Son muchas las entradas del blog "Todos los
Rostros" que he dedicado íntegramente al exilio de los republicanos
españoles que hubieron de huir para salvar su vida y su libertad tras el
triunfo de las genocidas huestes franquistas, nazis y fascistas apoyadas por
mercenarios moros. "La Retirada", los campos de concentración
franceses, la persecución y asesinato de cerca de 7.000 españoles por los nazis
en centroeuropa y los miles de transterrados en los barcos del exilio o en las
tierras francesas, inglesas o argelinas de temporal acogida han sido objeto de
mi atención como autor de este triste y ajado cuaderno de bitácora, cada día
más asolado de lectores. Mis letras han hablado de Pablo Neruda, Delia del
Carril, Luis I. Rodríguez Taboada, Gilberto Bosques, Natalio Botana, Lázaro
Cárdenas, Susana Gamboa, Fernando Gamboa, Narciso Bassols, Antonio Haro Oliva,
Rodolfo Haro Oliva y tantos y tantos hombres y mujeres just@s procedentes de
Chile, Argentina, Uruguay, México, Venezuela, Uruguay, Estados Unidos y otros muchos
países que sirvieron de refugio, en principio provisional pero que acabaron
convirtiéndose en país de acogida y, en muchos casos, en camposanto definitivo
de descanso eterno. Lo mejor y más granado del elenco intelectual y artístico
español formado en su mayor parte por las miembros de la Institución Libre de
Enseñanza, la Residencia de Estudiantes, el Centro de Estudios Históricos, el
Instituto Escuela o el Museo Pedagógico Nacional enriquecieron la vida cultural
de las nuevas patrias. La gran mayoría de la intelectualidad integrante de las
vanguardias culturales españolas y de las generaciones del 14 y del 27 se
vieron obligadas a desterrarse para no sufrir la misma suerte de Federico
García Lorca o de otros 200.000 españoles de todo origen y formación
salvajemente asesinados por sus captores.

Miles de personas agolpadas frente al puesto fronterizo francés de Le Perthus, pretendiendo huir de las tropas franquistas a principios de 1939
Literatos y rapsodas como Rafael Alberti, Antonio Machado,
Emilio Prados, Ramón Gómez de la Serna, Salvador de Madariaga, Luis Cernuda,
Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Luis Cernuda, José Bergamín, Pedro Garfias,
Pedro Salinas, María Zambrano, Juan Larrea, Francisco Giner, Manuel Azaña, Max
Aub, Ramón J. Sender, Arturo Barea, Manuel Andújar, Manuel Altolaguirre,
Paulino Massip o Juan Gil-Albert, biólogos como Severo Ochoa o Enrique Rioja Lo
Bianco, físicos como Arturo Duperier Vallesa o Blas Cabrera, químicos como
Enrique Moles, matemáticos como Enrique González Jiménez, Ricardo Vinós Santos
o Lorenzo Alcaraz, astrónomos como Pedro Carrasco Garrorena o Marcelo Santaló,
oceanógrafos como Odón de Buen, cineastas como Luis Buñuel, artistas como
Gausachs, Óscar Domínguez o Pablo Ruiz Picasso, historiadores como Claudio
Sánchez Albornoz, filólogos como Tomás Navarro Tomás, pedagogos como José
Castillejo o Lorenzo Luzuriaga, filósofos como Juan David García Bacca, ensayistas
como Anselmo Carretero, políticos como Santiago Carrillo, Dorores Ibárruri,
Diego Martinez Barrios, Juan Negrín, José Giral, Lluis Companys, Francisco
Largo Caballero o Josep Tarradellas y militares españoles más tarde generales
del ejército soviético antinazi como Enrique Lister, Juan Modesto y Antonio
Cordón, fueron sólo algunas de las quizás más conocidas figuras de la diáspora
española.
Con el paso inexorable de los años y la tan implacable
desmemoria, el masivo éxodo y la dispersión de cientos de miles de huidos por
todo el planeta quizás pudo hacer creer a quienes nos contemplaban desde la
distancia que desde 1936 todo una nación de cobardes se había sometido sin
lucha a la bota de la milicia, mientras todo un ejército de ovejas miedosas y
pusilánimes habían puesto pies en polvorosa buscando mejores pastos en los que
ramonear.
Pero no fue así. L@s ciudadan@s libres y conscientes de su
nueva libertad presentaron cruenta batalla contra los que pretendían
arrebatársela. Con poco más que palos, piedras y viejas escopetas de caza, los
jornaleros del campo y los obreros de las ciudades convertidos en milicias
¡¡hicieron frente durante tres años a un ejército profesional fuertemente armado
de más de medio millón de hombres, reforzado por 50.000 nazis alemanes enviados
por Hitler integrantes de la expedicionaria Legión Cóndor, 90.000 fascistas
italianos de Mussolini y 150.000 mercenarios marroquíes!! Organizados más tarde
en voluntarioso Ejército Popular, sólo la infatigable voluntad y el valor de
los republicanos izquierdistas impidieron que los franquistas traspasaran el
cerco de trincheras que rodeaba Madrid y que dejaba pequeños a los más afamados
combates de muchos frentes de la primera gran Guerra Mundial. Poco a poco, los
traidores sublevados fueron haciéndose a golpe de obús y fusil con ciudades y
comarcas y sólo encontraron una forma de impedir que el amor a la Libertad
provocara la inestabilidad en la retaguardia: fusilando a decenas de miles de
resistentes. 1000 días de guerra asesina acabaron con las hostilidades, pero no
con la voluntad ni con el espíritu de los vencidos, tanto de los 500.000
prisioneros del interior como de los 550.000 exiliados al exterior.
Y allí, tras "La Retirada" en el sur de Francia,
en el norte de África, en Gibraltar, se dieron cita los huidos unos para
regresar --al menos 300.000, de los cuales varias decenas de miles fueron
asesinados a su regreso--, otros para organizar su éxodo a América y otros para
mantener la resistencia contra el fascista español y contra el presentido nazi
alemán del que ya se barruntaba su entraba en Francia.
Los huidos a América en los conocidos como "Barcos
del Exilio" fueron excelsos poetas y literatos, modernos y dinámicos
periodistas, eminentes científicos y técnicos, muy especializados obreros,
altamente cualificados profesionales, editores, industriales, agricultores,
ganaderos, pequeños y medianos comerciantes, empresarios de la madera, la
minería, el mueble, la pesca y la conserva, profesores, etc., etc., y
realizaron un valioso aporte y un enorme enriquecimiento --nunca bien evaluado,
jamás correctamente ponderado-- en el desarrollo y la potenciación de la
cultura, la ciencia, la industria, el agro, la empresa y el comercio local de
los países de acogida. En Chile, por ejemplo, los conocidos José Balmes, Roser
Bru, José Ricardo Morales, Leopoldo Castedo, el caricaturista Antonio
Romera, Leopoldo Castedo, el tipógrafo
Mauricio Amster, los hermanos Juan, Manuel y Francisco Vallejo, el afamado
dramaturgo Luis Fernández Turbica, etc., etc. Hoy, 70 años después muchos han
sido olvidados.

Guerrilleros españoles de la 10ª Brigada de la Resistencia francesa, Pau, 1944
Los que se quedaron para combatir al fascismo y al nazismo
dieron batalla durante más de veinte años. Hasta 35.000 de ellos engrosaron las filas de la Resistencia francesa,
dándose el caso de que en determinadas regiones y agrupaciones del país vecino
eran más numerosos los integrantes españoles de la resistencia antinazi que los
propios franceses. Muchos, 7.000, dieron con sus huesos para siempre en los
infames campos de exterminio de Mauthausen, Buchenwald, Dachau,.... Otros
muchos se alistaron en masa en el ejército de liberación francés a las órdenes
de De Gaulle y Leclerc dando ejemplo insuperable de valor y combatividad en el
norte de África, en Normandía y en toda la campaña europea hasta el fin del nazismo.
Buena prueba de ello lo constituyó una de las unidades de españoles enrolados
entre los Aliados, la NUEVE compañía de la 2ª División Blindada de la Francia
Libre de la División de Leclerc, formada inicialmente por 2.000 socialistas,
anarquistas, miembros del POUM catalán, apolíticos hostiles a Franco y
comunistas españoles. Sus blindados (el "Ebro", el
"Guernica", el "Madrid", el "Brunete") llevaban
la bandera republicana española pintada en su blindaje y fueron españoles los
primeros soldados en hacer su entrada en París cuando aún estaba en poder de
los nazis, combatiendo y terminando con la resistencia de los últimos alemanes
y el soldado español Antonio Gutiérrez haciendo preso al general Dietrich von
Choltitz, comandante nazi de París. Mientras esperaban la capitulación final,
los españoles tomaron al asalto la Cámara de los Diputados, el Hôtel Majestic y
la Plaza de la Concordia y al día siguiente, el 26 de agosto de 1944, las
tropas españolas desfilaron frente a la Catedral de Notre Dame y escoltaron al
general Charles de Gaulle por los Campos Elíseos llevando en sus estandartes
los colores de la segunda República Española.

La dotación española del blindado "Guadalajara" junto con otros integrantes de la "Nueve" de Leclerc en París, 1944
Los soldados republicanos del blindado "Gernica" de la "Nueve" compañía española de Leclerc desfilan triunfalmente por los Campos Elíseos tras haber liberado París
Pero no fueron los únicos. Soldados españoles republicanos exiliados
resistieron valerosamente en Bir-Hakeim (Libia), ocuparon Narvik (Noruega) o
fueron quienes conquistaron y entraron a sangre y fuego en el famoso Nido del
Águila de Hitler en la villa de Berchtesgaden (Alpes de Baviera, Alemania).
Podríamos hablar y no parar de interminables batallas, medallas al valor, distinciones
y actos de loco heroísmo, como el protagonizado por el soldado español Emilio
Vilaró Ustrell al enarbolar desafiantemente y en pleno tiroteo la bandera
tricolor republicana desde el balcón de la embajada española en Berlín mientras
sus camaradas soviéticos tomaban el búnker de Hitler. O la suicida y quijotesca
invasión por el Pirineo del Valle de Arán de 4.000 guerrilleros españoles
dispuestos a reconquistar España tras haber expulsado a Hitler de Francia,
destinada al fracaso al enfrentarse contra 50.000 bien pertrechados soldados
regulares franquistas mandados por el general Moscardó (ver
http://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_del_Valle_de_Ar%C3%A1n ). O la loca,
numantina, demencial y casi romántica resistencia de varios miles de
resistentes maquis antifranquistas durante 26 años, hasta la liquidación del
último de ellos en 1965 (ver
http://es.wikipedia.org/wiki/Maquis_%28guerrilla_antifranquista%29 )

Partisanos españoles republicanos antinazis integrados en el ejército soviético
Enrique Lister, Antonio Cordón y Juan Modesto, generales del ejército soviético antinazi durante la II Guerra Mundial
Los soldados republicanos de la Nueve fueron quienes conquistaron y acceder al Nido del Águila de Hitler en la villa de Berchtesgaden, en 1945. En la imagen, a la derecha y sobre un muro peuede verse extendida la bandera tricolor republicana española

Todavía en algunas poblaciones pueden verse pinturas murales en homenaje a los maquis españoles, Este es de la población de Sallent
Pero antes de terminar con este capítulo de hazañas, la pequeña historia
de los microrrelatos individuales y la gran Historia de los sucesos memorables
nos obliga a recordar que el exilio español, el éxodo hispano, la huida masiva
de decenas de miles de españoles y españolas transterrados, en torno a casi
200.000, se compuso de cientos de miles de pequeñas vivencias, acaecidas a
personas hoy anónimas, desconocidas para todos, perdidas en la inmensidad del
eterno olvido, dispersadas por los vientos del Destino, diseminadas entre
campos y ciudades de los cinco continentes, allá en los lugares en los que esos
españoles y españolas de los que ya nada sabemos tuvieron que empezar desde la
nada, para comenzar a reconstruir un universo particular y personal, que tenía
como génesis un escenario de guerra, muerte, tortura, pérdida, pavor y miedo.
Uno de estos héroes anónimos protagonistas de mil pequeñas
microhistorias fue Florencio Castelló Sánchez. Había nacido en Sevilla en el
año 1905. Era un actor español, muy conocido en la farándula sevillana y
madrileña pues en sus obras e intermedios interpretaba notables papeles de
secundario, alternándolos en ocasiones con coplas y cantes andaluces para los
que estaba apreciablemente bien dotado. Ya antes de la guerra podemos
encontrarlo actuando durante muchos años en el Teatro del Duque de Sevilla.
Podemos hallar en la prensa de la época diversas referencias a su presencia en
los escenarios. Pero como tantos otros artistas que conocían el sentir de los
sublevados contra la gente del arte, Florencio Castelló determinó salir de
España en 1936 huyendo de lo que hoy se conoce como guerra civil, es decir,
huyendo del mayor atentado criminal y terrorista de la historia de Europa. Ese
mismo año llegó a Argentina junto con una compañía de teatro Lírico en la que
interpretaba obras andaluzas y mientras duró la contienda realizó una gira por
toda Latinoamérica hasta que el 5 de agosto de 1939 llegó a México, procedente
de Guatemala, entrando en el país por Tuxtla Chico, en el estado de Chiapas. En
el Registro Nacional de Extranjeros en México del Archivo General de la Nación
--consultable desde el portal español PARES-- podemos encontrar su ficha
personal:
http://pares.mcu.es/MovimientosMigratorios/detalle.form?nid=14502

Recorte de un "ABC" del 1 de enero de 1936, en el que aparece la figura de Florencio Castelló como actor y cantaor de mucho estilo



Ficha de Florencio Castelló Sánchez en el Registro Nacional de Extranjeros en México del Archivo General de la Nación
Una vez en México, Florencio Castelló comenzó a demostrar
sus dotes artísticas, por lo que rápidamente fue invitado a participar en obras
de teatro y sobre todo en largometrajes cinematográficos, actuando en lo que
posteriormente se conoció como la "Edad de Oro del Cine Mexicano".
Allí compartió cartel y protagonismo con grandes actores como Pedro Infante,
Mario Moreno Cantinflas, la española Lola Flores, etc., etc. Llegó a participar
en más de 100 películas, especializándose fundamentalmente en papeles de
español con acento andaluz, aunque también interpretó todo tipo de papeles,
como los que desempeñó en "El ángel exterminador" (1962), de Buñuel;
"Ahí viene Martín Corona" (1951), de Miguel Zacarías, con Pedro
Infante y Sara Montiel; "Ni sangre ni arena" (1941), de Alejandro
Galindo, con Cantinflas; "Limosna de amores" (1955), de Miguel
Morayta, con Lola Flores; o "Gitana tenías que ser" (1953), de Rafael
Baledón, con Carmen Sevilla y Estrellita Castro. Y muchas otras películas del
ciclo andaluz de México, como "La gitana y el charro" (1965),
"Chachita la de Triana" (1947), "Los siete niños de Ecija"
(1947), "La morena de mi copla" (1946) o "El verdugo de
Sevilla" (1942). Años más tarde, y con el desarrollo del boom televisivo,
también fue muy conocido en su papel de Rudecindo Caldeiro y Escoviña, por sus
apariciones en la versión televisiva de "Tres Patines".

Florencio Castelló Sánchez, actor español exiliado en México
Pero, ¿por qué el actor Florencio Castelló Sánchez forma
parte hoy de la microhistoria de "Todos Los Rostros"? Porque este
miembro involuntario de la diáspora española de postguerra fue quizás el
andaluz más conocido durante 20 años en los hogares españoles y en muchos de
los hispanoamericanos. Sin ver su cara, sin apreciar sus expresiones, sin
reconocer sus facciones, el soniquete, el timbre, el acento, los dichos y los
refranes de Florencio se metieron en nuestras casas para no salir nunca más de
ellas. Porque Florencio Castelló Sánchez, actor español exiliado en México, era
el doblador del gato Jinks, el "malévolo" minimo andaluz,
permanentemente malhumorado --como quizás correspondía a la imagen de un
español desterrado-- y eterno perseguidor de dos ratoncitos, Pixie y Dixie, uno
cubano y el otro mexicano, que sabían esquivar las malas artes del "joío
gato andalú" durante los siete minutos que venían a durar los capítulos de
los dibujos animados o cartones o historietas de Hanna-Barbera. Pero como el
mismo Florencio nos recordaba, muchos aprendimos el más puro, digno, bello y
gracioso andaluz occidental gracias a frases como "odio a muerte a ehto
mardito roedore", “ay mare mia de mi arma”, “oigan roeore: cuando oh
agarre oh voy a dar una sarta e’ palo’”...
En
México, en España, en Centroamérica y posiblemente en Chile (parece ser que en
Argentina no fue Florencio Castelló el doblador del gato Jinks) la miniserie de
"Pixie y Dixie" tuvo un éxito arrollador, al que contribuyó más que
decisivamente el "mu rezalao gato andalú". Y tanto fue su
predicamento, que Florencio Castelló también prestó su voz para las versiones
mexicanas, centroamericanas y españolas del doblaje de "Dumbo", en el
que aportaba la voz del andaluz Cuervo Jim; el sevillano Buitre Despeinao de
"El Libro de la selva"; o el torpe sabueso Napoleón de "Los
Aristogatos". En la página
http://www.doblajedisney.com/f_actores.php?buscar=Florencio+Castell%C3%B3&idioma=mx
podemos encontrar una muestra de la genial voz, es decir, de la participación
del español exiliado Florencio Castelló Sánchez en la pequeña microhistoria del
conflicto civil más sangriento de todo el siglo XX. Sólo tenemos que pulsar en
los iconos de altavoz para volver a oír el timbre y los acentos de Florencio
Castelló y aquellos que como él dieron forma o fueron víctimas de la imparable
ola del destino.

El gato andalú Jinks, sempiternamente interpretado por la voz magistral de Florencio Castelló
Florencio Castelló en la producción mexicana "El albañil" (José
Estrada, 1974)
Florencio Castelló Sánchez murió el 23 de agosto de 1986 en México
distrito federal. Su voz y su figura aún está a la espera de recibir homenaje
en su Sevilla natal, si bien el hecho de que permaneciera en México hasta el
último de sus días una vez ya fallecido el dictador asesino Franco me hace pensar que
pudiera sentir y haber sentido por México lo mismo que sintió José Balmes, el
intelectual español afincado en Chile, que se expresaba de esta guisa hablando
de nueva patria y de su amigo Neruda: “Nunca jamás, ni siquiera al final
de mi vida voy a hacer lo suficiente por agradecer el hecho de estar en este
país y de ser ciudadano chileno, gracias justamente a Pablo Neruda. Como
alguien dijo alguna vez ‘las deudas de amor no se terminan de pagar nunca’ y
esta es una gran deuda que yo tengo con él todavía”. ...................................................................................
A Miryam, por su inagotable paciencia, tantas veces puesta a prueba. A Patricia del Villar, antigua española de tercera
generación amiga hoy de valles frondosos y cerros resecos de Chile: que esta
lectura sobre los hechos de tus mayores te ayude a mantener tu vigilia y a
permanecer insomne frente a tanta
injusticia y tanto olvido. Y a Lorena González Rodríguez, íntegra mujer chilena, numantina ella.