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domingo, 5 de julio de 2015

"...Mi madre tenía la cara destrozada... Le faltaban los ojos y la nariz y su cara no era más que una masa de carne destrozada". La Memoria al servicio de la Justicia. Día 186

«[...] Un día mi madre estaba en su puesto viendo si los barcos llegaban con pescado, cuando sonó la alarma porque llegaban aviones para bombardear [...] ‘Tumbaos en el suelo –nos dijo mi madre a mi hermana y a mí– ...y meteos un palo en la boca con la punta hacia fuera para que si hay una explosión no os quedéis sordas’. Entonces tiraron una bomba. Nunca se me podrá olvidar el silbido que hizo. Dio en la esquina de la casa y levantó un montón de tierra que luego cayó como si fuera lluvia. Mi madre tenía la cara destrozada y clavado el palo de la boca en su rostro. Le faltaban los ojos y la nariz y su cara no era más que una masa de carne destrozada. A mi hermana no le pasó nada, pero a mí un trozo de metralla me dio en una vena del lado derecho del cuello. Me iba en sangre. Una vecina de mi madre que se llamaba Basilia me cogió en brazos y me llevó al cuarto de socorro de Santurce [...] Allí me enteré de que mi madre había muerto». Begoña Valera, niña que con 9 años pierde a su madre en un bombardeo franquista en el entorno de Santurce. Fuente del texto: "Los años difíciles", de Carlos Elordi. Madrid, Aguilar, 2002, pág. 120.


Alarma aérea en Bilbao. Mayo de 1937. Foto de Robert Capa. Fuente: elcultural.com
Una niña contempla la evolución de los aviones en el cielo de Madrid. 1939. Fuente: wordsovermanhattan.es

Niña se aventura por una calle de una ciudad republicana bombardeada. Fuente: levante-emv.com

 En busca de víctimas después de un ataque fascista a Barcelona. Fuente: catalunyaunidaylibre.blogspot.com


Desescombrando en busca de víctimas de bombardeos fascistas. Valencia 1937. Fuente: sbhac.net

 Víctimas de bombardeos en la Red de San Luis, Madrid. Mayo1937. Foto del conocido como "Juan Guzmán". Fuente: sbhac.net


Madrid, camino de la Casa de Socorro tras un bombardeo fascista en 1936. Fuente: gradavirtual.com
Víctimas de un bombardeo fascista en Valencia. 1937. Foto de Gerda Taro (muerta en El Escorial, España, en 1937 aplastada por un blindado), compañera de Robert Capa (muerto en Vietnam al pisar una mina en mayo de 1954). Fuente: pinterest.com
Madrileños buscan en los listados de víctimas el nombre de sus familiares tras un bombardeo en Madrid, noviembre de 1936. Fuente: Archivo PCE

Familiar de víctima mortal de bombardeo fascista. Fuente rtve.es

Familiares de víctimas mortales de bombardeos fascistas. Barcelona 1938. Fuente sbhac.net

Barriada de tetuan de las victorias, Madrid 1936-37. Niñas frente a las ruinas de su casa tras un bombardeo. Fuente: jadonceld.blogspot.com

Entierro de las víctimas del bombardeo de febrero de 1937 en Barcelona. Fuente: flickr.com

viernes, 3 de julio de 2015

Asesinos y herederos ideológicos que siguen rentabilizando sus criminales actos de muerte: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 184

Al calor de la lucha griega por la dignidad y la recuperación de la soberanía de los pueblos del sur frente al dominio de las potencias centroeuropeas deudoras de reparaciones de guerra multibillonarias nunca pagadas a Grecia y a España, escribía yo ayer en la entrada OXI: Los mismos asesinos, los mismos invasores, los mismos amos. Grecia y España, la Memoria de dos pueblos libres al servicio de la Justicia contra el ocupante nazi acerca de las masacres de población civil y las destrucciones sin cuento que los aliados nazis y fascistas de los sublevados provocaron en las ciudades de la retaguardia republicana, convertidas por designio expreso de Franco en primera línea de frente y teatro de guerra en el que había que sembrar el terror y la muerte. En la memoria de sus pobladores permanecerán para siempre como un recuerdo indeleble los horribles bombardeos, que eran constantes y diarios en las calles y casas de Madrid y Barcelona. Los resultados de tanta reiteración criminal en las dos mayores ciudades españolas fueron decenas de miles de ancianos, mujeres y niños muertos, que llenaron sus depósitos, morgues y fosas comunes.

Pero también comentaba ayer sobre los devastadores efectos sobre la población que tuvieron los ataques en Tarragona, Valencia, Alicante, Málaga, Bilbao, Gijón, Avilés, Almería, Jaén... y en Lérida, en Lleida. Siguiendo órdenes del sanguinario Franco, en muchas ocasiones sufrió la ciudad los ataques del enemigo nazi y fascista, pero de la memoria colectiva de los leridanos nunca desaparecerá el horrendo recuerdo de los bárbaros bombardeos de los que fueron victimas el 2 de noviembre de 1937 y el 27 de marzo de 1938. En el primero, 9 bombarderos italianos Savoia transformaron en pocos segundos la pacífica ciudad "en un infierno y sus calles en un campo sembrado de cadáveres". Bombas en la calle Mayor, en el Banco de España, en el Mercado de San Luis, bombas por toda la ciudad... y bombas en el Liceo Escolar. Allí, los explosivos fascistas italianos demolieron el edificio con cientos de niños en su interior. 60 de ellos murieron entre los escombros. Y también bombas en el Puente Viejo sobre el río Segre. Certera fue una que cayó sobre un autobús abarrotado de viajeros que lo cruzaba en ese mismo instante. Ninguno de ellos sobrevivió. Miles de heridos y más de 250 muertos llenaron los hospitales y el depósito de la ciudad.

Tan aterrador fue este bombardeo italiano de noviembre del 37 como horripilante fue el emprendido por los nazis el 27 de marzo de 1938 siguiendo órdenes del Estado Mayor de Franco. 30 Heinkel de los asesinos de la Legión Cóndor aplastaron y laminaron Lérida durante dos horas, masacrando a su población civil.

Pero es aquí donde hago hilazón entre esta barbarie fascista y nazi ordenada por Franco contra la Lérida republicana, con mi reiterada argumentación de que los sublevados y la dictadura militar que se dedujo de sus criminales actos modificaron para siempre la historia, reescribieron aquel presente y alteraron irremisiblemente el futuro y las memorias documentales colectivas. Cuando los franquistas entraron en la ciudad tras su cruentísima toma en abril de 1938 (900 muertos entre sus filas y unos 4.000 entre los leales), hicieron desaparecer del Registro Civil los libros de defunción en los que se anotaban las filiaciones y características antropológicas de los asesinados durante los bombardeos y también quemaron todos los ejemplares que pudieron encontrar del diario local HP en los que figuraban listas nominativas con la identificación de las víctimas. Pero ese afan liquidador de la Hstoria no fue óbice para que al cabo de los años el oficial mayor del Registro recordara que había inscrito la identificación de unos 300 muertos por el bombardeo del 37 y para que los jesuitas locales escribieran en su "Memoria de la Casa de Lérida" lo siguiente sobre el bombardeo del 38: "Pero toda resistencia quedó rota ya el mismo día 27, domingo de tristes recuerdos para Lérida. Después de comer, unos 30 aparatos de bombardeo, con entero dominio del aire y sin ser hostilizados, se dedicaron a machacar la ciudad por espacio de dos horas. Los efectos fueron terribles; se habla de 400 bajas; sólo en las cercanías de nuestra casa, a la vista se pueden contar ocho edificios destruidos, en algunos de los cuales murieron familias enteras. (...) Quedan todavía muchos sin desenterrar porque es un suicidio acercarse a los edificios destruidos con vigas colgantes que se sostienen como de milagro".

70 años después, pululan en Lérida y en todo el Estado español los que ignoran aquella barbarie e incluso los negacionistas que apasionadamente refutan la realidad y deniegan la fiabilidad y verosimilitud de estas historias de agonía y martirio. Contra ellos, sólo podemos oponer nuestra constancia en difundir y compartir la Verdad, nuestra voluntad de hacer Justicia y nuestro exigencia de que haya Reparación, para así evitar que los asesinos y sus herederos ideológicos sigan rentabilizando sus criminales actos de muerte.



Fotos: víctimas de los bombardeos de Lérida del 3 de noviembre de 1937. Imágenes obra de Agustín Centelles. Fuente: museoreinasofia.es. Textos: elaboración propia, si bien bastantes datos cuantitativos y las frases entrecomilladas proceden de "España en llamas. La guerra civil desde el aire", obra de Josep María Solé Sabaté y Joan Villarroya en "Temas de Hoy".

domingo, 1 de junio de 2008

Asesinatos de civiles por medio de bombardeos en Lérida

Las represalias no sólo afectaron a los militares, políticos, sindicalistas e intelectuales progresistas que permanecieron fieles a la República. También, como es notorio, a los civiles que permanecían en las zonas leales. A los asesinatos indiscriminados practicados por los "comandos de la muerte" falangistas y cedistas y por la ejecución de las condenas emanadas de los falsarios tribunales de "justicia" franquista, se unieron las numerosísimas víctimas civiles provocadas por los criminales bombardeos de los raids aéreos de las aviaciones rebeldes y por el cañoneo de las armadas franquista, nazi e italiana. Madrid, Durango, Guernica, Alicante, Málaga y su carretera de comunicación con Almería, Barcelona, y tantos otros sitios fueron el trágico y espantoso escenario de masivos crímenes de Lesa Humanidad cometidos contra miles de ciudadanos indefensos.

Las siguientes imágenes corresponden a la reconstrucción (quizás inexacta, ya que todas ellas proceden de distintos e inconexos archivos digitales y de papel, y quizás de fotógrafos distintos y con diversa maquinaria) de la secuencia fotográfica --o quizas cinematográfica con fotogramas congelados-- de las desgarradas consecuencias de un bombardeo en Lérida el 2 o el 15 de noviembre de 1937, que tuvo lugar sobre un liceo escolar, bombardeo en el que murieron cincuenta personas, entre alumnos y profesores.