es lo único que debe importaros"”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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“En Quintanar estuve 6 meses en la cárcel (…), lo que era una sinvergonzonería era que quien se encargaba de da el tiro de gracia a .los que fusilaban era uno de los sacerdotes que había allí, lo llamaban “El curilla” por la poca cosa que aparentaba físicamente (…)”. Entrevista a F.B.M., de 80 años, en Puebla de Almoradiel, extraída del trabajo ya mencionado más arriba “Las condiciones de vida en la comarca de La Mancha toledana durante la Guerra Civil y Postguerra…” de Isidro Cruz Villegas y Mª Dolores Cruz Villegas.
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Una nueva muestra de la confabulación de la Iglesia Católica española con los criminales y golpistas comandados por Franco y otros generales traidores. Fuente http://www.fuenterrebollo.com/
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“El coadjutor de la parroquia onubense de La Concepción, Luis Calderón Tejero, disponía de un fichero de «rojos» realizado durante la República y después de la guerra se convirtió en uno de los «informantes cualificados» del Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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“Elias Rodríguez Martín, párroco de Salvochea, localidad de la cuenca minera de Huelva, nombraba a los que debían ser detenidos y eliminados tras ser ocupado el pueblo por los militares rebeldes el 25 de agosto”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
El general Francisco Franco, su esposa Carmen Polo, y el cardenal primado Enrique Plá y Deniel, tras recibir el dictador una gran condecoración. Fuente http://www.fuenterrebollo.com/
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“Tras la entrada en el pueblo de la columna de Ramón Carranza y Javier Medina Garvey y la desaparición de vecinos y encarcelamiento de otros muchos, el cura de Rociana, Huelva, Eduardo Martínez Laorden desde el balcón del ayuntamiento advirtió al público lo que se avecinaba: «Ustedes creerán que por mí calidad de sacerdote voy a decir palabras de perdón y arrepentimiento. Pues NO: ¡Guerra contra ellos hasta que no quede ni la última raíz!». El mismo cura, en enero de 1937 envió dos escritos al delegado de orden público de Sevilla, en los que decía que creía que «casi todos» los culpables habían quedado impunes. Tenía la sensación de que había habido «condescendencia injustificada y una falta de celo». Tras solicitar que confiscaran bienes a todos esos rojos del Frente Popular, «culpables evidentemente pues alguno había sido fusilado», se ofrecía para acabar con «tanta lenidad». Dos meses después, se detuvo, juzgó y fusiló a 15 vecinos denunciados por el cura de Rociana”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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Franco y el cardenal Enrique Plá y Deniel, autor de la pastoral "Las dos ciudades", en la que se calificó el golpe de Estado como Cruzada. Fuente http://www.fuenterrebollo.com

El general Franco recibe a obispos, recién nombrados por él mismo. Origen incierto
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Lo decía Antonio Bahamonde, quien como delegado de Propaganda de los sublevados y mano derecha de Queipo, había vivido el ardor apostólico y guerrero del clero sevillano: «Los sacerdotes católicos de la España nacionalista llevan pistolas para asesinar a sus hermanos; y lo que es mil veces peor, en sus labios, en vez del perdón, llevan palabras de injuria y calumnia.». Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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El general Francisco Franco durante una eucaristía. Fuente http://www.fuenterrebollo.com/
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«El requeté que daba los tiros de gracia [a los fusilados que habían sido sacados de la cárcel de Tafalla por un grupo de requetés el 21 de octubre de 1936, antes de arrastrarlos a la fosa común] era el coadjutor de la parroquia de Murchante, Luis Fernández Magaña, administrador del Conde de Rodezno». Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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El Cardenal Enrique Pla i Deniel y Esteban Bilbao, en evidente complicidad en medios y fines, hacen el saludo fascista para las cámaras. Fuente http://www.fuenterrebollo.com
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Dos sacerdotes, generosa y castrensemente condecorados y con alta graduación militar, en reposada comandita con un guardia civil de gala, que parece algo abotargado. Origen incierto de la imagen.
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“A mi padre lo mataron por ser de las juventudes comunistas. A mí tío lo mataron en el penal de Ocaña. Un cura lo mató en el patio de la cárcel (…)”. Entrevista a T.V.R., 79 años, mujer de Puebla de Almuradiel, extraída del trabajo ya mencionado “Las condiciones de vida en la comarca ...” de Isidro Cruz Villegas y Mª Dolores Cruz Villegas.
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Franco bajo palio en la catedral de Burgos. 1961. Origen de la imagen incierto
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“El párroco de Calamocha, provincia de Teruel, al emitir su «concepto general» sobre un maestro de Badalona en un informe, le sentenciaba como «fusilable»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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El Cardenal Gomá, recibe gozoso la espada ofrendada por el general Franco al Santo Cristo en la iglesia de Santa Bárbara, Madrid 1939, como celebración de la victoria de los traidores alzados contra los legales y constitucionales Estado y Gobierno republicanos. Origen de la imagen incierto.
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Entre la Iglesia Católica española y el ilegal régimen franquista son todo parabienes y rentable complicidad. En Burgos, año de Nuestro Señor de 1945, posan felices para la posteridad Yagüe, capitán general de la V Región Militar, Rodríguez Valcárcel, bobernador civil de la provincia y Jefe del Movimiento, y Pérez Platero arzobispo de Burgos. Origen de la imagen incierto.
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“El predicador de la iglesia de la Merced de Burgos pedía un castigo implacable para los enemigos de Dios: «Habéis de ser con esas personas, todos hemos de ser, como el fuego y el agua..., no puede haber pactos de ninguna clase con ellos... no puede haber perdón para los criminales destructores de las iglesias y asesinos de los sagrados sacerdotes y religiosos. Que su semilla sea borrada, la semilla del mal, la semilla del diablo. Porque verdaderamente, los hijos de Belcebú son los enemigos de Dios.»”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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Franco bajo palio. Origen de la imagen incierto.
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Franco y señora, bajo palio. Origen de la imagen incierto.
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"La guerra es "como un plebiscito armado" (cardenal Isidro Gomá); "Benditos sean los cañones si en las brechas que abren florece el Evangelio" (Miguel de los Santos Díaz y Gómara, obispo de Cartagena); La guerra es "necesaria" y "una gran escuela forjadora de hombres" (Enrique Pla y Deniel, obispo de Salamanca); "Paz, sí. Pero cuando no quede un adversario vivo" (cardenal Isidro Gomá, durante el Congreso Eucarístico celebrado en Budapest en mayo de 1938). El 20 de mayo de 1939, exterminada la II República con la muerte de 150.000 españoles y el exilio de 550.000 más, Gomá recibió de Franco, en la iglesia madrileña de Santa Bárbara, el espadón de caudillo victorioso y paseó al dictador bajo palio con varios obispos saludando brazo en alto, al modo fascista”. Julián Casanova, en “La Iglesia de Franco”, Edit. Temas de Hoy, Colección Historia.
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Franco y señora, bajo palio. Origen de la imagen incierto.
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Tras la derrota republicana y la confirmación del triunfo golpista, Franco recibió un telegrama del papa Pío XII: «Con inmenso gozo nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la católica España, para expresaros nuestra paternal congratulación por la paz y la victoria con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y vuestra caridad”. “Levantando nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente, con V.E., deseada victoria católica España. Hacemos votos porque este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas y cristianas tradiciones que tan grande la hicieron.». Se celebró entonces en Roma un tedeum y «recepción por el final victorioso de la guerra», organizado por el cardenal Giovanni Battista Montini, futuro Pablo VI, con la participación del Colegio Cardenalicio y de la Secretaría de Estado del Vaticano. El rey Alfonso XIII, envió una carta de felicitación por la victoria a Franco, en la que apoyaba la concesión de la Gran Cruz y en la que se ponía «a sus órdenes como siempre para cooperar en lo que de mí dependa a esta difícil tarea seguro de que triunfará y llevará a España hasta el final».
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Franco y señora, bajo palio. Origen de la imagen incierto.
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70 años después, en octubre de 2007, la Iglesia Católica procedió en solemne ceremonia a beatificar a 500 “martires” todos ellos, por supuesto, miembros de la propia iglesia española –sacerdotes, religiosos, etc-- víctimas de represión durante la Guerra Civil, con resultado de muerte. Entre ellos, uno más, se encontraba el ahora beato Gabino Olaso Zabala, padre de la orden de los agustinos. Como los otros beatificados, Olaso fue asesinado en la Guerra Civil a manos de grupos republicanos o anarquistas incontrolados. Pero él, además, también martirizó a otro sacerdote. Es decir, Gabril Olaso, fue torturador 40 años antes, durante los conflictos por la independencia de las Islas Filipinas. Su víctima fue Mariano Dacanay, un sacerdote filipino acusado de simpatizar con un movimiento que pedía la salida de los españoles de la ex colonia asiática. El propio Dacanay contó el martirio sufrido a través a través de sus escritos. "La víctima es obligada a ponerse en cuclillas. Se coloca una fina caña de bambú bajo sus rodillas y se atan a ella sus muñecas con una cuerda, cada una a un lado. En esta posición, la víctima es sólo una pelota con lo que, si intenta moverse, rodará por el suelo. En esta humillante y dolorosa posición, los guardias me golpearon mientras me insultaban cada vez que no les decía lo que querían oír, dejándome el cuerpo terriblemente inflamado y amoratado". Dacanay describió también el papel de los agustinos durante esta tortura, incluyendo a Olaso. "Él estaba presente durante ese horrendo espectáculo en el que el prior y los siete superiores del seminario, en lugar de solidarizarse con mi sufrimiento por la cruel tortura, contemplaban mi martirio con signos visibles de placer. Incluso pedían a los guardias que me trataran con más crueldad, el padre Gabino Olaso, por ejemplo. Y cuando caía a causa de los golpes y el cansancio, rodando por el suelo, contribuían a mi sufrimiento dándome patadas como si fuera una pelota. Cuando me caí, me golpeé la cabeza contra un poste, hiriéndome. En otra ocasión rodé cerca del padre Gabino, que estaba tranquilamente contemplando la escena, y me dio una tremenda patada en la cabeza que me dejó completamente noqueado". http://www.20minutos.es/
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Franco, junto a un Cardenal o Arzobispo, bajo palio. A Dios no parece vérsele por lugar alguno en esta imagen, que pudiera corresponder a los funerales de Estado por el fallecimiento del rey en el exilio Alfonso XIII, en 1941. Origen de la imagen incierto.
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La Iglesia católica aún no ha desmentido estos aberrantes hechos. Y, desde luego, aún no ha pedido perdón por la participación de este sacerdote –y de tantos, muchos otros, como los arriba señalados— en la comisión de crímenes de lesa Humanidad. La conversión de un criminal en beato, sin examen de conciencia, contricción del corazón, propósito de enmienda, confesión de los pecados y cumplimiento de la penitencia, es en sí misma, tan civilmente punible como el propio acto reprobable cometido por el sacerdote criminal. ¿Hasta cuándo las prédicas, pláticas, soflamas y sermones de la Curia y del Episcopado español –culpable y responsable directo de crímenes contra la Humanidad— seguirán engañando a sus confiados fieles?
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Post Scriptum: mucho del espíritu global de esta entrada se lo debo al historiador Julián Casanova y a su apasionante obra "La Iglesia de Franco" (Editorial "Temas de Hoy, colección Historia, ISBN: 978-84-8460-080-0; EAN: 978848460080.También disponible en Editorial Crítica) , de la que han sido tomadas buena parte de las citas aquí reflejadas.