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sábado, 28 de febrero de 2015

46 fotos de niños y niñas republican@s. Heridos, muertos, refugiados, asustados...: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 59

Niños y niñas de la zona republicana; del norte o del sur; damnificados por bombardeos, huídos o refugiados; asustados, amedrentados, desconcertados; huérfanos; todos ellos han perdido para siempre la inocencia; algunos, además, la vida. Éste es el fruto cosechado por los asesinos franquistas y por los nazis alemanes y fascistas italianos que les respaldan en esta horrenda obra de muerte.

Un niño en brazos de su padre, ambos refugiados, en el instante de cruzar la frontera con Francia.8 de mayo de 1938. Fuente: taringa.net

4.200 niños refugiados vascos llegan al puerto de Southantomp. 23 de junio de 1937. Fuente: archivo CORBIS

Varios niños con caras asustadas a la salida de un refugio de Valencia. Foto de Kati Horna. Fuente: Ministerio de Cultura.


Niños y mujeres en un Centro Infantil en los alrededores de Barcelona (posiblemente Puente Rodrigo). Foto de Kati Horna. Fuente: Ministerio de Cultura.

La niña se aferra a la mano de su madre mientras ésta mira expectante un combate aéreo. Fuente: revista-utopia.blogspot.com

Un niño refugiado espera su repatriación, hacia 1939, Fuente: Archivo General de la Administración, Alcalá de Henares)

Niño español hijo de republicanos, refugiado en el campo de concentración de Argelés-sur-mer, Francia, 1939. Fotografía de Robert Capa (o Gerda Taro, que tanto monta). Fuente: Magnum
Niños y niñas en una cárcel de Madrid (Modelo, Porlier...) el día de la Merced, único del año en el que se autorizaba la visita a sus padres presos.

 Niños españoles refugiados. Fuente: archivo Flickr.com

Niños desconsolados, junto a las ruinas de su casa en Madrid, destruída por los bombardeos fascistas. 7 de diciembre de 1936. Fuente: página iisg.nl

 Niños jugando en un local del Comité de Refugiados de "Alcázar de Cervantes" (Alcázar de San Juan). Foto de Kati Horna. Fuente: Ministerio de Cultura.

Niños y niñas visitan a sus padres presos en la cárcel madrileña de Porlier, entre 1939 y 942. Fuente: archivo Flickr.com

 Tres hermanos republicanos refugiados. Fuente: archives.gov.on.ca
Niños en un hogar fascista del Auxilio Social en Galicia. 1937. Fuente: archivo CORBIS


Niña presa del escorbuto y la innición como consecuencia del prolongado aislamiento por los combates durante la batalla de Teruel. Fuente: sbhac.net

Niña presa del escorbuto y la innición como consecuencia del prolongado aislamiento por los combates durante la batalla de Teruel. Fuente: sbhac.net

 Bebé asesinado por los fascistas durante un bombardeo al Madrid asediado. Fuente: madrid1936.es

Refugiados republicanos de clase comodada. cruzando Le Perthus en la frontera francesa. Fuente: sbhac.net

Tristes niños republicanos huérfanos reciben sus regalos de navidad en el Hospicio de Valencia. 1938. Fuente:sbhac.net


Refugiados republicanos. Fuente: sbhac.net

 Refugiados republicanos. Fuente: sbhac.net

 Niños durante el entierro de Durruti. Fuente: sbhac.net

 Niño herido durante la batalla de Teruel. Fuente: sbhac.net

Hijas de presas republicanas de una cárcel fascista de mujeres reciben regalos durante la fiesta de los Reyes Magos. 1940. Fuente: "El Franquismo año a año", EL MUNDO

Una niña y su madre, durante su evacuación de un pueblo de Ávila. Fuente: hermanosmayo.com

 Niños refugiados huyen hacia la frontera con Francia. Fuent: guerracivilespanola3f.blogspot.com
 Niños refugiados. Fuente: Archivo Corbis.

 Niños españoles exiliados en México, probablemente en Morelia. 1938. Fuente: artehistoria.com

Niños españoles exiliados a su llegada al andén de la estación de Mons, Bélgica. Junio de 1937. Fuente: mundocontemporaneoii.blogspot.com

Niños refugiados vascos llegan a inglaterra en junio de 1937. Fuente: archivo CORBIS

Dos hermanas refugiadas. Fuente: ELPAIS.com

 Dos hermanas refugiadas. Fuente: ELPAIS.com

Niño herido es evacuado de su casa bombardeada en Teruel. Fotografía de Robert Capa. Fuente: asturiasmundial.com

Niños asesinados por los fascistas durante un bombardeo en Barcelona. 1937. Fuente: diario-octubre.com

Refugiados en Madrid. 7 de diciembre de 1936. Fuente: twicsy.com
Tres huérfanas de guerra en un hospicio para refugiados cerca de Biarritz, Francia. Mayo 1939. Fuente: magnumphotos.com

Dos niños no identificados durante la guerra. Fuente:mundomilitaria.es

Dos niños no identificados durante la guerra. Fuente: archives.gov.on.ca
Niños esperan a la puerta de la morgue de Valencia tras un bombardeo fascista. 1937. Fuente: Magnum

Niños visitando a sus padres presos en el Reformatorio de Adultos de Alicante. Fuente: nolesolvidamos.blogspot.com
Niña refugiada. Fotografía de Robert Capa. Fuente: ABC.es

 Niño refugiado atravesando la frontera francesa. Fuente: sbhac.net

Niños madrileños. Algunas páginas adjudican la imagen a Robert Capa. Fuente: madrid1936.es

Grupo de muchachos vascos preparados para embarcar rumbo a Inglaterra, Bélgica o similar tras la inminente caída de Bilbao 1937. Fuente: lacntenelexilio.blogspot.com

Niños refugiados hambrientos mendigan comida de los gendarmes y aduaneros franceses. Fuente: guerracivilespanola3f.blogspot.com

Niños republicanos, casi muchachos, preparados para su evacuación. Fuente: wikipedia.org

viernes, 27 de febrero de 2015

La columna minera de Huelva. Armados con palos y escopetas de caza, ofrecieron su vida por Sevilla y por la Democracia republicana: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 58

Sevilla, 18 de julio de 1936. Los sublevados siembran la muerte por las calles de la ciudad. A sangre y fuego, el comandante Castejón y el capitán Ramón de Carranza --enviados por el sanguinario Queipo-- y los legionarios a su mando se parapetan detras de niños, mujeres y ancianos para asaltar y tomar las barricadas de la Plaza de San Marcos, Triana, La Macarena, San Gil, San Julián, San Bernardo..., donde unos pocos obreros resisten con cierto éxito, en algunas zonas hasta el día 22. Entre 6.000 y 20.000 personas (según la fuente) de toda condición, políticos como el Alcalde de la ciudad, el Gobernador Civil o el Presidente de la Diputación Provincial, concejales, militares, guardias civiles y de asalto, sindicalistas y militantes de izquierda son apresados, aniquilados brutalmente y sepultados en enormes y anónimas fosas comunes en el cementerio capitalino. 

Enterados los jornaleros y obreros de Huelva y de su combativa cuenca minera de la magnitud de la agresión terrorista contra el pueblo hispalense indefenso, los onubenses secundan el llamamiento de su gobernador militar fiel a la República y se muestran dispuestos a apoyar a los resistentes sevillanos y a defender la legalidad, para lo cual se organizan en una columna que de camino a Sevilla va requisando camiones, coches, maquinaria agrícola y escopetas de caza a su paso por San Juan del Puerto, Valverde, Zalamea la Real, Campillo, Nerva, Río Tinto, Peña de Hierro, Mesa de los Pinos... Cuatro automóviles, quince camiones y 250 kilos de dinamita incautados a la Río Tinto Company Ltd. componen la comitiva, en la que se integran varios centenares de voluntarios, la mayor parte completamente desarmados.
Imagen --quizás de dudosa adscripción-- usada por la página cosasdeandalucia.com para ilustrar una entrada sobre la columna minera

El general Pozas, gobernador militar de Huelva, refuerza la columna minera con 120 guardias civiles y de asalto. Pero ahí comete su gran error: concede su mando al comandante de la guardia civil Gregorio Haro Lumbreras, a pesar de que éste tenía en su historial pronunciamientos previos contrarios al Estado  republicano. De camino a Sevilla, el taimado comandante Haro escolta a la columna y con el acuerdo de los jefes de los mineros a los que consigue engañar, los diputados Cordero Bell y Gutiérrez Prieto, se ofrece a adelantarse como rápida avanzadilla para ir eliminando los posibles obstáculos que pudieran encontrar. Confiados, los mineros que forman el cortejo se acercan a Sevilla, pasan junto a Tomares y al amanecer del 19 de julio comienzan a bajar la Cuesta de Castilleja. Y allí, tras unos matorrales, en la zona conocida como La Pañoleta del término municipal de Camas, en el cruce de las carreteras de Mérida y Huelva y justo antes de cruzar el río Guadalquivir con Sevilla a la vista, se agazapan los guardias armados del comandante Haro, que en cuando los tienen a tiro abren fuego sin previo aviso sobre los vehículos. Los conductores y muchos de los pasajeros caen abatidos, a la par que uno o varios camiones que transportaban dinamita estallan por los balazos, provocando una enorme explosión y repartiendo miembros y restos cadavéricos de una treintena de republicanos fieles por las cercanías.


Placa erigida por el Ayuntamiento de Camas en homenaje a los onubenses muertos en el cruce de La Pañoleta. Imagen procedente de la página cosasdeandalucia.com.
 
 

Algunos de los camiones que se encontraban a la cola del séquito consiguen dar la vuelta en plena carretera y huir hacia Huelva, mientras que otros quedan atrapados por la barrera de un paso ferroviario, convenientemente bajada por los traidores confabulados. Entre el humo de la deflagración y la confusión, decenas o cientos de mineros consiguen escapar y muchos se refugian en aldeas y pueblos del entorno, pero 71 de ellos son apresados por los bárbaros alzados.

Los mineros onubenses salen de la Audiencia Provincial de Sevilla en la Plaza de San Francisco tras escuchar su sentencia, camino de su muerta segura. Imagen procedente de la página ucarsevilla.wordpress.com


Los mineros onubenses salen de la Audiencia Provincial de Sevilla en la Plaza de San Francisco tras escuchar su sentencia, camino de su muerta segura. Imagen procedente de la página ucarsevilla.wordpress.com



Los mineros onubenses salen de la Audiencia Provincial de Sevilla en la Plaza de San Francisco tras escuchar su sentencia, camino de su muerta segura. Imagen procedente de la página ucarsevilla.wordpress.com

Los prisioneros son conducidos a Sevilla, pasan por diversos presidios improvisados y más tarde son encerrados en el barco Cabo Carboeiro, provisionalmente convertido en prisión flotante en el muelle de Tablada. Pocos días después, son ceremoniosamente juzgados en una farsa de juicio y condenados todos ellos a muerte, siéndosele conmutada la terrible pena sólo al niño Manuel Rodríguez Méndez que "en consideración" a su baja edad de 16 años es condenado finalmente a cadena perpetua. En cinco sacas distintas, los mineros de Huelva leales a la República son arrancados de las celdas, distribuídos por los lugares más emblemáticos y notables de los barrios obreros rebeldes y allí, en La Macarena, en Pagés del Corro, en Amate, en La Pañoleta, en San Julián, en el Pumarejo... todos ellos son fusilados.



Placa erigida en homenaje a los onubenses muertos junto a la muralla y basílica de La Macarena, Sevilla. Imagen procedente de la página cosasdeandalucia.com.
 

Aquí podemos ver, desde lejos y sin resolución, su estampa de hombres justos, generosos y valerosos. Honor y gloria para todos ellos.

Y vergüenza eterna a los traidores y asesinos, representados aquí por el comandante Haro Lumbreras (Imagen: adolfomoralesblog.blogspot.com)
Que ardan todos ellos por siempre en el infierno, todos, los traidores, quienes los enviaron y quienes aún hoy amparan, comprenden, justifican y se siguen beneficiando de sus criminales actos.