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martes, 15 de julio de 2008

Sólo en El Dueso, Cantabria, más de 1000 asesinados

Durante todo el año 1936 y buena parte de 1937, Santander y Cantabria habían permanecido fieles a la República. El avance de las tropas franquistas con el derrumbe del Frente Norte, la liquidación de la resistencia vasca y las consecuencias del Pacto de Santoña hicieron que Cantabria cayera en manos de los sublevados en agosto de 1937. La represión comenzó de forma inmediata, pues para falangistas, carlistas, cedistas y franquistas había sonado el clarín de la venganza. Así, todos los pueblos, caseríos, pedanías y pequeñas localidades fueron escenario de la cacería de republicanos. Desorganizada y caóticamente en un principio, con numerosos paseos y fusilamientos en cunetas, y posteriormente con método, premeditación y administración, la represión franquista causó en Cantabria en torno a las 2.006 víctimas mortales, de las que 1.267 fueron asesinadas por consejos de guerra y 739 por métodos irregulares (sacas, paseos, etc). No obstante a estas cifras habría que sumar igualmente 65 cántabros caídos en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen, 389 muertos en el interior de cárceles franquistas, 75 guerrilleros muertos en las montañas o bajo el piquete de ejecución y por último 33 forasteros. El resultado total gira en torno a 2.535 cántabros. En estas magnitudes no se incluyen, sin embargo, otros 800 presos forasteros muertos en cárceles cántabras, fundamentalmente en el Penal de El Dueso.

Este centro penitenciario, construido en buena parte de sus instalaciones a principios del siglo XX, había sido utilizado como Colonia Penitenciaria durante la República y en él estuvo recluido el General Sanjurjo tras su fallido golpe de Estado de 1932. El Penal fue tomado por el ejército sublevado el 25 de agosto de 1937 y se convirtió en campo de concentración de los miles de republicanos hechos presos con el avance de los rebeldes en el Frente Norte, entre ellos todos los gudaris vascos tras su derrota. El 4 se septiembre de 1937 pasó a estar gestionada por la Dirección de Prisiones del Estado español.

Tras el paso por El Dueso –como campo de concentración-- de decenas de miles de vascos, cántabros y asturianos, en el Penal fueron internados al menos otros 7.419 presos antifranquistas, en este caso ya con condenas en firme. De los 5800 casos de presos recluidos por supuestos delitos políticos cometidos durante el desarrollo de la guerra, estudiados todos ellos por la investigadora Raquel Collado Quemada en su trabajo "Santoña y la Colonia Penitenciaria de El Dueso", 1884 lo fueron por Rebelión o Rebelión Militar, 3857 por Adhesión a la Rebelión, 42 por Auxilio a la Rebelión, 3 por Excitación a la Rebelión, 15 por Sedición, 10 por Deserción, 33 por Traición, 3 por Espionaje, 1 por Insubordinación y 1 por Tenencia ilícita de Armas. De los 1481 casos de presos recluidos por supuestos delitos cometidos con posterioridad al 1 de abril de 1939, 895 lo fueron por Rebelión, 215 por Bandidaje, 245 por Actividades Subversivas de asociación o propaganda ilegal, 63 por Delitos Contra la Seguridad del Estado, 14 por Insultos a las Fuerzas Armadas o al Jefe del Estado, 24 por Traición, 8 por Espionaje, 5 por Comunismo, 3 por Masonería, 3 por Sedición y 1 por Deserción. Raquel Collado ha examinado con detenimiento los testimonios de las sentencias de estas 1481 causas, y ha concluido que 625 de ellas estaban relacionadas con actividades guerrilleras y 751 con actividades comunistas. Entre estos muchos detenidos en El Dueso podríamos encontrar, por ejemplo, con Ramón Rubial --dirigente del PSOE-- o el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, que estuvo condenado a muerte durante 8 meses y fue preso 7 años.

En El Penal de El Dueso se ejecutaron más de un millar de sentencias de muerte.


Taller de alpargatería y cuerdas de cáñamo de El Dueso, según una fotografía extraída del blog "Fotos antiguas de Ibi", subida por F. Sanjuan Bravo, cuyo padre Gonzalo Sanjuán estuvo preso en el Penal.

Existe una página web, centrada en el recientemente celebrado centenario del centro, que contiene numerosas fotografías en blanco y negro del Penal y de grupos de presos pero apenas ninguna de ellas está referenciada, desconociéndose la fecha de su realización (ver http://www.eldueso.es/fotos_centenario.html). Ésto que vemos es una visualización de una fotografía de un desfile de presos en la festividad de La Merced en septiembre de 1964, capturada mediante las teclas Alt+ImprPant (ya que la página impide la salvaguardia de las imágenes y dice tener el copyrigth de las mismas ¿han solicitado a los presos la cesión de sus derechos de imagen antes de registrar los derechos contra copia?).

Presos del equipo de atrezzo del Penal de El Dueso, a mediados de los años 40.

A la izquierda, Antonio Buero Vallejo junto a unos compañeros en el Penal de El Dueso en torno a 1944.

Dibujo-estampa factura de Antonio Buero Vallejo, bajo el título "Esperando el rancho en El Dueso".


Y por último, la historia de una pequeña frustación. He podido leer que en el año 1951 se filmó en blanco y negro un documental de 11 minutos titulado “Colonia penitenciaria de El Dueso (la obra penitenciaria española)”. Estaba dirigido por José Santos Núñez y en él colaboraron José Rico de Estasen, Manuel Hernández Sanjuán, Emilio Ferrari, y Luis Torreblanca. Pero no he podido encontrar ni una sola imagen. ¿Dónde se podrá visionar una copia?

domingo, 13 de julio de 2008

Valdenoceda: 160 muertos sobre el río Ebro

Conjuntamente con la de Astorga, la Prisión Central de Valdenoceda (norte de Burgos) fue creada en 1938 por Orden Ministerial con objeto de consolidar y dar carta de naturaleza a un establecimiento provisional de reclusión asentado en una antigua fábrica de sedas sobre un canal del río Ebro y convertirlo en centro de cumplimiento de penas para los presos republicanos con condenas en firme. Por el penal de Valdenoceda pasaron al menos 4000 reclusos, los cuales sufrieron las penosísimas condiciones de la prisión. Los captores sometieron a los presos al hambre, los piojos y las chinches, el tifus y la disentería y los malos tratos ("Durante el día, las chinches permanecían en el techo de la nave en la que dormíamos. Las veíamos apiñadas, formando manchas negras. Sin embargo, cuando anochecía, la mancha iba desapareciendo. Las chinches comenzaban a bajar por las columnas de madera y durante toda la noche nos asaeteaban a picotazos. Era imposible conciliar el sueño". Ernesto Sempere Villarrubia, preso veterano).

Los prisioneros sufrían un total estado de penuria y abandono, durmiendo en un suelo de delgadas tablazones de humedísima y carcomida madera a través de cuyas anchas juntas, a tres metros sobre un lóbrego vacío, se divisaba el oscuro torrente del poderoso cauce del encanalado Ebro. El hambre y la sed del verano, y nuevamente el hambre y el terrible frío del invierno (con temperaturas al raso del patio de 20 grados bajo cero y la prohibición expresa de refugiarse bajo techo) causaron la muerte inmediata de 160 presos y dejaron secuelas de por vida en el resto ("A un nivel más bajo del río Ebro, había un canal que suministraba agua a las turbinas, las cuales estaban en una sala especial. Estas máquinas muy antiguas servían para producir electricidad para la prisión y a varios pueblos de alrededor. Indico lo anterior porque en aquella parte del canal estaban las celdas de castigo y éstas se inundaban con frecuencia y se oían los gritos de los "internos" (así nos titulaban los esbirros y guardianes) pidiendo auxilio". Issac Arenal Cardiel, preso veterano).

Algunos de los cargos directivos de la prisión fueron Eduardo Carazo Gómez (director) y José María Abril Martín (subdirector), ambos entre enero de 1941 y noviembre de 1942, y José María Figueroa Monís (director) y Ruperto Martínez Gutiérrez (capellán-maestro, ¿el famoso "Palo Largo"?), los dos entre noviembre de 1942 y noviembre de 1943, así como Leoncio Hernando García (subdirector y má tarde director en funciones en noviembre de 1942) y José María Gil (director, en fecha no determinada por este blog).

Más información sobre la identidad de los fallecidos en Valdenoceda (incluyendo un brigadista alemán que se fugó de la prisión y fue fusilado en el puerto de La Mazorra), el censo provisional de presos con la filiación de unos 1.050 presos más y numerosos detalles en otras entradas de este blog "TODOS LOS ROSTROS" o en http://es.groups.yahoo.com/group/valdenoceda/

Fábrica de sedas de Valdenoceda, más tarde prisión, en 1925.


Aproximadamente 700 presos de Valdenoceda se aprestan en 1942 a la marcha con destino al Destacamento Penal de Pedrosa de Valdeporres para emprender la construcción en trabajos forzados y régimen de redención de penas del tunel ferroviario de La Engaña.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Fotografías del preso Antonio Roda de la Vega, de Posadas, Córdoba. Por orden del director de la prisión, y convencido de que este proceder fortalecía y cohesionaba los presos, en 1942 creó y seleccionó cuatro equipos de fútbol que jugaban los domingos por la mañana.

Fotografías del preso Antonio Roda de la Vega, de Posadas, Córdoba.

Fotografías del preso Antonio Roda de la Vega, de Posadas, Córdoba.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.


Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Fotografía del preso Gabril Nieto Baeza, teniente del Ejército Republicano natural de La Solana, Ciudad Real, y de sus compañeros en Valdenoceda.

Dibujos del notabilísimo y afamado pintor, caricaturista y dibujante madrileño José Robledano, (colaborador habitual de "El Sol", "Blanco y Negro", "El Imparcial", "La Esfera", "Mundo Gráfico", etc.), preso veterano de Valdenoceda y Porlier. Han sido extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida". Los "Cuadernos de Prisión" de Robledano se encuentran depositados en la Biblioteca Nacional, a la espera de que investigadores futuros decidan estudiarlos y reeditarlos.

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Uno de los dibujos de José Robledano en Valdenoceda, según su formato original conservado en la Biblioteca Nacional.
Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".
Dibujo de José Robledano en Valdenoceda, extraídos del número 131 de febrero de 1979 de la revista "Historia y Vida".

Dibujo de Ernesto Sempere Villarrubia, preso veterano de Valdenoceda.

Dibujo de Ernesto Sempere Villarrubia, preso veterano de Valdenoceda.

sábado, 12 de julio de 2008

Exterminio en la Isla de San Simón

Siendo Director General de Prisiones entre 1938 y 1942 Máximo Cuervo Radigales, se estableció una política penitenciaria que se prolongó por décadas según la cual los presos republicanos y antifranquistas debían pagar sus penas con la privación de libertad y con trabajos de reconstrucción de zonas devastadas. El proyecto fue gestionado por el Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo, presidido por el padre Pérez del Pulgar, figura destacada de la Iglesia franquista del que ya hemos hablado anteriormente y al que ya hemos podido ver en anteriores imágenes. Los presos forzados se clasificaron como obreros especializados y se dividieron en varios tipos según la obra y el lugar a ejecutarla (obras publicas, industrias militarizadas, obras civiles, minas y talleres, obras hidráulicas, obras forestales, carreteras, ferrocarriles, edificios públicos, etc., etc). Pero a los franquistas se les planteó el problema de qué hacer con los no aptos --bien por desnutrición o bien por su avanzada edad-- para ese tipo de trabajos. Desde 1936 hasta 1944, 6000 enfermos crónicos, viejos, inútiles y discapacitados ("impedidos") que se habían convertido en un estorbo fueron concentrados en un único centro penitenciario, un auténtico campo de exterminio, en el que pagaran --muchos, con su propia vida-- por su doble condición de parásitos sociales y de enemigos de la Patria. La leprosería de la Isla de San Simón (Pontevedra) fue el lugar escogido para encerrar a este colectivo.

Esta cárcel redondelana tuvo tres épocas bien definidas, desde su inicio como centro de represión franquista en agosto de 1936 hasta su cierre, en marzo de 1943. En el primer periodo, hasta abril de 1937, y aprovechando las instalaciones de este antiguo convento y lazareto se instaló en las primeras semanas de la guerra una especie de cárcel provisional para presos gubernativos que aún no habían sido encausados por la jurisdicción militar, con el propósito en muchos casos de sacarlos, bien entrada la noche, y conducirlos a juicios militares o directamente asesinarlos. En esa época, muchos de los detenidos de San Simón fueron víctimas de sacas organizadas por elementos de Falange y por los llamados "cívicos", y ejecutados en las cunetas de las carreteras y ante los muros de los cementerios. Según testimonios, el director de San Simón y de las prisiones de Pontevedra, Lago Búa, y el médico forense Bustelo, fueron responsables, junto con el teniente Rodríguez de la Guardia Civil, de muchos "paseos" (ver http://www.asturiasrepublicana.com/libertad15-pon3.html). El segundo periodo se produjo al derrumbarse los frentes del Norte, por lo que muchos prisioneros fueron conducidos (por ejemplo, desde el barco-prisión "Upo Mendi", o desde el campo de Camposancos) a esta cárcel provisional en funciones de campo de concentración, para ser directamente asesinados ("ejecutados") tras su llegada a la isla. Así y tras la caída del frente de Asturias, se llegó a una pronta masificación al coincidir simultáneamente más de 2.500 presos en la isla, en terribles condiciones de hacinamiento. Hubo muchas muertes por enfermedades por la falta de higiene y el hambre.Por último, desde el fin de la guerra a marzo de 1943, fue una época en la que concentró a los presos mayores de sesenta años de edad, alguno de hasta más de 80 años, trasladando a centenares de ellos desde todas partes de España. La isla no estaba tan masificada, con entre 600 y 700 presos, aunque con un número de muertos muy elevado. Sólo en 1941, conocido como el "ano da fame", fallecieron 250 personas en San Simón. El 12 de Febrero de 1943, coincidiendo con el principio del fin de la Alemania Nazi, se evacua la isla de "despojos humanos", mediante decreto de Franco en el que se posibilitaba que los reos pudieran escoger destino penitenciario. por decreto de 17 de Diciembre de 1943. Por su edad y por las penosas condiciones físicas a las que habían sido conducidos, 274 septuagenarios pudieron ir libremente a morir a sus casas, como antes lo hicieron en la isla miles de republicanos y antifranquistas allí fueron asesinados.

Para ampliar toda esta información, vease el trabajo de los investigadores Gonzalo Amoedo y Roberto Gil Moure, "Episodios de terror durante la Guerra Civil na provinciade Pontevedra. A illa San Simón" en Edicións Xerais de Galicia, S.A. Gran parte de las imágenes de esta entrada proceden de la página "Año de la Memoria" de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia http://213.60.252.101/memoria/ga/web/notic.php?idc=1

Traslado de presos en barca a la Prisión de la Isla de San Simón.

Traslado de un grupo de presos desde el Hogar Méndez Núñez hasta la prisión de San Simón.

Presos ancianos frente a un pabellón de la prisión de la Isla de San Simón

Presos ancianos en las rocas de la Isla de San Simón.


Presos reunidos en frente del edificio administrativo asisten a una alocución y saludan brazo en alto.
Presos en la Isla de San Simón.

Presos y guardianes en la Isla de San Simón.

Entierro de un preso en la Prisión de la Isla de San Simón.

jueves, 10 de julio de 2008

El matadero del Fuerte de San Cristóbal, Iruñea, monte Ézkaba, Pamplona

El Fuerte de San Cristóbal fue, es, una fortaleza militar ordenada construir en 1919 por Alfonso XII en la cima del monte Ezkaba, junto a la ciudad de Pamplona. Durante la guerra y postguerra fue utilizada por los armados traidores a la República Española para encerrar en ella a todos los posibles opositores que no hubieran sido fusilados con anterioridad, convertiéndose así en un auténtico centro de exterminio. Por el Fuerte --matadero-- pasaron al menos 4885 presos republicanos, muchos de los cuales pagaron con su vida tan terrible encierro.

Los asesinatos, las torturas, el hambre, los malos tratos y las enfermedades contraídas en la prisión aniquilaron a los presos, por lo que muchos de ellos organizaron y ejecutaron con éxito la fuga más sonada y numerosa del franquismo. En mayo de 1938 y hartos de esta situación, 795 presos consiguieron escapar del Fuerte. Solo 8 (3 según otras fuentes) lograron llegar a Francia. Los restantes fueron atrapados en muy diversos lugares y al menos 207 de ellos fusilados y enterrados en distintas fosas.

Recientemente, y gracias a un documento del investigador José María Jimeno Jurío y a los trabajos de las asociaciones de Familiares de Fusilados de Navarra y Txinparta, se ha podido hallar el cementerio que se construyó en 1940 en la ladera del propio monte, a 500 metros de distancia del Fuerte, por lo que se han podido identificar a 131 personas enterradas en él, casi todas ellas muertas a causa del hambre y de las enfermedades contraídas en su estancia en esta prisión-fortaleza entre 1940 y 1945. Además, no hace mucho que se han localizado los lugares de enterramiento de otras 203 personas muertas en la prisión y enterradas en 13 cementerios de la zona (46 en el cementerio de Berriozar; 20, en Ansoáin; 17 en Artica; 16 en Añezcar; 16 en Elkarte; 16 en Loza; 16 en Oteiza; 13 en Berrioplano y 13 también en Berriosuso; 11 en Ballariáin; 10 en Aizoáin; 1 en Barañáin; 2 probablemente en Berichitos, Pamplona, y 2 en fosa no localizada). De estos 203 fallecidos, 17 procedían de Andalucía, 3 de Asturias, 1 de Cataluña, 67 de Castilla-León (Ciudad Real, Cuenca y Toledo), 13 de Castilla La Mancha, 5 de Cantabria, 3 de Murcia, 5 de Valencia, 25 de Euzkadi (6 de Álava, 13 de Vizcaya y 6 de Guipúzcoa), 5 de Extremadura, 30 de Galicia, 17 de Madrid, 5 de Navarra, y 7 de otros países (1 de Argentina, 2 de Cuba, 3 de Portugal y 1 de Venezuela). Por ello, y como consecuencia de la investigación, en este momento se conocería ya el paradero de los restos de 334 presos del Fuerte, con lo que aún quedan por ubicar dos grupos de asesinados: los 207 fugados abatidos a tiros en 1938 y los llamados presos gubernativos de Navarra. Las cifras de la represión en San Cristóbal se elevarían así hasta las 600 personas asesinadas, lo que vendría a significar que al menos el 12% de los presos republicanos y antifranquistas recluídos en Ézkaba fueron asesinados, bien pasados por las armas, o bien por medio de malos tratos, hambre y enfermedades derivadas de las condiciones del penal, más propias de un campo de concentración nazi.

En la cima del Monte Ézkaba se encuentra el siniestro Fuerte de San Cristóbal


Guardias y otros responsables de la prisión de San Cristóbal.

Presos republicanos en el Fuerte de San Cristobal, en una imagen procedente de un fotograma congelado de un reportaje que se puede ver encontrar en youtube.

Presos republicanos en una fotografía realizada el 27 de abril de 1942.


Presos republicanos en la prisión de San Cristobal.

Presos republicanos en el Fuerte de San Cristobal, en una imagen procedente de un fotograma congelado de un reportaje que se puede ver encontrar en youtube.

Presos republicanos en el Fuerte de San Cristobal, en una imagen procedente de un fotograma congelado de un reportaje que se puede ver encontrar en youtube.


Presos republicanos en el Fuerte de San Cristobal, en una imagen procedente de un fotograma congelado de un reportaje que se puede ver encontrar en youtube.


Presos republicanos en el Fuerte de San Cristobal, en una imagen procedente de un fotograma congelado de un reportaje que se puede ver encontrar en youtube.

lunes, 7 de julio de 2008

Las mujeres no se arredran

Tras la entrada titulada "Las represalias se ceban en las mujeres" del 27 de junio pasado, me sigo considerando obligado por un compromiso moral a dar testimonio de la entereza y el arresto de la mujer republicana. O de la esposa, madre, hermana o hija de republicano, que tanto monta. Lo suyo, ¿era valor o resignación? ¿Pavor y acatamiento o callada rebeldía? ¿De dónde salía el coraje y la aparente sumisión, suficientes como para seguir vivas y tirar p'alante? No es posible imaginar siquiera los terribles actos de humillación, vergüenza y desprecio de los que fueron víctimas las mujeres durante la guerra en zona rebelde y durante la postguerra en todo el Estado. La pretensión del franquismo hacia la mujer fue mantenerla --especialmente a la casada-- dentro de los límites de la domesticidad, asignándole como papel fundamental el de mansas madres y esposas.

El yugo machista (aún hoy presente en nuestra sociedad del siglo XXI) se veía con el aniquilamiento del constitucionalismo republicano eficazmente retroalimentado en rentable sinergia por el intolerante fascismo de la nueva clase armada dirigente. El objetivo del nacionalsindicalismo franquista fue forjar (moldear, manipular) utilitariamente mujeres cuyo único fin fuera servir de complemento para el hombre. Desde esa insultante óptica, lo expresaba bien Pilar Primo de Rivera, responsable de la Sección Femenina de Falange, en 1942: "Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho". O como se llegó a decir en la revista de la Sección Femenina "Medina" del 13 de agosto de 1944, "la vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular –o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse".

En justa rebeldía y espantado de estas alucinadas patrañas francojoseantonianas, en breve seguiré trayendo al blog de "Todos los Rostros" decenas de imágenes en las que podremos apreciar a la mujer presa y oprimida en el interior de los infectos antros penitenciarios franquistas. Pero antes, no me resisto a seguir conservando en espera las fotografías que hoy os reproduzco y que me causan gran emoción al contemplarlas, ya que cada vez que las veo adquiero la certeza de que la mujer nunca se doblegó frente al machista tirano, silenciosamente socavó desde el interior del íntimo hogar los frágiles cimientos del político edificio antifemenino y antifeminista de Franco y aguardó su caída y desaparición con ansia.

Mujer de republicano le transmite consuelo a través de la malla de separación de un campo de concentración, probablemente en suelo francés tras la caída de Cataluña.

Recias y duras mujeres republicanas, o familiares de republicanos, presas en cárceles franquistas, según el libro “Presas Políticas”, de Ricard Vinyes.
Ni los sacerdotes, ni los carlistas, ni los falangistas, ni los militares, ni los policías, ni la guardia mora ni el mismísimo Franco arredran a esta mujer de un preso republicano antifranquista que trata de entregar al Dictador una carta a favor de su marido. Tarragona, 1949.

Procesión del Corpus en la cárcel de Ventas, en Madrid, 1939. Puede apreciarse que muchas mujeres lloran, a buen seguro atemorizadas por la extraña amalgama de espíritu religioso mileniarista y terror ante las continuas sacas y fusilamientos. Imagen extraída del libro “Trabajos Forzados” de Memoriaren Bideak.


Negativo de una ficha policial de una mujer presa política en 1973, según el Archivo General del Ministerio del Interior.

domingo, 6 de julio de 2008

Extraordinarias imágenes del Campo de Concentración de Miranda de Ebro

Sólo en determinados e interesados momentos políticos el régimen fascista de Franco se avino a que algunas muy escogidas de sus instalaciones penintenciarias fueran visitadas por altas instancias internacionales, a las que convenía aplacar, amansar o engañar. Así se pretendió en las pocas ocasiones en las que se autorizaron someras inspeciones de miembros de la Cruz Roja Internacional o se giraron visitas de embajadores y representantes de gobiernos afines o no enfrentados (véase la entrada "La traición de Francia" del miércoles 2 de julio de 2008). Éste también fue el propósito del régimen franquista cuando, tras fuertes presiones mediáticas y políticas en Europa, acabó autorizando a regañadientes la inspección de prisiones, campos de concentración y colonias penitenciarias españolas por parte de un comité de delegados de la independiente CICRC (Comisión Internacional contra el Régimen Concentracionario). Tras inspeccionar 17 cárceles y 5 colonias penitenciarias en la primavera de 1952, el comité, compuesto por David Rousset (fundador del CICRC), Elisabeth Dussauze (presa veterana deportada a Alemania y condenada a muerte), Lise Borsum (presa veterana de Ravensbrück) y André Alers (resistente belga deportado a Buchenwald), finalizó su tarea editando un Libro Blanco sobre el Sistema Penitenciario Español, en el que se incluían al menos 37 extensos y durísimos testimonios de prisioneros antifranquitas (vease uno de ellos en la página 34 del número 111 de la revista "La Aventura de la Historia") y en el que se concluía que en España existía un "grave peligro de arbitrariedad y .... una represión masiva y sistemática". Recomiendo en este punto la lectura del artículo "L’univers carcéral sous le franquisme" de Ricard Vinyes en http://www.conflits.org/index1568.html#text.

Por su parte, la Cruz Roja desarrolló una destacada acción humanitaria durante la Guerra Civil española que quedó recogida en una documentación que ahora ha dejado de tener el carácter de secreta y de la que se ha remitido copias digitalizadas y facsímiles al Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Estos documentos contienen informes sobre las visitas humanitarias que la Cruz Roja realizó tanto en la zona rebelde como en la leal a la República. También hay informes sobre los refugiados en Francia, sobre las visitas realizadas a los cautivos de ambos frentes y la correspondencia remitida a los gobiernos contendientes. Asimismo existen testimonios sobre los niños que fueron trasladados a Rusia, correspondencia con los españoles que se encontraban internados en campos de concentración, documentación sobre la División Azul que fue enviada al frente ruso y numerosísimos mensajes que sirvieron para poner en contacto a familias que fueron separadas por la guerra. La Cruz Roja llegó a distribuir durante la Guerra Civil española cinco millones de mensajes entre personas que la contienda había desarraigado. En muchos casos, son simples oficios con el sello de la Cruz Roja en las que un hijo pide que se comunique a su madre que se encuentra con vida. Todos ellos pueden consultarse ya en los archivos.

Aunque es muy probable, ignoro si el campo de concentración de Miranda de Ebro fue uno de los visitados por los delegados del CICRC, pero sí tengo la certeza de que en él sí estuvieron los Delegados de la Cruz Roja, dado el caracter internacionalista de muchos de los presos que pasaron por él en el primer lustro de los años 40. Entre ellos los para-comandos belgas que estuvieron insertos en las Fuerzas Francesas Libres entre 1940 y 1941 y que --por distintas vicisitudes-- cayeros presos en España, siendo internados en el el campo de Miranda de Ebro y liberados a partir del 19 de abril de 1943. El archivo histórico del Centre for Historical Research and Documentation on War and Contemporary Society (Soma Ceges) contiene una ingente fototeca con más de 700 entradas dedicadas a España (ver el buscador en http://www.cegesoma.be/index.php?option=com_wrapper&Itemid=59). En esta fototeca figura un extenso reportaje fotográfico sobre el campo, la liberación de estos presos y su devolución a territorio aliado libre, operaciones en las que debió participar la Cruz Roja. Dado el carácter enormemente ilustrativo de estas fotografías, las traigo todas aquí, solo que con una definición algo pobre y con la marca de agua del citado archivo. Es preciso adquirir la imagen a Soma Ceges http://www.cegesoma.be/ si se desea mayor resolución y limpieza de la marca.

En el original puede leerse. "Miranda, le 19 avril 1943. Les Belges sont libérés"





















En el original puede leerse: "La chapelle, le 21 juillet 1942"

En el original pude leerse: "Vue des postes de garde- au fond la ville de Miranda. Photo prise de la promenade dite des Anglais"