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viernes, 24 de julio de 2015

"Nos fusilaron al amanecer, nos fusilaron mal [...] Apretaron el gatillo de sus fusiles y caímos unos sobre otros [...] Catorce saltos grotescos en aquel frío atardecer [...] Catorce madres esperando el regreso de catorce hijos". Miguel Gila: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 205

Durante el conflicto bélico que provocaron en España los terroristas de azul, pardo, caqui o boina roja pertrechados de cruces, coronas, yugos y pesetas, fueron algunos los fusilados republicanos que pudieron sobrevivir a la primera descarga fascista y a la inspección ocular posterior, haciéndose pasar por muertos. Abundan las historias que narran sus terribles vicisitudes --muchos estaban gravemente heridos-- y sus esfuerzos por esconderse y pasar desapercibidos, malogrados las más de las veces por delaciones, registros y un (éste sí, ya letal) segundos fusilamientos. Pero unos pocos lograron llegar hasta nuestros días y narrar su atroz experiencia, agravada por espeluznantes internamientos en espantosos campos o prisiones. Uno de los supervivientes más significados y quizás más conocidos por su proyección en el mundo del espectáculo fue el cómico Miguel Gila. Aunque todos, o casi, conocemos con detalle este episodio de su vida, dejaré que nos hable otra vez desde donde se halle, pues su narración me sigue pareciendo trágica y aterradora, así pasen los años y la lea mil veces:

“Nos fusilaron al amanecer, nos fusilaron mal. El piquete de ejecución lo componían un grupo de moros con el estómago lleno de vino, la boca llena de gritos de júbilo y carcajadas, las manos apretando el cuello de las gallinas robadas con el ya mencionado “ábrete Sésamo” de los vencedores de batallas. El frío y la lluvia calaba los huesos. Y allí mismo, delante de un pequeño terraplén y sin la formalidad de un fusilamiento, sin esa voz de mando que grita: “¡Apunten! ¡Fuego!”, apretaron el gatillo de sus fusiles y caímos unos sobre otros. Catorce saltos grotescos en aquel frío atardecer del mes de diciembre. Las gallinas tuvieron poco tiempo para respirar, el que emplearon los del piquete de ejecución en apretar sus gatillos. Y sobre la tierra empapada por la lluvia nuestros cuerpos agotados de luchar día a día. [...] Catorce madres esperando el regreso de catorce hijos. No hubo tiro de gracia. Por mi cara corría la sangre de aquellos hombres jóvenes, ya con el miedo y el cansancio absorbidos por la muerte. Por las manos de los moros corría la sangre de las gallinas que acababan de degollar. Hasta mis oídos llegaban las carcajadas de los verdugos mezcladas con el gemido apagado de uno de los hombres abatidos. Ellos, los verdugos, bañaban su garganta con vino, la mía estaba seca por el terror. No puedo calcular el tiempo que permanecí inmóvil. Los moros, después de asar y comerse las gallinas, se fueron. Estaba amaneciendo”.
 

Una vez que los asesinos hubieron marchado, Miguel Gila pudo auxiliar a su compañero herido, el cabo Villegas, llevarlo a hombros hasta Hinojosa del Duque para que fuera atendido y seguidamente huir hacia Villanueva de Córdoba, donde fue apresado otra vez e integrado en una columna de prisioneros que marchaban custodiados por soldados moros hacia el campo de concentración de Valsequillo. Y el terror, enmarañado como ponzoñosa maleza en torno a su espíritu tras la mortífera siembra marroquí, volvió por sus fueros: "Si alguno, por debilidad, caía al suelo, los moros le disparaban y allí, en la cuneta de la carretera, amortajado por la lluvia, terminaba su sufrimiento".

Miguel Gila y su teléfono de guerra, dibujados según se interpreta en la grafía manuscrita por ¿Collado? Fuente: drsoler.com

Tenía 17 años y el corazón henchido de entusiasmo antifascista cuando Gila se alistó en el Quinto Regimiento, mintiendo sobre su edad para ayudar a frenar el golpe de Franco y la oligarquía. Después se integró en el “Regimiento Pasionaria” participando en acciones de guerra en Sigüenza, Navalcarnero, Talavera, Buitrago, Aravaca, Cuesta de las Perdices, Guadalajara, El Pardo. Con sus compañeros, Miguel participó en la última ofensiva de la República en el frente andaluz-extremeño de Valsequillo, Peñarroya y La Granjuela. Pero a pesar del empuje inicial, el Ejército Popular de la República no consiguió hacer avanzar en demasía el frente. En diciembre de 1938, Miguel Gila es capturado por los mercenarios magrebíes y “fusilado”. Mal fusilado. Miguel sobrevivió y con el tiempo y el esfuerzo de años, durante el franquismo triunfó en escenarios, películas y revistas. Pocos sabían de su martirio frustrado, pero todos captábamos en su humor negro y surrealista el atisbo de algo lúgubre y funesto. Y un día, en 1995, entre risas y lágrimas Miguel nos contó el porqué en su libro "Entonces nací yo" y descubrimos que Gila, el rojo Gila, era un muerto andante traumatizado para siempre por su muerte postergada y por asistir como protagonista indeseadamente privilegiado a la gran tragedia del Pueblo español.


 
Algunos datos biográficos y los tres chistes de Miguel Gila que reproduzco y que en su momento fueron publicados en "La Codorniz" han sido extraídos de la excelente página www.miguelgila.com. Otros datos los he entresacado de "Los esclavos del régimen" de Rafael Torres. RBA Editores. Pags. 41 y 42.

jueves, 23 de julio de 2015

27 años y medio en prisión por huir de los franquistas y evadirse 2 veces de batallones de esclavos: Pedro Vázquez Martín, su Memoria al servicio de la Justicia. Día 204

Siento algo de pudor al sincerarme hasta este extremo, pero recuerdo que hace un año escribí con emoción y también con algo de arduo y laborioso esfuerzo recopilatorio una entrada dedicada a glosar la voluntad, el tesón y el compromiso político de cinco comunistas destacados y de sus cinco familias, todos ellos víctimas de represalias, malos tratos, detenciones arbitrarias, acoso, humillaciones y condenas eternas de entre 20 y 25 años, sufridas como largas y tortuosas peregrinaciones por las prisiones franquistas de toda España. Aquel elaborado texto, sin duda voluntariosamente hagiográfico, era fruto de una reflexión de varios meses y lo titulé ESPEJO EN EL QUE MIRARSE http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2014/07/espejo-en-el-que-mirarse.html, con la pretensión de enaltecer los años de lucha y entrega, años también de torturas, miedo, sacas y asesinatos, vividos y presenciados en primera persona por el canario José Afonso García, con 25 años y 10 meses de condena desde septiembre de 1936 hasta junio de 1962; el toledano Luis Lucio Lobato, con 25 años de prisión repartidos en diferentes condenas entre 1940 y 1977; el andaluz Melquesidez Rodríguez Chaos, con 24 años de cárcel entre 1939 y 1963; el salmantino Marcos Ana, Fernando Macarro, con 22 años y 6 meses de condena entre 1939 a 1961; y el también toledano Simón Sánchez Montero, con 17 años de prisión en diversas condenas entre 1945 y 1976.


A la izquierda, Lucio Lobato con su hija Violeta. En el centro y con gafas, Simón Sánchez Montero flanqueado por sus hijos Aida y Pedro Manuel en el penal de El Dueso (Santander). Los otros dos presos no han podido ser identificados. 1962. Imagen facilitada por Violeta Lobato.

Con posterioridad a aquella publicación, he podido encontrar un suelto publicado por EL PAIS el 18 de mayo de 1977 con el que este diario hacía balance en su artículo "
Más de mil años pasaron en cárceles y exilio los candidatos de izquierdas. Cinco de ellos estuvieron condenados a muerte" de los años de prisión y exilio sufridos por los candidatos de izquierda a las elecciones de junio de aquel año. Entre aquellos veteranas víctimas de la lucha antifranquista que optaban al Congreso de los Diputados en el 77 se encontraban, por ejemplo los comunistas Santiago Álvarez (18 años de cárcel), Sandoval (10 años), Marcelino Camacho (14 años) y Díaz Cardiel (9 años); los socialistas Manuel Turrión (10), Fernández Torres (20), Esparcía Cardinero (15), Pérez Meyla (20) y Fructuoso Miaja (10); los militantes del PSP Angel Nómbela (23 años de cárcel) y Mata Roméu (9 años); y la comunista y militante en el 77 de la ORT, Juana Doña (18 años de prisión).
          
Marcelino Camacho y su esposa Josefina, a los pocos minutos de su última liberación tras un indulto. Fuente: elmundo.es

Pero hoy me tropiezo de bruces con las penurias sufridas por Pedro Vázquez Martín. Su vida fue el paradigma de una terrible odisea salpicada de correrías, fugas, detenciones, juicios, condenas y años interminables de prisión. En la localidad sevillana de Castillo de las Guardas de donde era natural llamaban a Pedro Vázquez "El Curita". Nacido en 1913, arriero y jornalero, Pedro se afilió a la CNT en 1934. En el 36 y triunfante el golpe en su pueblo, Pedro hubo de marchar y refugiarse en los montes para desde allí cruzar hasta las líneas de las fuerzas republicanas, en las que combatió hasta el final de la guerra. Con la victoria franquista, Vázquez regresó a su pueblo el 7 de abril de 1939 y sabiéndose buscado, se entrega a la Guardia Civil el 14 de ese mes. Acusado de ocupar la aldea de El Álamo, quemar su iglesia, asaltar el cuartelillo y herir gravemente a varias personas en septiembre de 1936, entre ellas un falangista, Pedro es encontrando culpable sin pruebas y sólo de oídas (como era habitual en la falsaria justicia fascista, "... me dijeron que lo habían visto...", "nunca le ví cometer ningún crimen, pero no descarto que lo hubiera hecho...") y condenado a 30 años de reclusión por haber cometido entre otras causas un delito de rebelión militar, a pesar de contar con avales, con testimonios exculpatorios de alguna de sus presuntas víctimas y con declaraciones de personas de orden que lo situaban en Madrid en la fecha de los incidentes.

A finales de 1942, Pedro es trasladado a La Corchuela (Dos Hermanas, Sevilla) para realizar trabajos forzados en el Canal de los Presos, dependiente de aquel campo de concentración. Pero Pedro no tolera su injusta pérdida de libertad y el 13 de octubre de 1943 aprovecha para fugarse junto con otros cinco presos: los hermanos Manuel y Rafael Fernández Ávila, Miguel López, José Arenal Ormigo y Miguel Cardoso Fernández. El 24 del mismo mes son sorprendidos en el campo por la Guardia Civil  que les da el alto y les tirotea, matando a Manuel Fernández, hiriendo gravemente a Miguel Cardoso y capturando al resto, tras lo que encierran a tres de ellos en el depósito de Castillo de las Guardas. De allí, maniatado y forcejeando con los alguaciles locales vuelve a escaparse Pedro Vázquez, en compañía ahora de Rafael Fernández. Por contra, sus compañeros Cardoso, López y Arenal son juzgados en consejo de guerra el 8 de noviembre y sentenciados a muerte. Cardoso --que está herido de bala desde el día de su aprensión sin que el Auditor de Guerra autorice nunca su cura, ante la segura inminencia de la muerte-- es fusilado el día 15 en las tapias del cementerio de san Fernando, en Sevilla. El mismo día, Miguel López y José Arenal son trasladados a la Colonia Penitenciaria de Dos Hermanas y allí son fusilados para dar ejemplo ante el resto de sus compañeros presos, obligados a presenciar el asesinato en cerrada formación y a desfilar a continuación ante sus cadáveres. Mientras, Pedro Vázquez se cambia de nombre e intenta pasar desapercibido, pero a sus oídos llega información sobre la trágica suerte corrida por sus compañeros de evasión fusilados en Sevilla y sobre el triste final de su camarada de fuga Rafael, que cuatro meses después es capturado, juzgado y también fusilado.



Cientos de presos trabajando como forzados bajo guardia armada en el Canal de los Presos (Dos Hermanas, Sevilla). Fuente: ecorepublicano.es, haciéndose eco de una entrada sobre trabajo esclavo publicada por TODOS LOS ROSTROS

Cuenta Vázquez con una nueva identidad fingida, la de Antonio Fernández Sánchez, pero el 12 de noviembre de 1943 es detenido en la provincia de Ciudad Real, juzgado y condenado a 12 años de prisión por haber tratado de internarse en la Sierra, “sin duda con objeto de unirse a los rojos”. Ingresa en la madrileña prisión de Santa Rita y en abril de 1944 en la Provincial de Madrid, pasando el 6 de julio de 1946 al Destacamento Penal de Lozoyuela para construir nuevamente como forzado el ferrocarril Madrid-Burgos (ver la entrada Forzados y esclavos al servicio de sus asesinos: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 182 http://todoslosrostros.blogspot.com.es/search?q=bustarviejo, dedicada a los presos del destacamento de Bustarviejo y del ferrocarril Madrid-Burgos). Desde aquel campo de trabajo vuelve otra vez vez a evadirse el 24 de septiembre de 1946, siendo capturado el 28 siguiente y enviado bajo esa identidad supuesta al penal del Puerto de Santa María (Cádiz). Pero allí, enterado de que algunos prisioneros murmuran sobre la filiación y el historial real de Vázquez, un exlegionario franquista preso en la misma cárcel le delata para congraciarse con sus captores. Y éstos someten a interrogatorio “al único superviviente de los seis penados que se fugaron de la Colonia Penal de Dos Hermanas…”. Tras las averiguaciones pertinentes, Pedro es trasladado a Sevilla y sometido a Consejo de Guerra, que le condena a muerte en febrero de 1949 por la fuga, robo de escopetas y subsistencias cometidos durante su evasión y por el uso fingido de un nombre falso. Conmutada su ejecución por la pena de grado inmediatamente menor, 30 años, Pedro es vuelto a ser trasladado al penal del Puerto para cumplir las condenas, de donde no saldrá hasta el 28 de septiembre de 1966, más de 27 años después de su primer ingreso en prisión.


Pedro Vázquez Martín (en la fotografía) murió en 1977, con 64 años. Pasó casi la mitad de su vida en las cárceles franquistas, acusado de delitos políticos no cometidos e inimputables según el derecho internacional y de reiteradas fugas siempre en infructuosa busqueda de la ansiada Libertad en un país convertido en una inmensa prisión, en un infinito matadero de hombres y mujeres just@s.


Una parte de los datos de esta entrada y la fotografía de Pedro Vázquez Martín proceden de http://www.todoslosnombres.org, mientras que otra buena parte han sido tomados del excelente trabajo de enorme mérito titulado "La represión franquista durante la posguerra y la reconstrucción del movimiento obrero en Sevilla. 1940-1976" presentado en 2011 como tesis doctoral a la UNED por Aurelio Peral Peral, Licenciado y ahora Doctor en Geografía e Historia.

miércoles, 22 de julio de 2015

"Las fuerzas encargadas de la represión aplicarán con rigor el castigo. No habrá, pues, prisioneros, a menos que haya testigos": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 203

Maquis, los últimos objetivos de las fuerzas franquistas, sólo definitivamente liquidados a mediados de los años 60. Su presencia desmiente el victorioso parte de guerra ufanamente escrito por el sanguinario general en 1936. Merodean por los montes, entran en pueblos, hacen requisas en almacenes y negocios de los acaudalados, viven en cuevas y ocultos chozos, ajustician a falangistas y represores, saltan de provincia a provincia, se enfrentan a los civiles o se agrupan en divisiones para organizar ataques conjuntos. No son cautivos, ni están desarmados. Y por mucho que los fascistas les tilden de gangters o bandoleros, son la guerrilla al servicio del Pueblo. Luchan contra los sublevados en el interior de la retaguardia fascista desde julio del 36. Y luchan por todo el Estado, cuando el manto de opresión, silencio y muerte cae sobre todos los españoles desde 1939. A pesar de la derrota de la República, miles de republicanos rebeldes mantienen los combates durante lustros y décadas. El fracaso de la ofensiva guerrillera del Valle de Arán en 1944 hace que muchos de los 6.000 efectivos ocupantes vencidos se organicen en columnas y penetren en el interior de la penísula para contactar con "los del monte" y reforzar sus efectivos. Y así, con los nuevos aportes, la lucha se intensifica tanto desde 1944 hasta mediados de 1948 que el maquis --compuesto por antiguos militares del EPR sin filiación y sobre todo por militantes comunistas, anarquistas y algunos socialistas--  mantiene en jaque a picoletos, somatenes y soldados, resultando victorioso en muchos encuentros.

Los guerrilleros Nicanor Fernández Álvarez y los Maricos, Maricu y Peque. Fuente: hoylibro.periodismohumano.com

 Guerrilleros en Asturias. Fuente: http ahaztuak1936-1977.blogspot.com. es

Octavilla distribuida por una agrupación guerrillera y dirigida a los Guardias Civiles de la zona. Fuente: www.diagonalperiodico.com

Pero las tornas cambian. La geopolítica internacional se impone: Stalin modera su perfil y desea ser visto como un estadista, para lo que convierte a la Unión Soviética en una gran superpotencia expansionista que exporta influencia y controla con sus soldados casi toda Europa del Este. En octubre de 1948, Stalin ordena a los maquis comunistas abandonar la lucha guerrillera en España, comenzar el repliegue armado y volcarse en el "entrismo", es decir en la penetración civil en centros de trabajo y organizaciones sindicales franquistas. Carrillo se afana en evacuar hacia Francia a los guerrilleros del PCE y en terminar con las agrupaciones utilizando para ello todos los métodos posibles, incluso la delación al enemigo franquista y el asesinato de elementos comunistas díscolos, rebeldes o contumaces a manos de sicarios enviados desde Francia expresamente para ello. De la mano de Stalin va también el general Franco, pues al desastre para la guerrilla contribuye el felón ferrolano con decididas acciones destinadas a afianzar su situación internacional estabilizando el frente interior, para lo que es preciso aniquilar toda resistencia que pueda ser interpretada por los Aliados y el nuevo orden internacional como una posible muestra de debilidad. Para ello, el general escribe de su puño y letra una circular reservada que distribuye a través del Ministerio de Gobernación y con la que exige a todos los representantes gubernativos de fuerzas policiales y militares a su servicio el exterminio de los guerrilleros y de sus colaboradores: "Teniendo en cuenta la intervención de representantes diplomáticos de países acreditados en España, con motivo de algunos juicios celebrados contra elementos detenidos por actividades criminales contra la Seguridad del Estado y el buen nombre de la Patria, se hace saber que en lo sucesivo las fuerzas encargadas de la represión de actos de sabotaje y terrorismo aplicarán con rigor el castigo que corresponde a todo detenido con armas en la mano o convicto por actos de esa naturaleza. No habrá, pues, prisioneros, a menos que haya testigos... o... circunstancias [...] que puedan dar lugar a una publicidad que aprovechen nuestros enemigos”. (José Antonio Biescas y Manuel Tuñón de Laraen "Historia de España").


Una información en prensa que habla del exterminio de los "Jubiles". Fuente: memoriarepressiofranquista.blogspot.com

Guerrillero muerto en Mier (Peñamellera Alta). Fuente: hoylibro.periodismohumano.com

Y la guerrilla pierde fuerza, hombres e impulso, languidece y va desapareciendo, a pesar del protagonismo inusitado que a partir de la defección estalinista alcanzan los guerrilleros anarquistas. A mediados de los años 50 apenas quedan guerrilleros. La inexorable presión de la Guardia Civil uniformada; las partidas contraguerrilleras formadas por Guardias Civiles que utilizan como argucia el vestir de paisano, vivir en el monte y al raso, portar armas muy diversas y hacerse pasar por maquis para acabar con los guerrilleros que se dejaban seducir por tales argucias; y las feroces represalias --letales-- contra la guerrilla y contra sus frágiles redes familiares y vecinales de apoyo en libre interpretación de la Ley de Fugas exigida por el maligno caudillo consiguen que a finales de esa década apenas quedan elementos antifranquistas rebeldes y armados.

Con los dedos de una mano pueden contarse los guerrilleros a principios de los 60. Abandonados por todos, perseguidos implacablemente por los enemigos de la Libertad, sin apoyos y sin recursos, siempre escondidos, siempre huyendo, sin que se les permita capitular, sin querer rendirse, los últimos van cayendo: el anarquista Quico Sabaté Llopart, abatido en Sant Celoni (Barcelona) el 5 de enero de 1960, a los 44 años de edad; Ramón Vila Capdevila "Caracremada", en Rajadell (también Barcelona) el 7 de agosto de 1963, a los 55 años.


Cadáver de Quico Sabaté Llopart, tras caer en una emboscada de la Guardia Civil en las calles de Sant Celoni el 5 de enero de 1960. Fuente: www.diagonalperiodico.net

Cadáver de Ramón Vila Capdevila "Caracremada", tras ser muerto por un somatén tras ser perseguido por la Guardia Civil, el 7 de agosto de 1963. Fuente: www.diagonalperiodico.net


Y el último de todos, Xosé Castro Veiga "O Piloto", muerto mediante un tiro a distancia sin enfrentamiento previo junto al embalse de Belesar (Lugo) el 10 de marzo de 1965, a los 50 años de edad.
Xosé Castro Veiga, ultimo guerrillero muerto tras ser abatido por la Guardia Civil el 10 de marzo de 1965. Fuente: www.eldiario.es

Cadáver de Xosé Castro Veiga, ultimo guerrillero muerto tras ser abatido por la Guardia Civil el 10 de marzo de 1965. Fuente: www.galiciaunica.es

Armas y escondite de Xosé Castro Veiga, ultimo guerrillero muerto tras ser abatido por la Guardia Civil el 10 de marzo de 1965. Fuente:www.galiciaunica.es

Certificado de defunción de Xosé Castro Veiga, ultimo guerrillero muerto tras ser abatido por la Guardia Civil el 10 de marzo de 1965. Fuente:www.galiciaunica.es


Y así fue como aquellos que llamaban bandoleros, aquellos a los que mentaban de gángteres, aquellos héroes, mártires por la Libertad, generosos visionarios, sacrificaron su futuro por el futuro de sus semejantes y eligieron perder su vida antes que reconocerse cautivos, desarmados y derrotados a manos de sus verdugos franquistas.

(Más info, textos y foto, sobre maquis y guerrilla
en TODOS LOS ROSTROS: 2500 maquis asesinados entre 1939 y 1965: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 146. http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2015/05/2500-maquis-asesinados-entre-1939-y.html)

martes, 21 de julio de 2015

Todo un pueblo obligado a asistir al fusilamiento de su alcalde, a dar vivas a Franco y a desfilar ante el cadáver: Martos, la Memoria al servicio de la Justicia. Día 202.

Aunque el resultado es siempre igual de funesto, la más letal Justicia adopta en la España de Franco múltiples disfraces. Fusilamientos in situ allá donde los soldados republicanos han sido tomados prisioneros; muertes tras palizas y tormentos sin cuento; fallecimientos provocados --literalmente, provocados-- por enfermedades inducidas por los verdugos que sólo son endémicas en campos y prisiones pero leves y curables en sus exteriores; sacas irregulares de comandos de la muerte falangistas que acuden a las prisiones para hacer extracciones de presos y asesinarlos a pocos metros de prisión o del campo, en la primera curva; asesinatos por la espalda a presos maniatados mediante la forzada aplicación de la Ley de Fugas; fusilamientos masivos tras parodias de juicios... Muchas de estas formas de asesinato son encubiertas y subrepticias, pero otras...

Otras no, otras son públicas y en algunas localidades se celebran como en un festejo patronal.  Martos (Jaén) es uno de esos terribles casos paradigmáticos de asesinatos políticos convertidos en espectáculos de masas, con un evidente propósito aleccionador, terrorista, el de amedrentar a la población y someterla al miedo a los armados, aun más si cabe. Sabemos de ello por un suelto publicado en el "Diario Jaén" el 12 de marzo de 1942 y por el testimonio que han aportado algunos marteños que, siendo en aquel entonces niños traumatizados, asistieron a aquella inolvidable y macabra ceremonia de muerte. Todos ellos recuerdan de manera indeleble aquel día, en la que entonces se llamaba Plaza José Antonio, la conocida como Plaza Nueva.

Plaza "José Antonio" de Martos. Principios de los años 60.

Ante millares de personas, cientos de ellas niñ@s, se cumple la sentencia recaída sobre el anterior alcalde del pueblo, Alfonso Ruiz Aguilar, y sobre el teniente coronel del Ejército Popular de la República Antonio Vílchez Fernández, acusados --como siempre-- de todo tipo de crímenes. Un piquete de la Guardia Civil, al mando del teniente Juan del Castillo, ejecuta la sentencia, ante las atentas miradas del gobernador militar de la provincia Juan Pancorbo y del teniente coronel de Estado Mayor Manuel Chamorro. Los niñ@s y los adultos presencian el espantoso ritual: los reos son fusilados de espaldas, atados y apoyados sobre unos sacos de cisco que habrán de evitar el rebote de las esquirlas. Antes de morir, justo en el instante anterior a la descarga, simultáneamente a la voz de "¡fuego!", uno de ellos, el alcalde Alfonso Ruiz gira su torso y lanza hacia sus vecinos y amigos tuccitanos el grito postrero de "¡¡Viva la República!!".

Desde la cárcel de la ciudad y presos en ella, la esposa de Alfonso, Gloria Luque, que recientemente ha dado a luz a su hijo Germinal, y el padre de Alfonso, José Ruiz, escuchan espantados el tronar de los fusiles, que anuncian el asesinato de su marido e hijo. Con el paso de los días, pocos, Germinal y José morirán en prisión.


Suelto que refleja el asesinato de Alfonso Ruiz y Antonio Vilchez en Martos. "Diario Jaén". 12 de marzo 1942. Fuente: http://www.martosaldia.es

Pero el espanto de los presentes, y de los que somos capaces de situarnos emotivamente de alguna manera en aquella época pretérita, se agudiza cuando los asistentes al asesinato presencian los tiros de gracia en el craneo de los fusilados y cuando tras los forzados vivas a Franco de rigor, son obligados, niñ@s, mujeres, ancianos, hombres a desfilar ante los cadáveres. Niñ@s, mujeres, ancianos, hombres. 250.000 republicanas y republicanos antifranquistas son asesinados entre 1936 y 1975, sufriendo las más pavorosas muertes a manos de sus bárbaros verdugos, pero nadie que lo haya vivido olvidará nunca en Martos aquel ominoso día de muerte de marzo de 1942.

Algunos de los datos de esta entrada proceden de la web www.martosaldia.es, mientras que otros han sido tomados de http://laguerraenjaen.com --conjuntamente con las imágenes de las lápidas-- y del trabajo titulado "Todos los Nombres", publicado por el memorialista Santiago de Córdoba Ortega en "Estudios y Actividades. ARMH Jaén".

lunes, 20 de julio de 2015

"Por piedad, no le golpeen más, ha muerto esta madrugada": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 201

Me acusan los tibios, los equidistantes, los inmaculados que todo lo juzgan desde su olímpico paraiso de la objetividad, los hipersensibles y los emboscados disfrazados de prójimos --todo tipo de espanto purista habita en esa viña de los horrores -- de hacer del morbo un espectáculo, de mentir y manipular. Cada uno de ellos tendra sus razones, que pueden variar desde la desinformación hasta el prurito del centrista apasionado por la medianía, el pseudointelectualismo del diletante secretamente iletrado, la extrema sensiblería del acomodado que a la sombra del poder medra y la callada identificación con los autores de los crímenes que sufrió nuestro país y nuestras gentes desde hace 80 y hasta hace 40 años. Me he sentido tentado de dejarme arrastrar a una polémica estéril (¿qué sentido tiene debatir con los apóstoles del "pasar página", con los acusadores de revanchismo, con paracuellistas y con defensores de la Iglesia mártir por Dios y por España? Así pues, he decidido que otros infinitamente más cualificados que yo para ello tomen la palabra en el nombre de millones de represaliados, exiliados, torturados, presos y asesinados para acallar las bocas de tantos fariseos y también en el nombre de este pobrecito hablador. Qué se haga presente entonces la Verdad, que se expresen los hechos, que declaren los damnificados, que testimonien las víctimas para mostrar a hipócritas y a cínicos que allá donde ellos ven morbo, sólo hay el relato y la visión gráfica de la Injusticia, el terror y la muerte fascista:

"Me esposaron y me condujeron a una de las comisarías más siniestras de Madrid en la calle de Almagro nº 39. Era un edificio espacioso, con diversos plantas y un sótano dónde estaban situadas las cámaras de interrogatorio y tortura. Recuerdo que nada más ingresar en aquel antro encontré a un grupo de detenidos mirando por las ventanas, en un silencio que impresionaba. Me asomé y vi una escena escalofriante: un hombre que se había lanzado al patio y que se desangraba destrozado en el suelo. Se trataba del doctor Recatero, jefe de Sanidad del ejército de Levante, que prefirió suicidarse antes que seguir soportando el suplicio al que diariamente le sometían. Ésa fue la inquietante bienvenida que recibí al llegar aquel centro de terror".

"Me alojaron en otra sala y el espectáculo era como un atroz antecedente del que acababa de presenciar. La mayoría de los prisioneros estaban tumbados boca abajo, no podían apoyar sus espaldas contra el suelo, las tenían desgarradas a causa de las torturas y gemía de dolor al intentar moverse. Comprendí lo que me esperaba. En este centro, que hacía las veces de comisaría, encontré a muchos compañeros que fueron detenidos en el puerto de Alicante. No era extraño, pues en aquella ratonera, el último territorio republicano, se reunió y fue atrapado el mayor contingente de cuadros políticos y militares de la República y miles de ellos fueron torturados, condenados a muerte a la pena de muerte y fusilados. Entre otros recuerdos a Eduardo Guzmán que fue director del periódico anarquista
Castilla Libre [...] también estaba Navarro Ballesteros, director del periódico comunista Mundo Obrero, que sería fusilado en mayo de 1940 [...]. En una sesión de tortura los enfrentaron a los dos y se mofaron de ellos intentando que el anarquista se comieron un ejemplar del Mundo Obrero y Navarro Ballesteros otro de Castilla Libre".

"Por la izquierda, Amós y Montilla de IR, Julián Zugazagoitia, Cruz Salido, Rivas Cherif, Melchor Rodríguez y David Antona. Zugazaoitia y Cruz Salido fueron fusilados contra las tapias del Cementerio del Este en 1940. Rivas Cherif y Melchor Rodríguez conservaron la vida y salieron al cabo de años. David Antona fue condenado a muerte, pero consiguió un indulto tiempo después". Con posterioridad fue trasladado a la Prisión Central de Valdenoceda (Burgos) a cumplir pena. Fuente del texto entrecomillado y de la imagen: Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores. sbhac.net


"Observé y viví las escenas más crueles. Una mañana llegaron dos policías a por un detenido para someterlo a una nueva sesión de tortura. Le llamaron por su nombre y no respondió, seguía tumbado como indiferente a todo. Los policías se acercaron y le dieron una patada".

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Levántate cabrón".

"Pensaban que se hacía el enfermo para liberarse del interrogatorio y la emprendieron con él a golpes frenéticos en los costados y en la cabeza".

--"
Arriba cabrón-- repetían mientras le pateaban".

"Un detenido se incorporó con gestos de dolor y les dijo":

--"
Por piedad, no le golpeen más, ha muerto esta madrugada".

"En ese lugar yo fui también bárbaramente torturado con los procedimientos más vejatorios y despiadados. Uno consistía en meterte un gran embudo en la boca y echar agua hasta que te sentías morir con una sensación de ahogo. Otro, colocarte una máscara de gas, con los conductos de oxigenación cerrados, hasta que era imposible soportar la angustia de la asfixia y caías al suelo sin conocimiento. Con estas técnicas atroces trataban de que firmases declaraciones que ellos habían confeccionado y que dieras nombres de otros compañeros responsables. Si hacías una señal con la mano era que estabas dispuesto a firmar, pero la mayoría aguantabamos hasta desvanecernos".

"Además las corrientes eléctricas, las cuñas de madera entre las uñas puntos... pero lo más utilizaban era el apaleamiento frenético y repetido con fustas y vergajos de toro hasta dejarte macerado todo el cuerpo y seguir después, día tras día, golpeando sobre las llagas. Estuve casi un mes sufriendo toda clase de sevicias. Prácticamente me destrozaron. Todo lo hacían con la mayor impunidad, sin guardar las formas, orgullosos de su odio, como si estuvieran aplicando una justicia divina."


¿Concederán alguna credibilidad los equidistantes y los emboscados a estas palabras en primera persona de un represaliado? ¿O negarán cualquier fiabilidad a este testimonio, similar a los padecimientos que refieren miles de víctimas supervivientes? Pues quien lo narra no es otro que Marcos Ana, Fernando Macarro, y lo hace en su libro "Decidme como es un árbol. Memorias de la prisión y la vida", Umbriel Editores, colección Tabla Rasa.

Marcos Ana. Fuente: marcos-ana.blogspot.com/

domingo, 19 de julio de 2015

El bárbaro que asesinaba mientras comía picatostes: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 200

140.000 republicanos españoles fueron asesinados de forma sumaria por los militares en el momento de su captura o por los grupos falangistas o carlistas durante el terror posterior en sacas de cárceles y campos de concentración. Otros 90.000 fueron juzgados, encontrados culpables y sentenciados a la última pena. Las condenas a muerte se dictaban en serie, por decenas o cientos de miles, durante parodias de juicios escenificados por militares sublevados que impostaban los falsarios papeles de jueces, fiscales, secretarios y abogados defensores. Todos los franquistas involucrados teatralizaban aquella truculenta ceremonia de muerte siguiendo al pie de la letra la liturgia marcada por la autoridad del asesino Ejército de Ocupación. Hasta los abogados defensores (alféreces o tenientes con grado inferior al alto mando que presidía el tribunal) se abstenían de cruzar palabra alguna con sus defendidos, de los que nada sabían, cuyo expediente ignoraban y con los que nunca hablarían, plegándose así al deseo expreso de los otros oficiales que participaban en la pantomima. La Injusticia se hacía así dueña y señora y dictaba las precisas sentencias a la pena capital. Hasta marzo de 1937 bastaba con una rúbrica y el "enterado" del gobernador militar de la provincia ocupada para proceder a la ejecución del reo, pero desde esa fecha fue el mismo general Franco el responsable de ese acto. No ordenaba las sentencias ni las ejecuciones, pues para eso sus sicarios uniformados habían ya actuado según sus indicaciones previas, pero en todos los expedientes que derivaban en pena de muerte Franco estampaba su particular "enterado", funesto acto que en ocasiones era macábramente celebrado por el tirano haciendo alarde de pobre y patético ingenio al escribir "enterrado", según contaba en confidencia el capellán del general (ver "Franco y la represión. La venganza del Justiciero". Paul Prestón).

Vergonzoso recorte de prensa publicado en la revista "SEMANA" en marzo o abril de 1940. En el puede verse una instantánea del desarrollo de un consejo de guerra contra presos republicanos. Ha sido enviada por la nieta de Arturo Lodeiro, Julia Mota, a la página http://www.memoriaylibertad.org/. En este sitio web podemos leer los siguiente con respecto a este jucio falsario: "Consejo de Guerra 5 Sumario 48.310 que aparece en la foto. Me atrevo a asegurar que están sentados en el orden de la lista tomada de las dos primeras hojas de la sentencia. En la Plaza de Madrid a 8 de Abridle 1940.-Reunido el Consejo de Guerra Permanente numero 5, para ver y fallar la causa seguida con el numero 48.310,por el procedimiento sumarísimo de urgencia contra los siguientes procesados: Leopoldo Carrillo Gómez; Virgilio Escamez Mancebo; Fernando García Peña; Manuel Ramos Martínez; José Delgado Prieto; Nicolás Hernández Macias; Agustín Aliaga de Miguel; Enrique Peinador Porrua; Arturo Lodeiro Sánchez; Benigno Mancebo Martín; José Maria Ovejero de Gande; Argimiro Basillo Barrero; Félix del Castillo Rienda; Eloy de la Figuera González; Argimiro Jiménez Hernández; Angel Evia Menéndez; Ángel del Río Herrera; Felix Hueto Labermero; Santiago Juan Rodríguez; Federico Pérez Díaz; Mariano Cabo Pérez; Alberto Uriarte Presilla; Guillermo Fillola González; Luís Vázquez Téllez; Antonio Ariño Ramis; José Jurado Plaza; Mariano Albert Brigada; Mateo Castañar Canales; Salvador Aguado Cordón; José Sánchez Macias; José Maria del Toro Herrero; Damián Sánchez Salguero; Luís García Llopis; Eleuterio Muñoz Alonso; Cristóbal Pérez Cáceres; Juan Vera Vega; Juan Bernardo Martín; Daniel Cuesta Cadalso; Fernando de Castro Martín; Florentino Gadastegui Gandarias; Pablo Gadastegui Gandarias; Pablo Andujar García; Francisco García Lara; Carlos Fernández Chapi; Jesús Yuste Alcobendas; Francisco Mateo Carmona; Justa Molero Fernández; José Rivera Castillo; Roman Arizpe Alzpitartze; Juan Fidel Losa Petite; Anastasio Hernández Moreno; Manuel Corchado Duran; Avelino Cabrejas Platero; Adolfo Zamarriego Clemente; Juan de los Ríos Rosas; Gonzalo Suárez Molino; Eustaquio Garrote Zapatero; Joaquín Valentín Pastrana; Juan de Dios García Paulino y Julio Diamante Menéndez".

Pero antes, antes de la oportunidad de disfrutar de esa criminal humorada, el General se sentaba cada mañana ante la desordenada mesa de su despacho, ya casi entrado el mediodía, y allí "resolvía un montón de expedientes que le presentaban a diario mientras comía chocolate con picatostes: si los ponía en la silla de la derecha, significaba que se debía cumplir la pena de muerte; los que iban a la silla de la izquierda era para estudiarlos más adelante" (palabras de Pedro Sáinz Rodriguez, ministro de Educación en su primer gobierno de 1938, recogidas en "El verano que trajo un largo invierno", de Alicia Domínguez Pérez). Franco hojeaba con detenimiento los expedientes e insistía, sobre todo, en ver personalmente el de todos los condenados a muerte. Y resolvía. Dependiendo del partido político en el que militara el condenado, el General se decantaba, firmaba su enterado y en esos casos concretos, especificaba: "garrote" o "pelotón".


Consejo de Guerra contra Joan Comorera, fundador y dirigente hisfórico del PSUC. Fue detenido en 1954, y llevado a juicio militar en agosto de 1957. Se le condenó a 30 años de prisión. Trasladado a la cárcel de Burgos para su cumplimiento, murió el 7 de mayo de 1958. Fuente: lamanchaobrera.es

Era tal la fría indiferencia con la que procedía el dictador, que hasta llegó a escandalizar la "sensibilidad" de un alto oficial nazi. Durante el invierno de 1936-37 y en el curso de un almuerzo en el cuartel general franquista, surgió en la conversación el tema de cuatro milicianas que habían sido hechas prisioneras. "No hay nada más que hacer. Fusílenlas", dijo el general en un tono monocorde, distante y desapegado, lo que hizo sobrecogerse al alemán Johannes Bernhardt.


El sanguinario general Franco en su despachop de salamanca, junto a su hermano Nicolás, por algún tiempo secretario suyo. Fuente: labarranca.org

Cenas, comidas, cafés, picatotes, chocolate... Cuanto más sustento para su vida miserable ingería el genocida Franco, cuanto más se refocilaba en los pequeños placeres terrenales, con más saña trataba a quienes no pensaban como él y más vidas de hombres libres y justos exterminaba. Franco, el bárbaro que asesinaba mientras comía picatostes.

sábado, 18 de julio de 2015

"...no hay héroes anónimos. Eran seres con nombres, con rostros, con deseos y esperanzas": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 199

18 de Julio: un año tras otro, tras otro y tras otro. Nada cambia. Los mismos de siempre seguís ahí, al frente del cotarro, cabrones, en vuestros mismos despachos, en los mismos salones, con más dinero y más patrimonio en vuestros balances, mientras que los que nada o poco tienen, con menos aún cuentan. Persiste vuestra injusticia, gobierne quien gobierne pues nunca conseguimos que se produjera la ruptura soñada. Nos calzasteis la engañosa reforma y os cambiasteis sólo el collar, pero seguisteis siendo los mismos perros. Y las mismas causas que llevaron a nuestros mayores a luchar contra vosotros por un mundo mejor hace 80 años siguen ahí: acumulación de riqueza desmesurada en vuestras pocas manos; pobreza; desigualdad; ausencia de oportunidades; desvalimiento del débil; restricción de derechos cívicos, políticos y sociales; dictadura del capital, vuestra dictadura; opresión sobre el disidente, sobre nosotros...

Todo sigue igual. Desde hace 80 años y hasta hace 40 asesinasteis a los nuestros por querer cambiar el mundo. Desde hace 40 años y hasta hoy continuáis encumbrados, dominando los medios de producción, los recursos, los resortes del poder, las armas, los funcionarios que las manejan y nos acogotan con ellas, los jueces que nos condenan por protestar... Pero nosotr@s no nos rendimos. Nuestro deber es rescatar no sólo los huesos de los republicanos antifascistas represaliados, sino ante todo revitalizar las identidades, las vidas, los actos, los ejemplos y las ideas que los llevaron a la tumba, a las cárceles, al exilio, a la represión perpetua. Porque sus ejemplos serán nuestra inspiración para seguir luchando contra vuestra injusticia, vuestra opresión, vuestra tiranía.

De la reiteración nacen estas líneas que acabas de leer, redundancia con otras
mil líneas que habré escrito aquí, repetición de lo dicho antes... Del desaliento y la tristeza. Pero no dejan de ser certezas para mí. Por eso las comparto contigo. Y quizás por ello sólo me reste hacer una llamada al compromiso y la entrega, aún cuando no pueda apelar a la esperanza. No soy optimista con respecto al futuro, pero sé cuál es mi deber acerca de cómo encararlo y qué debo seguir haciendo para intentar cambiarlo. Como lo sabía el checo Julios Fucik, periodista y escritor comunista fusilado por los nazis en Berlín, en 1943, cuando escribió su testamento vital "Reportaje al pie de la horca", su mensaje en una botella para quien supiera descifrarlo 70 años después, De él procede este breve extracto:

"Sólo os pido una cosa: Si sobrevivís a esta época, no olvidéis. No olvidéis ni a los buenos ni a los malvados. Reunid con paciencia los testimonios sobre aquellos que cayeron por ellos y por nosotros. Un día, el hoy pertenecerá al pasado y se hablará de una gran época y de los héroes anónimos que han hecho historia.

Quisiera que todos supiesen que no hay héroes anónimos. Eran seres con nombres, con rostros, con deseos y esperanzas, y el dolor del último de los últimos no ha sido menor que el del primero, cuyo nombre perdurará para siempre"
.


Julius Fucik. Comunista, escritor y periodista. Detenido por la Gestapo en 1942. Asesinado en Berlín en 1943. Su obra más transcendente, "Reportaje al pie de la horca", puede leerse en este enlace: http://archivo.juventudes.org/textos/Julius%20Fucik/Reportaje%20al%20pie%20de%20la%20horca.pdf

viernes, 17 de julio de 2015

"Mata al primero y te lo comes; cuando te falte, matas al segundo y así hasta que te quedes sola": La Memoria al servicio de la Justicia: Día 198

La Memoria está dispersa... y a nadie le importa. No existe un Centro director que la agrupe, no hay un lugar que aglomere fotografías, archivos documentales y testimonios, no hay forma alguna de saber el paradero, conocer el destino y contemplar el rostro de los nuestros, nunca se formó la Comisión de la Verdad a la manera argentina que algunos exigimos cansinamente desde hace años y jamás los historiadores profesionales --con honrosas excepciones-- alzaron en demasía la voz para exigir la apertura de los archivos, el cese de su destrucción, su entrega a la administración civil y el regreso al control estatal en Cultura o Administraciones Públicas de expedientes, fondos y legajos que Defensa, la Iglesia y la inmoral Fundación Francisco Franco siguen atesorando, encubriendo y ocultando. Pena da la opacidad cibernética e internautera del Centro documental de la MH de Salamanca que así pasen los años, antes nos alcanzará el Día del Juicio que contemplar la digitalización completa de sus fondos, la cual nunca emprenderá este Gobierno títere de la oligarquía ni tampoco se arrogará como ineludible compromiso la anterior y probablemente futura administración sociodemo, amable y acomodaticia con la plutocracia de siempre, en la que además aspira a integrarse para medrar con las migajas que se desparraman desde los manteles de las más opulentas mesas.


Andalucía. Fuente: andalucia.cnt.es

Puerto Real (Cádiz). Fuente: andaluciainformacion.es

Así pues, la Memoria está dispersa... y este país se ha convertido... opsss... Mis disculpas por mi mente errante..., pero enderezo el pensamiento: este país no se ha convertido, si no que nunca ha dejado de ser un estercolero social y cultural en el que pesebrean intelectuales, un cuchitril que necesitó pero en el que nunca hubo una revolución a la manera francesa o inglesa, una cochiquera enlucida en la que los pastores de cerdos (vulgo, Gobierno) a diario nos conducen a hozar a la dehesa del señorito como es menester para que a su menor antojo, el amo elija al más lustroso pero también más ruidoso verraco rebelde de entre nosotr@s y lo acalle convirtiéndolo en exquisitos jamones y paletas. Sabrosos ibéricos que resultamos, que para eso el patrón nos ceba con buenas bellotas que hemos sembrado, regado, cuidado, cosechado y abonado nosotr@s mismos con nuestra propia sangre en las mismas tierras que nos fueron expoliadas por la alta burguesía.

 Aragón. Fuente: aricomemoriaaragonesa.wordpress.com

Aguilar de la Frontera (Códoba). Fuente: europapress.es

Este extravío circunloquial mío no funciona a modo de preámbulo ni es el prólogo de ninguna brillante argumentación. Es solo el resultado berrinchoso de mi profunda irritación con tirios y troyanos. Que la derecha nos orille, nos margine y nos ataque es el resultado de la selección natural obligada por el imperativo genético que obliga a hijos y nietos a exacerbar los peores rasgos de sus ancestros, así que casi llevo a gala que los beneficiarios de los asesinos nos ataquen como marchamo de garantía de calidad de nuestro empeño memorialístico, pues si ellos se pican es porque ajos llevan comiendo a nuestra costa desde hace 80 años. ¡Ójala les revienten! Y que los acomodaticios de la socialdemocracia, los convergentes y los circulares verticalistas con coleta nos olviden como precio para ingresar en la arcadia de la burguesía prosistema es casi comprensible. A estas alturas no nos vamos a sorprender por traiciones tan despreciables como predecibles. Pero que la RMH, la dignificación del ejemplo, las vidas y los idearios de nuestros mayores hayan desaparecido de los programas de gobierno de la Izquierda real es triste, descorazonador y poco menos que vergonzoso. En algunas autonomías y ayuntamientos gobiernan socialdemócratas o plataformeros con el apoyo en coalición o consentido por parte de los postmodernos comunistas. Va siendo hora entonces de que los munícipes y diputados de esta escora obliguen a los administradores a abrir los archivos, a digitalizar por completo sus fondos, a desterrar de callejeros e inventario monumental los restos franquistas y a impulsar investigaciones y acciones judiciales que permitan determinar la extensión de la complicidad de la burguesía local y acceder a archivos y documentos hasta ahora ocultos y acallados.



Santalla (El Bierzo, León). Fuente: memoriahistorica.org.es

Andalucía. Fuente: AMHYJA

Mientras tanto y en ausencia de esa utópica e irrealizable reconciliación entre la Memoria del Pueblo y la maquinaria burocrática de un Estado al servicio de los explotadores del Pueblo, hasta que llegue ese momento, debemos de contentarnos con la memoria que aún sigue aflorando gracias al esfuerzo de represaliados que han perdido el miedo, de historiadores y de escritores de mérito, que luchan día a día por desvelar lo más negro y macabro de nuestra Historia reciente. Un ejemplo de ello es este breve relato autobiográfico, del que sólo he seleccionado unos párrafos, contenido en la obra "Estudios y actividades de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Jaén", editado por la misma Asociación con la colaboración de la Junta de Andalucía y la Diputación de esa provincia. Dice así:

"Una tarde antes del 39, estando en casa llegaron los fascistas con armas y se llevaron a mi padre. Desde entonces no lo he vuelto a ver, nunca se me olvidará aquella imagen. Por aquel entonces tenía 5 años más o menos, y anterior a esto tan sólo recuerdo verlo cuando lo sacaban de la cárcel y lo llevaban al centro de la Falange para pegarle. Y recuerdo que mi madre nos arreglaba a mis hermanos y a mí para que mi padre nos viera; una de las veces que fuimos a ver cómo lo sacaban de la cárcel, él se puso el pañuelo tapándose la cara para que no viéramos cómo le habían dejado la cara. Tantas y tantas cosas que tengo grabadas... En la cárcel de Rus eran arrestadas muchas mujeres supuestamente rojas pero no las apresaban, se reían de ellas: las rapaban y les hacían una coleta con el poco pelo que le dejaban y lo acaban con un lazo rojo, luego les hacían tomar aceite de ricino para purgarlas, se veía cómo bajaban las escaleras cagándose y meándose mientras todos los falangistas se reían de ellas. Además cada día les hacían volver a la cárcel con una escoba para barrer las calles del pueblo sin otra alternativa, ellas iban por su propio pie, era mucho peor lo que les esperaba si no iban... Mi madre también tuvo que barrer. Recuerdo una vez que mis hermanos y yo salimos a la calle y la llamábamos y ella sin embargo nos ignoraba porque no quería que viésemos cómo lloraba. He pasado mucha hambre, muchísima. Existía en Rus el Auxilio Social creado por la Falange. Era un comedor que daba de "comer" a los que estábamos casi muriéndonos. Nos ponían el plato y antes de comer nos obligaban a rezar y a cantar el Cara al Sol, sino levantábamos mucho el brazo derecho nos dejaban sin comer, de pie, mirando a los que comían, castigo muy duro ese... Mientras tanto íbamos a las higueras y robábamos higos y cáscaras de naranja para comer, pero si nos pillaban los dueños, nos llevaban al cuartel y nos pegaban unas palizas tremendas sin importarles la edad que teníamos".


Exhumación. Fuente: lamemoriaviva.wordpress com

Málaga. Fuente: memoriamalaga.blogspot.com

"Al fusilar a mi padre quedamos 11 hijos. Viendo mi madre que no tenía nada para darnos de comer se le ocurrió ir a hablar con el alcalde don Rufino; le preguntó que si podía ayudarle. Don Rufino sabía la situación de mi familia y le dijo que había solución, pero mi madre nos esperaba la solución que el alcalde le iba a dar. Le dijo: "Mata al primero y te lo comes; cuando te falte, matas al segundo y así hasta que te quedes sola". Ésto y mucho más es lo que sufrimos mientras mi padre estaba preso y después de fusilarlo fuimos siempre reconocidos como animales, incluso los niños nos insultaban a los rojos para no jugar con nosotros. Tanto daño nos ha hecho la Derecha que recuerdo que cogieron cinco o seis hombres a mi hermano de 7 años y lo bajaron al arroyo no sabíamos para qué pero recuerdo ver a mi hermano regresar con sólo siete años cayéndosele los pellejos. Le pegaron mucho. Tuvo que ir mi madre a pedirle al segundo alcalde que no mataran a su hijo mayor. Mi padre fue fusilado en el 41, creo, no lo recuerdo bien, yo era demasiado pequeño pero lo que sí que recuerdo es lo que hizo mi hermano Joaquín el mayor cuando cogieron a mi padre y lo subieron en una camioneta para llevarlo a fusilar. Mi hermano Joaquín corrió detrás y se enganchó en los bajos del camión. Espero ahí debajo viendo cómo mataban a todos incluidos mi padre. Vio cómo le pegaba en el tiro y luego el tiro de gracia. Entonces se acercó a la fosa, cogió un pañuelo del bolsillo de mi padre y guardó en el un trozo de cráneo y restos del cerebro. Nunca se me olvidará cuando llego a casa y se lo mostró a mi madre. No me preguntes por qué lo hizo, pero eso jamás se me olvidará". Amor Garrido García. Natural de Rus, Jaén. Hijo de republicano anarquista asesinado por los franquistas. Tenía tres hermanos: Progreso, Acracia y Placer. Al poco del asesinato del cabeza de familia, los franquistas cogieron a los niños, los bautizaron como Francisco, Juan, María y Pedro e inscribieron obligadamente sus nuevos nombres indeseados en el Registro.

 Andalucía. Fuente: www.andalucesdiario.es exhumacion fosa

Piedrafita (Lugo). Fuente: elmundo.es

¿A qué esperamos para exigir tod@s a una y en conjunto la integración de testimonios estremecedores como éste en un archivo común de la Memoria, de libre acceso remoto para todos los españoles? ¿A que esperamos para exigir que sea el Estado, las administraciones autonómicas, las diputaciones y los ayuntamientos quienes se encarguen de investigar, localizar, exhumar, identificar, entregar y dignificar los restos de los defensores de la Libertad?

jueves, 16 de julio de 2015

Historia del asesinato de un hombre bueno, Ernesto Sempere, a manos de una oligarquía vengativa y revanchista: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 197

Según pudo saber un corresponsal de la Associated Press tras consultar un informe al que tuvo acceso extraoficial en el Ministerio de Justicia franquista en 1945, la dictadura cifraba en 192.684 los republicanos muertos en prisión o extraídos de ella para ser asesinados entre abril de 1939 y junio de 1944 a resulta de su implacable justicia sumaria (datos facilitados por Charles Foltz, periodista norteamericano de AP en Madrid a finales de la segunda Guerra Mundial, autor de un libro titulado " Masquerade in Spain" publicado en Boston en 1948). Hoy sabemos que de esos 192.684, las filiaciones de al menos 90.000 están  identificadas y recogidas en listados nominativos, por lo que si sumamos esos 90.000 republicanos asesinados a los otras filiaciones de 140.000 identificados pero desaparecidos que proceden de las relaciones obtenidas por las organizaciones memorialistas y los Juzgados durante la causa que instruyó Garzón, el número de asesinados por Franco y los suyos como represalia fue de al menos 232.684 republicanos, cifra muy superior incluso a los 192.000 del informe ministerial de la Justicia de Franco. Uno de esos asesinados es Ernesto Sempere Beneyto (Onil, Alicante, 1893).

Sempere es ingeniero industrial de profesión y ayudante de Obras Públicas en la Diputación de Ciudad Real. Su oposición pública a la dictadura de Primo de Rivera y en favor de la democracia le ha costado un traslado laboral a Galicia. Su activismo político se acentúa con la proclamación de la II República en 1931. Así, Ernesto Sempere Beneyto llega a ser presidente provincial del Partido Radical Socialista en 1933, desde 1934 preside el recién creado partido de Unión Republicana y forma parte de la candidatura del Frente Popular al Congreso de los Diputados por Ciudad Real en las elecciones legislativas de febrero de 1936. Además, también es presidente provincial del Instituto de Reforma Agraria y de la Junta de Incautación, por lo que toma partido en la expropiación de algunas fincas, entre ellas la denominada "Zacatena", de 2.166 hectáreas y propiedad de la Duquesa de San Carlos, la primera que se hace en toda España sobre un miembro de la Grandeza y que en septiembre de 1936 es entregada a la Sociedad Filial de Trabajadores de la Tierra de Daimiel para ser explotada en colectividad. Unos días antes de ser relevado como presidente del Instituto de Reforma Agraria en marzo de 1934 tras el triunfo de las derechas y el subsiguiente inicio del Bienio Negro, el mismo ingeniero Sempere ordena también la inclusión de la finca "Cañada del Águila", propiedad del Marqués de Santa Cruz e hijo de la Duquesa de San Carlos, en el inventario de Bienes Expropiables a la Grandeza.

Tras el golpe de Estado terrorista, Sempere participa en las reclutas y preparación de las defensas de la ciudad como Miembro del Comité de Guerra hasta noviembre de 1936 en que es disuelto; oficia como presidente del Comité de Control de Obras Públicas, presidente del Sindicato de Ingeniería y Arquitectura afecto a la UGT desde noviembre de 1936 y como Gobernador Civil en funciones de mayo a julio de 1937.

Incorporado al frente de Almadén y Córdoba, en otoño de 1937 es nombrado Mayor del Ejército Popular de la República al mando del 36º Batallón de Obras y Fortificación, con el que finalmente asciende a Teniente Coronel y Jefe del Estado Mayor de ingenieros, zapadores, pontoneros, fortificaciones, voladuras y pistas de guerra de la Agrupación de Divisiones Toral.

Podría pensarse que este dilatado historial de entrega personal al compromiso político en favor de la clase obrera es la causa primera de su condena a muerte, pero el historiador Oscár Bascuñán Añover en su trabajo titulado "Justicia de Venganza. Los Sempere, la represión política de una familia republicana en Ciudad Real" cree que hay fundadas razones para sospechar que las enemistades que Sempere se gana entre la nobleza y la plutocracia nacional y local por su labor como presidente provincial del IRA y de la Junta de Incautación de fincas no sólo auguran su final, sino que también "ayudan a entender los deseos de venganza de ciertos sectores sociales tradicionalmente dominantes contra determinadas personas que participan en la gestión progresista del régimen republicano".

Fruto de esa vendetta de la oligarquía, Ernesto Sempere Beneyto es detenido e ingresado en prisión el 24 de noviembre de 1939, pasando a disposición del Auditor de Guerra de Ciudad Real en méritos de Sumarísimo de Urgencia nº 1816. Es juzgado en Consejo de Guerra celebrado el 3 de junio de 1940 y condenado a muerte, junto con Pedro Marquínez Ruiz de Alda (concejal del ayuntamiento de Ciudad Real), José Tirado Berenguer (presidente provincial de la CNT y secretario de la FAI) , Ambrosia Tapiador Cuéllar, Francisco Lara Torrijos, Felipez Muñoz Rivero, Bartolomé Gutiérrez Corroto y Felipe Mohino Muñoz.

Casi de forma inmediata aunque poco esperanzado, Ernesto Sempere Beneyto --cuyo hijo Ernesto Sempere Villarrubia se encuentra también preso en otra cárcel de Ciudad Real, condenado ya a 20 años por haber hecho agitación y propaganda en el Instituto de Enseñanzas Medias-- solicita el indulto, aunque en vano. El 15 de julio de 1940, el coronel gobernador militar de Ciudad Real dirige el siguiente escrito al director de la Prisión Provincial: "Sírvase hacer entrega a la fuerza de la Guardia Civil que se presentará en esa prisión a las 5 horas del día 17 del actual de los reos que al respaldo se citan para conducirlos en la forma acostumbrada a la parte exterior del Cementerio de esta plaza donde serán ejecutados a las cinco y treinta de dicho día. Los reos entrarán en capilla a las una horas del mismo siendo asistidos por el Capellán de la Prisión durante su permanencia en ésta".

En el respaldo de la orden figuran los siguientes 26 nombres:

(...) "El Pichi" Barba Benito
Santos Blanco Ordóñez
Vicente Bustamante Ruiz
Antonio Caballero Cuevas
Manuel Cruz Donaire
José Estévez Lázaro

Manuel Fernández Pozo
Loreto Gamero González

Felipe Givica Gutiérrez
Francisco Lara Torrijos
Julián Menéndez Díaz
Victoriano Molin Bermejo
Andrés Orejón Peláez
Benigno Orejón Ruiz
Leandro Ormeño Expósito
Miguel Peralta López
Pedro Antonio Pérez Rosales
Gabriel Pérez Ruiz
Juan Manuel Romero Castillo
Santos Rueda Lozano
Reyes Sánchez Martín
José Sánchez Pérez
Ernesto Sempere Beneyto
Juan Toribio Peral
Francisco Trujillo Rodríguez
Pedro Vidal Ciudad


Ernesto Sempere Beneyto, asesinado por un pelotón de fusilamiento el 17 de julio de 1940.

Pedro Marquínez Ruiz de Alda, condenado a muerte en el mismo juicio que Ernesto Sempere.

Todos estos hombres justos, entre ellos Ernesto Sempere, fueron asesinados junto con otros más de 2.000 en toda la provincia entre 1939 y 1945 como desquite en un bárbaro ajuste de cuentas de los ricos y poderosos contra las obreros, proletarios, jornaleros, profesionales e intelectuales que habían soñado en Ciudad Real con cambiar el mundo y hacerlo más libre, equitativo y solidario.

Hoy, ahora, en este mismo instante, contabilizo 75 años justos y precisos que median entre este día 17 de julio de 2015 y el día17 de julio de 1940, fecha del asesinato de Ernesto Sempere Beneyto. Ya son las doce y cinco de la noche. Un carcelero ha comunicado a los amedrentados presos de la provincial de Ciudad Real los nombres de los que serán asesinados antes del amanecer. Ernesto Sempere se siente anonadado. En pocos minutos, a la una de la madrugada, será conducido a la capilla de la prisión con sus 25 compañeros. Allí el capellán de la prisión les habla de resignación, les anima a confesar sus crímenes y les exhorta a entregarse a la divina misericordia. Aprovecha Ernesto para escribir su despedida familiar y fijar sus últimas voluntades. En unas pocas horas, Ernesto será trasladado al Cementerio y allí, en el exterior, junto a uno de sus muros, en el lugar de costumbre --rutina adquirida a fuerza de aniquilar a más de dos millares de inocentes--, allí Ernesto será asesinado a las 05:30 h. de la mañana por la descarga letal de un pelotón y rematado en el suelo por un pistoletazo en la cabeza del oficial al mando.

Ernesto Sempere Beneyto, asesinado junto con otros 232.000 españoles por los enemigos de la Justicia. Asesinado. Sólo por querer para todos un  mundo más justo.

Se las rapaba, se las purgaba, se las violaba, les robaban... Después se las fusilaba: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 197.

La mujer resistente, la arrojada izquierdista víctima primera de los desmanes, la fiel compañera comprometida con su ideal y el del disidente, la miliciana valiente, la médico y enfermera, la estoica esposa a la puerta de la cárcel, la viuda doliente, la madre que también hace de padre reinventando un presente de ausencias y soledades, la republicana... De ella he hablado y ella mi guía ha sido para dar forma a la narración de sus vicisitudes y para observar casi furtivamente el sufrimiento en su rostro a lo largo de cientos de fotografías publicadas en esta página. Algunas de ellas, pueden verse pulsando sobre sus enlaces:

- Las represalias se ceban en las mujeres
- 116 mujeres y 56 niños, muertos en la Prisión de Saturrarán
- Las mujeres no se arredran
- Los niños perdidos del franquismo
- Las represaliadas por el franquismo sufrieron por rojas y por mujeres
- Tomasa Cuevas, Juana Doña y otras Presas políticas del franquismo
- Prisión de Mujeres de Las Ventas, Madrid
- La terrible prisión de Les Corts, Barcelona

Pero quizás fue la terrible visión de sus cráneos, de sus cabezas rapadas, lo que más impresionó al lector ¡y a las lectoras! de los breves entradas de TODOS LOS ROSTROS (ver
Rapadas por ser rojas y republicanas), porque siendo poco más que una colección de imágenes comentadas de forma subjetiva, no había nada de ficción en la espeluznante descripción de aquel horror ahito de muerte y represión. El impacto causado por aquellas fotografías persistará constante por siempre en mi recuerdo, pero se acentúa aún mas cuando tropiezo con alguna detallada reseña sobre las torturas a las que fueron sometidas aquellas dignas mujeres, muchas en víspera de su inminente asesinato.   

La que contiene el libro autobiográfico "El secretario. Revelaciones sobre la guerra civil en Badajoz", de Enrique Santos (reproducidas por Francisco Espinosa, en su "La columna de la muerte") me parece aterradora. Versa sobre un sucedido en San Vicente de Alcántara. Véase: "La mayoría de los huidos capturados eran fusilados en el mismo lugar en que eran encontrados. Mujeres y niños padecieron también aquella furia. A estas mujeres y niños se les aplicaba castigos más suaves: se le rapan la cabeza dejándoles sólo en lo alto un mechoncito para adornarlo con lazos rojos. Así se les paseaba por la calle haciéndoles levantar el puño como señal de la ideología extremistas de izquierda. Otro de los leves castigos fue el de las purgas con aceite de ricino... Los desfiles procesionales de mujeres y niños pudo contemplarlos este narrador en Valencia de Alcántara, San Vicente de Alcántara y Alburquerque. En la primera de dichas localidades, uno de los muchos desfiles que se celebraron fue el siguiente: anudadas fuertemente a una larga soga caminaba una hilera de mujeres con alguna de sus hijas --no mayores de cinco o seis años-- luciendo sus cabezas afeitadas sus lazos rojos sus vestiduras rasgadas. A uno y otro lado los verdugos con látigos, fustas y palos propinándoles constantes golpes y obligándolas a decir en voz alta "¡somos comunistas!". Si aquellos gritos no se pronunciaban con la suficiente energía, los látigos se encargaban de que lo fueran... Se inician las detenciones, las purgas, los malos tratos, los paseos. Ningún detenido es sometido a procedimiento. No se estila. Se persigue indiscriminadamente sin interrogatorio, sin declaraciones, sin derechos humanos. A algunas jóvenes se las violaba, se les robaban sus alhajas, después se las fusilaba... Una especie de "comisión de limpieza" determina quienes deben desaparecer, dentro de los que no han huido. Algunos detenidos pasan por la sacristía convertida en sala de torturas. Don Facundo [el cura], que ha vuelto, ayuda o al menos tolera. Y de allí, a la fosa común. Hay constantes paseos...".

Se cuidaron mucho los fascistas españoles de no fotografiar o reproducir el instante mismo en el que la mujer republicana es torturada. Pero la visión de las rapadas de Montilla o de Oropesa y la impactante experiencia de contemplar con empatía sus despavoridas miradas y ver en ellas el espanto que anida en sus ojos, marca e impide olvidos y desmemorias. Pero para aquellos corazones duros, inconmovibles ante el dolor ajeno, dejo aquí una selección del mismo espanto y la misma liturgia atormentada, sólo que en la Francia de 1944, tras la derrota en suelo galo de los nazis y las gráficas represalias sobre cualquier mujer que hubiera tenido relación real o imaginada con algún soldado alemán. Os aviso, el horror que aquí ves es aprendiz en ciernes del sufrido en suelo hispano. A ambos y a todos los que vengan después les cantó Georges Brassens en "La Tondue" (La rapada). La versión que traigo es en castellano, traducida e interpretada por Horacio Cerván.


Fuente: elbauldejosete.wordpress com

 Fuente: http://victoriarolanda.com.ar

 Fuente: http://victoriarolanda.com.ar

 Fuente: peru.com

Foto de Robert Capa. 1944. Fuente: seminariofascismo.wordpress.

Foto de Robert Capa. 1944. Chartreuse. Represalias contra una mujer francesa que tuvo un hijo con un aleman. Fuente: visionesdelacrueldad.blogspot.com

 Fuente: www.blogodisea.com


 Fuente: www.lasegundaguerra.com

 Fuente: www.lasegundaguerra.com

 Fuente: www.taringa.net

 Fuente: www.taringa.net

Fuente: www.uypress net

"La Tondue" (La rapada), de George Brassens. Versión en castellano traducida e interpretada por Horacio Cerván