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jueves, 4 de junio de 2015

"...Muerto, fusilado, asesinado por terroristas canallas que mentían, que prevalecían por la fuerza del terror sembrado, que amedrentaban, que tenían armas, que las usaban, que mataban...": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 155

¿Dónde nacen los odios? ¿Dónde se asientan los rencores? ¿En dolores diferidos que traspasan generaciones? ¿En injusticias jamás resueltas, así pasen los años? Un encuentro insospechado nos lleva a lugares inimaginados. En ocasiones, si nos dejamos conducir mansamente a través de los más enrevesados meandros de los ríos perdidos, nos sentimos transportados a tiempos llenos de luces. O de sombras.

Hoy, mi casual asistencia a la presentación de la última obra de Jesús Maeso sobre un cartógrafo español en China que lucha por reivindicar la memoria de su padre injustamente ejecutado por la justicia del Rey ("La caja china"), me hace explorar indeseadamente sendas poco holladas. Hablar del dolor es doloroso; hablar de ese dolor que sólo intuyo, que nada más imagino y que nunca experimenté, que recreo, agrando, encojo, tergiverso o transformo, ese dolor que no es mío si no que es de otros, de mis ancestros nunca conocidos, también duele.

Nunca supe demasiado de mi abuelo. Siempre que pregunté por él me dijeron que había muerto en la guerra. Sin más. Sólo eso. Y siempre que inquirí a mi padre sobre cuál había sido su papel en ella se me dijo que la había perdido, pero que vivíamos bien y ahora era mejor callar. Viví o contemplé desde la distancia como tantos otros de mi generación un mundo lleno de omisiones, silencio y dolor contenido. Y todo eso, tras un muerto en casa y un preso de por vida, nunca curado, nunca rehabilitado de sus heridas.

Con los años y a fuerza de comprender y entender que por fin era libre, mi padre habló y pudo explicar que su padre, mi abuelo, era un hombre culto, formado, técnico titulado al servicio del Pueblo, responsable, profundamente respetado por la sociedad con la que se había comprometido, republicano a carta cabal, entregado a su trabajo, a la República y a sus ideales y que por ellos había sido asesinado, mucho después de acabar la maldita y malllamada guerra que de incivil lo tenía todo. Juzgado en una parodia de proceso, muerto, fusilado, asesinado por terroristas canallas que mentían, que prevalecían por la fuerza del terror sembrado, que amedrentaban, que tenían armas, que las usaban, que mataban. Asesinado. Asesinado.

Y mi padre y tantos millones de padres y madres, de hijos e hijas, de hermanos y hermanas aterrorizados, debieron callar, por miedos omitidos, por prudencia, por silencios diferidos. ¿Dónde nacen entonces los odios? ¿Dónde se asientan en substancia los rencores? ¿Cuándo ocurrió que los nietos nos convirtiéramos en justicieros y paladines de los abuelos perdidos y nunca conocidos? ¿Y por qué sentimos como propias en nuestra entrañas las injusticias de las que fueron víctimas? Carezco de respuestas. Porque en este terrible y desigual mundo olvidadizo que prefiere desterrar y liquidar recuerdos, nada puedo aportar para oponerme a su desmemoria, excepto mi testimonio por los que se fueron callando, por sus miedos siempre omitidos, por aquella prudencia extrema, por esos silencios diferidos que querían proteger la continuidad de un rebelde linaje. Mi continuidad. La tuya.


Republicanos asesinados. Fuente de la imagen: guerredespagne.canalblog.com

miércoles, 3 de junio de 2015

Madrileños asesinados por los fascistas exigen saber "quién hizo a reyes, papas y regentes, árbitros de la ley, jueces del mundo": La memoria al servicio de la Justicia. Día 154

¿Quién hizo a reyes, papas y regentes
árbitros de la ley, jueces del mundo?
¿Quién ungió a esa ralea pestilente
con el óleo blasfemo de lo inmundo? (*)

Civiles asesinados por los fascistas como consecuencia de un bombardeo terrorista en Madrid (1936-1939). Fuente: Archivo General de la Administración y guerraenmadrid.blogspot.com.


(*) Supuesto fragmento de "Tiranía", obra del ficticio abate Salas Bringas Ponzano, aparentemente nacido en Siétamo, Huesca, España, 1740, poeta, libelista consumado y fugitivo de la Inquisición, pícaro hambriento, buscavidas, superviviente, quimérico revolucionario en Francia, irreal jacobino con Robespierre, compañero de Saint-Just. Sube al novelesco cadalso justo tras él y es guillotinado el 10 de Termidor (28 de julio) de 1794. Tomado en préstamo de "Hombres buenos" de Arturo Pérez Reverte. Alfaguara. 2015.

martes, 2 de junio de 2015

"...Estuve a punto de palmar. A los otros capitanes compañeros los fusilaron al día siguiente delante de mí": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 153

«Cuando cayó Bilbao, mi batallón se entregó entero, formado. Pero yo soy muy cobarde y no me entregué como capitán, sino como gudari solitario, es decir, me arranqué las estrellas y me presenté como soldado raso. Aun así estuve a punto de palmar. A los otros capitanes compañeros los fusilaron al día siguiente delante de mí. Yo me libré por influencias. Ni siquiera me juzgaron».

Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, más conocido por su nombre literario, "Gabriel Celaya" (Hernani, Guipuzcoa, 1911 - Madrid, 1991),
ingeniero, capitán republicano, autor, fue uno de los representantes de la poesía social de postguerra. Fue preso por los franquistas tras la caída de Bilbao, en la parodia de ceremonia arriba relatada. Sobrevivió como él mismo contaba, desprendiéndose de los rasgos distintivos de oficial republicano. Gracias a sus estrechas relaciones con la hija de un alto oficial de los franquistas con la que se casó, pudo conseguir que en el campo de concentración de Palencia fuera clasificado como "Afecto al Movimiento"y enrolado en el ejército golpista, en el que alcanzó el rango de teniente ingeniero provisional. En 1946 se separa de hecho de la hija del alto mando franquista al que Celaya conceptúa como gobernador militar de Guipuzcoa, rompe con su profesión de ingeniero y con la empresa familiar, marcha a vivir con su compañera Amparo Gastón y funda con ella una colección editorial de poesía, sentimental y muy crítica con el entorno. Con estos antecedentes, no ha de extrañar entonces que quizás fuera Gabriel Celaya uno de los máximos exponentes de aquellos intelectuales y progresistas que durante la sanguinaria dictadura vivieron en un perpetuo y para muchos eterno exilio interior. Había que callar. Y había que hablar comedidamente y romper las murallas de Jericó o de aquella sociedad de plomo franquista sin que las trompetas atronaran en demasía, no fuera que se volvieran en contra del intérprete. Nadar y guardar la ropa, como hicieron tantos millones de oprimidos de aquel entonces.

Gabriel Celaya murió el 18 de abril de 1991 en Madrid. Sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal.



Prisioneros republicanos. Las dos primeras fotografías de entrada, a la izquierda, suelen ser conceptuadas en diferentes publicaciones como tomadas en Santander. En esta página de "Fotos" reproducida de todocoleccion.net se expresa inequivocamente que proceden de la caída del frente catalán. Fuente: "FOTOS, Semanario Nacionalsindicalista", nº 100, 29 de enero de 1939.

lunes, 1 de junio de 2015

"No sé cómo expresar toda la admiración, el respeto, la emoción y el sincero llanto que me inspiran al verlos. Y al escribir sobre ellos": La Memoria al servicio de la Justicia. Día 152

Ahí los ves, derrotados, abatidos, muchos de ellos tirados en un rincón, en el lugar más frío y obscuro del penal, desmoralizados por la mortal rutina de la prisión. No han asesinado a nadie, no son rateros, no han atracado un banco ni quincallean con género robado, no trafican con carne femenina, no hacen estraperlo, no roban. No. Su único delito es ser libres, o haber querido serlo: libres siendo como son profesores, libres siendo sindicalistas o políticos; libres como pianistas, escritores, periodistas, dibujantes, músicos, pintores, escritores, poetas, catedráticos, militares fieles a la legalidad...; libres también como jornaleros, obreros, aparceros... Libres. Pero ahora no lo son. Han sido secuestrados por una banda de hombres armados. Tras la funesta criba inicial, una inmensa hecatombe, los supervivientes miran al futuro con incertidumbre e intentan subsistir. Alguno se aisla, pero la mayoría no se encierra, no.

Se convierten en alfabetizadores de iletrados; pronuncian conferencias; sientan cátedra y dan lecciones magistrales; mientras están en capilla a la espera de la muerte enseñan música y a interpretarla en violines y guitarras; publican un único ejemplar de un periódico de resistencia que circula gastado de tanto uso oculto de mano en mano; instruyen en matemáticas; escriben en manuscritos que camuflan con grave riesgo de sus vidas; y como Robledano, Manaut y tantos otros, pintan y dibujan desde la callada clandestinidad sobre la terrible fatalidad de la cárcel. Han convertido las prisiones en escuelas, los mataderos de hombres en universidades, los campos de exterminio en paraninfos que glorifican el saber, la filosofía, la solidaridad, la entrega y el compromiso político. En Valdenoceda, son Juan Antonio Gaya Nuño, licenciado en arqueología e idiomas orientales, catedrático de Instituto en la cátedra de Historia Universal, Historiador del Arte y en la prisión, conferenciante; Berzosa, pianista profesional; Pablo Ávila Menoyo, años más tarde destacadísimo miembro en la clandestinidad de la dirección del PCE; Santiago de la Cruz Touchard, periodista, afamado escritor y letrista musical; el teniente José Goicuría Ibarra; el intelectual y dirigente anarquista David Antona; Ernesto Sempere, soldado aún adolescente, alfabetizador, escritor e ilustrador de cuentos infantiles y violinista. En Porlier son Martinez de León, dibujante extraordinario; son Ruperto Chapí, músico nieto del genial zarzuelista; son, son...

Son los presos y las presas de la República. Son hombres y mujeres libres, que gracias al lápiz de Robledano en Valdenoceda, te hablan desde el pasado, 1941, desde el otro lado de los muros de las viejas prisiones hoy olvidadas. Y yo, ese al que nunca le faltan palabras, no sé cómo expresar toda la admiración, el respeto, la emoción y el sincero llanto que me inspiran al verlos. Y al escribir sobre ellos.













José Robledano Torres, rojo (y a mucha honra), republicano, librepensador. Condenado a muerte por dibujar. Sólo por dibujar. Secuestrado en Valdenoceda (Burgos).

La culpa de esta entrada la tiene un emocionado comentario del bloguero "Cachaque", así como las sentidas aportaciones frecuentes del amigo "Loam". Mi aprecio y sentimiento hacia ambos. Estoy en deuda con ellos. Sus apuntes me abren los ojos del alma. La fuente de las imágenes son varias: "Historia y Vida", nº131 febrero 1979; http://www.memoriaylibertad.org; y "Cuadernos de Prisión" de José Robledano Torres en la Biblioteca Nacional de España.

domingo, 31 de mayo de 2015

Rojo, artista, genio. Condenado a muerte y a 30 años. Murió en 1974, sin estridencias, en el mayor de los silencios: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 151

Al igual que Manaut y que tantos otros, conseguía Robledano escamotear sus dibujos de la vigilancia de los guardianes, entremezclándolos con la ropa sucia que salía al exterior de la prisión. Como autor, su sola existencia representaba para él un enorme riesgo, asumido con heroismo, pues comprendía que él era el único que podía impedir que sus sufrimientos y los de sus compañeros cayeran en el olvido. La visión penetrante de Robledano y sus expertos dedos captaban la esencia de la tragedia y la llevaban al papel, con crudeza, realismo, sin disfraces y sin exageraciones esperpénticas.

Robledano no era un preso más aficionado al dibujo. Durante la mal-llamada Guerra Civil, fue Presidente, Vicepresidente y Secretario de la Asociación de la Prensa de Madrid, pero ya desde muchos años antes había destacado como reputadísimo acuarelista y paisajista, como distinguido y famoso historietista gracias a las viñetas que publicaba en "Chiquilín", "Pinocho", "Papitu"..., y como apreciadísimo por todos caricaturista en las portadas y primeras páginas de "Nuevo Mundo", "La Esfera", "Mundo Gráfico", "Blanco y Negro", "El Imparcial", "El Liberal", "El Sol", "La Voz" o "Crisol"... Catedrático de Dibujo del Instituto de Bachillerato de Guadalajara, en agosto de 1937 fue nombrado profesor de dibujo en el Instituto Obrero de Madrid, dirigido por Marcelino Martín González del Arco.

Robledano fue preso en 1939, acusado por las autoridades de ocupación y por alguno de sus compañeros de Guadalajara de las mayores maldades, entre ellas la de haber publicado dibujos en "El Socialista" y en "Claridad". Tamaña barbaridad imperdonable sólo podía ser castigada con la pena de muerte y efectivamente a ella fue José condenado. Por dibujar. Sólo por dibujar. La noche, el mismo instante en que le fue comunicada la pena, Robledano se retrató a sí mismo en el matadero de republicanos de Porlier (Madrid), como observador distante del grupo de presos republicanos que se agolpaba tras la verja, escuchando las sentencias y temiendo muchos de ellos la próxima saca, quizás la que se iba a emprender de forma inminente durante las próximas horas. Del dolor sentido, del pavor vivido extraía Robledano su habilidad y pericia para reflejar el horror que le circundaba. Con trazos duros, a veces aparentemente rígidos, unas simples líneas, captaba el miedo, el terror, la tristeza y la desesperación de sus compañeros. Afortunado fue Robledano porque gracias a los esfuerzos de Magdalena Piqueras la pena le fuera al poco conmutada por 30 años de prisión. Pero de Porlier --de donde traigo hoy una selección de sus apuntes-- pasó a la prisión de exterminio de Valdenoceda, Burgos, para seguir padeciendo la humillación, el maltrato, el frío, el hambre, la muerte.  Mañana completaré la serie sobre Robledano con algunos dibujos más de este terrible penal burgalés.

Continuó José en prisión hasta 1944, fecha en la que recibió la libertad condicional con pena accesoria de destierro. Pepe Robledano pisó entonces otra vez las calles, pero nunca volvió a ser libre. Como Manaut, murió antes de que lo hiciera el sanguinario dictador. Casi solo y acompañado por su hijo y por un puñado de amigos, José Robledano Torres, rojo, republicano, antifranquista, artista, genio de la pintura y del dibujo, padre de José y marido de Magdalena Piqueras, fue enterrado en la Almudena, en Madrid el 13 de febrero de 1974, sin estridencias, en el mayor de los silencios.


 Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

"Noche de saca". Porlier. Refieren varios autores que el dibujo refleja el instante en que a Robledano se le comunica que ha sido condenado a muerte.

 Prisión franquista de Porlier, Madrid

 Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

Prisión franquista de Porlier, Madrid

sábado, 30 de mayo de 2015

Nos llueve durante semanas, nos mata el frío, nos atormenta la sed, nos extermina el hambre y nos llevan a la tumba la tisis, el tifus o una simple gripe. Es Valdenoceda: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 150

Nada tenemos. Sólo nuestra presencia física. Cuatro harapos, unos pocos andrajos desechos envuelven nuestros maltratados cuerpos. Despertamos antes del amanecer, nos desayunamos una infecta achicoría aguada que devoramos porque al menos está caliente y nos arrojan al patio, sin dejarnos volver dentro. Nos llueve copiosamente durante semanas, nos mata un frío cercano a los 20 bajo cero, nos atormenta en agosto la sed nunca saciada, nos extermina el hambre y nos llevan a la tumba la tisis, el tifus o una simple gripe. Lo mismo les da a nuestros captores de qué muramos, porque nos han secuestrado para someternos y liquidar nuestro espíritu. Nos privan de comida, higiene, medicinas, cuidados sanitarios, radios, libros, periódicos..., impiden que nos visiten familiares y amigos, censuran nuestras escasas cartas... Es Valdenoceda, Burgos. En este penal de malhadada muerte, sólo nos queda el refugio de la reflexión y el silencio; entre nosotros sólo podemos regalarnos lo que nos sobra: palabras y conversación. Nuestras armas para el futuro son el recuerdo y la memoria. Y nuestra secreta cámara fotográfica es un lapiz hurtado, un carboncillo manejado por los sabios dedos de nuestro compañero José Robledano Torres. Es Valdenoceda, Burgos. Mañana os contaré más.










Fuentes de las imágenes: "Historia y Vida", nº131 febrero 1979; http://www.memoriaylibertad.org/#; "Cuadernos de Prisión" de José Robledano Torres, Biblioteca Nacional de España

viernes, 29 de mayo de 2015

Los rostros de los asesinados en Porlier y Carabanchel regresan de entre las sombras gracias a José Manaut: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 149

Artista, profesor y catedrático de dibujo, José Manaut Viglietti era también republicano, masón y anticlerical y por ello los fascistas vencedores lo apresaron, condenaron, depuraron, sancionaron, separaron del servicio público, apartaron de la docencia, anularon su condición de funcionario e inhabilitaron de por vida. Recluido, liberado pero desterrado y confinado, Manaut se sintió profundamente afectado hasta la más intima esencia de su ser por su traumática experiencia como víctima de la represión en las cárceles de Carabanchel y Porlier, ambas en Madrid. Allí dibujó cientos de retratos y apuntes sobre compañeros presos en capilla, tristes, deprimidos, a punto de ser fusilados. Manaut ocultó sus dibujos y consiguió escamotearlos escondidos entre la ropa sucia que su esposa sacaba de la prisión para lavar.

Con los años, Manaut salió en libertad condicional pero nunca consiguió sentirse libre, puesto que desafortunadamente falleció en Madrid en enero de 1971, cinco años antes de la muerte del traidor sanguinario dictador Franco. Pero años después y gracias al esfuerzo de su hija Stella, el espíritu de Manaut volvió a la vida y los rostros de aquellos a quienes había inmortalizado en el tránsito hacia la muerte regresaron de entre las sombras. En el 2000, Stella encontró de forma fortuita en el viejo estudio de su padre en la plaza de Chueca una antigua maleta, repleta de bocetos, apuntes, algún oleo y dibujos extremadamente personales sobre compañeros suyos en las prisiones. Estas impresionantes obras, introspectivas, íntimas, calladas, reflexivas y realistas son las que desde hace tres días comparto con vosotr@s. Con ello, hoy acabo mi homenaje eterno y merecidísimo al genio de José Manaut Viglietti. Descanse en paz. Que la tierra le sea leve y que su memoria nunca desaparezca de la nuestra.

José Manaut Viglietti. Valencia, 1898 - Madrid, 1971


Fuente de las imágenes: Área de Patrimonio Cultural. http://vrcultura.uv.es/cultura/colecciones/c/ficha.asp?ID=UV002447