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viernes, 25 de septiembre de 2009

En algún oculto lugar de la memoria

Traigo hoy aquí una historia ya contada por otros con mejor pluma, en foros más afamados que éste.

La tragedia que en ella se narra podría pertenecer al ámbito estrictamente privado de una familia obrera de la España de principios del pasado siglo XX, si no fuera porque sus involuntarios protagonistas se convirtieron en víctimas indeseadas de la barbarie y de la intransigencia del fascismo y sus rostros, sus laceradas imágenes, acabaron representando paradigmáticamente el íntimo dolor de la más humillante pérdida y el resultado de la irracional visceralidad de los que --arropados por rancias ideas de prevalencia de los poderosos frente a los débiles-- quisieron acallar por las armas a aquellos que aspiraban a dejar de ser, por una vez, los eternos oprimidos de la Historia.


Hablo, hablamos, de Mariano Gracia, de su compañera y esposa Pilar Bamala y de sus hijos Antonio, Alicia y Amadeo Gracia Bamala.

Todos ellos, merced a su aparición --y a su ausencia, en el caso de Pilar-- en la fotografía más emblemática del exilio republicano español de guerra y postguerra, vienen personificando con su imagen la quintaesencia de la derrota, el abatimiento y la más profunda depresión en los análisis de la Guerra Civil realizados en los últimos años por la historiografía clásica, por los medios de comunicación y también por aquellos que desde una cómplice equidistancia escriben sobre Mariano y su familia haciéndolos pasar por inocentes víctimas de una guerra “fraticida” y de luchas políticas y partidistas.

Pero lejos de estar conforme con esta visión lastimosa y apolítica de los Gracia Bamala, con el presente texto pretendo, quizás imprudentemente, desvelar la valerosa e irredenta faceta --oculta hasta ahora— de aquellos que como Mariano Gracia, lejos de sentirse vencidos y someterse sumisamente cual cordero pascual al estilete del matarife castrense, hicieron de tripas corazón y afrontaron enormes dificultades para salvar a los suyos y poner a buen recaudo su honra, su honor, sus ideas y en último término su vida. Porque sostengo que la misma instantánea de los Gracia Bamala que ayudó a fijar imperecederamente en la memoria de la retina pública el estereotipado retrato de la más penosa Rendición republicana, encierra en sí un mensaje oculto hasta ahora, que desmiente esta atopicada interpretación y permite sustentar una visión reivindicativa de Mariano y, en última instancia, de toda su familia, poniendo de relieve lo que creo que fue su lucha infatigable y su coherencia ideológica y moral. Pero antes de revelar el pequeño secreto que la fotografía encierra, hablemos nuevamente de la familia Gracia.

En la imagen, Mariano Gracia y Pilar Bamala fotografiados el día de su boda.

Mariano y Pilar comenzaron a compartir sus destinos a mediados de los años 20. Formaban una familia joven, de izquierdas y progresista que vivía en Monzón, pequeña pero populosa ciudad de obreros, peones y braceros de la provincia de Huesca enclavada en el valle del río Cinca. Él trabajaba en la fábrica de la “Azucarera Española” y ella era costurera. En Monzón tuvieron al primero de sus hijos, Antonio, que nacería en 1926, y a la segunda, Alicia, que vino al mundo en 1931. También allí nació Amadeo, el más pequeño de los tres hermanos, el 29 de diciembre de 1934.

Como millones de otras familias españolas, los Gracia Bamala se sumergieron en los turbulentos años 30, asistieron a la proclamación de la República y a la huida del Rey tras el triunfo de los antimonárquicos en las elecciones municipales de 1931 y vieron venir y marchar a los gobiernos progresistas, la nueva Constitución, la Reforma Agraria y la incautación de fincas, la laicización de la enseñanza, la “sanjurjada”, Casas Viejas, el voto femenino, el triunfo electoral de la derecha, la contrarreforma agraria, las huelgas revolucionarias, Asturias en aquel octubre, el estraperlo, la reacción cedista y por fin, la victoria del Frente Popular en febrero de 1936. Expectantes y esperanzados, pero también prevenidos, Mariano y Pilar participaron durante la primavera del 36 del optimismo general, hasta que éste les fuera quebrado abruptamente el día 17 de julio por la trágico irrupción de los funcionarios armados traidores al Gobierno y al Estado, los cuales impusieron, donde triunfaron, un régimen de terror y asesinato.

Sin embargo, en innumerables pueblos y ciudades los golpistas fracasaron al ser sofocada su asonada por izquierdistas y anarquistas agrupados en voluntariosas milicias desorganizadas, las cuales aprovecharon su victoria para asumir notables parcelas de poder ante el vacío provocado por autoridades ineficientes, dirigiendo desde entonces alcaldías y gobiernos civiles y asumiendo la gestión socializada de factorías y otros centros de producción. Así sucedió en la “Azucarera Española” de Monzón, en la que Mariano Gracia siguió trabajando con normalidad tras la incautación y colectivización de la fábrica por un comité anarcosindicalista, hecho que podría hacerme pensar que pudiera haber existido cierta afinidad ideológica entre Mariano y el nuevo colectivo administrador, del que probablemente pudiera haber formado parte.

Vista panorámica de Monzón (Huesca), con la chimenea de la Azucarera Española en primer término y su renombrado castillo templario detrás, en una imagen extraída de las páginas de un ejemplar del "ABC" de Sevilla del 22 de junio de 1935.



Pero el fracaso del putsch y la firmeza de los resistentes convirtieron a Monzón en objetivo de frecuentes bombardeos franquistas, por lo que los Gracia Bamala convinieron que, en caso de ser sorprendidos por la aviación enemiga mientras Mariano estuviera en la Azucarera, él --tras activar la sirena de bombardeo de la que era responsable-- se acogería al refugio de la factoría y la madre y los hijos huirían como otros cientos de vecinos a campo abierto, donde Pilar haría tiempo aplicada a la costura. Así ocurrió, una vez más, durante la mañana del 20 de noviembre de 1937, cuando los aviones franquistas picaron sobre los civiles, que destacaban visiblemente agrupados entre los barbechos de las afueras. Al sentir las bombas, Pilar cubrió con su cuerpo el de su hijo Amadeo y una vecina, el de Alicia. Las criminales explosiones acabaron con la vida de la solidaria amiga, malhirieron gravísimamente a la madre, arrancaron de forma traumática una pierna a Alicia, que contaba entonces con seis años, y amputaron de manera brutal un pie a Amadeo, que sólo tenía tres años.

La agonía de Pilar Bamala se prologó durante dos semanas entre terribles dolores y lamentos, suplicando constantemente por ver de nuevo a sus hijos, antes de morir en el hospital de Lérida en el que fue ingresada. Mariano Gracia, ahora viudo, quedó terriblemente desolado y con tres hijos, los dos más pequeños gravemente heridos que fueron curando lentamente de las tremendas heridas causadas por las mutilaciones. Mas permitidme que presuponga que el asesinato de su esposa y el atentado sufrido por sus hijos no mermaron la determinación de Mariano ni quebrantaron la firmeza de sus convicciones ideológicas.

Suelto publicado el miércoles 24 de noviembre de 1937 en "La Vanguardia" de Barcelona, sobre un duro bombardeo realizado por la aviación franquista en Monzón el día 23, tres jorndas después del ataque que segó la vida de Pilar Bamala.




Previendo que el avance de las tropas franquistas acabaría por romper el frente de Aragón y tomar Monzón en pocas semanas --como así ocurrió el 23 de marzo de 1938--, Mariano, roto por el dolor de la pérdida de Pilar y consciente de que la República estaba viviendo sus últimos días, llevó a sus hijos a Barcelona en cuanto éstos comenzaron a sanar de sus heridas. Se refugiaron en un centro de acogida en La Garriga y Mariano acabó por encontrar un trabajo temporal como jardinero en la Fundación Negrín. Pero la derrota republicana en la batalla del Ebro en noviembre de 1938 y la ruptura del frente catalán un mes después, volvieron a acuciar a Mariano en su ansia de poner a buen recaudo a sus pequeños. En algún momento de los últimos días de enero y primeros de febrero de 1939, Mariano y sus hijos --junto con otras más de 100.000 personas de todas las edades-- se dirigieron a pie hacia el valle catalán de Camprodón para alcanzar desde allí el paso fronterizo de Coll d’Ares y cruzarlo hacia Prats de Molló, en la comarca francesa del Vallespir.

Fue entonces cuando, a pocos metros de la raya, Mariano escuchó el rumor fundado de que al llegar a la frontera, los oficiales franceses separaban a los niños de los adultos, por lo que los Gracia Bamala frenaron abatidos su esforzado avance y en plena montaña, entre la nieve y el miedo, se escondieron en un gélido chozo de piedra, abandonados de todos, sin atreverse a culminar la terrible caminata que les venía trayendo desde Barcelona y desde Monzón.

Sin embargo, un vecino francés de Prats de Molló, Thomas Coll, también lisiado físicamente por la pérdida de parte de una pierna durante la I Guerra Mundial, se enteró por otros refugiados de la trágica circunstancia de la presencia de varios niños mutilados que se escondían entre las peñas y apiadado subió a rescatarlos, guiándolos hasta el paso fronterizo.

Fue en ese momento cuando el holandés Roger Violet, fotógrafo de la revista francesa “L’ilustration” que se encontraba cubriendo informativamente el masivo exilio, inmortalizó a los Gracia Bamala capturando la imagen del grupo en tan angustioso trance y legando a la posteridad el renombrado retrato de la triste Derrota republicana. La instantánea fue publicada en esa revista el día 19 de febrero bajo el título “El caminante lastimoso” y pronto fue reproducida en centenares de páginas de otros diarios europeos, convirtiéndose en el icono representativo de lo que luego se conoció como “La Retirada”. Periódicos y libros la recogieron y en muchos de ellos se llegó a escribir que la niña que se veía en primer término era conducida de la mano por su abuelo, cubierto de mantas.

Página de "L'Ilustration" que reproducía a página completa la fotografía de Roger Violet.

Evidentemente, la identificación de Mariano como el “abuelo” de Alicia era errónea, como se ocupara años más tarde de desmentir Amadeo Gracia Bamala, único superviviente de los exiliados fotografiados. Contaba Amadeo que la confusión de los redactores de los pies de foto vendría naturalmente inducida por los efectos del calvario sufrido por su progenitor, que habría avejentado y afilado notablemente sus facciones.
Pero es precisamente a esta altura del relato donde me propongo desvelar el que considero que puede ser un mensaje, un código, que habría permanecido oculto durante 70 años en la fotografía de Roger Violet y cuyo descubrimiento desbarataría el concepto de la familia Gracia Bamala como de “claudicantes vencidos” y lo haría corresponder más justamente con el de “republicanos resistentes refugiados”. Y ese código que cambiaría el enfoque derrotista que los exégetas tienen de esta y de otras imágenes de la Retirada, residiría en las mantas que supuestamente se verían en los hombros de Mariano. En concreto, en la aparente pieza de tela de tonos claros que cubre su hombro derecho.


La intuición obligaba a sospechar del caprichoso trazado de su diseño y a calificarlo como no casual, resultándome sus líneas vagamente familiares a pesar de estar distorsionadas por los pliegues de la tela. Para desentrañar el enigma, procedí a ampliar en sucesivos zooms la zona de la imagen que motivaba mi interés, centrándome exclusivamente en las sinuosas líneas negras dibujadas sobre el fondo blanco. Traigo aquí las fases del proceso y el resultado final:





Tras la ampliación de la imagen del hombro derecho de Mariano, la percepción de estar contemplando algo repetido y acostumbrado persistió, por lo que extendí las pesquisas a diversos símbolos e iconos republicanos frecuentes y propios de la época. Y por fin, tras varias pruebas e intentos, creí encontrar una posible semejanza entre la zona ampliada en la imagen de Mariano y un área muy definida de la bandera republicana. Más concretamente, un detalle de su escudo. Para realizar la equivalencia entre ambas imágenes, procedí a girar el escudo de la tricolor en un ángulo de rotación semejante al del dibujo delineado en la tela del hombro de Mariano, la trasformé a escala de grises e igualmente amplié la zona elegida, hasta hacerlas coincidir en tamaños. Y esto fue lo que pude encontrar:










Aunque existen leves diferencias, la similitud entre ambas imágenes es notoria. Lo que vemos ampliado en el hombro de Mariano Gracia no es otra cosa que el dibujo representativo del Reino de Granada, presente en el escudo republicano. Por ello, la certeza de que Mariano se arropaba con la bandera republicana es incuestionable (sería descabellado pensar que portara la rojigualda franquista, que también incluía en su escudo la granada). Tras una marcha de decenas y decenas de kilómetros en infernales condiciones, con dos hijos pequeños tullidos en brazos o de la mano, Mariano –cual orgulloso militar laureado con la máxima condecoración-- cubría su pecho con la enseña tricolor a modo de llamativo estandarte, a buen seguro con el propósito de declarar su condición de republicano y de antifranquista y con el ánimo de proclamar su disconformidad con los agresores y quizás su propósito de resistirles, aunque fuera pasivamente una vez hubiera puesto a salvo a sus hijos en suelo francés.




Así, Mariano Gracia, viudo de Pilar Bamala –asesinada por los franquistas— y padre de Antonio, Alicia y Amadeo –niños traumatizados, mutilados y heridos por la aviación fascista--, progresista y de izquierdas, llegó a Francia e ingresó en la Historia tremolando la bandera de la República Española con la misma actitud y el mismo orgullo herido con el que los oficiales y soldados del Ejército Popular Republicano entraban en el país vecino a bordo de sus blindados y carros de combate y portando en sus manos las pistolas, mosquetones y naranjeros que pensaban iban a poder utilizar desde territorio francés para iniciar la reconquista del terreno perdido.

En suma, con su gesto y con su bandera, oculta en algún lugar de la Memoria colectiva durante 70 años y por fin hoy vislumbrada, Mariano Gracia desmentía, desmiente, el sometimiento que otros quisieron adivinar en él y reivindica para sí mismo y para sus compañeros de exilio el espíritu de lucha, disensión y rebeldía que caracterizó el sentir y el actuar de toda una generación republicana, comprometida en la lucha por la igualdad.

Mas la vida siguió siendo ingrata para Mariano Gracia tras su heroico gesto. Efectivamente, fue separado de sus hijos --que fueron ingresados en algún centro cercano al castillo de Caussade, en la zona de Bergerac-- e ingresado en un campo de concentración francés. Allí, solo, enfermó y murió a finales del verano de 1940. Tras ser reclamados por sus abuelos, los huérfanos fueron repatriados a España, llegando por tren a Monzón en un fatigoso viaje en vagones de madera infestados de parásitos, que siempre recordarían como espantoso. Antonio, con casi 16 años, fue puesto a trabajar con sus abuelos. Y Alicia y Amadeo, internados en un hospicio del Auxilio Social en Huesca, de donde no salieron hasta trascurridos doce terribles, hambrientos, famélicos y miserables años, en el año 1952.

Los tres quedaron marcados de por vida por la inmensa tragedia que malvivieron. Antonio, tras la muerte del dictador Franco y el regreso de la Democracia, se convirtió en concejal del consistorio montisonense en los años 80. Hombre generoso y conciliador, falleció en 1994, sin haber podido paliar ni por un instante el traumático recuerdo del sufrimiento que padecieron sus padres, sus hermanos y él mismo. Alicia murió en 1998. Nunca pudo acostumbrarse a su pierna ortopédica. Amadeo, el último superviviente, encontró trabajo en la Azucarera de Monzón, entre los mismos muros y maquinaria por donde anduvo su padre cuando allí trabajaba y cuando se responsabilizaba de activar la sirena de bombardeo. Allí se jubiló como administrativo, mudándose tiempo después a la ciudad madrileña de Alcalá de Henares en compañía de su esposa, Mari Paz Gallego. Cuando, años después, la historia que encerraba la fotografía de la familia Gracia cobró especial relevancia en los medios de comunicación, Amadeo mandó una carta a la revista de “EL PAIS Semanal” que reflejaba la gran amargura y la hondísima tristeza que aún anida en su corazón. La carta, titulada “Perdonar y olvidar. ¿Por qué?” y publicada en el año 2003, decía así:

"He leído repetidas veces la carta publicada en el EPS el pasado domingo 13-10-2002 bajo el título Ni perdono ni olvido. Estoy plenamente de acuerdo con ella. Soy el niño que. apoyado en una muleta, aparece en el centro de la fotografía (bastante conocida, por cierto) que les adjunto. El único de todos los que en ella aparecen que queda con vida. Es mi familia. En primer término, mi padre, Mariano Gracia, visiblemente agotado y hundido, llevando de la mano a mi hermana Alicia con su muleta. Detrás, yo, el más pequeño, junto a mi hermano Antonio. único que resultó ileso del bombardeo efectuado por los fascistas sobre Monzón (Huesca) el 20-11-1937, a consecuencia del cual murió asimismo mi madre. Yo entonces no tenía todavía tres años (nací el 29-12-1934), y mi hermana. seis. En la fotografía aparecemos, dos años después del bombardeo, entrando en Francia tras atravesar, supongo que en 'carroza real', los Pirineos. Mi padre murió año y medio más tarde, dejándonos solos en Francia. La vuelta a España fue otra odisea. No. Yo no puedo, aunque quiera, perdonar, ni olvidar, ni... Perdonar, ¿por qué? ¿Acaso han pedido alguna vez perdón ellos? No odio, aunque sí odié; no quiero revanchas, aunque en otro tiempo las deseé. No lo deseo, pero cuando por desgracia a algún descendiente de aquellos franquistas le sucede algo irreparable, no siento el más mínimo sentimiento de pena por él; siento lo mismo que cuando pisoteo una hormiga, me quedo absolutamente indiferente. Sé que estas palabras parecerán a ciertas personas poco ejemplarizantes, llenas de rencor; pero no, no me importa lo que piensen, no siento rencor alguno, ni alegría, ni nada hacia ellos, simplemente un profundo y absoluto desprecio. Nunca fui hipócrita, ni pienso serlo; ellos, con sus hechos y comportamientos a lo largo de estos años, lo han merecido. Es mi opinión. No creo que nunca, a pesar de los esfuerzos realizados por tantas y tantas personas de bien, se llegue a hacer la más mínima justicia sobre tanto dolor, escarnio y humillación realizados sobre millones de españoles por los sinvergüenzas más grandes que este país ha tenido (sólo hay que ver los comportamientos y aptitudes cobardes y cómplices de este Gobierno del PP)... Atentamente".

La gesta de la familia Gracia Bamala fue inmortalizada en efigie por los memorialistas hace pocos años. Una estatua de piedra erigida junto a la localidad gerundense de La Vajol --obra de los escultores Lola Reyes y Joan García-- recrea para siempre el instante en el que Mariano y Alicia cruzaban la frontera ante la ávida mirada del objetivo del fotógrafo holandés. Fue levantada por suscripción popular a iniciativa de una asociación memorialista de antiguos combatientes y víctimas del franquismo.




70 años después de aquel instante aprehendido en un fotograma, Amadeo aún se pregunta por qué su padre, sin ser culpable de ningún crimen, decidió marcharse de España en aquel terrible invierno, abandonando lo poco que pudiera tener y en compañía de un mozalbete traumatizado y dos hijos pequeños y mutilados. Hoy, es posible que el pequeño y modesto hallazgo de la imagen de una bandera republicana en el hombro de su padre le ayude a comprenderlo.


Post scriptum 6 de octubre de 2009 07:36


Amigos: Tras localizarlo el pasado lunes de hace 8 días en su domicilio de Alcalá de Henares y alertarlo de la existencia del blog y de la entrada a su familia dedicada, antesdeayer sábado me llamó a casa el niño Amadeo Gracia --ya jubilado y con 74 años-- y me hizo llegar la enorme emoción que había sentido al leer el texto y ver las fotografías de lo que yo entendía y anticipaba que podía ser un pequeño pero --para él-- importante hallazgo.

Me dijo que la intriga que tenía desde que conoció la foto, acerca de lo que su padre llevaba en el hombro, por fin había desaparecido y me trasladó su sentimiento de orgullo y nuevo respeto hacia su padre, ya que el desconcierto en el que había vivido toda la vida por los motivos ignorados de su precipitada huida a Francia finalmente se había desvanecido, pues la que para él es a todas luces una bandera republicana portada por su padre daba sentido a todas las preguntas que desde entonces se había venido haciendo.

Así que creo que al final el viaje ha merecido la pena, pues el niño Amadeo, el espíritu y la memoria de Mariano, Alicia y Antonio Gracia, y yo mismo, todos, hemos llegado con bien al buen puerto de la Memoria Rescatada.

15 comentarios:

Felix dijo...

Excelente, exceletne artículo. Lo de la bandera repúbicana me ha sorprendido, eso es honor y dignidad en la républica, que lástima fusemos traicionados por toda europa...

saludos

Loc@ dijo...

Qué precioso trabajo el que has realizado.
Conozco Monzón porque allí viven unos montañeses que emigraron desde Bergua -Sobrepuerto de Huesca- en los años 60, años en los que se despoblaron tantos pueblos españoles. Los conocí gracias a los Pirineos donde voy desde el año 76 -soy montañera- y al que ellos siguen acudiendo.
te copio el texto para republica-rlo en mi blog, como ya hice en otra ocasón, que no sé si recordarás. Gracias y buen día, buenos días. PAQUITA

La Bibliotecaria dijo...

Creo que el símil entre la bandera y la manta es un poco rebuscado, pero te felicito por el trabajo realizado, por tu dedicación y por elexcelente artículo.
Saludos

SaiZa dijo...

Excelente y emocionado articulo, que aunque extenso merece la pena leer. Caminando por esa memoria añorada y dejando atras el silencio y olvido. Un abrazo
¡Salud Memoria y Libertad!

paco_de_jerez@yahoo.es dijo...

Gracias por vuestros comentarios, amigos Félix, Loc@, Bibliotecaria y Saiza. Es posible que sea cierto que el texto está más o menos bien elaborado, pero es la historia la que convierte en excelente cualquier letra que de ella se escriba, ya que sus protagonistas y hechos se prestan a ello.

En cualquier caso, es natural que sorprenda la interpretación que le he dado al trazado del diseño de la pieza de tela en el hombro de Mariano Gracia. A mí también me ha sorprendido encontrarme con lo que creo --a ciencia cierta-- que es un segmento de la bandera republicana. Pero, ante las dudas razonables acerca de sus semejanzas, sé --amiga Bibliotecaria-- que las banderas republicanas y sus escudos (al igual que las de un equipo deportivo actual) no seguían hace 70 años un modelo inmovible. Cierto que se guiaban por el mismo patrón (tres bandas de distintos colores, con un escudo que tiene diferentes cuarteles, columnas a ambos lados y un remate superior en castillo con cuatro torres, más la granada a su pie). Este patrón era repetido (QUE NO CALCADO) en cientos de miles de banderas distribuidas por todo el territorio estatal. Unas, impresas; otras, bordadas; otras mezclando una técnica y otra. La estética y estilística de cada una de estas banderas y escudos variaba, en función a quién lo hubiera diseñado o dibujado. Esto significa que el ancho, el alto, la proporción, el estilo, la factura del dibujo o sus colores no eran los mismos en cada modelo de bandera.

El modelo de escudo de bandera que aporto como patrón no tenía porqué ser exactamente igual al que contrapongo como probable escudo en el hombro de Mariano Gracia. Evidentemente, el estilo y la factura del dibujo es levemente distinto pero se basan en elementos comunes. Puede que la de Mariano Gracia hubiera sido bordada o hecha a mano por un espontáneo (hecho habitual en aquella época) y la que yo reproduzco como patrón, bordada en telar mecanico siguiendo una pauta definida.

En todo caso, es evidente que ambos trazados y diseños se parecen, siguen el mismo patrón y ambos contienen los mismos elementos: tallo de la fruta de la Granada inclinado en el mismo ángulo, dos hojas a cada lado y polígonos cuadrangulares a su izquierda que representan eslabones de las cadenas de las armas del Reino de Navarra.

Es decir, que --resumiendo la posible polémica en pocas palabras-- si huele a vino, sabe a vino, parece vino, es blanco y en botella, ¿qué otra cosa puede ser, sino vino? Pues...., VINO.

Al menos, es así como lo veo y también como lo siento, siendo este sentimiento, transcendental para la interpretación del dibujo de la tela, pues en la conclusión de esa óptica que aporto como novedosa intervienen como es natural mi propia percepción subjetiva y diversos factores emocionales que me predisponen para ello, de los que espero no tener que disculparme.

Recibid un fuerte abrazo.

paco_de_jerez@yahoo.es dijo...

Amigos:

Tras localizarlo el pasado lunes de hace 8 días en su domicilio de Alcalá de Henares y alertarlo de la existencia del blog y de la entrada a su familia dedicada, antesdeayer sábado me llamó a casa el niño Amadeo Gracia --ya jubilado y con 74 años-- y me hizo llegar la enorme emoción que había sentido al leer el texto y ver las fotografías de lo que yo entendía y anticipaba que podía ser un pequeño pero --para él-- importante hallazgo.

Me dijo que la intriga que tenía desde que conoció la foto, acerca de lo que su padre llevaba en el hombro, por fin había desaparecido y me trasladó su sentimiento de orgullo y nuevo respeto hacia su padre, ya que el desconcierto en el que había vivido toda la vida por los motivos ignorados de su precipitada huida a Francia finalmente se había desvanecido, pues la que para él es a todas luces una bandera republicana portada por su padre daba sentido a todas las preguntas que desde entonces se había venido haciendo.

Así que creo que al final el viaje ha merecido la pena, pues el niño Amadeo, el espíritu y la memoria de Mariano, Alicia y Antonio Gracia, y yo mismo, todos, hemos llegado con bien al buen puerto de la Memoria Rescatada.

Oscar dijo...

Hola he llegado a este blog desde el blog de nikkita. Es un blog estupendo, lleno de pasión y sentimiento. Aquí se aprende lo que la educación nacional nos esconde....

Felicidades.

Yo vivo en Espira de l'agly, el pueblo de al lado de Rivesaltes, donde estaba el campo de refugiados. Llegue aquí hace 5 años, y mi historia no tiene nada que ver con la guerra, pero he conocido y conozco a muchos hijos y nietos de exiliados, gente que se ha quedado aquí en Francia y no hablan mas que el español. Sus historias son escalofriantes muchas veces.
Saludos

manolo de Francia dijo...

Te agradezco de tus informaciones tan interesantes;soy nieto de exiliados en Francia (Marsella)y esta foto es una de las mas estudiadas aqui en los cursos de Historia ;informaré los profesores de tus informaciones .
Un saludo amistoso ,fraternal y Republicano de toda nuestra familia.
Amada Manu Clara Kévin-Antonio Joelle Carlos Pascal esperamos todos la recuperacion de nacionalidad con la LMH

Caminante dijo...

Paco, como si ya te conociera, te comunico que hoy, 20 de Nov. he republicado tu texto. Elegí la fecha para que coincidiera con la de la muerte de Pilar Bamala, en Homenaje a su 72 aniversario...

* noviembre 20, 2009. En algún oculto lugar de la memoria... (+ todoslosrostros)
(Publicado por paco_de_jerez@yahoo.es en viernes, 25 de septiembre de 2009 en su página Todos los Rostros (...)

... veo además, admirada, las contestaciones que has recibido, la del propio hijo, autor de la carta y residente en Alcalá de Henares, aquí cerca.

Y las de Oscar y Manolo de Francia escritas el 24 y 26 de octubre pasados.
A ellos quiero dirigirme si vuelven por aquí, por este mismo texto. Estoy en comunicación con una profesora de la UNED -Universidad Nacional de Educación a Distancia (por si ignorábais las siglas) que coordina el Canal de Medios Audiovisulaes y más, referido a Emigrantes Exiliados.
Está interesadísima en contactar con los mismos o sus familias/descendientes al objeto de recopilar trabajos que hayan hecho tipo poemas, relatos, crónicas... de lo que sea.
Para las dudas tiene un correo de contacto: emigrantes@adm.uned.es
Ella se llama Erit Checa (no sé si escribí bien el nombre, por lo inusual que es para mí -la acabo de conocer-.

En definitiva... que ella os estaría agradecida de que la echárais una mano.

Besos a los tres. PAQUITA

Caminante dijo...

¡Qué lenta yo! acabo de caer en que me puedo dirigir directamente a ellos si tieneN página.
Allá que iré. Más besos. PAQUITAs

Caminante dijo...

SOY YO... OTRA VEZ.
HE INTENTADO COMUNICAR CON MANOLO EL DE FRANCIA Y SU PÁGINA APARTE DE PEDIR MIS DATOS para hacerme fijo a no se qué no me deja lugar para dejarle este escrito; así que te utilizo de vehículo transmisor... no te enfades.

Manolo esto va para ti, lo mismo se lo he transmitido a Óscar en su blog de fotografía:
Para no estirarme te dejo copiado el correo que Edith Checa me envió el 6 nov...

Estimados amigos:
* Como ya os apunté hace tiempo, he comenzado a trabajar en el Canal UNED canaluned.com un canal audiovisual que podéis visitar, es muy interesante porque toca todas las facetas del conocimiento a través de programas de televisión y de radio, además está creado por la propia UNED, la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, la universidad más grande y con más alumnos de todo el país.

* Dentro de Canal UNED voy a coordinar un canal dedicado a los españoles que emigraron en su día o han emigrado recientemente o se exiliaron (tras la Guerra Civil), y a todos sus descendientes.

* El canal tendrá una sección dedicada a la creatividad (a la investigación, también ) de todos los españoles que residen actualmente en el extranjero y de sus descendientes.

* La idea es recibir poemas de esos españoles emigrados y familiares y, con imágenes, música etc. hacer videos y colgarlos en el Canal para difundir la creatividad de los españoles que andan por el mundo. Ese sería el principio, pero por supuesto pretendo que el canal de los emigrantes llegue a mucho más, cuadros, fotografía, investigaciones científicas etc.

Cualquier duda o cuestión será Edith quien pueda resolverla. Su correo en la Universidad Nacional de Educación a Distancia es:
emigrantes@adm.uned.es

Si puedes ayudar... hazlo. Gracias y saludos desde Madrid: PAQUITA

Anónimo dijo...

Hace años fuy el responsable de un departamento en el Ayuntamineto de Monzón. Antonio Gracia Bamala, como concejal de Monzón. fue mi jefe inmediato. Ahora tengo 40 años y en esa epoca tenia poco mas de 22 y de el recuerdo muchas cosas y muchos comentarios y consejos que me hizo de como afrontar la vida. Núnca supe de la historia vivida por el y su familia durante la Guerra Civil, lo que si se es que núnca lo olvidare.
salvador

Jason dijo...

Estoy muy emocionada e impactada por la historia de Amadeo y su familia. La semana pasada estuve en La Vajol y el monumento me impresionó mucho, he buscado más información y aquí la he encontrado. He llorado muchas lágrimas por esa familia, qué injusta es la vida, y cuánto tendríamos que aprender de ellos las nuevas generaciones que lo hemos tenido bastante más fácil. Un saludo a todos
SILVIA

Anónimo dijo...

Que cantidad de palos dio la vida a estos niños en muy poco tiempo. Su historia me hace relativizar, y mucho, mis problemas.

Guadalupe Gragera dijo...

Realmente excelente y emotivo trabajo el de desentrañar historias que desgraciadamente han sido vividas y que mejor tributo que mostrarlas para no olvidar y sobre todo para que al final podamos aprender que el horror nunca servirá para nada más que para ello.
Gracias Paco