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viernes, 10 de julio de 2015

La mayor expresión de barbarie de los franquistas: 11 enfermeras, limpiadoras y cocineras asesinadas en Valdediós. La Memoria al servicio de la Justicia. Día 191

Nunca supo nadie su nombre y no existe ya quien sea capaz de rememorar los rasgos de su estampa, pues aquello ocurrió a finales de los años 60. No era un hombre en exceso mayor. Andaría por los 55, pero su aspecto era el de alguien terriblemente envejecido y pulverizado por la vida y por la historia. Venía sólo y no traía a nadie consigo. Pero ésto, aunque pareciera redundante no lo era, pues tan perturbado se le notaba en su deambular por el exterior de este Monasterio de Valdediós (Asturias), tan fuera de sí y tan perdido se manifestaba, que la razón quizás extraviada de aquel desgraciado parecía haber abandonado su espíritu tras mantener con sus recuerdos una cruenta contienda de la que salió derrotado. Vagaba por todo el recinto con paso lento, arrastrando los pies, casi acariciando con manos temblorosas los muros del Conventín anexo, aferrándose a los quicios de los portones del Monasterio con la desesperación de un náufrago asido a los restos destrozados de su vieja embarcación desbaratada.

Monasterio y Conventín de Valdediós (Asturias)

Una vez superado el vestíbulo del monasterio, bajo el dintel de la primera puerta que se abre entre los gruesos sillares de piedra para conducir al templo, el rostro del hombre se descompuso y desencajado preguntó a Anita, la encargada de mostrar el edificio a los turistas, por el camino para llegar a la Sala de Física. Desacostumbrada era la petición del hombre, casi disparatada pues no entraba la visión de esa Sala en el circuito para visitantes, pero tan desesperada parecía su requerimiento y tan atormentadas las facciones de su rostro, que Anita lo condujo hasta la estancia. Y allí, el hombre se derrumbó y con llanto apenas contenido, contó aquel desgraciado que nunca olvidaría las pavorosas escenas de horror que allí se vio forzado a contemplar. Violaciones, abusos de todo tipo, crueldades sin cuento, atropellos desmedidos y furiosos excesos mezclados con el desenfreno del alcohol y la despreocupada certeza de que los crímenes quedarían siempre sin castigo.

Explicó entonces que él fue uno de aquellos soldados navarros del IV Batallón de Montaña Arapiles nº 7 de la 6ª Brigada Navarra carlista, desplazado a Asturias para luchar contra las fuerzas republicanas y romper el cerco que los leales impusieron a la ciudad de Oviedo. Y contó que desbandadas las unidades republicanas, la 6ª Brigada se asentó a todo lo largo y ancho de la carretera que va de Oviedo a Villaviciosa, llegando los del Arapiles al Monasterio de Valdediós. Estaba mandado el batallón por el comandante de caballería Emilio Molina, hombre curtido en mil batallas y tan despiadado y sanguinario que el 19 de octubre de 1937 interpreta literalmente las punibles órdenes de su general Mola y ordena liquidar a bayonetazos a 70 republicanos tomados prisioneros entre Caravidales, La Guesal y Cereceda. Y son éstos asesinos los criminales soldados que al llegar tres días después, a las tres de la tarde del 22 de octubre a Valdediós se encuentran con el personal del Hospital Psiquiátrico ovetense de La Cadellada, que buscando resguardo había sido evacuado hasta el monasterio por las milicias leales, conjuntamente con muchos de sus enfermos. Médicos, enfermeras, mantenedores, cocineros y limpiadoras, todos, o casi, afiliados a sindicatos y colaboradores del Socorro Rojo.

Personal del Hospital de Valdediós Enero 1937. Con todas las reservas propias del caso, las personas identificadas serían: 1. desconocido; 2. Adela Alvarez; 3. desconocida; 4. desconocida; 5. E. Montoto; 6. desconocido; 7. Sagrario Estébanez; 8. desconocida; 9. Máximino Manuel González; 10. Lucía González; 11. Concha Moslares?; 12. desconocida; 13.  desconocido; 14. desconocido; 15. desconocido; 16. Antonio Piedrahita; 17. Urbano Menéndez; 18. desconocido; 19. Domingo González; 20. Gerardo Pérez. (Foto de Constantino Suarez tomada en Valdediós en Enero de 1937 que se conserva en el Archivo Municipal de Gijón). Fuente: http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

Muchos de los presentes en esta foto de Oviedo formaban parte del personal de Valdediós asesinado. Personal del Fuente: http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

Rosa Florez y u hija Luz Alvarez, ambas asesinadas. Fuente: www.sc.ehu.es
 Claudia Alonso Moyano, asesinada. Fuente: www.sc.ehu.es

Emilio Montoto, asesinado. Fuente: www.sc.ehu.es

Al atardecer, el cura castrense del Batallón invasor oficia una misa en el Monasterio a la que asisten los militares golpistas y a la que no falta por prudencia el amedrentado personal sanitario. Pero la paz está lejos de asentarse. A las pocas jornadas, cinco trabajadores del Hospital conocidos por haber participado en las algaradas de tres años antes, en octubre de 1934, son detenidos en el monasterio y enviados a la cárcel de Villaviciosa, para ser conducidos desde allí a la prisión del Coto de Gijón y juzgados en Consejo de Guerra por militares implacables que les condenan a terribles penas: a José Álvarez González, conductor del Hospital, a pena de muerte conmutada por perpetua; a Jesús Fuentes Merediz, enfermero, a tres años en prisión; a Fernando González Riancho, portero del Hospital, a 12 años de prisión; y a Gerardo Pérez Anía, peluquero del Hospital, y a Fernando Valledor Prieto, electricista, a sendas penas de muerte, siendo fusilados los dos el 16 de febrero de 1938.

Y el pánico se apodera de los profesionales sanitarios, los cuales a pesar de ser funcionarios no combatientes de la Sanidad local, se saben en peligro. La sospecha está asentada en el miedo ante las historias de letal represión que van dejando a modo de reguero de muerte los ocupantes armados del Batallón y la Brigada navarra a lo largo de todo Asturias. Y el día 27 de octubre la premonición se confirma. Cuentan quienes lo presencian, niños entonces, que a la mañana se presenta un hombre de negro en el monasterio con un papel en la mano, en el cual está anotada una relación de nombres y apellidos a los que hay que disciplinar y reprimir. La lista es leída y el personal afectado, identificado y apartado. Sabemos de todo ello porque un alférez del Batallón logra sacar de la lista el nombre de una enfermera prima suya, para alivio de su hijo de 11 años que desconsolado presencia todo para poder contarlo 70 años después. Pero al caer la noche, los militares se descontrolan. Fuerzan a las mujeres del Hopital a cocinar una macabra cena y a bailar contra su voluntad, y durante la cena sus instintos se desmandan en orgía de alcohol y abusos sexuales. En aquella Sala de Física del Monasterio los soldados franquistas golpean a las enfermeras y tras violarlas, las conducen a ellas y a varios hombres a rastras hasta un bosquecillo de castaños cercano, a escasos 200 metros del monasterio. Los gritos alertan al cura castrense, que lejos de paralizar la matanza, se presenta sólo para bendecir la barbarie y ofrecerse a confesar y dar los últimos auxilios a las víctimas. Y allí, en el bosque, les obligan a cavar varias fosas no demasiado profundas y los verdugos, los mismos que las han violado, las asesinan tirando profúsamente de fusil y las rematan con las mismas armas, reventando sus cráneos a balazos. Pero uno de los soldados, más sensible y quizás contrario al salvaje proceder de sus hermanos de armas, cae desmayado tras conducir a dos mujeres al martirio y presenciar su asesinato, junto con el de otras 9 mujeres más y otros 7 hombres. Ese es el mismo soldado, el mismo hombre cargado de culpas y remordimientos que se sincera con Anita a finales de los años 60 y a la que acompaña al bosquecillo para mostrarle la ubicación de la fosa . 

70 años después de aquella barbarie y gracias a este testimonio, saben los memorialistas locales y los deudos de los asesinados del paradero de una de las fosas. Pero la inconsciencia prolongada en la que cayó el soldado tras su desmayo no le permitió conocer la ubicación de las otras fosas. Sin embargo, existe constancia gracias al testimonio del entonces niño Antonio Lorenzo de que son unas 33 las personas fusiladas en el Monasterio.


Situación de la fosa de Valdediós. Fuente: http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

Situación de la fosa de Valdediós. Fuente: http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es

Hoy, en 2015 la barbarie continúa. TODOS LOS ROSTROS http://todoslosrostros.blogspot.com es fiel notario de su impunidad. En Valdediós la Memoria sólo ha podido ser parcialmente recuperada. La Sociedad Cientifica Aranzadi, los voluntarios que con ella colaboraron y los memorialistas asturianos de Todos los Nombres Asturias lograron exhumar 17 cuerpos en el año 2003. 8 de ellos pertenecen con total certeza a las enfermeras Rosa Flórez Martínez y Oliva Fernández Valle; a los enfermeros Urbano Menéndez Amado, Emilio Montoto Suero y Antonio Piedrafita García, muerto éste último de un tiro en la espalda al ser abatido mientras intentaba fuga; a las limpiadoras Claudia Alonso Moyano y Soledad Arias Menéndez y a la ayudante de cocina Luz Álvarez Florez. Además, aquel día desaparecieron para siempre otras 13 personas, las cuales probablemente estuvieron enterradas en esta fosa o en otra de las cercanías aún por localizar. Eran las enfermeras Julita Menéndez Álvarez, María Teresa Martínez González, Marian Solís Tuya y Pilar Quirós Menéndez; los enfermeros David Cueva Rodríguez, Antonio González, Manuel Vallina Pérez, Antolín González López y Casimiro García Cores; la limpiadora Soledad Méndez Pello; la lavandera Felicidad Álvarez; la planchadora y costurera Consuelo Iglesias Fernández; y la cocinera Francisca Vázquez Canseco. Por último, a los investigadores y documentalistas les consta que existen otros trabajadores del Hospital de los que sin tener constancia documental de su asesinato aquel día, a partir de entonces nunca se tuvo jamás noticia, por lo que es muy probable que sus restos cadavéricos estén entre los que se hallen cuando pueda encontrarse la segunda fosa, de paradero ignoto.


Voluntario rescatando memorias en la fosa de Valdediós. Fuente: EL PAIS

 Distribucion de los cuerpos en la fosa. Fuente: www.sc.ehu.es


Distribucion de los cuerpos en la fosa. Fuente: www.sc.ehu.es
Distribucion de los cuerpos en la fosa. Fuente: www.sc.ehu.es
Alianza matrimonial encontrada junto a uno de los cuerpos. Fuente: www.sc.ehu.es

Abarcas encontradas junto a uno de los cuerpos. Fuente: www.sc.ehu.es
Prendedor de pelo encontrado junto a uno de los cuerpos. Aún conserva restos de cabellos de su portadora. Fuente: www.sc.ehu.es

Suelo redondear y rematar mi textos con frases más o menos afortunadas o con reflexiones que llaman a suscitar reacciones. Pero hoy no será así. Ya no tengo tanto estómago como lo tenía hace 8 años cuando comencé esta página de TODOS LOS ROSTROS. Mi corazón se resiente. Quizás algun@ piense que escribir es un ejercicio liberador de tensiones y rencores. Pero no es así. Hablar de muertes e intentar empatizar con el remordimiento que pudo sentirse uno de los asesinos es un proceso repugnante, tóxico y ponzoñoso.
 

martes, 30 de junio de 2015

En Ondarreta fueron exterminados 600 republicanos vascos: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 181

Hablaba ayer de la reescritura espuria de la Historia. Y también de su liquidación y destrucción. ¿Qué hubiéramos hecho hoy los demócratas del XXI si 200 personas hubieran sido asesinadas a la vez ahí junto a nosotros, a nuestra misma vera? Monumentos, homenajes, glorietas con bosques de árboles postumos recordando a los ausentes, efémerides... Justificadamente, la sociedad y el Estado que la articula hubieran aprovechado cada instante para extraer lecciones éticas con las que educar a los coetáneos e informar a las generaciones futuras sobre las causas de tamaña mortandad. Como contraste ante esta reprobación actual de la violencia, esa misma sociedad, amedrentada y aterrorizada --no era para menos--  guardó silencio hace 70 años ante el asesinato de 200.000 de sus ciudadanos. Las cárceles físicas que crearon los asesinos secuestraron a tres veces esa cantidad de hombres y mujeres que eran y debieran haberse sentido libres. Y la cárcel espiritual, poblada de pesadillas, uniformes y mosquetones, exterminó los espíritus y anuló los derechos civiles, económicos y políticos de millones de oprimidos bajo la aplastante bota del fascismo al menos hasta 1978. Pero muchos de los hijos y nietos de los oprimidos perdieron por siempre la memoria de la muerte que habitó entre nosotros y fueron dulcificando el recuerdo de su Maldad. Fosas ignotas para ocultar tantos cadáveres, liberaciones condicionales paulatinas, autarquía mental, el imperio del silencio, el cierre de los campos primero y las cárceles después y su derribo y demolición consiguieron que una inconsciente, frívola e irrespetuosa Desmemoria campara por sus respetos.

Tal fue el caso en San Sebastián de la cárcel de Ondarreta. Abierta el 7 de febrero de 1890 y convertida en cárcel provincial, en su interior se mezclaron durante décadas presos comunes, políticos y sociales, pero fue sobre todo a partir de 1936 con la caída de Donosti cuando miles de personas fueron allí encarceladas por los franquistas. Ondarreta fue campo de exterminio sistematizado por los franquistas hasta su cierre en 1948 y posterior demolición y destrucción. Los reclusos que en esa fecha albergaba fueron trasladados a la cárcel de Martutene, recién inaugurada.

Hoy, en el lugar donde estuvo situada el penal, frente al club de tenis, junto a la rampa que baja a la playa, alfombrada la arena de antiguos escombros del sanguinario penal, sólo unos pocos recuerdan aún los nombres y el ejemplo de los que allí fueron torturados y asesinados. La Sociedad de Ciencias Aranzadi, el Ayuntamiento de San Sebastián, el Gobierno Vasco y el escritor Iñaki Egaña se afanan aún en refrescar memorias e impedir olvidos. Pero en las arenas de la playa, entre tanto bañista incómodo por tanta viejas piedras, ya nadie parece saber que un poco más arriba, allá donde nadie mira, estaba la cárcel de Ondarreta, lugar en el que fueron asesinados 600 presos republicanos vascos.
 
Un grupo de presos sale de la cárcel de Ondarreta en 1942. Fuente: EL PAIS / kutxateka / fondo paco marí

lunes, 15 de junio de 2015

Cárcel de Larrinaga, Bilbao. Matadero de librepensantes, cementerio de disidentes: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 166.

Capturo esta fotografía de las muchas que con ocasión de la exposición "La cárcel de Larrinaga. La memoria cautiva" se publicaron en diferentes medios para informar de esta muestra, inaugurada a principios de 2015 y comisariada por el durangués Jimi Jimenez, cualificado y muy experto técnico de la meritoria Sociedad de Ciencias Aranzadi (exhumadora e identificadora de los fallecidos en Valdenoceda), con la colaboración de la Diputación de Vizcaya. Desde finales de la década de los 60 del XIX, Larrinaga sirvió de matadero y se convirtió durante un siglo para decenas y cientos de hombres y mujeres librepensantes en cementerio de disidentes de las guerras carlistas, de la Restauración, el desarrollismo industrial vasco, las últimas contiendas coloniales, la primera guerra mundial, las cruentas escaramuzas africanas primorriveristas con inspiración alfonsina y de la perpetua, casi eterna e inacabable represión franquista hasta 1968.

Y una de las fotos es ésta. Parece que refleja la celebración de un "festival" taurino celebrado con humor y con cierta dosis de comicidad irónica por los presos antifranquistas en plenos años de plomo franquista. Ampliando y con evidente dificultad, leemos que tenemos asiento de preferencia en improvisada plaza de toros para el debut del famoso matador "xxxxxx el claveles". ¿? No soy capaz de adivinar más. Y no puedo saber el año ni las identidades, pero por las trazas de la vestimenta del obligado grupo coral, compuesto por unos 150 contemplativos involuntarios, podemos deducir que la imagen ha sido tomada a mediados o finales de los años 40. En ella no consigo divisar guardianes o personal de dirección. Es igual. Sé que están ahí. Contemplando, aguardando. Pero lo que más me inquieta es el supuesto, imaginado por mí aire de ocultación, la carga de clandestinidad que parece tener la instantánea, que casi sugiere haber sido tomada de manera subrepticia. ¿Quién lo haría? ¿Cuándo y por qué? A buen seguro, Aranzadi y Jimi Jiménez pueden contarnos algo más, pero hoy sólo puedo especular acerca de la ignorada identidad del voluntarioso matador de salón, más bien de patio de prisión, y de los tristes presos que presumimos se escamotean bajo una manta a rayas y una cornamenta improvisada, afinando el ajuste del requiebro hacia la cintura del improvisado diestro falsario, también como ellos preso antifranquista. Tristeza, pena, ira, indignación por esta charlotada de tarde de toros a lo Platanito, quizás uno de los pocos recursos emocionales de los presos republicanos para evadirse y sobrevivir al naufragio de su miserable e insumisa existencia. ¡Va por ustedes!


Fuente de la imagen: jonaurten.wordpress.com

domingo, 7 de junio de 2015

¿Venganza? ¿Inseguridad Jurídica? ¡NO! Justicia se llama eso. JUSTICIA. Porque no puede ni debe haber Olvido ni Perdón, sin que exista Justicia, ni Verdad, ni Reparación: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 158

El Estado debiera haber puesto al servicio de las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria todo su aparato administrativo y jurídico para desentrañar, descubrir archivos ocultos e investigar toda la archivística documental para que, como consecuencia de ello, ese mismo Estado y con cargo a su presupuesto (como es menester) se encargara de localizar, investigar, exhumar, identificar, entregar, caracterizar, señalizar y publicar cada fosa y cada crimen. Sólo en Andalucía hay 700 de ellas y cientos de miles de éstos. Es esta, labor del Estado y del Gobierno, la que le correspondía al fracasado PSOE de Zapatero con su nefasta Ley de Memoria y la que según el Derecho Internacional debieran haber ejecutado los fascistas del Partido Popular, heredero patrimonial e ideológico de los asesinos. Lo dice la ONU, lo dicen las ARMH, lo decimos nosotros los memorialistas. Y luego, tocaba...,

- Marcar cada fosa.
- Convertir cada espacio en un centro de interpretación.
- Derribar la puta cruz y hacer de Cuelgamuros un museo.
- Desmitificar la secta católica.
- Identificar a los que dos generaciones después, se siguen beneficiando hoy del expolio y del latrocinio cometido por sus familiares asesinos.
- Obligar a pagar culpas y devolver lo robado.
- Perseguir al culpable superviviente que aún los hay y mandarlo a prisión porque el crimen de lesa Humanidad no prescribe y...
- Revitalizar los valores por los que nuestros mayores fueron asesinados, torturados, muertos, represaliados, aniquilados.

¿Venganza? ¿Inseguridad Jurídica? ¡NO! Justicia se llama eso. JUSTICIA. Porque no puede ni debe haber Olvido ni Perdón, sin que exista Justicia, ni Verdad, ni Reparación.

Republicanos asesinados por los fascistas y exhumados en La Mazorra (junto a Valdenoceda, Burgos) por la Sociedad Científica Aranzadi. Secuestrados, torturados, las manos atadas con alambres, la cabeza reventada a balazos... Ésta era la Justicia de la España franquista, la misma que aún hoy sigue muy viva a través de los linajes de los asesinos vencedores en casas solariegas, yates, fortunas y consejos de administración de grandes y medianas empresas españolas. Las que hoy nos explotan, nos despiden, nos liquidan...

Fuente de las imágenes:
http://gustos-personales.blogspot.com.es

lunes, 25 de mayo de 2015

Terribles y emotivas fotos de republicanos asesinados en Burgos, Cádiz y Ávila: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 145

Eterna es esta lóbrega noche; impenetrable su fría obscuridad. Aún no ha amanecido y entre la penumbra parpadean los huesos, los de nuestros mayores que hemos venido a buscar. La luz de los focos se concentra en sus osamentas. Sus dientes relumbran bajo el brillo de la luz artificial. Nuestra mirada se dirige a sus costillas, recorre sus tibias, cúbitos, falanges, dedos y se ve atraida irremediablemente por sus cráneos, horadados a golpe de plomo. Sagradas arquetas espirituales mancilladas, primordiales almarios reventados, balazos a quemarropa. En la vacía hoquedad de sus inexistentes ojos buscamos una expresión de conformidad, quizas el beneplácito por tantos años de pesquisas e investigación, por tantos trabajos, desvelos y tristezas. Te hemos encontrado, le susurramos. Y te vamos a sacar de aquí. Los huesos importan, nos dice, pero no olvidéis que fueron mis ideas las que me trajeron aquí y la maldad suprema la que a sangre y fuego impidió que las expresara por siempre. Rescatad mis huesos, sí, pero sobre todo seguid hablando por mí y por aquello en lo que yo creía.






















Me impresionan hasta el infinito estas fotografías de Daniel Ochoa de Olza, Premio World Press Photo por Retratos Observados. Perturban hasta lo más profundo de mi espíritu. Por su inmensa emotividad, no puedo adjetivarlas y sólo puedo decir que su visión me acongoja. Proceden de la página http://avaxnews.net/fact/Spain_Searches_for_Franco-Era_Graves.html y reflejan una exhumación de rojos asesinados en la fosa de Puerto Real, Cádiz (17/12/2014), el hallazgo de los restos del guerrillero Perfecto de Dios en Chaherrero, Ávila (19/07/2014) y el rescate de los restos de republicanos en la fosa de Estépar, Burgos (26/07/2014), por los antropólogos y forenses de la Sociedad Científica Aranzadi. Espero que de su visión salgáis indemnes. Yo no pude hacerlo.