Siguen este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Robledano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robledano. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de junio de 2015

"No sé cómo expresar toda la admiración, el respeto, la emoción y el sincero llanto que me inspiran al verlos. Y al escribir sobre ellos": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 152

Ahí los ves, derrotados, abatidos, muchos de ellos tirados en un rincón, en el lugar más frío y obscuro del penal, desmoralizados por la mortal rutina de la prisión. No han asesinado a nadie, no son rateros, no han atracado un banco ni quincallean con género robado, no trafican con carne femenina, no hacen estraperlo, no roban. No. Su único delito es ser libres, o haber querido serlo: libres siendo como son profesores, libres siendo sindicalistas o políticos; libres como pianistas, escritores, periodistas, dibujantes, músicos, pintores, escritores, poetas, catedráticos, militares fieles a la legalidad...; libres también como jornaleros, obreros, aparceros... Libres. Pero ahora no lo son. Han sido secuestrados por una banda de hombres armados. Tras la funesta criba inicial, una inmensa hecatombe, los supervivientes miran al futuro con incertidumbre e intentan subsistir. Alguno se aisla, pero la mayoría no se encierra, no.

Se convierten en alfabetizadores de iletrados; pronuncian conferencias; sientan cátedra y dan lecciones magistrales; mientras están en capilla a la espera de la muerte enseñan música y a interpretarla en violines y guitarras; publican un único ejemplar de un periódico de resistencia que circula gastado de tanto uso oculto de mano en mano; instruyen en matemáticas; escriben en manuscritos que camuflan con grave riesgo de sus vidas; y como Robledano, Manaut y tantos otros, pintan y dibujan desde la callada clandestinidad sobre la terrible fatalidad de la cárcel. Han convertido las prisiones en escuelas, los mataderos de hombres en universidades, los campos de exterminio en paraninfos que glorifican el saber, la filosofía, la solidaridad, la entrega y el compromiso político. En Valdenoceda, son Juan Antonio Gaya Nuño, licenciado en arqueología e idiomas orientales, catedrático de Instituto en la cátedra de Historia Universal, Historiador del Arte y en la prisión, conferenciante; Berzosa, pianista profesional; Pablo Ávila Menoyo, años más tarde destacadísimo miembro en la clandestinidad de la dirección del PCE; Santiago de la Cruz Touchard, periodista, afamado escritor y letrista musical; el teniente José Goicuría Ibarra; el intelectual y dirigente anarquista David Antona; Ernesto Sempere, soldado aún adolescente, alfabetizador, escritor e ilustrador de cuentos infantiles y violinista. En Porlier son Martinez de León, dibujante extraordinario; son Ruperto Chapí, músico nieto del genial zarzuelista; son, son...

Son los presos y las presas de la República. Son hombres y mujeres libres, que gracias al lápiz de Robledano en Valdenoceda, te hablan desde el pasado, 1941, desde el otro lado de los muros de las viejas prisiones hoy olvidadas. Y yo, ese al que nunca le faltan palabras, no sé cómo expresar toda la admiración, el respeto, la emoción y el sincero llanto que me inspiran al verlos. Y al escribir sobre ellos.













José Robledano Torres, rojo (y a mucha honra), republicano, librepensador. Condenado a muerte por dibujar. Sólo por dibujar. Secuestrado en Valdenoceda (Burgos).

La culpa de esta entrada la tiene un emocionado comentario del bloguero "Cachaque", así como las sentidas aportaciones frecuentes del amigo "Loam". Mi aprecio y sentimiento hacia ambos. Estoy en deuda con ellos. Sus apuntes me abren los ojos del alma. La fuente de las imágenes son varias: "Historia y Vida", nº131 febrero 1979; http://www.memoriaylibertad.org; y "Cuadernos de Prisión" de José Robledano Torres en la Biblioteca Nacional de España.

domingo, 31 de mayo de 2015

Rojo, artista, genio. Condenado a muerte y a 30 años. Murió en 1974, sin estridencias, en el mayor de los silencios: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 151

Al igual que Manaut y que tantos otros, conseguía Robledano escamotear sus dibujos de la vigilancia de los guardianes, entremezclándolos con la ropa sucia que salía al exterior de la prisión. Como autor, su sola existencia representaba para él un enorme riesgo, asumido con heroismo, pues comprendía que él era el único que podía impedir que sus sufrimientos y los de sus compañeros cayeran en el olvido. La visión penetrante de Robledano y sus expertos dedos captaban la esencia de la tragedia y la llevaban al papel, con crudeza, realismo, sin disfraces y sin exageraciones esperpénticas.

Robledano no era un preso más aficionado al dibujo. Durante la mal-llamada Guerra Civil, fue Presidente, Vicepresidente y Secretario de la Asociación de la Prensa de Madrid, pero ya desde muchos años antes había destacado como reputadísimo acuarelista y paisajista, como distinguido y famoso historietista gracias a las viñetas que publicaba en "Chiquilín", "Pinocho", "Papitu"..., y como apreciadísimo por todos caricaturista en las portadas y primeras páginas de "Nuevo Mundo", "La Esfera", "Mundo Gráfico", "Blanco y Negro", "El Imparcial", "El Liberal", "El Sol", "La Voz" o "Crisol"... Catedrático de Dibujo del Instituto de Bachillerato de Guadalajara, en agosto de 1937 fue nombrado profesor de dibujo en el Instituto Obrero de Madrid, dirigido por Marcelino Martín González del Arco.

Robledano fue preso en 1939, acusado por las autoridades de ocupación y por alguno de sus compañeros de Guadalajara de las mayores maldades, entre ellas la de haber publicado dibujos en "El Socialista" y en "Claridad". Tamaña barbaridad imperdonable sólo podía ser castigada con la pena de muerte y efectivamente a ella fue José condenado. Por dibujar. Sólo por dibujar. La noche, el mismo instante en que le fue comunicada la pena, Robledano se retrató a sí mismo en el matadero de republicanos de Porlier (Madrid), como observador distante del grupo de presos republicanos que se agolpaba tras la verja, escuchando las sentencias y temiendo muchos de ellos la próxima saca, quizás la que se iba a emprender de forma inminente durante las próximas horas. Del dolor sentido, del pavor vivido extraía Robledano su habilidad y pericia para reflejar el horror que le circundaba. Con trazos duros, a veces aparentemente rígidos, unas simples líneas, captaba el miedo, el terror, la tristeza y la desesperación de sus compañeros. Afortunado fue Robledano porque gracias a los esfuerzos de Magdalena Piqueras la pena le fuera al poco conmutada por 30 años de prisión. Pero de Porlier --de donde traigo hoy una selección de sus apuntes-- pasó a la prisión de exterminio de Valdenoceda, Burgos, para seguir padeciendo la humillación, el maltrato, el frío, el hambre, la muerte.  Mañana completaré la serie sobre Robledano con algunos dibujos más de este terrible penal burgalés.

Continuó José en prisión hasta 1944, fecha en la que recibió la libertad condicional con pena accesoria de destierro. Pepe Robledano pisó entonces otra vez las calles, pero nunca volvió a ser libre. Como Manaut, murió antes de que lo hiciera el sanguinario dictador. Casi solo y acompañado por su hijo y por un puñado de amigos, José Robledano Torres, rojo, republicano, antifranquista, artista, genio de la pintura y del dibujo, padre de José y marido de Magdalena Piqueras, fue enterrado en la Almudena, en Madrid el 13 de febrero de 1974, sin estridencias, en el mayor de los silencios.


 Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

"Noche de saca". Porlier. Refieren varios autores que el dibujo refleja el instante en que a Robledano se le comunica que ha sido condenado a muerte.

 Prisión franquista de Porlier, Madrid

 Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

sábado, 30 de mayo de 2015

Nos llueve durante semanas, nos mata el frío, nos atormenta la sed, nos extermina el hambre y nos llevan a la tumba la tisis, el tifus o una simple gripe. Es Valdenoceda: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 150

Nada tenemos. Sólo nuestra presencia física. Cuatro harapos, unos pocos andrajos desechos envuelven nuestros maltratados cuerpos. Despertamos antes del amanecer, nos desayunamos una infecta achicoría aguada que devoramos porque al menos está caliente y nos arrojan al patio, sin dejarnos volver dentro. Nos llueve copiosamente durante semanas, nos mata un frío cercano a los 20 bajo cero, nos atormenta en agosto la sed nunca saciada, nos extermina el hambre y nos llevan a la tumba la tisis, el tifus o una simple gripe. Lo mismo les da a nuestros captores de qué muramos, porque nos han secuestrado para someternos y liquidar nuestro espíritu. Nos privan de comida, higiene, medicinas, cuidados sanitarios, radios, libros, periódicos..., impiden que nos visiten familiares y amigos, censuran nuestras escasas cartas... Es Valdenoceda, Burgos. En este penal de malhadada muerte, sólo nos queda el refugio de la reflexión y el silencio; entre nosotros sólo podemos regalarnos lo que nos sobra: palabras y conversación. Nuestras armas para el futuro son el recuerdo y la memoria. Y nuestra secreta cámara fotográfica es un lapiz hurtado, un carboncillo manejado por los sabios dedos de nuestro compañero José Robledano Torres. Es Valdenoceda, Burgos. Mañana os contaré más.










Fuentes de las imágenes: "Historia y Vida", nº131 febrero 1979; http://www.memoriaylibertad.org/#; "Cuadernos de Prisión" de José Robledano Torres, Biblioteca Nacional de España

jueves, 28 de mayo de 2015

"Abandonados por el Estado, por los sucesivos Gobiernos y olvidados por la Historia. Sólo tu lucha impedirá que desaparezcamos...": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 148

Míranos... Somos rojos, comunistas, anarquistas, socialistas, republicanos, obreros, jornaleros, sindicalistas, políticos, intelectuales... Somos presos... Ernesto Ben Amur, Francisco Romero de Arco, Federico Medina, Vinceiro, Amado Lázaro Ros, José Mª Peñuelas, Basilio Lancha, Ángel Hernández, Pajuelo, Fernando Barros Pumariño, Bernardo Raida, Samuel Vidal Chinibrea, López y López, Alonso Marcos, Leandro Cachero, Laguna, Joaquín Noguera, Gabriel Balgama, Juan Martínez Bas, Gregorio Soto, Amado Lázaro Ros, Jerónimo Casalduero, García de la Cruz, Marciano Conde Miguel... Nos ha dibujado clandestinamente en Carabanchel y en Porlier el artista preso José Manaut Viglietti (ver http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/05/enganaron-los-verdugos-dibujando-sus.html). En Valdenoceda, José Robledano. En Galicia, Castelao.

Hemos sido secuestrados por una banda de terroristas uniformados y armados que han exterminado un Estado democrático, un Gobierno legal y una sociedad civil que, mal o bien, se gobernaba a sí misma. Estos bárbaros nos han asesinado, a la mayor parte de nosotros. Nos torturan, nos matan de sed y hambre, nos someten a un frío terrible, nos dejan morir de enfermedades que fuera de estos muros son leves, nos maltratan, nos sacan de las celdas, nos pasean, nos matan de un balazo en la nuca... Míranos. Hacen todo esto con nosotros por defender hoy, años 40 del XX, ese mismo derecho que tú, lector de TODOS LOS ROSTROS en los años 10 del XXI, tú tienes para ejercer la libre expresión o para reclamar la socialización de recursos, o la redistribución de beneficios o la universalización de la Cultura, la Sanidad y La Educación... Nos matan. Y liquidan nuestra Memoria. Hemos sido abandonados por el Estado, por los sucesivos Gobiernos y olvidados por la Historia. Sólo tu lucha impedirá que desaparezcamos. Ayúdanos a resucitar nuestro ejemplo y a revitalizar nuestras ideas. Por favor.

 
 
 
 

Fuente de las imágenes: Área de Patrimonio Cultural. http://vrcultura.uv.es/cultura/colecciones/c/ficha.asp?ID=UV002447

miércoles, 27 de mayo de 2015

Engañaron a los verdugos dibujando sus crímenes y escondiendo sus obras: Manaut, Robledano, Castelao...; La Memoria al servicio de la Justicia. Día 147

No manejamos megapixels, no sabemos de ebooks, aun no existen los bluetooth y la comida macrobiótica nos es desconocida. Tan desconocida y ajena, como a pesar nuestro nos es el rancho que debiera ser normal, pero que nunca está presente, o como lo son los teléfonos, las añoradas radios, los libros en papel o las viejas cámaras ópticas de fotografía. En su ausencia, algunos imaginan historias y las memorizan para cuando podamos salir de aquí; otros recrean eternos diálogos con inventados personajes y los repiten hasta la extenuación; otros reinventamos el ajedrez usando como piezas huesos de aceituna y chinos de piedra; y otros recorremos incansablemente el patio, de norte a sur, vuelta tras vuelta, un dia, y otro día, en compulsivo paseo que persigue evadir la neurosis del preso.

Pero unos pocos construyen, inventan, de la nada crean algo y con un carboncillo, un lápiz sisado en la oficina y unos colores, en ausencia de prohibidas cámaras fotográficas, nos retratan, nos inmortalizan y procuran esconder sus obras, pues si los verdugos supieran de ellas los condenarían a muerte. Tienen muchos nombres: Castelao, en Galicia; Robledano, en Valdenoceda; Buero Vallejo, en El Dueso; Antequera, Daniel Álvarez... Los creadores se refugiaron en el dibujo clandestino para escapar de la opresión y para ilustrar la muerte y hacerla impercedera. Uno de ellos fue José Manaut. Pintor, fauvista, ilumidador, retratista, profesor de arte, destacadísimo artista y republicano comunista. Y preso. Condenado a 12 años y 1 día por el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, pasó 6 años en Durango, fue preso en Carabanchel del 43 al 44, otra vez en Durango hasta el 45 y nuevamente en Madrid hasta el 49.

Una de las prisiones por las que pasó fue Porlier. Y en ella nos retrató. Nuestras caras son reconocibles. Cada uno de sus retratos tienen nombres y apellidos, e incluso en aquellos que parecen meros apuntes a vuelapluma se pueden reconocer historias, imaginar pasados y descubrir rostros de resistentes antifranquitas que al poco de posar inadvertidamente fueron asesinados por los fascistas. Vemos algunos, los que son simples trazos. Mañana veremos algunos más, profundos, coloridos, expresionistas. Pero recordad
: tras cada rostro que contempláis, hay un espíritu luchador. Tras cada gesto contenido, una historia de dignidad, respeto y compromiso. Aprended, pues os hablamos desde este terrible y no evadible presente que quizás os parezca remoto y casi ilusorio pasado.














Fuente de las imágenes: Área de Patrimonio Cultural. http://vrcultura.uv.es/cultura/colecciones/c/ficha.asp?ID=UV002447